jueves, 29 de enero de 2015

El Nacimiento del Río Segura en SANTIAGO-PONTONES


EL NACIMIENTO DEL RÍO SEGURA


Nacimiento del Río Segura en Santiago-Pontones, Sierra de Segura
(foto: archivo propio)


Localización: Este de la Provincia de Jaén. Parque Natural de Cazorla, Segura y las Villas.
Comarca: Sierra de Segura.
Municipio: Santiago-Pontones (aldea de Fuente Segura).
Río: Segura.
Distancias: 5 km. a Pontón Bajo; 21 km. a Santiago de la Espada; 166 km. a Jaén.
Acceso: Carretera A-317. En Pontón Bajo se toma la JF-7047 que, transcurridos 5 km., nos lleva directamente al nacimiento.
Altitud: 1.413 m. sobre el nivel del mar.

¿CÓMO ACCEDER?

Mapa de localización del Nacimiento del Río Segura
(sobre mapa de Ed. Planeta)

La carretera autonómica A-317 La Puerta de Segura-Vélez Rubio atraviesa el término de Santiago-Pontones comunicando el municipio con Jaén y con la vecina Provincia de Granada. A la altura del punto kilométrico 39, inmediatamente después de pasar Pontón Bajo en dirección a Santiago de la Espada, sale una estrecha carretera, la JF-7047, que nos conducirá directamente al nacimiento, situado a 5 km.
La ruta entre Pontones y el nacimiento se puede hacer en coche, pero también andando o en bicicleta para disfrutar de los bellos paisajes que ofrece el entorno.

Un poco antes de llegar al nacimiento,
la aldea de Fuente Segura queda a la derecha de la carretera.
(foto: archivo propio)

EL RÍO SEGURA

Nacimiento del Segura. El río comienza su andadura por el valle. Al fondo, aldea de Fuente Segura
(foto: archivo propio)

El río Segura, conocido por los romanos como Thader y por los árabes como Wadi al-Abyad ("Río Blanco"), discurre por las Provincias de Jaén, Albacete, Murcia y Alicante y desemboca en el Mar Mediterráneo en Guardamar del Segura (Alicante) tras recorrer 325 kilómetros. Ha sido considerado tradicionalmente como uno de los grandes cursos fluviales del país, a pesar de discurrir en su curso medio y bajo por la zona árida del Sureste español, lo cual repercute moderadamente en su caudal, reducido a su mínima expresión en verano.
Nada que ver con su curso alto, donde recibe gran cantidad de aporte hídrico procedente del macizo de la Sierra de Segura -el más importante de la Subbética-, donde tiene su nacimiento. Todo el recorrido que el río Segura realiza por la Provincia de Jaén lo hace dentro de los límites del municipio de Santiago-Pontones. Durante sus primeros kilómetros el río transcurre por un valle estrecho y profundo donde recibe afluentes cortos pero de abundante caudal, como los ríos Madera y Zumeta, ambos de régimen pluvionival.
Antes de abandonar tierras jiennenses, el río remansa por vez primera sus aguas en un embalse, el del Anchuricas, junto a la aldea de Casicas del Río Segura.

EL NACIMIENTO

Vista aérea, desde la carretera, de la poza del nacimiento del Segura
(foto: archivo propio)

El nacimiento del río Segura se produce en una cueva natural inundada, a 1.413 m. de altitud, junto a la aldea de Fuente Segura y a la sombra del pico Mariarnal (1.840 m.). 
Se trata de una surgencia a través de una cavidad de forma circular de unos 7 metros de diámetro. Esta cavidad en origen podría corresponder con una pequeña "dolina", es decir, un tipo de depresión geológica propia del relieve kárstico -como es el de la zona donde se encuentra el nacimiento-, formado por la acción del agua sobre rocas calizas y dolomías. Esta cueva inundada tiene una longitud explorada de 354 metros y un desnivel de 17 metros desde la boca hasta el extremo opuesto en el interior. La exploración de esta cavidad fue llevada a cabo por espeleobuceadores del Grupo Standard de Madrid, durante los años 1979 y 1980, realizando una importante labor de desobstrucción dentro del sifón.
El agua que brota es excepcionalmente cristalina y normalmente abundante y aunque su nacimiento es mudo, comienza a canturrear al instante de desbordarse de la poza en forma de pequeña cascada e iniciar su largo camino valle abajo.
Junto al nacimiento existe una pequeña área recreativa, que dispone de mesas, barbacoas, fuente y área infantil.

