miércoles, 18 de septiembre de 2013

En los fogones de Jaén. PASTEL DE ESPÁRRAGOS Y ATÚN.

Antes de que acabe el verano, otra receta fresquita y fácil de hacer. Un primer plato buenísimo: Pastel de Espárragos y Atún.

 Foto: Mª Cristina Gimeno Ramos


Ingredientes:

- Una bolsa de pan de molde, sin corteza.
- Un bote, o lata, de espárragos blancos.
- Dos latas de atún, en aceite.
- Dos huevos.
- Lechuga.
- Aceite de girasol.
- Uno o dos limones.
- Sal.


Modo de hacerlo:

En un recipiente cuadrado o rectangular, de al menos siete u ocho centímetros de profundo, ponemos por lo menos seis rebanadas de pan de molde, que estén muy juntitas y, si queda algún hueco, rellenar con tiras del mismo pan.
Con anterioridad habremos hecho una mahonesa con los dos huevos, el aceite de oliva, el limón y la sal. A esta mahonesa le añadimos los espárragos y el atún, previamente escurridos, y lo mezclamos todo con la batidora.
La mitad de la mezcla la vertemos en el recipiente donde hemos puesto las rebanadas de pan, que queden bien impregnadas. Volvemos a poner otras seis rebanadas de pan y le añadimos la otra mitad de la mezcla
Dejamos reposar el pastel en el frigorífico, durante unas horas, para que el pan se empape bien con esta mezcla. Ponedle un film o papel de aluminio para que no se oxide durante el tiempo que esté en la nevera.
Antes de servir lo decoramos con hojas de lechuga, por ejemplo, o bien con puntas de espárragos, o con lo que más os guste.
Puedes poner también hojas de lechuga entre las dos capas de pan, opcional.


Buen provecho


   

domingo, 15 de septiembre de 2013

Dolor, Angustia y Soledad de María según Jaén (III)

Hoy día 15 de Septiembre, onomástica de Nuestra Señora de los Dolores, ofrecemos la tercera entrega de esta serie de fotografías en la que seguimos contemplando los rostros transidos de sufrimiento de las Dolorosas jiennenses.
Para ver las series publicadas con anterioridad pincha aquí:



Nuestra Señora de los Dolores
ALACALÁ LA REAL

Nuestra Señora de la Soledad
ALCALÁ LA REAL


Nuestra Señora de los Dolores
Cofradía del Santo Sepulcro y Ntra. Sra. de los Dolores
(BAEZA)


Nuestra Señora de las Angustias
(BAEZA)

  
Virgen de los Dolores
BENATAE


Nuestra Señora de los Dolores
CAZORLA


Virgen de los Dolores
ESPELUY


Virgen de los Dolores
GÉNAVE


 Nuestra Señora de los Dolores
HIGUERA DE CALATRAVA


Nuestra Señora de la Soledad
HIGUERA DE CALATRAVA




Nuestra Señora de los Dolores
HUELMA

Virgen de los Dolores
IZNATORAF

Nuestra Señora de la Soledad
(JAÉN)


Nuestra Señora de los Dolores
MARMOLEJO


Nuestra Señora de los Dolores
PORCUNA 


Nuestra Señora de la Soledad
PORCUNA


Nuestra Señora de los Dolores
SANTIAGO DE LA ESPADA


Virgen de los Dolores
SOLERA


Nuestra Señora de la Soledad
ÚBEDA


Nuestra Señora de los Dolores
VALDEPEÑAS DE JAÉN


Nuestra Señora de los Dolores
VILLARDOMPARDO




FOTOGRAFÍAS: JESÚS MOLINA GIMENO




viernes, 13 de septiembre de 2013

San Dimas, una escultura barroca en la Iglesia de La Encarnación de BAILÉN


San Dimas. Iglesia de La Encarnación. Bailén
(foto: archivo propio)

Obra: San Dimas
Autor: Anónimo. Atribuido a Juan Pascual de Mena
Cronología: siglo XVIII
Estilo: Barroco tardío
Material: madera
Técnica: talla y policromía
Medidas: algo mayor del tamaño natural (2,62 x 1,10 m.)
Localización: Iglesia de La Encarnación
Municipio: Bailén


