viernes, 20 de febrero de 2015

Tesoros de Jaén en el Museo Arqueológico Nacional. El Tesoro de Perotito de SANTISTEBAN DEL PUERTO



Pátera del Tesoro de "Perotito" de Santisteban del Puerto
(foto: archivo propio)

Denominación: Tesoro de "Perotito"
Nº de piezas: 67
Material: Plata
Técnicas: Batido, Fundición, Repujado
Datación: Siglos III - I a.C.
Cultura: Ibérica
Yacimiento: finca "Perotito"
Municipio: Santisteban del Puerto
Comarca: El Condado
Fecha del hallazgo: principios del siglo XX
Localización: Museo Arqueológico Nacional (Madrid)

Uno de los tesoros más interesantes expuestos en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid es el de "Perotito". Se llama así por haber sido encontrado fortuitamente al labrar unas tierras en la finca denominada "Perotito", en el municipio de Santisteban del Puerto, perteneciente a la comarca de El Condado, en el Norte de la Provincia de Jaén.

UN POCO DE HISTORIA

En Arqueología se denomina "tesoro" o "tesorillo" al ocultamiento intencionado de una serie de objetos de valor (monedas u objetos, como en el caso que nos ocupa). La inestabilidad social, los conflictos armados o las situaciones de inseguridad eran el pan de cada día en el mundo antiguo. Así, no es extraño que sus gentes optaran en ocasiones por esconder su dinero, joyas u objetos de valor, enterrándolos. La muerte, el traslado forzoso, el apresamiento o cualquier otra causa de fuerza mayor que acaeciese sobre el propietario, hacía que en ocasiones éste no pudiera recuperar su atesoramiento, permaneciendo así oculto y olvidado por siglos.  En la época ibérica, la plata era el metal más utilizado para la acuñación de moneda y la fabricación de objetos de lujo, de ahí que las piezas encontradas sean todas de este material.
El núcleo urbano de Santisteban tiene su origen en estos momentos. Según los hallazgos arqueológicos y las fuentes históricas se desarrolló aquí en época ibérica un oppidum (poblado fortificado) identificado como Ilurgeia, que con los romanos cambiaría su nombre por el de Ilugo. Este oppidum formaría parte de la red de grandes asentamientos del Alto Guadalquivir, éste concretamente en la órbita de Cástulo (Linares) e íntimamente relacionado con la producción metalúrgica de la zona de Sierra Morena. La mayoría de ellos tendrán continuidad en su poblamiento tras la conquista romana de la Península. Conocemos cuándo es conquistada Santisteban, al parecer por el pretor Cayo Flaminio en el año 192 a.C. Quizás pudo ser éste el momento de inestabilidad que propició la ocultación del tesoro objeto de nuestro estudio. En cualquier caso fue en época ibérica tardía cuando se fabricó, con claras influencias grecorromanas. Su alto valor, así como sus características artísticas, denotan el elevado grado de desarrollo de este asentamiento ibérico.
El tesoro fue descubierto a principios del siglo XX en la finca denominada "Perotito", que toma su nombre del Arroyo "Pedro Tito" o "Perotito", afluente por la margen derecha del Río Montizón, a unos 6 km. al Nordeste del casco urbano de Santisteban del Puerto. El hallazgo tuvo lugar por casualidad, en el desarrollo de las labores agrícolas. Parte del tesoro se perdió en el lapso de tiempo entre su descubrimiento y el momento en que es adquirido por el Estado y depositado en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid en 1917.
Don José Ramón Mélida Aniladi, director del Museo en ese año, en su obra "Adquisiciones del Museo Arqueológico Nacional", nos dice que el Tesoro de "Perotito" tenía más piezas de las que luego se ofrecieron al Museo y que con él había además algunas monedas (hoy en paradero desconocido todo ello). 

EL TESORO DE "PEROTITO"


Conjunto del Tesoro de "Perotito" en su vitrina del Museo Arqueológico Nacional de Madrid
(foto: archivo propio)

Se trata de un conjunto formado por dos tipos de objetos: recipientes y piezas de orfebrería. Entre los primeros -los más abundantes- se encuentran una magnífica pátera, una copa, varios cuencos y vasos, y numerosos fragmentos de otros recipientes. Entre las piezas de orfebrería se cuentan dos fíbulas (broches) y dos brazaletes, un colgante y una arracada (pendiente con colgante). Todas las piezas están realizadas en plata.

