jueves, 31 de diciembre de 2015

Por los Pueblos de Jaén: SILES


Vista de Siles desde la carretera de La Puerta de Segura
(foto: archivo propio)

SILES

Escudo de Siles
Localización: NE de la Provincia de Jaén
Comarca: Sierra de Segura
Población: 2.345 hab. (2015)
Extensión: 175 km2.
Densidad: 13,4 hab./km2.
Límites: al N. con Bienservida; al NE. con Villaverde del Guadalimar; al E. Cotillas; al SE. con Santiago-Pontones; al S. con Segura de la Sierra; al SO con Orcera; al O. con Benatae; al NO. con Torres de Albanchez y Villarrodrigo.
Altitud: 826 m.
Distancia a la capital: 160 km.
Gentilicio: Sileño/a
Aldeas: Vega de Castrobayona, Cañada del Señor, Don Marcos.

Vista de Siles desde la ladera del Cerro Bucentaina
(foto: archivo propio)
Siles es una de las gratas sorpresas de las que nos depara la desconocida Sierra de Segura. Allá donde Andalucía empieza a perder su nombre, Siles nos da un cálido "hasta luego" o un efusivo "bienvenidos", pues a muy pocos kilómetros de la localidad se ecuentra la frontera con tierras manchegas.
Siles es luz y colorido intenso. Cerca del río Guadalimar y con las montañas como telón de fondo, la población atesora un extenso y rico patrimonio histórico, artístico, paisajístico, forestal y etnográfico que la convierte en uno de los municipios más completos, no sólo de la comarca, sino de toda la Provincia de Jaén. 

GEOGRAFÍA. ECONOMÍA

El municipio de Siles pertenece a la comarca natural de la Sierra de Segura, situándose al Norte de la misma. Es, junto con Villarrodrigo, el confín Nordeste de la Provincia de Jaén y de la Comunidad Autónoma de Andalucía, lindando con la vecina Provincia de Albacete y La Mancha. Se trata de un terreno montañoso que se engloba en el Prebético o zona más externa de las Cordilleras Béticas.
La zona más baja se corresponde con el valle del Río Guadalimar, que atraviesa el término municipal de NE a SO después de nacer a pocos kilómetros en tierras albaceteñas. Sobre arcillas del Triásico, que le confieren al río su particular color rojizo, en esta zona se concentran los campos de cultivo (que representan un 17% del total del término) y el poblamiento del municipio. Destaca el olivar, el cereal y la huerta en las riberas de los arroyos tributarios del Guadalimar. Aquí se encuentra el núcleo principal, Siles, dominando el valle en una elevación en la margen izquierda del río. La emigración hizo que la mayoría de las aldeas, también concentradas en este área, quedaran prácticamente despobladas (Vega de Castrobayona, 14 hab.; Cañada del Señor, 10 hab.; Don Marcos, 4 hab.), cuando no totalmente (El Cantalar, Fresnedilla). Estos núcleos de población llegaron a alojar a más de 800 habitantes a mediados del siglo XX.

Piedra del Agujero, ejemplo de relieve cárstico cerca de Siles
(foto: archivo propio)

El río discurre entre dos macizos montañosos. Al Norte la Sierra de Calderón, con su cumbre más elevada, la Piedra del Cambrón (1.549 m.). 
Los tercios Sur y Este los ocupa un gran macizo con elevaciones importantes: Bucentaina (1.430 m.), Rayuela (1.507 m.), Navalperal (1.620 m.), Los Calerejos (1.687 m.), Espino (1.722 m.), englobados en las Sierras del Agua, Cuquillo y Calar del Mundo, que separan las cuencas hidrográficas del Guadalquivir (vertiente atlántica) y Segura (vertiente mediterránea). En este macizo nace el otro río de importancia en el muncipio, el caudaloso Tus, afluente del Segura. Se trata de una de las zonas más húmedas de Andalucía, con un alto nivel pluviométrico (1.100 l/m2), que permite el desarrollo de un denso bosque y la presencia de especies propias de climas centroeuropeos. Destaca especialmente el acebo (Ilex aquifolium), en forma de arbusto o pequeño árbol, de hojas con bordes espinosos y frutos pequeños y esféricos de color verde al comienzo de su desarrollo y rojo vivo en la madurez (octubre y noviembre).