SAN DIMAS EN LA TRADICIÓN EVANGÉLICA

El "Buen Ladrón" es uno de los malhechores que, según los evangelios, fueron crucificados junto a Cristo en el Gólgota, uno a su derecha y otro a su izquierda. El evangelio de San Lucas, que es el que trata con mayor detalle el episodio de los ladrones, dice: "Uno de los malhechores colgados lo insultaba: ¿No eres tú el Mesías? Sálvate a ti y a nosotros. El otro le reprendía: Y tú, que sufres la misma pena, ¿no respetas a Dios? Lo nuestro es justo, pues recibimos la paga de nuestros delitos; éste en cambio no ha cometido ningún crimen. Y añadió: Jesús, cuando llegues a tu reino acuérdate de mí. Jesús le contestó: Te aseguro que hoy estarás conmigo en el paraíso" (Lc 23, 39-43).
Aunque ninguno de los evangelios canónicos menciona el nombre de los ladrones, en algunos evangelios apócrifos sí aparecen con un nombre. En el llamado "evangelio árabe de la infancia" al buen ladrón se le denomina Tito, y Dumaco al mal ladrón. En el "evangelio de Nicodemo" el buen ladrón es llamado Dimas, y el mal ladrón, Gestas. Finalmente, perduraron estos últimos nombres en la tradición cristiana para estos personajes.
Aunque nunca fue oficialmente canonizado por la Iglesia Católica, se le considera como la única persona que fue directamente reconocida como santo por Jesús: "En verdad te digo que hoy estarás conmigo en el Paraíso". El Martirologio (catálogo oficial de los Santos de la Iglesia Católica) le tiene inscrito, sin citar su nombre, en el día 25 de Marzo.

 
LA IMAGEN DE SAN DIMAS DE BAILÉN



Ubicación de la talla de San Dimas en la Iglesia de La Encarnación de Bailén
(foto: archivo propio)

La representación iconográfica habitual de San Dimas es la de crucificado, al lado derecho de Jesús, unas veces por sogas y otras por clavos, y contemplando el rostro del Mesías. Pero no es el caso de la imagen bailenense, cuya representación gloriosa es rarísima en la tradición artística occidental.
Se trata de una soberbia escultura de bulto redondo, de cuerpo entero, en posición de pie, realizada en madera tallada y policromada. Con una pose de marcado contraposto, la figura se muestra triunfante tras su resurrección a la vida eterna, al paraíso prometido por Jesús, aferrándose con la mano izquierda a la cruz donde recibió su castigo, la cual contempla, mientras que lleva su mano derecha al pecho. Aparece semidesnudo, con un paño de pureza, y un sudario que, sujeto con la misma mano con la que sostiene la cruz, se desliza teatralmente por detrás de la figura y cae en naturales pliegues hasta el suelo. De rostro barbado, su cabellera está trabajada con un sutil movimiento en largos mechones.
El estudio anatómico es magnífico y potente su musculatura. El conjunto es de una acusada teatralidad y concepción escultórica de gran majestuosidad.