Pequeña cascada que rebosa de la poza del nacimiento y da origen al Río Segura
(foto: archivo propio)

EL ENTORNO DEL NACIMIENTO. FLORA Y FAUNA

La Sierra de Segura, a estas altitudes y en esta zona de Pontones y Santiago de la Espada, nos ofrece una visión diferente a la de la gran masa forestal propia del Parque Natural, aunque desde luego no menos atractiva. Estos páramos de alta montaña presentan un paisaje casi "lunar" en algunas zonas. Buen ejemplo de ello son los Campos de Hernán Perea, muy cerca del nacimiento, un altiplano sin vegetación alguna, una vasta extensión hasta donde se pierde la vista que resulta, cuanto menos, sobrecogedora.
Donde el afloramiento rocoso calizo lo permite, en el entorno del nacimiento se pueden observar algunas especies de flora, destacando entre las de mayor porte ejemplares aislados, pero antiguos, del rey de la sierra: el pino laricio o salgareño (Pinus nigra). También podemos observar el pino carrasco (Pinus halapensis), y en la vegetación de ribera el fresno (Fraxinus angustifolia), el sauce, el álamo (Populus alba) y el chopo (Populus bolleana), estas dos últimas especies de hoja caduca que ofrecen en otoño unas tonalidades ocres que dan la nota de color a este paraje durante la mencionada estación del año. Otras especies de menor porte o arbustivas son la retama negra (Cytisus scoparius), la sabina (Juniperus sabina), el enebro (Juniperus communis), el piorno (Erinacea anthyllis) y el espino o majuelo (Crataegus monogyna).
Entre las especies de fauna más características, es posible avistar al topillo común (Pitymys duodecimostatus), la liebre (Lepus granatensis), el zorro (Vulpes vulpes), el jabalí (Sus scrofra), el gamo (Dama dama) y la cabra montés (Capra pyrenaica) entre los mamíferos; mientras que las rapaces que sobrevuelan  estos parajes son el buitre leonado (Gyps fulvus), el águila real (Aquila chrysaetos) e incluso el esquivo quebrantahuesos (Gypaetus barbatus). Luego está la avifauna propia de la ribera del río y su bosque galería: el martín pescador (Alcedo atthis), el mirlo acuático (Cinclus cinclus) o la lavandera (Motacilla alba), entre otros.
Durante el verano, veremos rebaños pequeños y medianos de la oveja de raza segureña, de la que se obtiene una magnífica carne de cordero "segureño", producto con denominación de origen y base de una serie de exquisitos platos que no podemos dejar de probar en los restaurantes de la zona.


Bibliografía:


- VVAA. "Jaén, Pueblos y Ciudades". Jaén, 1997.
- VVAA. "Parques Naturales y Espacios Protegidos de Jaén". Jaén, 1994.   
- VVAA. "Rutas por la Naturaleza de Jaén". Jaén, 1995. 



miércoles, 21 de enero de 2015

En los fogones de Jaén. PERAS AL VINO TINTO

Hoy una receta dulce para un postre exquisito: "peras al vino tinto". Puedes utilizar la pera del tipo "conferencia".

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Fotos: Mª Cristina Gimeno


Ingredientes:

- Una pera por persona. Del tipo conferencia, que estén firmes y no demasiado maduras. Cocinamos siempre para cuatro.
- 1/2 litro de vino tinto.
- 150 gr. de azúcar.
- Una rama de canela.
- Cáscara de naranja.
- Cáscara de limón.