Piezas de orfebrería del Tesoro de "Perotito".
En la fila superior a la izquierda, una pulsera y a continuación un colgante.
Abajo, fíbulas a la izquierda y arracada a la derecha.
(foto: archivo propio)

De este conjunto destacan dos objetos por su tipología y decoración: una copa y una excepcional pátera, ésta última "joya de la corona" de este interesante tesoro.

La Copa

Con una altura de 21 cm. y diámetro de boca de 18 cm., esta Copa realizada mediante la técnica de la fundición es la segunda pieza en importancia del tesoro. Sigue modelos itálicos, presentando forma semiovoidea, y con pie. En el borde tiene una moldura en el interior, mientras que en el exterior exhibe una cenefa con adornos de guirnaldas florales. En el pie, la decoración es de palmetas en bajorrelieve. Estos adornos están grabados y dorados.


Copa del Tesoro de "Perotito"
(foto: archivo propio)

La Pátera

Es una de las piezas más importantes de la orfebrería de la Edad Antigua en España, y en palabras del famoso historiador Don Ramón Menéndez Pidal, "un objeto de sumo interés para la Historia del Arte español".
De forma circular, tiene un diámetro de 17,20 cm. Presenta una decoración en bajo y mediorrelieve. En el centro un medallón con una cabeza de lobo devorando una cabeza humana con las fauces abiertas, y rodeada de serpientes. Alrededor dos frisos concéntricos. El primero, distribuido en nueve sectores, tiene representación de escenas de caza. El segundo, separado del anterior por una orla de puntos, presenta una procesión de centauros y centaúrides (mujeres-centauro), distribuidos también en nueve sectores o metopas.

Detalle de los centauros y centáurides de la pátera
(foto. archivo propio)

La pátera está sobredorada, para resaltar las figuras. Fue fabricada mediante la técnica de la fundición a partir de una lámina que posteriormente es repujada -desde el reverso- para realizar la decoración. Se considera obra de un artesano local, que posiblemente utilizó como molde una pieza importada dado el grado de perfección de la obra. La presencia del lobo, animal de extrema importancia en el mundo ibérico, nos habla de un posible uso funerario como recipiente para libaciones (ofrenda de líquidos), aunque también podría ser una pieza de lujo, conformando junto con otros objetos del mismo material precioso -plata- encontrados en el Perotito un conjunto de elevado valor en un contexto doméstico de nivel alto (aristocrático).

Medallón central con una cabeza humana siendo devorada por un lobo
(foto: archivo propio)

Iconográficamente reúne elementos helenísticos e ibéricos.
Entre los ibéricos destaca el motivo central ya comentado. El mundo ibérico está repleto de representaciones en las que aparece el lobo, animal totémico para esta cultura (Tivissa, Alcudia, Huelma, Villargordo, Mengíbar, Arjona...). Tiene además un carácter apotropaico, relacionado con el mundo de ultratumba. Símbolo de la guerra, la noche y la muerte, el lobo está estrechamente ligado a planteamientos ideológicos de tipo heroico (el príncipe guerrero).
Las representaciones de los centauros y las centáurides son la expresión más evidente de la influencia grecorromana. Aparecen portando instrumentos musicales y simbolizan la vida fácil y bucólica del difunto de origen aristocrático en el más allá.


Otros objetos

De los objetos completos destacan, entre los recipientes, dos cuencos en forma de cono (puntiagudos) y sin asas -que se corresponden con el tipo de vaso de Cástulo-, y otros dos semiesféricos también sin asas.
Entre las piezas de orfebrería sobresalen un brazalete en espiral, uno de cuyos extremos culmina en una cabeza de serpiente; una pulsera circular sin cerrar, con motivos grabados; y dos fíbulas, con sendos adornos en forma de cabeza de caballo.



Bibliografía:

- Mercado Egea, Joaquín. La Muy Ilustre Villa de Santisteban del Puerto. Madrid, 1973.

Enlace:

- Museo Arqueológico Nacional (MAN)







martes, 10 de febrero de 2015

Castillos de Jaén. Castillo de ALCAUDETE


Vista parcial del Castillo de Alcaudete desde el Sur.
Junto a él, la Iglesia de Santa María la Mayor.
(foto: archivo propio)

VISITAS:

Martes a Viernes: a las 11:00 h. y a las 16:30 h. (de Mayo a Septiembre a las 17:30 h.)
Sábados y Domingos: a las 11:00 h.
Lunes: Cerrado.