AUTORÍA Y PROCEDENCIA

La enorme valía artística de esta talla ha llevado a considerarla erróneamente como obra del maestro granadino Alonso Cano (siglo XVII). También se la ha vinculado con los artistas de la escuela napolitana del siglo XVIII. Aunque sigue sin poder afirmarse con rotundidad su autoría, un reciente estudio de Rubén Sánchez Guzmán pone el foco sobre el escultor toledano afincado en Madrid Juan Pascual de Mena (1707-1784).
La imagen llegaría a Bailén entre 1838 y 1849. En 1831 se elabora un inventario con los bienes de la parroquia en donde no aparece la imagen de San Dimas. En 1849 se redacta otro, coincidiendo con la llegada de un nuevo prior, en el que ya sí queda recogida con el número 126, especificándose que había llegado a Bailén procedente de Madrid gracias al denuedo del XII Duque de Osuna, Don Mariano Téllez-Girón, a través de su Administrador Don Carlos Pasutti.
La circunstancia de su procedencia madrileña ha llevado a Sánchez Guzmán a encuadrarlo en una época, a mediados del siglo XVIII, en la que se conjuga el agonizante rococó con el incipiente academicismo clasicista. Uno de los artistas que mejor ejemplifica esta transición es Juan Pascual de Mena, cuyas obras guardan interesantes paralelismos con ésta de Bailén.
La imagen estuvo en el desaparecido monasterio de la Merced Calzada de Madrid, situado donde hoy se encuentra la Plaza Tirso de Molina. Con la Desamortización de Mendizábal y la exclaustración y demolición del monasterio, en 1837 pasa al depósito del Convento de la Trinidad Calzada, futuro Museo Nacional (germen del actual Museo del Prado), en una de cuyas salas estaba documentada una imagen de San Dimas después de la apertura del mismo en 1838. En 1846 se instaló el Conservatorio de las Artes en la Trinidad, ocupando la planta baja donde se encontraban todas las esculturas. Posiblemente fuera en este momento (en que el Museo, sin demasiado control, se desprende de muchas piezas que vende, subasta o regala a quien las reclamase), cuando San Dimas acaba en manos del Duque de Osuna, que lo traslada a Bailén. 
Durante la guerra civil española la imagen fue ocultada en el desván del colegio Sagrado Corazón, salvándose así de su destrucción.
Su ubicación actual es en una pequeña capilla-hornacina absidal en el testero frontal de la iglesia, junto al presbiterio, lado del Evangelio. No obstante, se trata de un emplazamiento reciente. Esta capilla es la de la Virgen del Rosario, como atestiguan los frescos de finales del siglo XVI que la adornan, y han presidido la misma las imágenes de Jesús en su entrada en Jerusalén, la Virgen de los Dolores y, sobre todo, la Virgen de Zocueca, patrona de Bailén. Ahora es San Dimas quien ocupa este bello y coqueto espacio del templo parroquial.  
Dado su mal estado de conservación, pues la talla presentaba daños en el soporte, mala adhesión entre los distintos estratos, suciedad y oxidación del barniz, faltas de capa pictórica, etc., fue restaurada mediante convenio entre el Obispado de Jaén y la Junta de Andalucía en el año 2001 por el licenciado en Bellas Artes y Restauración Don José Luis Ojeda Navío, de Andújar.


San Dimas. Detalle del rostro
(foto: archivo propio)


Bibliografía:

- Sánchez Guzmán, Rubén. San Dimas Glorioso: un ladrón poco conocido. En Boletín de Arte. Nº 32-33. Universidad de Málaga, 2011.
- Cazabán Laguna, Alfredo. La bella escultura de San Dimas. En Don Lope de Sosa. Nº 174, Año XV. Jaén, 1927.

Enlaces:

www.simplementecapillita.blogspot.com 
www.lahornacina.com 
José Luis Ojeda Navío, Restaurador de Obras de Arte






miércoles, 11 de septiembre de 2013

RICARDO GÉNAVE LÓPEZ ha sido el pregonero de las Fiestas Patronales de 2013 en honor a la Virgen del Campo en TORRES DE ALBANCHEZ


Vista parcial de Torres de Albanchez
(foto: archivo propio)

Torres de Albanchez, pequeña localidad enclavada en la Sierra de Segura, ha celebrado un año más sus fiestas patronales en honor de su Patrona, la Virgen del Campo. Desde el día 4 hasta el 8 de Septiembre, los torreños han podido disfrutar de amenizadas verbenas hasta bien entrada la madrugada, encierros de vaquillas, actividades lúdicas y deportivas para pequeños y mayores y, por supuesto, el momento culmen de la misa y procesión de la Patrona el domingo, día 8, por la mañana, con repique general de campanas.

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Encierro de vaquillas por las calles y mozos recortadores en la Plaza de toros de la localidad
(fotografías: archivo propio)

Virgen del Campo, Patrona de Torres de Albanchez, 
en su trono momentos antes de salir en procesión
(foto: archivo propio)

EL PREGONERO: RICARDO GÉNAVE LÓPEZ

Ricardo Génave López
Pregonero de las Fiestas Patronales 2013 en honor de la Virgen del Campo

