Castillos de Jaén. Castillo de ALCAUDETE


Vista parcial del Castillo de Alcaudete desde el Sur.
Junto a él, la Iglesia de Santa María la Mayor.
(foto: archivo propio)

VISITAS:

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Sábados y Domingos: a las 11:00 h.
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Alcaudete es una importante población situada en el Suroeste de la Provincia de Jaén, en la Comarca de la Sierra Sur. Enclavada en un cruce de caminos entre Córdoba, Granada y Jaén, desempeñó un papel clave en las guerras fronterizas entre cristianos y musulmanes. De ahí que cuente en la actualidad con una hermosa fortaleza, testigo de aquellos turbulentos tiempos, que es uno de los bienes patrimoniales más importantes de la localidad y uno de los mejores y más completos ejemplos de arquitectura militar medieval de la provincia.

UN POCO DE HISTORIA

El núcleo actual de Alcaudete tiene su origen en la época romana (siglo I d.C.), cuando fue municipio flavio denominado Sosontigi, algunos de cuyos restos se han encontrado en lo que hoy es la zona de expansión de la ciudad hacia el Este.
Sin embargo no será hasta la época musulmana cuando la población se asiente en las faldas del cerro donde hoy se levanta la fortificación. Hisn Al-Qabdaq -ciudad de los manantiales-, inscrita en la kora de Ilbira (Granada), será el nombre que den los árabes a este asentamiento fundado poco después de la conquista de la península en el siglo VIII. El cambio de emplazamiento con respecto a etapas anteriores se debió a una razón defensiva, eligiéndose una elevación cercana, de fácil defensa por la pendiente del terreno. En este cerro se construyó una primera fortificación, de la que ya tenemos noticias en la segunda mitad del siglo IX, en el marco de la rebelión de Omar Ibn Hafsún durante la época del Emirato de Córdoba. El rebelde muladí cosechó importantes apoyos en la zona suroeste de la actual Provincia de Jaén, entre los que se encontraba la plaza alcaudetense, contra la que envía expediciones de castigo el emir Al-Mundir entre 886 y 888. No será hasta el reinado del primer califa, Abderramán III, cuando la fortaleza sea definitivamente controlada y sometida a obediencia.
Los almohades en el siglo XII ampliaron y fortificaron las antiguas defensas emirales. Alcaudete se había convertido para este tiempo en una próspera medina surgida en torno a su castillo. El gran geógrafo Al-Idrisi escribiría a mediados de esta centuria de Alcaudete: "es un fuerte considerable, construido al pie de una montaña que mira al Occidente, y donde hay un mercado muy frecuentado".
En el año 1246 tiene lugar la primera conquista de la fortaleza por parte de los ejércitos cristianos del rey Fernando III, quien la entregará a la Orden de Calatrava y a su maestre, Don Fernando Ordóñez. Serán los calatravos quienes, en la segunda mitad del siglo XIII, edifiquen la fortaleza que hoy podemos contemplar sobre la antigua de época musulmana.

Interior del recinto del Castillo Calatravo de Alcaudete. Terraza superior.
En el centro, la Torre del Homenaje.
(foto: archivo propio)

La frontera con el vecino reino nazarí de Granada quedará establecida muy cerca de Alcaudete, hecho que marcará el devenir histórico de este enclave en la baja Edad Media. En el año 1300 el sultan Muhammed II al-Faqih reconquista el castillo de Alcaudete, poniendo fin al señorío de la Orden de Calatrava sobre la villa. Y es que Alcaudete pasará a manos realengas tras su definitiva conquista por los cristianos en 1312 al mando del infante Don Pedro, hermano del rey Fernando IV (el asedio duró tres meses hasta que los musulmanes capitularon).
En 1328 Alfonso XI concedió a Alcaudete el Fuero de Córdoba, en el cual se reflejaban importantes privilegios de tipo económico y social que hicieron posible el poblamiento de la villa habida cuenta de su cercanía a la frontera con los nazaríes. Reinando aún Alfonso XI, el cargo de alcaide de la fortaleza recayó en los Fernández de Córdoba, concretamente en los Montemayor, una rama de aquélla familia nobiliaria. En 1385, Alfonso Fernández de Córdoba y Montemayor es nombrado I Señor de Alcaudete, reinando Juan I de Trastámara, estableciéndose así un señorío sobre Alcaudete y un amplio territorio que más tarde, en 1529, sería elevado a la categoría de Condado por el rey Carlos I.
A principios del año 1408 Muhammad VII lanza una última gran algarada contra la villa, logrando conquistar la población pero no el castillo, que resiste heroicamente hasta que el 18 de Febrero el sultán se rinde y se retira.