Modo de hacerlo:

Pelamos las peras, dejándoles el rabo y haciéndoles un corte en la base para que se sostengan bien en la cacerola.
Escogemos una cacerola ancha y lo suficientemente alta para que quepan las peras y podamos manipularlas con facilidad.
Vertemos el vino en la cacerola y cuando esté caliente, le añadimos la canela y las cáscaras de naranja y de limón. Cuando empiece a hervir metemos las peras y tapamos. Dejamos aproximadamente unos 30 minutos cociendo, pero de vez en cuando regamos las peras con el vino caliente. Las peras irán tomando el color del vino y cuando las pinchemos con una aguja y notemos que llegamos al corazón de la pera sin dificultad ya estarán en su punto.
Las sacamos de la cazuela y reducimos el vino que queda, sin llegar a caramelizar.
Presentamos las peras rociadas con esta reducción del vino y dejamos enfriar.


Buen provecho
  
  

domingo, 11 de enero de 2015

Soluciones caseras para tiempos de crisis. NUEVA RECETA DE JABÓN LÍQUIDO CASERO PARA LAVADORA.

Después de probar varias recetas e ir incorporando o descartando ingredientes, os propongo otra receta de jabón líquido casero mejorada. Este jabón queda como una pasta, cuanta más agua le echemos más líquido saldrá.  

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 Fotos: Mª Cristina Gimeno



Ingredientes:

- 10 litros de agua templada.
- 500 grs. de sosa caústica en escamas.
- 2 litros de aceite usado.
- 3 litros de detergente líquido.
- 3 litros de suavizante.
- 750 grs. de percarborato sódico.
- 15 litros de agua más, aproximadamente.


Modo de hacerlo:

En un barreño grande, que quepan entre 20 ó 25 litros, ponemos 10 litros de agua templada. Añadimos la sosa despacio y removemos hasta que se disuelva del todo. Le incorporamos el aceite, el detergente líquido, el suavizante y por último el percarborato sódico. Todo poco a poco y sin dejar de remover.
Dejamos reposar hasta el día siguiente o hasta que la mezcla esté fría y la batimos  con una batidora de brazo. Dejamos otro día en reposo, aunque de cuando en cuando, podemos ir removiendo con un palo. Al tercer día añadimos 5 litros de agua y al día siguiente otros cinco y los últimos cinco litros, al quinto día. Dependiendo de si la mezcla está más o menos dura, incluso podemos añadir algún litro más o menos. 
No olvidar el ir removiendo, alguna vez que otra, durante estos días.  Dejamos reposar un par de días más y luego envasamos. 
No utilizaremos el jabón en dos semanas. 
Depende si hacéis el jabón en invierno o en verano, os saldrá más o menos espeso. Incluso puede suceder que el jabón quede en dos fases, no pasa nada, sólo debéis dejar sin llenar del todo los envases y agitar al utilizarlo.
Utilizad la misma cantidad que cuando usais cualquier detergente comercial. Podréis comprobar que no sale tanta espuma con este detergente,  pero tiene el mismo poder de limpieza, incluso más.  Para las manchas difíciles de sangre, vino, chocolate, fruta, tomate frito, grasa, etc., dadle antes de meter la prenda en la lavadora con un poco de detergente.

¡¡Manos a la obra!!       