Pero unas fiestas no pueden comenzar sin el debido pregón, y este año, ha recaído en mi tío-abuelo, Ricardo Génave López, el honor de pronunciarlo. 
Nació en Torres de Albanchez el día 13 de Junio de 1938. Es hijo de Jesús Génave, que era conocido en Torres como "el Foto", y de Jacinta López, extraordinaria y servicial mujer, regentes ambos de la fonda del pueblo y fotógrafo, además, mi bisabuelo, como se desprende de su apodo; hermano, por tanto, de mi abuela, Celia Génave. Ella, la mayor de tres hermanos; Ricardo, el más pequeño de la casa.
Estudió Humanidades y Filosofía en el Seminario Conciliar de Jaén. Convalida estudios en la Escuela Normal de Jaén donde obtiene el título de Maestro Nacional. Posteriormente oposita en la modalidad de Ciencias Sociales y obtiene la plaza en propiedad. Emigra a Barcelona, donde ejerce la enseñanza y estudia Filosofía y Letras en la Universidad. Se diploma en marketing en EADA. También obtiene el diploma de visitador médico. Tras un corto periodo de ejercicio como visitador médico, la empresa químico farmaceútica le nombra jefe de Zona del País Vasco, Aragón, La Rioja y parte de Castilla León. Transcurridos siete años regresa a Andalucía y se diploma en Educación Física. Se jubila en Málaga como profesor de secundaria en el IES "Ciudad de Melilla".
En los últimos años, su afición a la poesía dio como fruto la publicación de un libro: "Deja que mi verso sueñe con la Sierra de Segura".

EL PREGÓN

El día 4 de Septiembre, a las once de la noche, en la Plaza Virgen del Campo, epicentro de las fiestas del pueblo, tuvo lugar el acto de inauguración de las fiestas con la lectura del pregón, la presentación de la reina, rey, damas de honor y reyes infantiles y el homenaje a los mayores del lugar, que este año recayó en Doña Antonia que, a sus 94 años, es una venerable y dulce anciana que rebosa amabilidad y goza de buena salud y un excelente humor... ¡y memoria!, que se acordaba de mí después de un año cuando estuve en las fiestas del año pasado. En fin, todo un lujo estos torreños y torreñas...

Ambiente previo al pregón en la Plaza Virgen del Campo
(foto: archivo propio)

Con Doña Antonia, tras su merecido homenaje
(foto: archivo propio)

El pregón fue verdaderamente emotivo y cargado de sentimiento. Su originalidad: el hecho de ser enteramente en verso, verso libre y de rima asonante, como explica el propio autor. Ricardo Génave hace aflorar sus recuerdos y vivencias en las fiestas del pueblo, especialmente con las vaquillas y los mozos en los encierros; rememora hechos históricos del pasado; alude a los jóvenes del pueblo y sus esfuerzos por estudiar y trabajar y, por supuesto, ensalza a la Patrona, la Virgen del Campo.

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Ricardo Génave, en diferentes momentos de la exposición del pregón
(fotografías: archivo propio)


Reproducimos a continuación el pregón en su totalidad:
 

Desde tiempos inmemoriales, se celebran festejos
en honor de la Virgen del Campo, Patrona de este pueblo.
Ya en el siglo quince existe testimonio cierto,
que en el día de la Virgen, festejaban el acontecimiento.
Ahora, en tiempos más cercanos, se nombra un pregonero;
que con peor o mejor fortuna, pero con el mejor deseo,
narra ante el pueblo reunido, sus vivencias y recuerdos;
y concluida su exposición, dan inicio los festejos.

Por esta tribuna pública, pasaron personajes del pueblo.
Profesores, maestros, arqueólogos, militares y médicos;
unos han escrito artículos, libros y conferencias con éxito,
como Eladio García, Emilio Testa o Valeriano Romero.
Han narrado costumbres, orígenes de este pueblo,
aportando documentos y grandes conocimientos.

Por eso, esa noche, yo, que hago de pregonero;
pobre aprendiz de poeta, aficionado al verso,
en vuestra consideración y benevolencia confiado
en que perdonéis éste mi atrevimiento,
de exponer este pregón, completamente en verso.

Este caso sólo se ha dado, que yo tenga conocimiento,
en pregón de Semana Santa sevillana y con éxito;
más lo pregonó el gran escritor: Antonio Rodríguez Buzón.
De ahí mi insitencia, que perdonéis mi atrevimiento.

Aunque soy torreño, en Torre del Mar yo vivo
y descanso en su paseo, el agua mansa contemplando,
mientras sentado en el faro, me abstraigo en el recuerdo.