Castillo de Alcaudete desde la Plaza 28 de Febrero, que preside el edificio del Ayuntamiento.
Se aprecia a la izquierda de éste la denominada Puerta de la Villa (s. XVI).
Sobresale al fondo la torre de la Iglesia de Santa María la Mayor.
(foto: archivo propio)

A partir de entonces, Alcaudete y otras plazas fronterizas se convierten en plataforma de entrada de las tropas castellanas en territorio nazarí, especialmente durante las últimas fases de la guerra de Granada. No es de extrañar la presencia de los Reyes Católicos por estas tierras en torno al año 1490, cuando pasan y se detienen en Alcaudete en varias ocasiones.
En 1529 el emperador Carlos V eleva a la categoría de Condado el Señorío de los Montemayor sobre Alcaudete. Al año siguiente, los nuevos condes comenzarán a edificar un palacio en el interior del recinto del castillo, sin que estas nuevas obras modificaran sustancialmente las antiguas estructuras calatravas medievales. Después del IV Conde de Alcaudete, el palacio es abandonado como vivienda. En el siglo XVII fue utilizado como hospital, hasta que el terremoto de Lisboa de 1755 causa importantes daños en su estructura y es definitivamente abandonado. De aquél palacio sólo quedan en la actualidad unos pocos restos superficiales. Después de las sucesivas desamortizaciones, en el siglo XIX los condes venden todas sus posesiones en Alcaudete, incluido el castillo.
El Castillo de Alcaudete es declarado Bien de Interés Cultural en 1985. Actualmente es de titularidad pública, perteneciente al Ayuntamiento de la villa, que a través de la Escuela Taller de la localidad y en colaboración, entre otras instituciones, con la Universidad de Jaén, ha realizado campañas de excavación arqueológica y restauración desde los años 1996 a 2007. También se ha construido un centro de interpretación. En los últimos años el Ayuntamiento ha comprado terrenos en la ladera del cerro y antiguas casas marginales que han sido derruidas para crear un espacio público, y libre visualmente hablando, con la intención de realzar en todo lo posible este monumento que es el emblema de Alcaudete.

EL CASTILLO DE ALCAUDETE

Las defensas de Alcaudete no se limitan al recinto fortificado que corona el cerro. Ya desde época musulmana existió una muralla urbana que rodeaba el núcleo de población, algunos de cuyos restos persisten en la actualidad. Por otra parte, cuando los calatravos levantan el actual castillo, respetan buena parte del alcázar almohade, que utilizarán de barbacana. Así, son tres los recintos que pasamos a describir, aunque nos centraremos especialmente en el castillo.

A: Muralla Urbana
B: Escarpe rocoso del cerro en la zona Sur y Oeste
C: Alcázar islámico o Barbacana del actual Castillo
D: Castillo Calatravo
E: Iglesia de Santa María la Mayor


MURALLA URBANA

Se trata del recinto más externo. Construida en época almohade (segunda mitad del siglo XII), su objetivo era proteger a la población que se desarrolló a media ladera. Paralelamente se construye un alcázar en la cumbre sobre la antigua fortificación omeya. La muralla sufrirá modificaciones posteriores, especialmente en la segunda mitad del siglo XIII, cuando los calatravos forren de mampostería algunos tramos y torres. El recinto arrancaba de la actual Plaza 28 de Febrero, donde se encuentra el Ayuntamiento, y junto a él la llamada Puerta de la Villa. Ésta es una construcción del siglo XVI, pero se halla a tan sólo unos metros de la ubicación de la original de época islámica, hoy desaperecida. La muralla discurría por la medianería de casas entre las calles General Baena y Carnicería, después por Calle Barrera y trasera de la Calle Pontanilla, y continuaba por Calle Paco el Arriero, Calle Progreso y enlazaba de nuevo con la Puerta de la Villa. Quedan algunos restos de lienzos, tres torreones y un portillo. Dos torres y un portillo aún son visibles en la zona Sur (Calle Barrera y Pontanilla), mientras que la otra torre se puede ver en la Calle Paco el Arriero.