 

jueves, 8 de enero de 2015

Iglesias de Jaén. Iglesia de Nuestra Señora de la Presentación de TORRES DE ALBANCHEZ


Iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Presentación.
Plaza de la Iglesia, Torres de Albanchez
(foto: archivo propio)

UN POCO DE HISTORIA

Tras la conquista cristiana de esta zona (1235) se levanta una gran torre defensiva aproximadamente a mitad de ladera del cerro del Castillo de la Yedra. Este otro castillo, el de la Yedra, del que ya no quedan sino unos vestigios, fue una fortificación posiblemente de origen musulmán que corona los riscos del promonotorio, a cuya sombra nació en la segunda mitad del siglo XIII el primigenio núcleo de Torres de Albanchez en torno ya a la torre mencionada. Sabemos por las Relaciones Topográficas mandadas hacer por Felipe II en 1575 que la torre estaba rodeada de una cerca o muralla. Por otra parte, era habitual edificar una pequeña capilla en el interior del recinto fortificado. De la proximidad entre la iglesia actual y la torre del homenaje -apenas unos metros- se deduce que el origen de aquélla está ligado a la mencionada capilla, que más adelante se convertiría en ermita y posteriormente en iglesia. A esta última fase llegó antes de finalizar el siglo XV, pues según se desprende del documento de la visita de la Orden de Santiago a Torres de Albanchez en el año 1495, el campanario se estaba terminando para esta fecha en lo que muy probablemente fuera el remate de unas obras de ampliación del edificio. La Iglesia estaba bajo la advocación de Santa María, a secas. La misma aparece también reflejada en las Relaciones de 1575, por lo que la advocación de la Presentación debió añadirse más tarde. Las Relaciones nos hablan de que la iglesia contaba con cuatro capillas fundadas por particulares, y en el sagrario se veneraba un hueso perteneciente a San Caprasio (se dice Crapacio en el documento por error).
El edificio sufrirá otras ampliaciones e intervenciones a partir del siglo XVII. En esta centuria en concreto podría haberse levantado el presbiterio, de media naranja sobre pechinas y cubierta exterior a cuatro aguas.

Vista del conjunto monumental de la Iglesia de Nuestra Señora de la Presentación
y la Torre medieval del antiguo castillo.
Torres de Albanchez
(foto: archivo propio)

Tras los desperfectos ocasionados por la Guerra Civil (la iglesia durante ese tiempo fue habilitada como cuartel) el templo es sometido a una profunda reforma en el año 1946, acogiéndose al programa de "Regiones Devastadas". La rehabilitación es llevada a cabo por Gaspar Molina Soto y Luis Molina Rodríguez, comprendiendo la adecuación del coro, despacho parroquial, hueco para las campanas, pintura de los interiores y embaldosado, descubriéndose en esta última acometida antiguas tumbas. También se abrió un ventanal circular en el lado izquierdo del presbiterio para aportar luz al interior. En 1950, Domingo Sinesio construye un nuevo campanario en los pies del templo, dado que el anterior se encontraba en ruina.
A principios de este siglo la iglesia es de nuevo rehabilitada en su interior, adquiriendo su configuración actual. 
 
LA IGLESIA DE NUESTRA SEÑORA DE LA PRESENTACIÓN



Fachada principal, portada y campanario de la Iglesia de Nuestra Señora de la Presentación de Torres de Albanchez
(foto: archivo propio)

El edificio está construido en piedra, mampostería en general y sillería regular en la fachada principal y zonas puntuales. Presenta planta rectangular y una disposición Este-Oeste. El lateral Norte -lado del Evangelio- da a una gran plaza denominada de la Iglesia y en él se abre su única portada. Ésta es sencilla, aunque no exenta de elegancia; renacentista, aunque con cierto aire gótico. Presenta medio punto con arquivoltas, que descansan sobre impostas y jambas cajeadas, y la enmarcan dos columnas finas sobre plinto con sencillos capiteles que sostienen la cornisa que remata el conjunto y da paso al tejado. Existe en el lado izquierdo de la portada, en la parte superior de la fachada, el resto de lo que parece ser una lápida conmemorativa, y que por la tipografía de la escritura podría ser fechada en el siglo XVI. Reza así: "SIENDO CURA D. ESTEVAN RODRIXEZ AÑO...".
Externamente sobresale del conjunto el presbiterio, cubierto con tejado a cuatro aguas y fuertemente ceñido por recios contrafuertes. El otro volumen, en los pies del templo, es el campanario, obra contemporánea y que no es en absoluto acorde estéticamente con el conjunto.
El interior se estructura en una sola nave cubierta con bóveda de cañón -que enmascara la techumbre de madera original-, reforzada con arcos fajones. En los laterales se sitúan capillas de diferente tamaño, dos en el lado del Evangelio flanqueando la puerta, y otra pequeña en el lado de la Epístola, en los pies del templo. Aquí se encuetra también el coro, de madera y en alto. El presbiterio se cubre con cúpula de media naranja sobre pechinas, siendo esta zona de la cabecera un añadido del siglo XVII. El retablo mayor, sobredorado y neobarroco, es una pieza adquirida recientemente gracias a los donativos de la feligresía. Contiene en su hornacina central una imagen contemporánea de la Virgen en el momento de la Presentación del Niño en el Templo.