Hojas y frutos del acebo
(foto: archivo propio)

Bosque denso en las profundidades de la Sierra de Segura, en la ladera del monte Navalperal
(término de Siles)
(foto: archivo propio)

La economía de Siles es fundamentalmente agraria (olivar), aunque el sector servicios es importante en la localidad, siendo la hostelería y el turismo rural las actividades que emplean a mayor número de personas. En el sector secundario cabe mencionar la actividad de producción de madera para carpintería y construcción y la industria alimentaria (aceite de oliva, carne, embutidos).

HISTORIA

Los primeros vestigios encontrados en el término municipal de Siles se corresponden con la Edad del Bronce (II milenio antes de Cristo), hallados en el Cerro de Cabeza Grande, elevación de 874 m. cerca del actual núcleo de Siles, entre éste y el lecho del río Guadalimar. El asentamiento se mantiene activo hasta época ibérica, pudiendo formar parte de una red de lugares de control de la vía que conectaría Andalucía y el Levante por el valle del Guadalimar, un camino más antiguo que la vía de Aníbal (posteriormente y ya en época romana vía Augusta), que discurriría en el pasillo entre Sierra Morena y Sierra de Segura.

Según la tradición se trata de un relieve íbero,
aunque podría tratarse del dintel de una portada renacentista.
En la actualidad está situado en Calle Jardines, junto al Centro de Salud de la localidad.
Antiguamente se encontraba en la Plaza del Agua -donde se halla el Ayuntamiento-,
empotrado en la fachada de una vivienda que fue derribada.
(foto: archivo propio)

Durante la época romana el poblamiento se torna disperso, surgiendo las villas -explotaciones agropecuarias- en las riberas del Guadalimar, como la del Cortijo de los Herederos o la del Cortijo de la Pendolera.
En época islámica, la población aparece referida en las fuentes como Silis, perteneciente al reino zirí de Granada en el siglo XI. La plaza fue ocupada por el reyezuelo de Almería en época de Taifas Ibn Summadih, y devuelta por acuerdo a Abd Allah de Granada posteriormente. Pocas noticias más se conservan del dominio musulmán.
En torno a 1230 Siles es conquistado por los caballeros de la Orden de Santiago al mando de su maestre Pelay Pérez Correa, pasando a depender de la Encomienda de Segura de la Sierra. Población de entidad, los nazaríes no se resignaron a perderla y la asediaron en diversas ocasiones. Merece destacarse el cerco que sufrió Siles en el año 1339 por las tropas de Yusuf I de Granada, teniendo que acudir en su ayuda el maestre de la Orden Alonso Meléndez de Guzmán desde Úbeda. Esto nos indica que la población estaba amurallada ya desde época temprana. Los actuales restos que hoy podemos contemplar datan de la segunda mitad del siglo XIV. Gracias precisamente a la reconstrucción del recinto amurallado, costeado por los propios habitantes, y en reconocimiento a tal hecho, a Siles se le concede el privilegio de villazgo en 1397 por el maestre Lorenzo Suárez de Figueroa, privilegio que confirmará Felipe II en el siglo XVI.

Restos de la muralla y "El Cubo" de Siles
(foto: archivo propio)

Durante buena parte del siglo XV, Siles se convertirá en el principal epicentro de la actividad militar y política de Rodrigo Manrique -padre del famoso poeta Jorge Manrique- que fue Gran Maestre de la Orden de Santiago y estuvo enfrentado al rey Juan II y a su valido Don Álvaro de Luna.
Desde la conquista cristiana y durante buena parte de la Edad Moderna, Siles perteneció administrativamente, como se ha dicho, a la Orden de Santiago (Encomienda de Segura) y al Reino de Murcia, en lo judicial a la Real Chancillería de Granada, y en lo religioso al Obispado de Cartagena. En 1748 se crea la Provincia Marítima de Segura de la Sierra -organismo para la explotación y gestión de los montes y sus recursos madereros-, a la que Siles pertenecerá. En 1833 pasa definitivamente a la recién creada Provincia de Jaén.
A mediados del siglo XIX Siles aún conservaba su muralla y su castillo, como relata Pascual Madoz en su Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de España. El entramado urbano había desbordado el recinto y la expansión demográfica se hacía latente. Un ritmo de crecimiento continuado e imparable que alcanzaría su cota una centuria más tarde, en los años 50 del siglo XX, cuando Siles sobrepasa los 5.300 habitantes. A partir de aquí se constata una lenta sangría migratoria que tuvo en los años 60 y 70 su cara más negativa.