Lienzo y torres de la muralla urbana en la trasera de la Calle Pontanilla. 
Ladera Sur del Cerro del Castillo.
(foto: archivo propio)

BARBACANA

En realidad se trata de los restos del alcázar almohade construido en la segunda mitad del siglo XII en la cima del cerro. Tiene planta poligonal y se adapta perfectamente a la orografía del terreno. Es una obra de mampostería. El recinto está jalonado de torres (de planta cuadrada y macizas) y bestorres (torres rectangulares huecas y abiertas en la parte que da al interior del recinto), en cuyas esquinas se emplean sillares regulares de piedra arenisca, también visibles en los ángulos de la muralla. Protegidas por estas estructuras, existieron tres puertas: una al Este, la principal, hoy desaparecida, y a la que se accedía desde la ciudad; la puerta Norte, secundaria, de la que únicamente queda una jamba en uno de sus lados y a la que se accedería sólo a pie desde la Puerta de Santa Ana de la muralla externa; y una poterna o puerta falsa en el lienzo Oeste, estrecha, de uso discreto seguramente por la guarnición. 

Barbacana en el lado Sur del recinto
(foto: archivo propio)

Poterna en el lienzo Oeste de la Barbacana
(foto: archivo propio)
 
EL CASTILLO CALATRAVO
 
El castillo de Alcaudete se sitúa a 713 m. sobre el nivel del mar. Tiene planta irregular, conformando un polígono de cinco lados. Posee siete torres, seis jalonando el muro externo y una, la del Homenaje, exenta en el centro del conjunto. Es una obra de mampostería, aunque presenta cantería en esquinas y vanos. El castillo data ya de época cristiana, edificado por la Orden de Calatrava en la segunda mitad del siglo XIII en el interior del alcázar almohade, reutilizando éste como barbacana (para lo que se derruyó la parte superior de la muralla del alcázar, quedando con una altura de dos a tres metros). El pasillo resultante entre el nuevo castillo y la antigua obra islámica es algo estrecho, lo cual permitía una defensa más efectiva.

Plano del Castillo Calatravo de Alcaudete


Vista aérea del Castillo de Alcaudete
 
A) Acceso al Castillo

Los calatravos plantearon la nueva puerta de acceso al castillo en el lienzo Norte. Teniendo en cuenta que el sendero de ascenso al castillo parte de la explanada de Santa María, es necesario recorrer un gran trecho de la barbacana para llegar a la puerta, lo que da grna ventaja a la guarnición defensora. La puerta está defendida por dos torres de planta cuadrada con sus esquinas externas redondeadas. Existe otro acceso por una pequeña poterna o puerta falsa en el lado Sureste.
Una vez pasada la puerta principal, hay que hacer un quiebro hacia la izquierda y recorrer otro buen trecho de un pasillo-foso encajado entre la propia muralla del castillo y un lienzo que protege el área central del recinto, ligeramente sobreelevada en el promontorio rocoso de la cima del cerro.


Puerta de entrada al Castillo vista desde el interior del recinto
(foto: archivo propio)

Pasillo-foso a la izquierda de la entrada principal encajado entre la muralla del castillo
y el muro que protege la terraza superior.
(foto: archivo propio)

B) Edificio del Cuerpo de Guardia y Aljibe

A la entrada del castillo a la derecha se levanta un edificio dividido en dos niveles. En el inferior se halla uno de los dos aljibes existentes en el recinto. Tiene planta cuadrada. Se accede a él por un vano con arco de medio punto y está cubierto con una interesante bóveda vaída en ladrillo.
Dicha bóveda sostiene gran parte del segundo nivel, una sala de planta rectangular utilizada seguramente como cuerpo de guardia por la salida directa que posee al adarve y por su cercanía a la puerta principal.