Interior del templo parroquial. Nave de cañón y Presbiterio al fondo
(foto: archivo propio)


Presbiterio y retablo
(foto: archivo propio)

Coro en los pies del templo. Se aprecia sobre él la armadura de madera, únicamente visible en esta parte, que cubría originalmente la nave del templo y hoy enmascarada por la nave de cañón.
(foto: archivo propio)

Nada queda del rico patrimonio que esta iglesia tuviera en otros tiempos. Existía un bello retablo mayor, desaparecido junto con todas las imágenes en los deleznables hechos del 36. Entre estas últimas se encontraba una hermosa talla barroca de un Crucificado de brazos articulados, por lo que seguramente debió servir para la ceremonia del "desenclavamiento" el Viernes Santo y para la procesión del Santo Entierro. También de bella factura era la antigua imagen de la patrona, Nuestra Señora del Campo, posiblemente obra renacentista a juzgar por sus rasgos, y que fue arrojada desde el campanario en un acto de barbarie. De ambas se nos da cumplida información en el número 159 de la Revista "Don Lope de Sosa" de Marzo de 1926, donde el que fuera cronista de Jaén, Don Alfredo Cazabán, escribe sobre estas singulares imágenes por desgracia desaparecidas, artículo que tan bien ilustra con sus fotos Don Jesús Génave. También desaparecieron interesantes obras de orfebrería, como una fuente vidriada y una cruz procesional, que se conservaban en su sacristía. Por otro lado, en paradero desconocido se halla un gran lienzo de las Ánimas que pudo contemplarse hasta los años 60 en el interior del templo.
En 1943 se adquirió un retablo mayor nuevo, que sin embargo fue suprimido en la década de los 50, conservándose sólo la hornacina central que se encuentra hoy en la Ermita de la Virgen del Campo y alberga a la imagen de la patrona durante el tiempo estival en que ésta permanece en su casa.
También fueron sustituidas algunas imágenes relacionadas con la Semana Santa: Jesús Nazareno, Virgen de los Dolores, San Juan y Santo Entierro de Cristo, que fueron adquiridas en Madrid entre 1943 y 1945 por el entonces párroco Don Guillermo Molina. La talla de Nuestro Padre Jesús Nazareno fue costeada gracias a los donativos de todos lo feligreses de la Parroquia. Nuestra Señora de los Dolores fue adquirida por Doña Felisa Vélez, y la talla de San Juan por el entonces alcalde de Torres de Albanchez Don Juan Manuel Díaz.

Imágenes procesionales de Nuestra Señora de los Dolores, Jesús Nazareno y San Juan.
Iglesia de Torres de Albanchez
(foto: archivo propio)

 
     
Bibliografía:

- Romero Alarcón, Valeriano. Torres de Albanchez, miscelánea histórcia y arqueología. Jaén, 2007.
- VVAA. Jaén, Pueblos y Ciudades. Jaén, 1997.
Documentos Históricos de Villarrodrigo (Blog).