Teléfono: 953560304 / 625511700

Alcaudete es una importante población situada en el Suroeste de la Provincia de Jaén, en la Comarca de la Sierra Sur. Enclavada en un cruce de caminos entre Córdoba, Granada y Jaén, desempeñó un papel clave en las guerras fronterizas entre cristianos y musulmanes. De ahí que cuente en la actualidad con una hermosa fortaleza, testigo de aquellos turbulentos tiempos, que es uno de los bienes patrimoniales más importantes de la localidad y uno de los mejores y más completos ejemplos de arquitectura militar medieval de la provincia.

UN POCO DE HISTORIA

El núcleo actual de Alcaudete tiene su origen en la época romana (siglo I d.C.), cuando fue municipio flavio denominado Sosontigi, algunos de cuyos restos se han encontrado en lo que hoy es la zona de expansión de la ciudad hacia el Este.
Sin embargo no será hasta la época musulmana cuando la población se asiente en las faldas del cerro donde hoy se levanta la fortificación. Hisn Al-Qabdaq -ciudad de los manantiales-, inscrita en la kora de Ilbira (Granada), será el nombre que den los árabes a este asentamiento fundado poco después de la conquista de la península en el siglo VIII. El cambio de emplazamiento con respecto a etapas anteriores se debió a una razón defensiva, eligiéndose una elevación cercana, de fácil defensa por la pendiente del terreno. En este cerro se construyó una primera fortificación, de la que ya tenemos noticias en la segunda mitad del siglo IX, en el marco de la rebelión de Omar Ibn Hafsún durante la época del Emirato de Córdoba. El rebelde muladí cosechó importantes apoyos en la zona suroeste de la actual Provincia de Jaén, entre los que se encontraba la plaza alcaudetense, contra la que envía expediciones de castigo el emir Al-Mundir entre 886 y 888. No será hasta el reinado del primer califa, Abderramán III, cuando la fortaleza sea definitivamente controlada y sometida a obediencia.
Los almohades en el siglo XII ampliaron y fortificaron las antiguas defensas emirales. Alcaudete se había convertido para este tiempo en una próspera medina surgida en torno a su castillo. El gran geógrafo Al-Idrisi escribiría a mediados de esta centuria de Alcaudete: "es un fuerte considerable, construido al pie de una montaña que mira al Occidente, y donde hay un mercado muy frecuentado".
En el año 1246 tiene lugar la primera conquista de la fortaleza por parte de los ejércitos cristianos del rey Fernando III, quien la entregará a la Orden de Calatrava y a su maestre, Don Fernando Ordóñez. Serán los calatravos quienes, en la segunda mitad del siglo XIII, edifiquen la fortaleza que hoy podemos contemplar sobre la antigua de época musulmana.

Interior del recinto del Castillo Calatravo de Alcaudete. Terraza superior.
En el centro, la Torre del Homenaje.
(foto: archivo propio)

La frontera con el vecino reino nazarí de Granada quedará establecida muy cerca de Alcaudete, hecho que marcará el devenir histórico de este enclave en la baja Edad Media. En el año 1300 el sultan Muhammed II al-Faqih reconquista el castillo de Alcaudete, poniendo fin al señorío de la Orden de Calatrava sobre la villa. Y es que Alcaudete pasará a manos realengas tras su definitiva conquista por los cristianos en 1312 al mando del infante Don Pedro, hermano del rey Fernando IV (el asedio duró tres meses hasta que los musulmanes capitularon).
En 1328 Alfonso XI concedió a Alcaudete el Fuero de Córdoba, en el cual se reflejaban importantes privilegios de tipo económico y social que hicieron posible el poblamiento de la villa habida cuenta de su cercanía a la frontera con los nazaríes. Reinando aún Alfonso XI, el cargo de alcaide de la fortaleza recayó en los Fernández de Córdoba, concretamente en los Montemayor, una rama de aquélla familia nobiliaria. En 1385, Alfonso Fernández de Córdoba y Montemayor es nombrado I Señor de Alcaudete, reinando Juan I de Trastámara, estableciéndose así un señorío sobre Alcaudete y un amplio territorio que más tarde, en 1529, sería elevado a la categoría de Condado por el rey Carlos I.
A principios del año 1408 Muhammad VII lanza una última gran algarada contra la villa, logrando conquistar la población pero no el castillo, que resiste heroicamente hasta que el 18 de Febrero el sultán se rinde y se retira.