Bóveda vaída de ladrillo del aljibe
(foto: archivo propio)

C) Aljibe de las Caballerizas

El otro aljibe es de mayores dimensiones y se encuentra junto a las caballerizas. Tiene planta rectangular y está cubierto por bóveda de cañón en ladrillo. El acceso original, en forma de pozo, se encuentra realmente en el techo, en un extremo de la bóveda. El sistema de captación de agua en este aljibe se hacía a través de la cubierta del refectorio. Ha sido el último elemento en rehabilitarse en el castillo (2011).

Aspecto interior del Aljibe
(foto: archivo propio)
 
D) Caballerizas y Refectorio

Se encuentran en un mismo edificio de planta rectangular y grandes dimensiones, adosado al lienzo Sur del castillo. 
En la planta baja se hallan las caballerizas, sala alargada cubierta con bóveda de cañón y con cinco aspilleras en el muro lateral que aportan luz y ventilación.
A la sala superior se accede por la explanada junto a la torre del Homenaje a través de un gran vano de medio punto. No sabemos cómo fue la cubierta, hoy reconstruida en madera. Disponía la sala de un banco corrido, posiblemente para el asiento de los comensales pues su función era la de refectorio (comedor). A través de una pequeña puerta se comunicaba con el adarve del lienzo Sur.

Acceso a las Caballerizas (piso inferior). A la derecha se aprecia la puerta de entrada al aljibe
(foto: archivo propio)

Sala de las Caballerizas
(foto: archivo propio)

Entrada al Refectorio por la terraza superior,
enfrente del lado meridional de la Torre del Homenaje
(foto: archivo propio)

Sala del Refectorio
(foto: archivo propio)



E) Torre del Homenaje

Es la construcción más interesante del conjunto, levantada exenta en el centro del mismo, en la parte más elevada del cerro sobre el promontorio rocoso. Tiene planta rectangular y se divide en tres niveles.
La planta baja tenía un uso de almacén, aunque también se ha constatado su utilización como aljibe. El acceso se hace en realidad por el techo, a través de una trampilla situada en la bóveda de cañón que cubre la estancia, es decir, desde la primera planta.
En la primera planta se encuentra la puerta de acceso al interior de la torre que había que alcanzar a través de una angosta escalera exterior (hoy desaparecida) al estar situada en alto. En la actualidad se accede a través de una escalera de hierro. La estancia se cubre con bóveda de cañón en ladrillo. Se comunica con la segunda planta a través de una escalera de ladrillo sobre triple arco de medio punto, que es una reconstrucción de la original que debió tener un aspecto similar. Se aprecia también el arranque de lo que fue una escalera de caracol en el ángulo noroeste de la sala, posiblemente del siglo XVI y que vino a sustituir a aquélla otra medieval. 
La segunda y última planta, también cubierta con bóveda de cañón en ladrillo, estaba destinada a residencia del comendador. Aquí se aprecian cuatro grandes ventanales-mirador, uno a cada lado de la torre, compuestos por vanos geminados con arcos de herradura. Desde esta segunda planta se accede por último a la azotea por una escalera similar a la del primer piso, y donde podremos disfrutar de unas impresionantes vistas sobre Alcaudete y su entorno.

Aspecto exterior de la imponente Torre del Homenaje
(foto: archivo propio)

Primera planta de la torre. Escalera de ladrillo reconstruida a imitación de la original.
Se observa a la derecha el arranque de una escalera de caracol posterior (siglo XVI)
(foto: archivo propio)

Segunda planta de la Torre del Homenaje. Propuesta de musealización.
Al fondo, escalera de acceso a la terraza.
(foto: archivo propio)

Ventanal-mirador de vano geminado con arcos de herradura.
Segunda planta de la Torre del Homenaje.
(foto: archivo propio)
 
F) Restos del Palacio de los Condes de Alcaudete

En el siglo XVI se construyeron nuevas habitaciones en la terraza superior del castillo, junto a los lados Este y Sur de la Torre del Homenaje y el muro Norte del Refectorio. Se trata de las dependencias palaciegas de los flamantes Condes de Alcaudete que, tras la nueva distinción concedida por Carlos I en 1529 realizan obras en el interior del castillo. Hoy todo está arrasado. Sólo quedan restos de muro y de pavimento, como el del patio porticado que articulaba las estancias del palacio en donde aún son visibles dos fustes de columna seccionados.

