sábado, 29 de agosto de 2015

La Cripta del Barón de Velasco en ARJONA


Vista del conjunto de la Cripta del Barón de Velasco desde la entrada
(foto: archivo propio)

Una de las curiosidades histórico-artísticas más destacadas de la monumental villa de Arjona es una cripta funeraria familiar que mandó construir Don Fernando Ruano Prieto, Barón de Velasco, bajo una de las capillas de la Iglesia de San Juan Bautista. El estilo artístico escogido para este espacio, su decoración y el halo de misterio que lo rodea son los atractivos más interesantes de este monumento que engrandece el ya de por sí dilatado patrimonio de esta bella localidad de la Campiña jiennense.

DON FERNANDO RUANO PRIETO, VIII MARQUÉS DE LIÉDENA Y BARÓN DE VELASCO


Don Fernando Ruano Prieto
Nacido en Arjona en 1876, fueron sus padres Jerónimo Ruano y Vargas-Machuca y Beatriz Prieto y Muñoz-Cobo.
De familia acomodada, que no aristócrata, este ilustre arjonero, influyente en su época, compró realmente el título de la Baronía de Velasco en 1903, ostentándola hasta 1926, año en que el Tribunal Supremo falla definitivamente a favor de su legítimo dueño, Don Francisco Carrillo Santa Pau, quien no había reclamado el título en 1900 para que pudiera disfrutarlo alguno de sus hermanos menores, que finalmente no lo solicitan, haciéndolo por el contrario nuestro oportuno protagonista.
En 1906 hace lo propio adquiriendo el Marquesado de Liédena, cuyo titular había fallecido ese mismo año. En 1926 el título pasa a su único hijo varón, Don Jerónimo Ruano y Rodríguez-Arias, que lo conservará hasta 1958.
Don Fernando Ruano obtiene el título de Bachiller por el Instituto de Jaén en 1891. Cursó simultáneamente dos carreras universitarias por la Universidad de Salamanca, la de Derecho y la de Filosofía y Letras, licenciándose en 1894. Culminó su formación en la Universidad Central de Madrid, obteniendo el título de Doctor en ambas carreras en 1898.
Ingresó como Caballero del Real Cuerpo de la Nobleza de Madrid el 8 de Enero de 1900, del que fue su Diputado, Fiscal e Inpector de Uniformes. Fue también admitido como Caballero en la Real Maestranza de Caballería de Zaragoza.
Contrajo matrimonio en 1901 con Doña María del Amparo Rodríguez y Rodríguez-Arias, hija y nieta de senadores e importantes industriales oriundos de Béjar, del cual nacería su único hijo varón referido con anterioridad. Años más tarde contrajo matrimonio con María de los Dolores Barrón y del Real, del cual tuvo una hija.
Si bien Ruano heredó un importante patrimonio rústico en Arjona y alrededores, lo acrecentó gracias a su matrimonio con su primera mujer y a la correcta explotación del mismo. Su estrecha vinculación al mundo agrícola y ganadero de la España de aquel entonces le valió la condecoración de la Gran Cruz de la Orden al Mérito Agrícola en 1910 y más tarde será nombrado, debido a su dilatada experiencia en el sector, Director General de Agricultura en 1917.
Su faceta como político se verá igualmente incrementada con el tiempo. Apoyándose en los importantes vínculos familiares con la política provincial y nacional que Ruano tenía, tanto por su parte como la de su esposa, será elegido Diputado a Cortes por el Distrito de Albarracín (Teruel) en seis elecciones generales entre 1910 y 1923, así como Senador del Reino por la Provincia de Teruel entre 1921 y 1923. En 1917 es designado Inspector General de Primera Enseñanza.
Persona de vasta cultura y escritor erudito, publicó, entre otras obras de corte historicista: “Don Juan II de Aragón y el Príncipe de Viana” (Bilbao, 1897), “Anexión del Reino de Navarra en tiempo del Rey Católico” (Madrid, 1899), “Don Martín de Acuña, capitán de arcabuceros, caballero del hábito de Santiago y espía mayor del rey de las Españas don Felipe II (1544-1558) (Madrid, 1899), y "La Espada de Pizarro y un hispanófilo escocés" (Trujillo, 1941). También cultivó la poesía, siendo publicados algunos de sus trabajos en la revista cultural jiennense de ámbito provincial Don Lope de Sosa.