PATRIMONIO HISTÓRICO-ARTÍSTICO

Siles ha conservado a través del tiempo un rico patrimonio heredado de diferentes épocas que hace de la localidad una de las más interesantes de la comarca de la Sierra de Segura. Siles merece una visita pausada, que hará las delicias del turista más exigente.

Restos de la antigua muralla. Arcos de "la Malena" y "San Gregorio"

Es posible que la primitiva muralla de Siles, por su forma rectangular, date de la época almorávide. Tras la conquista cristiana se modificaría (segunda mitad del siglo XIII), sufriendo posteriormente diversas reformas. De éstas, la más importante tuvo lugar a finales del siglo XIV, reconstrucción que le vale a Siles, como se ha dicho, el privilegio de villa en 1397. Los pocos restos que quedan se sitúan cronológicamente en torno a dicha fecha.
El Arco de "la Malena", junto a una torre cúbica que lo protege convertida hoy en vivienda, se sitúa al Este del casco histórico, en la esquina de la Calle Magdalena con Calle Cava.
El Arco de San Gregorio se conserva junto a un pequeño lienzo grueso de muralla al Oeste del antiguo recinto, en la calle que lleva su nombre.

Arco de la Malena
(foto: archivo propio)

Arco de San Gregorio
(foto: archivo propio)

El Cubo y la Casa de la Tercia

Esta torre tiene forma cilíndrica, estrechándose ligeramente en su parte superior, de ahí su nombre. Se trata de la torre del homenaje del antiguo castillo de Siles y el punto más fuerte de su recinto amurallado. Construido en mampostería, al igual que la muralla, es obra cristiana de finales del siglo XIV o principios del XV. Presenta en su interior dos pisos. El inferior se cubre con bóveda semiesférica. El superior o sala noble se cubre con bóveda gótica de nervios y posee una pequeña chimenea. Desde aquí se accede a la terraza por una escalera en curva embutida en el muro.
El torreón es visitable y en su interior encontraremos paneles explicativos sobre la historia de la localidad en la Edad Media.
La Casa de la Tercia se encuentra junto al Cubo. Se trata de la casa de la Encomienda de la Orden de Santiago en Siles donde se recogía el impuesto de las "tercias reales" a los campesinos, de ahí su nombre. Se trata de un edificio sencillo, donde predomina su carácter funcional frente al ornamental.

Segunda planta del torreón del Cubo, cubierta con bóveda gótica de nervios.
(foto: archivo propio)

Casa de la Tercia y restos de la fortificación de Siles desde la terraza del Cubo
(foto: archivo propio)


Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción

El templo, con orientación Este-Oeste, es de una sola nave con capillas laterales. Consta de dos zonas perfectamente diferenciadas. La zona intermedia y de los pies es la parte más antigua, del siglo XV y estilo gótico. Se cubre con armadura de par e hilera reforzada por arcos diafragma ligeramente apuntados. La zona de la cabecera es obra posterior, fruto de una ampliación en el siglo XVIII. Se cubre con bóveda de cañón que apoya sobre falsos arcos fajones. En el exterior destacan las dos portadas, Norte y Sur, ambas sencillas, protegidas por guardapolvos de madera. La torre campanario consta de dos cuerpos. En el inferior se abre un arco de bóveda de cañón que comunica dos calles. En el superior existen huecos en medio punto para campanas. Se remata con crestería gótica y chapitel piramidal.
Como patrimonio mueble de esta iglesia cabe mencionar un precioso retablo manierista de 1642 dedicado a la Virgen María con magníficas pinturas, recientemente restaurado por Don Antonio Custodio López (2014).