Castillo de Alcaudete desde la Plaza 28 de Febrero, que preside el edificio del Ayuntamiento.
Se aprecia a la izquierda de éste la denominada Puerta de la Villa (s. XVI).
Sobresale al fondo la torre de la Iglesia de Santa María la Mayor.
(foto: archivo propio)

A partir de entonces, Alcaudete y otras plazas fronterizas se convierten en plataforma de entrada de las tropas castellanas en territorio nazarí, especialmente durante las últimas fases de la guerra de Granada. No es de extrañar la presencia de los Reyes Católicos por estas tierras en torno al año 1490, cuando pasan y se detienen en Alcaudete en varias ocasiones.
En 1529 el emperador Carlos V eleva a la categoría de Condado el Señorío de los Montemayor sobre Alcaudete. Al año siguiente, los nuevos condes comenzarán a edificar un palacio en el interior del recinto del castillo, sin que estas nuevas obras modificaran sustancialmente las antiguas estructuras calatravas medievales. Después del IV Conde de Alcaudete, el palacio es abandonado como vivienda. En el siglo XVII fue utilizado como hospital, hasta que el terremoto de Lisboa de 1755 causa importantes daños en su estructura y es definitivamente abandonado. De aquél palacio sólo quedan en la actualidad unos pocos restos superficiales. Después de las sucesivas desamortizaciones, en el siglo XIX los condes venden todas sus posesiones en Alcaudete, incluido el castillo.
El Castillo de Alcaudete es declarado Bien de Interés Cultural en 1985. Actualmente es de titularidad pública, perteneciente al Ayuntamiento de la villa, que a través de la Escuela Taller de la localidad y en colaboración, entre otras instituciones, con la Universidad de Jaén, ha realizado campañas de excavación arqueológica y restauración desde los años 1996 a 2007. También se ha construido un centro de interpretación. En los últimos años el Ayuntamiento ha comprado terrenos en la ladera del cerro y antiguas casas marginales que han sido derruidas para crear un espacio público, y libre visualmente hablando, con la intención de realzar en todo lo posible este monumento que es el emblema de Alcaudete.

EL CASTILLO DE ALCAUDETE

Las defensas de Alcaudete no se limitan al recinto fortificado que corona el cerro. Ya desde época musulmana existió una muralla urbana que rodeaba el núcleo de población, algunos de cuyos restos persisten en la actualidad. Por otra parte, cuando los calatravos levantan el actual castillo, respetan buena parte del alcázar almohade, que utilizarán de barbacana. Así, son tres los recintos que pasamos a describir, aunque nos centraremos especialmente en el castillo.

A: Muralla Urbana
B: Escarpe rocoso del cerro en la zona Sur y Oeste
C: Alcázar islámico o Barbacana del actual Castillo
D: Castillo Calatravo
E: Iglesia de Santa María la Mayor


MURALLA URBANA

Se trata del recinto más externo. Construida en época almohade (segunda mitad del siglo XII), su objetivo era proteger a la población que se desarrolló a media ladera. Paralelamente se construye un alcázar en la cumbre sobre la antigua fortificación omeya. La muralla sufrirá modificaciones posteriores, especialmente en la segunda mitad del siglo XIII, cuando los calatravos forren de mampostería algunos tramos y torres. El recinto arrancaba de la actual Plaza 28 de Febrero, donde se encuentra el Ayuntamiento, y junto a él la llamada Puerta de la Villa. Ésta es una construcción del siglo XVI, pero se halla a tan sólo unos metros de la ubicación de la original de época islámica, hoy desaperecida. La muralla discurría por la medianería de casas entre las calles General Baena y Carnicería, después por Calle Barrera y trasera de la Calle Pontanilla, y continuaba por Calle Paco el Arriero, Calle Progreso y enlazaba de nuevo con la Puerta de la Villa. Quedan algunos restos de lienzos, tres torreones y un portillo. Dos torres y un portillo aún son visibles en la zona Sur (Calle Barrera y Pontanilla), mientras que la otra torre se puede ver en la Calle Paco el Arriero.