Veo con nitidez, en el balcón, a un niño pequeño,
que asomado a la reja, en medio de gran silencio,
todo el campo en penumbra, sólo la luz del lucero
que acompaña a la luna, allá en lo alto del cielo.

Allá en la lejanía, en medio del gran silencio,
se oye el sonido pausado que emiten los cencerros.
Vienen por el camino de Siles; por piedra de Genaveros,
dos vacas, grandes, bravas, rodeadas de cabestros;
con ellas, sólo los gañanes van formando el cortejo.
Una hora antes, la Guardia Civil, ha realizado el despejo.

Impacientes, los jóvenes, en el callejón de Pedro Herreros,
escondidos y en silencio, esperan la llegada del encierro.

Pasan la era de Juan Vélez, con cansino paso lento,
y bordean al que hoy llamamos el cuartel viejo;
enfilan la cuesta arriba, del quiñón de Don Pedro;
atraviesan la carretera, en semipenumbra, todo quieto;
sólo se oye el sonido de la esquila, y la voz del cabestrero,
que con voz firme y pausada, va llamando: ¡Porteroo, Porteroo...!

Al llegar al pajar del Mayoral, el cabestrero sale corriendo;
saltan rápido detrás los del callejón de Pedro Herreros,
y en un abrir y cerrar de ojos, han recorrido el trayecto.
Cipriano, el electricista, enciende las luces del pueblo,
de tan baja intensidad, que un carburo haría bueno,
pues la electricidad de Arroyo Frío, es de un salto pequeño.

Día seis. Nace el alba. El sol sale por el "Utrero".
Llega la media mañana y da comienzo el toreo.
De barrera a barrera se corre y alcanza en salto certero;
también en el pilar, de cabeza sumergen cuerpo entero.
La vaca les persigue, con intención de cogerlos;
una viga el pilón atraviesa, y sirve de parapeto,
logrando que salga indemne el arriesgado mozuelo.

Con alegría, de Molinicos la banda, ameniza el suceso;
y así, los tres días en tu honor, Señora, son todo alegría y contento.

No puedeo dejar de contar, un desconocido suceso.
En la Plaza de la Iglesia, torearon Padrés y Montero,
dos toreros de Albacete, que en el transcurso del tiempo,
llegaron a ser famosas figuras del escalafón torero.

Mecido por la suave brisa de Levante, con  mar quieto,
acude a mi memoria, algo que contaron hace tiempo
testigos presenciales, de infasuto y luctuoso suceso.
¡Malhaya "el polvorilla", que en Villarrodrigo debió estar quieto,
y malhaya los cuatro tontos del pueblo que le siguieron!,
que por furor anticlerical, sin razón ni fundamento,
tan indeseable tropelía, e innoble acto cometieron.

Que la talla de madera, de un maestro imaginero,
desde lo alto de la torre tiraron, y romperla quisieron.
Tras tres fallidos intentos, lograron romperle, sólo un dedo;
y con saña destructora, y con encono blasfemo,
con hachas la trocearon y quemaron sus restos.

Si esa talla presidera el retablo, en la iglesia del pueblo,
tendría valor incalculable, no sólo en arte, sino en dinero.

Más, de poco les sirvió su anticlericalismo horrendo,
pues a la primera ocasión, las gentes de éste su pueblo,
encargaron otra talla a devoto imaginero,
que puso corazón y alma, para tallar rostro tan bello,
y policromó su bonita cara, y su manto azul cielo.

¡Estáis tan guapa, Señora, con el niño Dios en los brazos,
que el que os mira un sólo instante, queda rendidamente prendado!

Olvidemos el feo pasado, volviendo a más grato recuerdo.
Siendo un joven seminarista, se me quedó grabado a fuego.
 Desconozco las causas, pero en la Catedral reunieron,
todas las patronas de Jaén provincia, con todos sus pueblos.

En solemne procesión, de la Catedral salieron,
bajaron por "La Carrera" y en Plaza Palmeras coincidieron.
Allí las esperaban habitantes de todos los pueblos;
fueron pasando al son de bandas, tocando a paso lento;
unas, con ropajes tejidos con hilos de seda y oro;
otras, con mantos bordados, sobre lujosos terciopelos;
otras, con collares de perlas, de la garganta pendiendo;
las más, prendidas en la pechera, joyas de valor sin cuento.