Torre campanario donde se abre un arco que comunica dos calles
(foto: archivo propio)

Interior del templo de Nuestra Señora de la Asunción
(foto: archivo propio)


Retablo manierista. Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción de Siles
(foto: archivo propio)

Ermita de San Roque

Del siglo XVIII, se trata de una edificación de una sola nave cubierta con artesonado en madera de pino. El presbiterio se cubre con cúpula de media esfera sobre pechinas. Un moderno retablo en ladrillo visto contiene la imagen del patrón de la localidad. En el exterior, de mampostería revocada, destaca la pequeña espadaña y las dos portadas, precedida la de los pies de amplio cobertizo de madera. Están expuestas en el interior las calderas de San Roque, en cobre, donde se guisa la carne de res el día 16 de Agosto para posteriormente repartirla entre los asistentes, en un rito que se remonta a la época medieval.

 Exterior de la ermita de San Roque. Fachada principal
(foto: archivo propio)

Interior de la ermita de San Roque. Artesonado de madera de pino
(foto: archivo propio)

Urbanismo y Arquitectura Doméstica

Hay una diferencia palpable entre el Siles medieval y la expansión que experimentó la población en la segunda mitad del siglo XIX y primera del XX. En el casco antiguo las calles son estrechas, algunas de trazado sinuoso, y es posible encontrar todavía algún ejemplo de arquitectura doméstica de carácter popular, propia de la Sierra de Segura, generalmente de una o dos plantas con mampostería encalada y pequeños vanos.
En el ensanche contemporáneo, de calles más amplias y rectas, resultan interesantes algunos edificios de carácter ecléctico -entre ellos la antigua sede del ICONA-, repartidos en las Calles Marín Martínez, Somera, del Coso, Mesones, Ctra. de La Puerta y Paseo.

Una calleja adornada con macetas y flores en el casco antiguo
(foto: archivo propio)

Ejemplo de arquitectura doméstica en Siles
(foto: archivo propio)

El Paseo de Siles, cubierto con una tupida bóveda arbolada,
es uno de los entornos urbanos de la localidad con más encanto
(foto: archivo propio)

"El Sequero". Centro de Interpretación y acogida de visitantes y punto de información micológica.

"El Sequero" es un antiguo secadero de piñas totalmente restaurado cuya finalidad era la extracción de piñones como semillas para las reforestaciones de los bosques tanto segureños como de otras zonas peninsulares. El edificio fue abandonando en los años 70 hasta quedar en ruina. A finales del siglo XX el Ayuntamiento de Siles lo toma en propiedad y decide una actuación de recuperación y puesta en valor de este oficio tradicional y característico en estas sierras.

En su restauración se ha respetado íntegramente la construcción originaria característica de las edificaciones del antiguo ICONA. Mediante paneles explicativos y audiovisuales, maquetas, objetos y herramientas propias de éste y otros oficios de la sierra, el visitante podrá sumergirse en las actividades tradicionales de esta comarca y comprender mejor su antropología.
Los amantes de la micología tienen en Siles un punto de referencia, pues en los últimos años la recogida de setas silvestres en otoño y todo lo que rodea a esta actividad se ha convertido en un atractivo turístico más de la localidad. En "El Sequero" se informa al visitante de las diferentes especies que podemos encontrar en la sierra y sus caracerísticas.

"El Sequero" de Siles
(foto: archivo propio)

Algunos de los objetos y máquinas relacionadas con el tratamiento de las piñas en "El Sequero"
(foto: archivo propio)

PATRIMONIO NATURAL

El hecho de que buena parte del término municipal de Siles se encuentre dentro de los límites del Parque Natural de Cazorla, Segura y las Villas, nos da una idea de la riqueza natural de su entorno. Destacan algunos enclaves de especial interés:

Peña del Olivar: situada a 2,5 km. de Siles por la carretera JF-7012, esta área recreativa cuenta con una pequeña piscina natural sobre el Arroyo de los Molinos, merenderos, barbacoas y bar-restaurante. Existe aquí un pequeño jardín botánico con especies representativas de estas sierras.
  
Las Acebeas: siguiendo la misma carretera JF-7012, nos adentramos en la sierra profunda. Las Acebeas toma su nombre del bosque de acebos que se desarrolla al amparo de los altos pinos laricios. Se trata de una singular y rara especie en estas latitudes que aquí es posible gracias a la alta pluviometría de la zona. 