HISTORIA DEL MONUMENTO

Esta cripta se construyó en la década de los 20 del pasado siglo por iniciativa de Don Fernando Ruano como panteón familiar privado, justo debajo de la capilla que la familia poseía en la Iglesia parroquial de San Juan Bautista. Esta capilla familiar ya no existe y se ubicaba donde hoy se encuentra la capilla del Sagrario. La cripta tenía un acceso directo desde la capilla (y por tanto desde el interior del propio templo), pero fue tapiado en las obras de remodelación que sufrió la Iglesia en el año 1982, por lo que en la actualidad se entra a la cripta por un acceso situado al principio de la calle Prioratos, a las espaldas del templo.
Antonio Flórez Urdapilleta
El diseño de este espacio funerario se debe al arquitecto gallego Antonio Flórez Urdapilleta, quien finalizados sus estudios de Arquitectura en Madrid en 1904, estuvo pensionado en Roma, desde donde viajó por el resto de Italia, Grecia, Turquía y Viena. En algunos de estos lugares debió familiarizarse con la arquitectura paleocristiana y bizantina, singulares estilos que exhibe nuestra cripta de Arjona.
El diseño del programa decorativo se debe al maestro italiano Giovanni, mientras que las esculturas de mármol son obra del artista valenciano José Capuz Mamano.
Tras el estallido de la Guerra Civil española varios individuos abrieron la cripta del Barón de Velasco exhumando los restos momificados de la madre de Don Fernando Ruano y los arrastraron por el pueblo exhibiéndolos como símbolo de la caída de la aristocracia y la derecha. Ocasionaron daños también en las esculturas de mármol y en la decoración del espacio.
Actualmente, la Cripta está bien conservada gracias al proceso de restauración que se llevó a cabo entre los años 2001 y 2002 dirigido por Don José Luis Ojeda Navío, de Andújar. Este espacio se encuentra bajo la titularidad del Ayuntamiento de Arjona y está incluido en el Catálogo de Patrimonio Inmueble de Andalucía.


LA CRIPTA

Escalera de mármol que da acceso a la Cripta
(foto: archivo propio)

Por el mencionado acceso en la Calle Prioratos y tras pasar el umbral de la puerta, nos encontramos con una elegante escalera de mármol cuyas paredes están revestidas también del mismo material. La escalera tiene un primer tramo curvo, luego uno recto y finalmente otro curvo que desemboca directamente en la cripta.
Ésta es un espacio central cubierto por bóveda vaída en tres de cuyos lados se abren hornacinas en las que se excavan nichos.

Vista del espacio de la Cripta. En el suelo se aprecian los mecanismos que permiten el desplazamiento de las figuras de mármol de las hornacinas hacia el centro
para acceder mejor a los nichos.
(foto: archivo propio)

Lo más interesante del conjunto es su decoración. Todo el paramento está decorado con mosaico de teselas doradas. En el centro de la bóveda se representa al Pantocrátor en un círculo. Con su mano derecha bendice en el típico gesto de la tradición bizantina (dedos pulgar y anular se unen formando un círculo). Con la mano izquierda sujeta el Libro de las Sagradas Escrituras en el que se distinguen las letras griegas Alfa y Omega, que simbolizan el principio y el fin (Dios como origen y final de todas las cosas). Otras letras, también griegas, aparecen a ambos lados de la figura de Cristo: IC XC. Estas letras se corresponden con el nombre de Jesús en griego, que es, transliterado al alfabeto latino, IesouS XristoS. Siguiendo la tradición de los iconos griegos, para representar el nombre de Jesús y la Virgen María se toman las primeras y últimas letras de su nombre. Así, tomando la primera y la última letra de cada palabra formaríamos IS XS. Sin embargo, en el koiné alejandrino y en el griego bizantino el grafema que se usaba para designar la sigma (S) era C. Por lo tanto, el monograma original del nombre de Jesús es IC XC. Como se puede apreciar en la fotografía, se superpone una línea encima de cada par de letras, lo que indica que se trata de una abreviatura. Rodeando al Pantocrátor, en las esquinas de la bóveda, se representan cuatro Serafines, característicos por sus tres pares de alas con ojos incrustados en las mismas.