Aparece la Virgen del Campo, la Patrona de mi pueblo,
que por todo adorno lucía, unas flores en el basamento;
y se produjo un silencio, de admiración y respeto.
Uno de los allí congregados, gritó a pulmón pleno:
¡La más pobre y la más guapa! ¡Guapa, guapa...!,
y el gentío allí concentrado, le siguió con gran estruendo,
gritándole: ¡guapa, guapa, guapa!, alguna lágrima en los ojos
y todos con rostros de admiración y contento.

Por más tiempo que viva, nunca olvidaré el momento;
que aún a mis ojos afloran lágrimas, por tan gozoso recuerdo,
y eso palía la pena del feo anterior narrado suceso.

Regreso a tiempos actuales, y con satisfacción contemplo,
cómo esperan el autobús, los jóvenes de este pueblo,
apenas alzada el alba, y en el más crudo invierno,
para ir al instituto, y seguir aprendiendo;
y en tiempo vacacional aportan a casa su esfuerzo.

Otros profesan oficios: electricistas, fontaneros;
y los más, a la agricultura dedican todo el tiempo,
haciendo destalle, poda, o tractores conduciendo;
labrando o curando, y la aceituna cogiendo;
así, durante todo el año, haga bueno o mal tiempo

¡Que no todo es botellón, o maléfico porreo!
¡Que es un sambenito colgado, sin ningún fundamento!

¡Jóvenes!, si me lo permitís, os quiero dar un consejo:
tengáis cualquier idea política, o profeséis cualquier credo,
dialogad y dialogad, más sin llegar a enfrentamientos;
para que nunca más vuelvan aquellos pasados sucesos,
que trajeron solamente, pobreza y sufrimientos.

Cada último domingo de Agosto, te dan un jubiloso paseo,
y en andas te llevan, casi volando, de ermita a iglesia del pueblo.
En lágrimas ardientes de pena, la cantarina fuente troca el canto.
Lloran incansables tu asuencia, el pino, la retama y el acanto.

Despiden reflejos con insistencia, rocas del castillo mientras tanto.
Embriagan de olores tu presencia, azucenas y lirios del campo.
Campanas dan la enhorabuena a tu entrada, que están esperando
los del pueblo, pues con ellos quedas, ese invierno tan deseado.

Y ahora me dirijo a Vos, Señora, y expreso mis sentimientos,
que espero haya coincidencia con los de la gente del pueblo.

Os pido, Señora y Patrona, que protejas a tu pueblo;
a esas mujeres animosas, que con sacrificio y esfuerzo,
venden souvenirs y otras cosas, para obtener algún dinero
que la hermandad e iglesia necesitan, para el mantenimiento.

Protege al Señor Alcalde, y a la comisión de festejos,
que durante todo el año trabajan con tesón y denuedo;
y con ilusión indomable, con más o menos dinero,
logran sacar adelante, cada vez, mejores festejos.

Protege esas jóvenes peñas, que con ánimo y empeño,
dan colorido a las fiestas, con jolgorio jaranero.
Especialmente protege a Paco; Paco "el cojo", "pa" entendernos,
que año tras año nos viene, con su carácter fiestero;
canta, ríe, cuenta chistes, cuando presenta o da premios.
Con su manera de ser, alegra el acontecimiento,
y ya no digo que baile, porque sería un portento.

Señora del alma, finalmente, quiero pedirte un deseo:
que a los que somos mayores, nos protejas con esmero,
pues, al faro que guía nuestra vida, apenas queda un destello;
que al final de nuestros días, nos acojas en tu seno,
y en los pliegues de tu manto, nos subas contigo al Cielo;
para desde lo alto contemplar, como otros muchos pregoneros,
de generaciones futuras, con el mismo entusiasmo y deseo,
griten: ¡Viva la Virgen del Campo! ¡Viva la gente del pueblo!,
y con satisfacción anuncien: ¡que comiencen los festejos!

Buenas noches. Muchas Gracias. ¡Disfrutad del divertimento!


RICARDO GÉNAVE LÓPEZ


Sólo me queda agradecer la generosa hospitalidad de la que siempre hacen gala mis tíos, Alicia y Ricardo. Y en general, gracias a los torreños y torreñas, por acoger tan bien a los forasteros y hacerlos sentir parte del pueblo.

Muchas Gracias