Sierra del Agua y aserradero del Río Tus: en la sierra profunda, cerca del límite con la provincia de Albacete, este santuario de la naturaleza alejado del mundo nos recibe con paisajes agrestes de increible belleza. Aún desafían al tiempo las ruinas de los edificios del antiguo aserradero de madera, desde el cual se botaban los troncos río abajo dirección Murcia. En las inmediaciones se encuentra la cascada del Saltador, muy cerca de la ermita de la Sierra del Agua.

Peña del Olivar
(foto: archivo propio)


FIESTAS, GASTRONOMÍA, COSTUMBRES

Siles celebra sus fiestas mayores en honor a sus patronos San Roque y Nuestra Señora de la Asunción, en torno a los días 15 y 16 de Agosto. Destacan las verbenas nocturnas en la Glorieta del paseo, los populares encierros de vaquillas y los actos en torno al patrón. El día 16 la carne de las vaquillas se cocina en unas antiguas calderas de cobre en el recinto de la ermita. Se bendice la carne en presencia del Santo y se reparte entre todo el pueblo allí congregado.

San Roque, patrón de Siles
(foto: archivo propio)

Calderas de cobre de San Roque, expuestas en la ermita del Santo.
(foto: archivo propio)

A finales de Septiembre se celebra la feria de Siles (antigua feria de ganado) coincidiendo con la festividad de San Miguel, donde el protagonismo se lo llevan los encierros de vaquillas.
Los sileños también festejan San Marcos en Abril con salidas al campo para almorzar y pasar un día en comunidad, comiéndose los típicos hornazos.
Siles participa de la gastronomía típica de la Sierra de Segura, con especialidades culinarias como el "ajo atao", el "ajo de harina con guíscanos", el "ajo pringue", los "andrajos", los "galianos", el "fritao" o la "gachamiga". Entre los postres y dulces más destacados: las "flores", los "borrachuelos", la "leche frita" o las "torrijas".
Siles ha sabido conservar un rico patrimonio folclórico. La Asociación de Coros y Danzas "San Roque" es desde hace décadas una digna custodia de los cantes, bailes y trajes típicos de la localidad y la comarca de la Sierra de Segura. Destacar la labor de recuperación de personas como Carmen Carrascosa Linde o Francisco Jiménez Delgado. En Siles se bailan las "toreras", las "gandulas", las "manchegas serranas" y, como no, la "Jota de Siles". 

Baile de las "Gandulas"

Glorieta y parque de Siles al final del Paseo.
Aquí tienen lugar las animadas verbenas de verano
y otros acontecimientos culturales de importancia.
(foto: archivo propio)


Bibliografía:

- VVAA. "Jaén, Pueblos y Ciudades". Jaén, 1997.

Enlaces de interés:

http://silesinfo.com/index.php
- http://www.siles.es/
  


sábado, 26 de diciembre de 2015

Iglesias de Jaén. Iglesia de la Inmaculada Concepción de LA CAROLINA


Plaza de la Iglesia, con el Palacio del Intendente Olavide y la Parroquia de la Inmaculada.
(foto: archivo propio)