Vista desde la Torre del Homenaje de los restos de las estructuras palaciegas añadidas en el siglo XVI por los Condes de Alcaudete.
A la derecha, y con forma trapezoidal, el pavimento del patio del palacio.
(foto: archivo propio)


Bibliografía:

Castillo Armenteros, Juan Carlos y José Luis. "Las defensas de Alcaudete en época almohade". En "Arqueología y Territorio Medieval". UJA. 2006.
- Castillo Armenteros, Juan Carlos y José Luis. "La Organización militar de la Orden de Calatrava en el Alto Guadalquivir a través de las investigaciones arqueológicas". En "Arqueología y Territorio Medieval". UJA. 2003.
- Eslava Galán, Juan. Castillos y Atalayas del Reino de Jaén. Murcia, 1997.
- VVAA. Jaén, Pueblos y Ciudades. Jaén, 1997.



El Nacimiento del Río Segura en SANTIAGO-PONTONES


EL NACIMIENTO DEL RÍO SEGURA


Nacimiento del Río Segura en Santiago-Pontones, Sierra de Segura
(foto: archivo propio)


Localización: Este de la Provincia de Jaén. Parque Natural de Cazorla, Segura y las Villas.
Comarca: Sierra de Segura.
Municipio: Santiago-Pontones (aldea de Fuente Segura).
Río: Segura.
Distancias: 5 km. a Pontón Bajo; 21 km. a Santiago de la Espada; 166 km. a Jaén.
Acceso: Carretera A-317. En Pontón Bajo se toma la JF-7047 que, transcurridos 5 km., nos lleva directamente al nacimiento.
Altitud: 1.413 m. sobre el nivel del mar.

¿CÓMO ACCEDER?

Mapa de localización del Nacimiento del Río Segura
(sobre mapa de Ed. Planeta)

La carretera autonómica A-317 La Puerta de Segura-Vélez Rubio atraviesa el término de Santiago-Pontones comunicando el municipio con Jaén y con la vecina Provincia de Granada. A la altura del punto kilométrico 39, inmediatamente después de pasar Pontón Bajo en dirección a Santiago de la Espada, sale una estrecha carretera, la JF-7047, que nos conducirá directamente al nacimiento, situado a 5 km.
La ruta entre Pontones y el nacimiento se puede hacer en coche, pero también andando o en bicicleta para disfrutar de los bellos paisajes que ofrece el entorno.

Un poco antes de llegar al nacimiento,
la aldea de Fuente Segura queda a la derecha de la carretera.
(foto: archivo propio)

EL RÍO SEGURA

Nacimiento del Segura. El río comienza su andadura por el valle. Al fondo, aldea de Fuente Segura
(foto: archivo propio)

El río Segura, conocido por los romanos como Thader y por los árabes como Wadi al-Abyad ("Río Blanco"), discurre por las Provincias de Jaén, Albacete, Murcia y Alicante y desemboca en el Mar Mediterráneo en Guardamar del Segura (Alicante) tras recorrer 325 kilómetros. Ha sido considerado tradicionalmente como uno de los grandes cursos fluviales del país, a pesar de discurrir en su curso medio y bajo por la zona árida del Sureste español, lo cual repercute moderadamente en su caudal, reducido a su mínima expresión en verano.
Nada que ver con su curso alto, donde recibe gran cantidad de aporte hídrico procedente del macizo de la Sierra de Segura -el más importante de la Subbética-, donde tiene su nacimiento. Todo el recorrido que el río Segura realiza por la Provincia de Jaén lo hace dentro de los límites del municipio de Santiago-Pontones. Durante sus primeros kilómetros el río transcurre por un valle estrecho y profundo donde recibe afluentes cortos pero de abundante caudal, como los ríos Madera y Zumeta, ambos de régimen pluvionival.
Antes de abandonar tierras jiennenses, el río remansa por vez primera sus aguas en un embalse, el del Anchuricas, junto a la aldea de Casicas del Río Segura.