Bóveda vaída de la Cripta. Pantocrátor en el centro y Serafines en las esquinas
(foto: archivo propio)

Uno de los Serafines de la bóveda
(foto: archivo propio)

El suelo de la Cripta es de mármol, al igual que el zócalo que recorre sus muros. Sobre dicho zócalo y a cada lado de las tres hornacinas se sitúan bajorrelieves en mármol blanco que representan parejas de ángeles querubines desnudos con la mano derecha entrelazada mientras que con la izquierda sujetan guirnaldas de flores, hojas y frutos. Cada hornacina está ocupada por una escultura de tamaño natural realizadas también en mármol blanco que representan, con forma femenina, las tres virtudes teologales: Fe, Esperanza y Caridad. Las dos últimas han sido decapitadas, mientras que sólo la escultura de la Fe permanece intacta, dirigiendo su mirada hacia arriba, en dirección al Pantocrátor de la bóveda. Para dejar libre la hornacina en el momento de depositar los restos mortales de algún familiar, las esculturas podían desplazarse hacia el centro de la Cripta mediante unos engranajes localizados en el suelo y que permanecen ocultos por arquetas.
En el cuarto lado de este espacio se encuentra, sobre grada de tres escalones, el altar de mármol de la Cripta encajado en una hornacina. Junto a él, la puerta y escalera por la que se accede.

Pareja de querubines portando guirnaldas
(foto: archivo propio)

Figura de la Fe situada en el lado izquierdo de la Cripta
(foto: archivo propio)


LA CRIPTA DEL BARÓN DE VELASCO Y LA MASONERÍA

Un elemento que al parecer se encontraba en la Cripta y que se ha convertido en uno de los reclamos turísticos más importantes de Arjona es la famosa "lápida templaria" que el historiador y novelista, oriundo de la localidad, Juan Eslava Galán, popularizó en su conocida obra "La Lápida Templaria", que en realidad firma con su pseudónimo: Nicholas Wilcox. Decimos "se encontraba" porque esta lápida se puede contemplar hoy en otro emplazamiento: el tramo inferior de la escalera principal del Ayuntamiento de Arjona, incrustada en la pared.

Lápida Templaria en el Ayuntamiento de Arjona
(foto: archivo propio)

Según algunos autores, nuestro Barón de Velasco poseía ciertas inclinaciones relacionadas con la manosería, algunos de cuyos símbolos podrían rastrearse ocultos en ciertos detalles de la decoración de esta Cripta. La lápida contiene inscrito un dibujo formado por líneas y figuras geométricas además de tres letras del alfabeto hebreo. Dicho dibujo sería un trasunto del Shem Shemaforash o nombre de Dios que habría inscrito en la legendaria Mesa de Salomón, y cuyo descifrado permitiría al individuo alcanzar el conocimiento absoluto y comunicarse con la mismísima Divinidad.


Bibliografía y Enlaces:

- Artesalas (Blog Oficial de Visitas Guiadas a Arjona de Antonio Salas)
Don Fernando Ruano Prieto (Wikipedia)
Principios Católicos





martes, 18 de agosto de 2015

Iglesias de Jaén. Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción de RUS


Vista de la fachada norte de la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción de Rus
(foto: archivo propio)