UN POCO DE HISTORIA

En 1565 el vecino de Baeza Don Alonso Sánchez Chacón queda viudo de su esposa y se retira a su propiedad de La Peñuela con su criado y algunos amigos que se sumarán después a esta vida eremítica. La Peñuela, donde hoy se enclava La Carolina, era por entonces un área en el entorno de Sierra Morena con algunas casas diseminadas y un oratorio, junto al cual Don Alonso construyó una humilde casa. Este oratorio es hoy, transformado y ampliado, la ermita de San Juan de la Cruz, situada al Norte del casco urbano, en la Plaza de su nombre. Constituye, por tanto, el edificio más antiguo de la localidad.
En los primeros años llegó a haber hasta catorce ermitaños haciendo vida penitente en la casa que Sánchez Chacón había fundado.
El 29 de Junio de 1573 estos ermitaños toman el hábito carmelita, fundándose de este modo en La Peñuela el Convento de Jesús María del Monte de la Orden de los Carmelitas Descalzos. No obstante, la presencia de los religiosos aquí no durará mucho, pues tras la visita del  padre provincial Fray Jerónimo Gracián, los carmelitas abandonan la casa en 1576 dadas sus malas condiciones de habitabilidad.
Al año siguiente, varios caballeros y prelados de Baeza consiguen que la Orden se instale nuevamente en La Peñuela con la edificación de un nuevo convento, en esta ocasión en el solar que hoy ocupa la Parroquia de la Inmaculada, a unos 350 m. del antiguo emplazamiento. El 11 de Agosto de 1577 se dijo la primera misa y se puso Santísimo Sacramento.
En 1578 se inaugura el nuevo templo bajo la advocación de Nuestra Señora del Carmen siguiendo los modelos de la arquitectura carmelitana (planta rectangular y una única nave cubierta con bóveda de cañón con presbiterio octogonal en la cabecera). Tenía una espadaña situada en los pies. A lo largo de todo el lateral de la Epístola se anexionan las dependencias conventuales en torno a un claustro porticado con arcos de medio punto. El propio San Juan de la Cruz visitó a los carmelitas de La Peñuela en su viaje hacia Beas de Segura para tomar posesión de su cargo como prior del Calvario. 
En 1768 los frailes son obligados a marcharse del convento definitivamente. Así lo establece S.M. Carlos III ante la inminente puesta en marcha de un gran proyecto para la repoblación de Sierra Morena. No obstante el rey no deja desamparada a la comunidad carmelita, permutando su convento de La Peñuela por el antiguo Colegio de Jesuitas de la villa de Cazorla, donde se instalarán.
Las dependencias del convento serán utilizadas hasta 1770 por Pablo de Olavide -responsable del proyecto de las Nuevas Poblaciones- y su corte de funcionarios como cuartel general de la Intendencia, convirtiéndose así el edificio en el germen de la fundación de La Carolina, capital de las Nuevas Poblaciones. 
El 9 de Julio de 1769 el vicario Don Juan Lanes Duval bendice la nueva parroquia de La Carolina bajo la advocación de la Inmaculada Concepción y San Carlos Borromeo.

Escudo de Carlos III que preside el antiguo presbiterio carmelita. Iglesia de La Carolina
(foto: archivo propio)

Tras el trazado del urbanismo y la construcción de las primeras casas, en 1777 -siendo intendente Miguel de Ondeano en sustitución de Pablo de Olavide, procesado por la Inquisición- se proyecta una ampliación de la antigua iglesia conventual. El primigenio edificio se respetará, construyendo una nueva nave transversal en la cabecera a la altura del presbiterio, quedando la planta de la iglesia en forma de "T". El maestro de obras será el arquitecto Juan Bautista Nebroni, ayudado por el ingeniero francés Carlos Lemaur.

Fotografía de las fachadas del Palacio del Intendente y de la Iglesia a finales del siglo XIX.
Se aprecia aún la espadaña carmelitana que habría de ser sustituida
por la actual torre campanario en 1900.

Finalmente, en el año 1900 comienzan las obras para levantar una nueva torre campanario en sustitución de la antigua espadaña carmelita. Dirige las obras el arquitecto Manuel Calderón Pérez, finalizándose al año siguiente, en 1901.
Durante el siglo XX el edificio sufre intervenciones puntuales, obras y restauraciones tras la guerra civil, y más recientemente en 1989 y en el año 2000.

LA IGLESIA DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN

Situada en el lado Norte de la Plaza de la Iglesia -de forma cuadrada-, no es sin embargo el edificio que preside la misma. El templo queda descentralizado en favor de otra construcción, en este caso civil: el Palacio de la Intendencia, que se levantó anexo a la parroquia y que se dispone a eje con la Calle Jardines. Esta circunstancia resulta de interés a la hora de establecer la jerarquía edilicia en este ámbito del centro urbano de La Carolina, donde tiene preeminencia el poder civil sobre el religioso. Hay que tener en cuenta que el proyecto de las Nuevas Poblaciones surge en el siglo XVIII, siglo de la Ilustración, de "las luces", de la razón. De ahí este "guiño urbanístico", que implica la visualización en todo momento de la fachada del palacio cuando se transita por la referida calle que comunica la Plaza de la Iglesia con la del Ayuntamiento, quedando la del templo parcialmente oculta.