Lienzo y torres de la muralla urbana en la trasera de la Calle Pontanilla. 
Ladera Sur del Cerro del Castillo.
(foto: archivo propio)

BARBACANA

En realidad se trata de los restos del alcázar almohade construido en la segunda mitad del siglo XII en la cima del cerro. Tiene planta poligonal y se adapta perfectamente a la orografía del terreno. Es una obra de mampostería. El recinto está jalonado de torres (de planta cuadrada y macizas) y bestorres (torres rectangulares huecas y abiertas en la parte que da al interior del recinto), en cuyas esquinas se emplean sillares regulares de piedra arenisca, también visibles en los ángulos de la muralla. Protegidas por estas estructuras, existieron tres puertas: una al Este, la principal, hoy desaparecida, y a la que se accedía desde la ciudad; la puerta Norte, secundaria, de la que únicamente queda una jamba en uno de sus lados y a la que se accedería sólo a pie desde la Puerta de Santa Ana de la muralla externa; y una poterna o puerta falsa en el lienzo Oeste, estrecha, de uso discreto seguramente por la guarnición. 

Barbacana en el lado Sur del recinto
(foto: archivo propio)

Poterna en el lienzo Oeste de la Barbacana
(foto: archivo propio)
 
EL CASTILLO CALATRAVO
 
El castillo de Alcaudete se sitúa a 713 m. sobre el nivel del mar. Tiene planta irregular, conformando un polígono de cinco lados. Posee siete torres, seis jalonando el muro externo y una, la del Homenaje, exenta en el centro del conjunto. Es una obra de mampostería, aunque presenta cantería en esquinas y vanos. El castillo data ya de época cristiana, edificado por la Orden de Calatrava en la segunda mitad del siglo XIII en el interior del alcázar almohade, reutilizando éste como barbacana (para lo que se derruyó la parte superior de la muralla del alcázar, quedando con una altura de dos a tres metros). El pasillo resultante entre el nuevo castillo y la antigua obra islámica es algo estrecho, lo cual permitía una defensa más efectiva.

Plano del Castillo Calatravo de Alcaudete


Vista aérea del Castillo de Alcaudete
 
A) Acceso al Castillo

Los calatravos plantearon la nueva puerta de acceso al castillo en el lienzo Norte. Teniendo en cuenta que el sendero de ascenso al castillo parte de la explanada de Santa María, es necesario recorrer un gran trecho de la barbacana para llegar a la puerta, lo que da grna ventaja a la guarnición defensora. La puerta está defendida por dos torres de planta cuadrada con sus esquinas externas redondeadas. Existe otro acceso por una pequeña poterna o puerta falsa en el lado Sureste.
Una vez pasada la puerta principal, hay que hacer un quiebro hacia la izquierda y recorrer otro buen trecho de un pasillo-foso encajado entre la propia muralla del castillo y un lienzo que protege el área central del recinto, ligeramente sobreelevada en el promontorio rocoso de la cima del cerro.


Puerta de entrada al Castillo vista desde el interior del recinto
(foto: archivo propio)

Pasillo-foso a la izquierda de la entrada principal encajado entre la muralla del castillo
y el muro que protege la terraza superior.
(foto: archivo propio)

B) Edificio del Cuerpo de Guardia y Aljibe

A la entrada del castillo a la derecha se levanta un edificio dividido en dos niveles. En el inferior se halla uno de los dos aljibes existentes en el recinto. Tiene planta cuadrada. Se accede a él por un vano con arco de medio punto y está cubierto con una interesante bóveda vaída en ladrillo.
Dicha bóveda sostiene gran parte del segundo nivel, una sala de planta rectangular utilizada seguramente como cuerpo de guardia por la salida directa que posee al adarve y por su cercanía a la puerta principal.

Bóveda vaída de ladrillo del aljibe
(foto: archivo propio)

C) Aljibe de las Caballerizas

El otro aljibe es de mayores dimensiones y se encuentra junto a las caballerizas. Tiene planta rectangular y está cubierto por bóveda de cañón en ladrillo. El acceso original, en forma de pozo, se encuentra realmente en el techo, en un extremo de la bóveda. El sistema de captación de agua en este aljibe se hacía a través de la cubierta del refectorio. Ha sido el último elemento en rehabilitarse en el castillo (2011).