EL NACIMIENTO

Vista aérea, desde la carretera, de la poza del nacimiento del Segura
(foto: archivo propio)

El nacimiento del río Segura se produce en una cueva natural inundada, a 1.413 m. de altitud, junto a la aldea de Fuente Segura y a la sombra del pico Mariarnal (1.840 m.). 
Se trata de una surgencia a través de una cavidad de forma circular de unos 7 metros de diámetro. Esta cavidad en origen podría corresponder con una pequeña "dolina", es decir, un tipo de depresión geológica propia del relieve kárstico -como es el de la zona donde se encuentra el nacimiento-, formado por la acción del agua sobre rocas calizas y dolomías. Esta cueva inundada tiene una longitud explorada de 354 metros y un desnivel de 17 metros desde la boca hasta el extremo opuesto en el interior. La exploración de esta cavidad fue llevada a cabo por espeleobuceadores del Grupo Standard de Madrid, durante los años 1979 y 1980, realizando una importante labor de desobstrucción dentro del sifón.
El agua que brota es excepcionalmente cristalina y normalmente abundante y aunque su nacimiento es mudo, comienza a canturrear al instante de desbordarse de la poza en forma de pequeña cascada e iniciar su largo camino valle abajo.
Junto al nacimiento existe una pequeña área recreativa, que dispone de mesas, barbacoas, fuente y área infantil.

Pequeña cascada que rebosa de la poza del nacimiento y da origen al Río Segura
(foto: archivo propio)

EL ENTORNO DEL NACIMIENTO. FLORA Y FAUNA

La Sierra de Segura, a estas altitudes y en esta zona de Pontones y Santiago de la Espada, nos ofrece una visión diferente a la de la gran masa forestal propia del Parque Natural, aunque desde luego no menos atractiva. Estos páramos de alta montaña presentan un paisaje casi "lunar" en algunas zonas. Buen ejemplo de ello son los Campos de Hernán Perea, muy cerca del nacimiento, un altiplano sin vegetación alguna, una vasta extensión hasta donde se pierde la vista que resulta, cuanto menos, sobrecogedora.
Donde el afloramiento rocoso calizo lo permite, en el entorno del nacimiento se pueden observar algunas especies de flora, destacando entre las de mayor porte ejemplares aislados, pero antiguos, del rey de la sierra: el pino laricio o salgareño (Pinus nigra). También podemos observar el pino carrasco (Pinus halapensis), y en la vegetación de ribera el fresno (Fraxinus angustifolia), el sauce, el álamo (Populus alba) y el chopo (Populus bolleana), estas dos últimas especies de hoja caduca que ofrecen en otoño unas tonalidades ocres que dan la nota de color a este paraje durante la mencionada estación del año. Otras especies de menor porte o arbustivas son la retama negra (Cytisus scoparius), la sabina (Juniperus sabina), el enebro (Juniperus communis), el piorno (Erinacea anthyllis) y el espino o majuelo (Crataegus monogyna).
Entre las especies de fauna más características, es posible avistar al topillo común (Pitymys duodecimostatus), la liebre (Lepus granatensis), el zorro (Vulpes vulpes), el jabalí (Sus scrofra), el gamo (Dama dama) y la cabra montés (Capra pyrenaica) entre los mamíferos; mientras que las rapaces que sobrevuelan  estos parajes son el buitre leonado (Gyps fulvus), el águila real (Aquila chrysaetos) e incluso el esquivo quebrantahuesos (Gypaetus barbatus). Luego está la avifauna propia de la ribera del río y su bosque galería: el martín pescador (Alcedo atthis), el mirlo acuático (Cinclus cinclus) o la lavandera (Motacilla alba), entre otros.
Durante el verano, veremos rebaños pequeños y medianos de la oveja de raza segureña, de la que se obtiene una magnífica carne de cordero "segureño", producto con denominación de origen y base de una serie de exquisitos platos que no podemos dejar de probar en los restaurantes de la zona.