Calle Jardines, uno de los principales ejes de La Carolina.
Al fondo, fachada del Palacio del Intendente Olavide
(foto: archivo propio)

Con una disposición aproximada Norte-Sur, el templo tiene planta en forma de "T", resultado de la ampliación acometida en el último tercio del siglo XVIII.
La iglesia carmelitana responde a los modelos propios de la arquitectura religiosa de la Orden con una sóla nave cubierta con bóveda de cañón con lunetos y presbiterio ochavado con cúpula (resaltado al exterior), presidido en su lado frontal por un retablo de cantería con el escudo real de Carlos III. El coro se sitúa en los pies y en alto.

Planta de la Iglesia de la Inmaculada Concepción de La Carolina
(foto: archivo propio)

Antiguo presbiterio ochavado cubierto con cúpula de la iglesia carmelitana,
visto desde los pies de la Iglesia.
(foto: archivo propio)

Vista hacia los pies. Bóveda de cañón con lunetos y coro en alto.
(foto: archivo propio)

En las obras de ampliación, el aprovechamiento de la vieja fábrica del templo contribuirá a su complejidad interna. Se levanta una nave rectangular, dividida en varios tramos y perpendicular a la vieja iglesia, que actuará como nueva cabecera y presbiterio del templo. El ochavo que ahora queda en el centro de la construcción determinará la irregularidad de la planta y cubiertas de algunos de los tramos de dicha nave transepto. Debido a la nueva distribución interna y la escasez de vanos, la iluminación natural del templo es escasa, dando un aspecto cavernoso. Precisamente a esta circunstancia se refiere el historiador ilustrado y viajero Antonio Ponz en su "Viage de España" en su visita a la iglesia de La Carolina (Tomo XVI, 1791): "La Iglesia no puede negarse que sea ridícula a todo serlo, con ciertas revueltas, y capillas que antes dan idea de cavernas que de una cosa regular. El que inventó los planes, poco o nada sabía de arquitectura..." ("Viage de España". Tomo XVI, 1791).

Nave transversal y nuevo presbiterio fruto de la ampliación de 1777
(foto: archivo propio)

Presbiterio y pequeño camarín con la imagen de la titular, la Inmaculada Concepción
(foto: archivo propio)

Destacan las hornacinas para acoger imágenes que adoptan estructuras retablísticas en cantería, posteriormente policromada. Esta circunstancia se explica por la pragmática de Carlos III prohibiendo la construcción de retablos de madera en los templos de las Nuevas Poblaciones, para evitar que en caso de incendio éste se propagase al tejado, arruinando el edificio.
La imagen de la Inmaculada Concepción, bajo cuya advocación se encuentra la parroquia, se halla en el camarín con pequeña cúpula alojado en el testero del presbiterio.

Imagen de la Inmaculada Concepción, titular de la Parroquia y patrona de La Carolina
(foto: archivo propio)

Dado que el edificio queda rodeado en su totalidad por construcciónes anexas (palacio, viviendas) salvo en su fachada principal (sur), es aquí donde se concentran los elementos más destacados del exterior: portada y torre campanario.
La portada, a la que se accede mediante una discreta escalinata, se abre en arco de medio punto sobre impostas enmarcado por pilastras cajeadas que sujetan un sencillo entablamento. Este primer cuerpo, sobrio y clásico, contrasta con el segundo, más barroquizante, que consta de un relieve central con la imagen de la Inmaculada cubierto por una venera y enmarcado por volutas y pinaculillos, todo ello coronado por una cornisa en ángulo a modo de tejadillo. Sobre la portada se abre un vano rectangular con vidriera. La fachada, toda ella de sillería regular, posee un hastial con óculo, siguiendo el modelo carmelitano.
La esbelta torre campanario es de base cuadrada y está realizada también en sillería. Consta de cuatro cuerpos donde se abren balcones y huecos para campanas en el superior.

Fachada principal de la Iglesia de la Inmaculada de La Carolina. A la izquierda, fachada del Palacio del Intendente Olavide. A la derecha estatua en honor a San Juan de la Cruz.
(foto: archivo propio)
 

Bibliografía:

- Ponz Piquer, Antonio. Viage de España. Tomo XVI. Madrid, 1791.
- VVAA. Guía Artística de Jaén y su Provincia. Sevilla, 2005.
- VVAA. Jaén, Pueblos y Ciudades. Jaén, 1997.