Aspecto interior del Aljibe
(foto: archivo propio)
 
D) Caballerizas y Refectorio

Se encuentran en un mismo edificio de planta rectangular y grandes dimensiones, adosado al lienzo Sur del castillo. 
En la planta baja se hallan las caballerizas, sala alargada cubierta con bóveda de cañón y con cinco aspilleras en el muro lateral que aportan luz y ventilación.
A la sala superior se accede por la explanada junto a la torre del Homenaje a través de un gran vano de medio punto. No sabemos cómo fue la cubierta, hoy reconstruida en madera. Disponía la sala de un banco corrido, posiblemente para el asiento de los comensales pues su función era la de refectorio (comedor). A través de una pequeña puerta se comunicaba con el adarve del lienzo Sur.

Acceso a las Caballerizas (piso inferior). A la derecha se aprecia la puerta de entrada al aljibe
(foto: archivo propio)

Sala de las Caballerizas
(foto: archivo propio)

Entrada al Refectorio por la terraza superior,
enfrente del lado meridional de la Torre del Homenaje
(foto: archivo propio)

Sala del Refectorio
(foto: archivo propio)



E) Torre del Homenaje

Es la construcción más interesante del conjunto, levantada exenta en el centro del mismo, en la parte más elevada del cerro sobre el promontorio rocoso. Tiene planta rectangular y se divide en tres niveles.
La planta baja tenía un uso de almacén, aunque también se ha constatado su utilización como aljibe. El acceso se hace en realidad por el techo, a través de una trampilla situada en la bóveda de cañón que cubre la estancia, es decir, desde la primera planta.
En la primera planta se encuentra la puerta de acceso al interior de la torre que había que alcanzar a través de una angosta escalera exterior (hoy desaparecida) al estar situada en alto. En la actualidad se accede a través de una escalera de hierro. La estancia se cubre con bóveda de cañón en ladrillo. Se comunica con la segunda planta a través de una escalera de ladrillo sobre triple arco de medio punto, que es una reconstrucción de la original que debió tener un aspecto similar. Se aprecia también el arranque de lo que fue una escalera de caracol en el ángulo noroeste de la sala, posiblemente del siglo XVI y que vino a sustituir a aquélla otra medieval. 
La segunda y última planta, también cubierta con bóveda de cañón en ladrillo, estaba destinada a residencia del comendador. Aquí se aprecian cuatro grandes ventanales-mirador, uno a cada lado de la torre, compuestos por vanos geminados con arcos de herradura. Desde esta segunda planta se accede por último a la azotea por una escalera similar a la del primer piso, y donde podremos disfrutar de unas impresionantes vistas sobre Alcaudete y su entorno.

Aspecto exterior de la imponente Torre del Homenaje
(foto: archivo propio)

Primera planta de la torre. Escalera de ladrillo reconstruida a imitación de la original.
Se observa a la derecha el arranque de una escalera de caracol posterior (siglo XVI)
(foto: archivo propio)

Segunda planta de la Torre del Homenaje. Propuesta de musealización.
Al fondo, escalera de acceso a la terraza.
(foto: archivo propio)

Ventanal-mirador de vano geminado con arcos de herradura.
Segunda planta de la Torre del Homenaje.
(foto: archivo propio)
 
F) Restos del Palacio de los Condes de Alcaudete

En el siglo XVI se construyeron nuevas habitaciones en la terraza superior del castillo, junto a los lados Este y Sur de la Torre del Homenaje y el muro Norte del Refectorio. Se trata de las dependencias palaciegas de los flamantes Condes de Alcaudete que, tras la nueva distinción concedida por Carlos I en 1529 realizan obras en el interior del castillo. Hoy todo está arrasado. Sólo quedan restos de muro y de pavimento, como el del patio porticado que articulaba las estancias del palacio en donde aún son visibles dos fustes de columna seccionados.

Vista desde la Torre del Homenaje de los restos de las estructuras palaciegas añadidas en el siglo XVI por los Condes de Alcaudete.
A la derecha, y con forma trapezoidal, el pavimento del patio del palacio.
(foto: archivo propio)


Bibliografía:

Castillo Armenteros, Juan Carlos y José Luis. "Las defensas de Alcaudete en época almohade". En "Arqueología y Territorio Medieval". UJA. 2006.
- Castillo Armenteros, Juan Carlos y José Luis. "La Organización militar de la Orden de Calatrava en el Alto Guadalquivir a través de las investigaciones arqueológicas". En "Arqueología y Territorio Medieval". UJA. 2003.
- Eslava Galán, Juan. Castillos y Atalayas del Reino de Jaén. Murcia, 1997.
- VVAA. Jaén, Pueblos y Ciudades. Jaén, 1997.