UN POCO DE HISTORIA

Tras la conquista cristiana de esta zona en torno a Baeza (1226), el lugar de Rus fue entregado a la Orden de Calatrava. Tiempo después, en 1440, pasa a la jurisdicción del Concejo de Baeza en calidad de aldea, situación administrativa que mantendrá hasta 1628, fecha en la que Rus se independiza y es convertida en villa realenga por decreto de Felipe IV.
El siglo XVI será de bonanza económica que se traducirá, entre otros aspectos, en una expansión del casco urbano de Rus. Es el momento en que se acometen las obras de un nuevo templo parroquial.
El escudo de Don Francisco Delgado López, Obispo de Jaén entre 1566 y 1576, revela que el grueso de las obras del edificio debió ejecutarse por estas fechas. El escudo se encuentra en la clave del arco toral de la Capilla Mayor que cobija el retablo. La fecha más antigua inscrita en los muros de la iglesia es la de 1561, fecha de conclusión de una pequeña capilla-hornacina en el interior, lado del Evangelio, por lo que las obras del templo debieron comenzar algunos años antes.
La portada septentrional, lado del Evangelio, tiene inscrita otra fecha: 1583. Ello nos da una idea del momento de finalización de las obras, posiblemente en torno a este año.
La torre campanario es algo posterior, de principios del siglo XVII, como lo atestigua la presencia del escudo de Don Sancho Dávila y Toledo -Obispo de Jaén entre los años 1600 y 1615- en la cara norte de la misma.
La mano del arquitecto Alonso Barba puede estar detrás de las trazas de esta iglesia. De origen jiennense, discípulo y amigo personal del gran arquitecto Andrés de Vandelvira, Barba trabajó intensamente en la Diócesis de Jaén en la segunda mitad del siglo XVI y pudo dejar la impronta propia de la escuela vandelviriana en este templo de Rus, visible en muchos de sus elementos estructurales y decorativos.
Ya a mediados del siglo XX, el templo -y especialmente la torre-, sufren una urgente restauración. Precisamente en la torre, justo encima del escudo del Obispo Dávila, una placa recuerda dicha restauración llevada a cabo en 1950. Reza así: "ESTA TORRE Y TEMPLO FUE RECONTRUIDA BAJO LA PROTECCIÓN DEL ILUSTRE ARCIPRESTE DE LA BASÍLICA DE MADRID DON ANDRÉS TRILLO. AÑO 1950 - DON JOSÉ MARÍA RUIZ". Don Andrés Trillo Marín, natural de Rus e hijo predilecto de la villa, fue Canónigo de la Catedral de Jaén, Deán del Cabildo Catedralicio de Madrid, y Director Nacional de Recuperación de Objetos Eclesiásticos de la Guerra, entre otros cargos. Precisamente en el desempeño de este último auspició la reconstrucción de la torre de la iglesia de su pueblo natal. Por su parte, Don José María Ruiz fue cura párroco de esta iglesia entre los años 1940 y 1955.
En 2007 vuelven a hacerse de nuevo obras de mantenimiento y reparación.
Fue incoado expediente para la declaración de esta iglesia como Bien de Interés Cultural con la categoría de Monumento en el año 1983 y definitivamente inscrita en el Catálogo General de Patrimonio Histórico Andaluz en 2010.   


LA IGLESIA DE NUESTRA SEÑORA DE LA ASUNCIÓN

El templo está situado en el casco histórico de la localidad, cercano a la torre medieval (único vestigio del antiguo recinto fortificado). Tiene una orientación Este-Oeste, y está realizado en piedra con muros de mampostería, utilizándose los sillares en lugares muy puntuales. Tiene planta centralizada (cuadrangular) dividida en tres naves de similar altura, cada una con dos tramos de bóveda (haciendo un total de seis). La nave central es más ancha que las laterales. La capilla mayor se cubre con media naranja nervada sobre pechinas en las que aparecen los cuatro evangelistas, todo realizado en yesería. El resto de las bóvedas de la iglesia están rematadas también de yesería y son del tipo vaídas. La que precede a la capilla mayor en la nave central es la que presenta mayor riqueza decorativa con un dibujo en forma de trébol, óvalos en las esquinas y hojarasca. Las bóvedas de las naves laterales son sencillas, con una moldura romboidal en el centro de cada una. Los soportes son de tres tipos: cilíndricos los centrales, mientras que adosados al muro perimetral  tenemos pilares y ménsulas, de donde arrancan los arcos de las bóvedas.