Bibliografía:


- VVAA. "Jaén, Pueblos y Ciudades". Jaén, 1997.
- VVAA. "Parques Naturales y Espacios Protegidos de Jaén". Jaén, 1994.   
- VVAA. "Rutas por la Naturaleza de Jaén". Jaén, 1995. 



En los fogones de Jaén. PERAS AL VINO TINTO

Hoy una receta dulce para un postre exquisito: "peras al vino tinto". Puedes utilizar la pera del tipo "conferencia".

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Fotos: Mª Cristina Gimeno


Ingredientes:

- Una pera por persona. Del tipo conferencia, que estén firmes y no demasiado maduras. Cocinamos siempre para cuatro.
- 1/2 litro de vino tinto.
- 150 gr. de azúcar.
- Una rama de canela.
- Cáscara de naranja.
- Cáscara de limón.

Modo de hacerlo:

Pelamos las peras, dejándoles el rabo y haciéndoles un corte en la base para que se sostengan bien en la cacerola.
Escogemos una cacerola ancha y lo suficientemente alta para que quepan las peras y podamos manipularlas con facilidad.
Vertemos el vino en la cacerola y cuando esté caliente, le añadimos la canela y las cáscaras de naranja y de limón. Cuando empiece a hervir metemos las peras y tapamos. Dejamos aproximadamente unos 30 minutos cociendo, pero de vez en cuando regamos las peras con el vino caliente. Las peras irán tomando el color del vino y cuando las pinchemos con una aguja y notemos que llegamos al corazón de la pera sin dificultad ya estarán en su punto.
Las sacamos de la cazuela y reducimos el vino que queda, sin llegar a caramelizar.
Presentamos las peras rociadas con esta reducción del vino y dejamos enfriar.


Buen provecho
  
  

Soluciones caseras para tiempos de crisis. NUEVA RECETA DE JABÓN LÍQUIDO CASERO PARA LAVADORA.

Después de probar varias recetas e ir incorporando o descartando ingredientes, os propongo otra receta de jabón líquido casero mejorada. Este jabón queda como una pasta, cuanta más agua le echemos más líquido saldrá.  

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 Fotos: Mª Cristina Gimeno



Ingredientes:

- 10 litros de agua templada.
- 500 grs. de sosa caústica en escamas.
- 2 litros de aceite usado.
- 3 litros de detergente líquido.
- 3 litros de suavizante.
- 750 grs. de percarborato sódico.
- 15 litros de agua más, aproximadamente.


Modo de hacerlo:

En un barreño grande, que quepan entre 20 ó 25 litros, ponemos 10 litros de agua templada. Añadimos la sosa despacio y removemos hasta que se disuelva del todo. Le incorporamos el aceite, el detergente líquido, el suavizante y por último el percarborato sódico. Todo poco a poco y sin dejar de remover.
Dejamos reposar hasta el día siguiente o hasta que la mezcla esté fría y la batimos  con una batidora de brazo. Dejamos otro día en reposo, aunque de cuando en cuando, podemos ir removiendo con un palo. Al tercer día añadimos 5 litros de agua y al día siguiente otros cinco y los últimos cinco litros, al quinto día. Dependiendo de si la mezcla está más o menos dura, incluso podemos añadir algún litro más o menos. 
No olvidar el ir removiendo, alguna vez que otra, durante estos días.  Dejamos reposar un par de días más y luego envasamos. 
No utilizaremos el jabón en dos semanas. 
Depende si hacéis el jabón en invierno o en verano, os saldrá más o menos espeso. Incluso puede suceder que el jabón quede en dos fases, no pasa nada, sólo debéis dejar sin llenar del todo los envases y agitar al utilizarlo.
Utilizad la misma cantidad que cuando usais cualquier detergente comercial. Podréis comprobar que no sale tanta espuma con este detergente,  pero tiene el mismo poder de limpieza, incluso más.  Para las manchas difíciles de sangre, vino, chocolate, fruta, tomate frito, grasa, etc., dadle antes de meter la prenda en la lavadora con un poco de detergente.

¡¡Manos a la obra!!