Cúpula de media naranja sobre pechinas del presbiterio y retablo mayor con la imagen de la titular del templo, la Virgen de la Asunción, en la hornacina central.
(foto: archivo propio)

Cartela con San Juan Evangelista y su símbolo, el águila, en una de las pechinas de la cúpula
(foto: archivo propio)

Vista parcial del interior del templo desde los pies
(foto: archivo propio)

Bóveda vaída decorada con yeserías previa a la capilla mayor
(foto: archivo propio)
 
El coro ocupa toda la anchura de la iglesia, situado a los pies, en alto, con estructura de madera sostenida por tres elegantes columnas de tipo toscano. Se accede a él por escalera de piedra.

Coro de madera situado a los pies del templo
(foto: archivo propio)

En el lado del Evangelio destaca una capilla-hornacina en el primer tramo de bóveda junto a la cabecera, con arco de medio punto enmarcado por columnas toscanas sobre basamento que sostienen un friso con una inscripción: "ESTA CAPYLLA MANDÓ HAZER EL VENERABLE ANDRÉS LÓPEZ SIENDO PRIOR EN ESTA IGLESIA. AÑO DE M561. ACABOSE A 21 DE AGOSTO". Sobre la cornisa, hornacina avenerada con la imagen en piedra de la Virgen María con el Niño en brazos y sendas esculturas en las esquinas de un ángel y la que se ha querido identificar como Santa Ana.
Justo en el lado opuesto se abre una sencilla puerta que da acceso a la sacristía, compuesta de arco de medio punto enmarcado también por esbeltas columnas toscanas que sostienen una cornisa con jarrones flameantes en los extremos.

Capilla-hornacina en el lado del Evangelio con fecha de 1561
(foto: archivo propio)

Portada en el acceso a la sacristía, en el lado de la Epístola
(foto: archivo propio)

El edificio se cubre con tejado a dos aguas. En el exterior se aprecian recios contrafuertes que sujetan la estructura. Destacan las dos portadas, septentrional y meridional, y la torre campanario. Ambas portadas son prácticamente idénticas y responden a un mismo esquema compositivo: arco de medio punto con moldura en la clave que descansa sobre jambas cajeadas, quedando enmarcado por sendas pilastras igualmente cajeadas de orden toscano sobre basamento que sostienen un sencillo entablamento. La del lado del Evangelio o septentrional muestra una inscripción en latín en el friso que reza: "ASSUMPTA EST MARIA IN CAELUM, GAUDENT ANGELI", que significa "María es asunta al cielo, los ángeles se regocijan", y una fecha: 1583. De esta forma, queda clara la advocación de la Iglesia de Rus desde su origen.

Portada septentrional (principal), con la inscripción en latín
(foto: archivo propio)

Fachada meridional del templo y portada. Se aprecian a la izquierda los contrafuertes de la fachada Oeste que están horadados en su base, dejando un pasillo originalmente utilizado por los viandantes y recuperado recientemente.
(foto: archivo propio)

La torre se encuentra a los pies, lado del Evangelio, y es, como se dijo, posterior. De planta rectangular, presenta dos cuerpos. El primero abarca gran parte de la longitud de la torre. Aquí, en el lado norte, se encuentran el mencionado escudo del Obispo de Jaén, Don Sancho Dávila y Toledo y, por encima del mismo, la placa alusiva a la restauración de la torre en el año 1950. El segundo cuerpo, separado del primero por una amplia cornisa, presenta seis vanos para campanas, situados dos en cada lado mayor del rectángulo y uno en los lados menores. El vano norte contiene el reloj. Otra cornisa, adornada en este caso con ménsulas, da paso al tejado a cuatro aguas que cubre la torre.

Escudo del Obispo de Jaén Don Sancho Dávila
y placa conmemorativa de la restauración de la torre en 1950
(foto: archivo propio)




Bibliografía:

- VVAA. Guía Artística de Jaén y su Provincia. Sevilla, 2005.
- VVAA. Jaén, Pueblos y Ciudades. Jaén, 1997.
- Web del Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico (www.iaph.es)