Pantanos de Jaén. El Embalse de DAÑADOR


EMBALSE DE DAÑADOR


Presa del Embalse de Dañador
(foto: archivo propio)

Localización: NE de la Provincia de Jaén
Comarca: El Condado
Municipio: Montizón (formado por los núcleos de Montizón, Aldeahermosa y Venta de los Santos).
Río: Dañador
Capacidad: 4,3 Hm3
Superficie: 68 Has.
Altitud: 713 m.
Altura de la presa: 26,90 m.
Fecha de construcción: 1965


Mapa de localización del Embalse de Dañador

¿CÓMO LLEGAR?

El embalse de Dañador se encuentra en el NE de la Provincia de Jaén, incluido en toda su extensión en el término municipal de Montizón. Se accede a él por la carretera que atraviesa la comarca de El Condado (A-312), existiendo dos opciones: desde Castellar por la A-6203 después de pasar los núcleos de Aldeahermosa, Montizón y Venta de los Santos; o bien a través de la JA-9101 por Chiclana de Segura, que enlaza con la A-6203 en Venta de los Santos. Desde este último núcleo se sigue la A-6203 durante 4 km. hasta el punto kilométrico 43, donde sale a la izquierda una estrecha carretera que, transcurridos 4,5 km., nos conduce hasta el embalse. Desde la vecina provincia de Ciudad Real habría que coger la CM-3129 desde Villamanrique, que en el límite provincial se convierte en la ya mencionada A-6203.

EL ENTORNO

El embalse de Dañador, de titularidad estatal y gestionado por el Ministerio de Medio Ambiente, pertenece a la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, y se enclava en el extremo oriental de Sierra Morena. Aquí el relieve es bajo, con suaves formaciones alomadas, no llegándose en ningún punto del área geográfica circundante a los 1.000 m. de altitud. Toda esta zona del Nordeste del municipio de Montizón se asienta sobre materiales muy antiguos, concretamente pizarras y cuarcitas del Paleozoico de la Meseta, pues ésta es zona de contacto con la misma.
La pluviosidad media supera los 600 litros por metro cuadrado al año.
El embalse se nutre fundamentalmente de las aguas del río Dañador, de escasa longitud (53 km.), que nace en la Provincia de Ciudad Real y desemboca ya en la Provincia de Jaén en el río Guadalén, afluente a su vez del Guadalimar y este último del Guadalquivir.
Desde 1997, esta zona se encuentra bajo protección medioambiental de la Unión Europea denominada LIC (Lugar de Interés Comunitario) por las características de su ecosistema y la biodiversidad de la fauna y flora silvestres. Concretamente esta figura de protección se extiende  por un área de más de 1.700 km. cuadrados en el norte de la Provincia de Jaén por las cuencas de los ríos Guadalén, Guadalmena y Rumblar. Desde el punto de vista natural, la importacina de estos espacios radica en la presencia de formaciones vegetales típicas del monte mediterráneo, algunas de ellas en buen estado de conservación, así como la existencia de especies faunísticas de especial interés por su escasez. Entre las primeras cabe destacar la tradicional encina, a la que acompañan otros ejemplares del género Quercus, como el alcornoque, el quejigo y reductos puntuales de roble melojo, especies que dan cobijo a un sotobosque de matorral noble mediterráneo (madroño, brezo, lentisco, cornicabra, agracejo, labiérnago, coscoja, etc.). También tienen gran importancia en la zona las masas de Pinus pinea y Pinus pinaster procedentes de repoblación, así como las formaciones de bosques en galería en los cursos de agua. En lo relativo a la fauna cabe destacar la existencia de diversas especies cinegéticas (ciervos, jabalíes, gamos, conejos, etc.), así como la presencia aislada de algunos ejemplares de mamíferos protegidos como el lobo, el lince o el meloncillo; de aves relacionadas con el medio acuático, y de aves rapaces de espeical interés tales como águila imperial, águila real, buitre leonado o búho real

Paisaje del entorno del embalse de Dañador
(foto: archivo propio)

Buitre leonado sobrevolando los cielos de Sierra Morena
(foto: archivo propio)

EL EMBALSE

Las obras de este embalse finalizaron en el año 1965, comenzando a dar servicio en 1968. Su construcción no fue traumática, pues no afectó a vivienda alguna, por lo que tampoco hubo que desplazar a población. El objetivo era cubrir las necesidades de abastecimiento de agua a la comarca de El Condado, en el Norte de la Provincia de Jaén. El embalse de Dañador abastece a un total de siete municipios (Arquillos, Castellar, Chiclana de Segrua, Montizón, Navas de San Juan, Santisteban del Puerto y Sorihuela del Guadalimar) que suman una población aproximada de 20.000 habitantes.
La presa es una obra de ingeniería del tipo frontal de labio fijo. Tiene una altura sobre el cauce del río Dañador de 26,90 m. y una longitud en su parte superior de 116,35 m. Posee un alivadero con tres grandes vanos que pueden desaguar un caudal máximo de 256 m3. por segundo.
La función principal del embalse es la de abastecimiento de agua a la población, como se ha dicho, estando permitida además la práctica de la pesca deportiva 

Embalse de Dañador desde la presa
(foto: archivo propio)

Pasillo superior de la presa de Dañador
(foto: archivo propio)

RECURSOS TURÍSTICOS  


El municipio de Montizón nos ofrece naturaleza en estado puro, pues se encuentra enclavado en plena Sierra Morena. Su patrimonio natural ya comentado es un inmejorable reclamo para la práctica del senderismo o el cicloturismo. Existen algunos parajes de interés como "El Sobrante", área recreativa con piscina, y el propio entorno del embalse de Dañador, con zona de barbacoa y mesas, parque infantil y pista de fútbol. Aquí se halla la pequeña ermita de San Isidro, epicentro de la romería que se celebra el tercer domingo de Mayo con verbena incluida.
No obstante, el turismo rural está muy poco desarrollado en la zona, existiendo tan sólo dos alojamientos (un hostal y una pensión) radicados en Aldeahermosa y en Venta de los Santos.
La actividad de la caza sí está muy presente en la zona, existiendo en el municipio hasta una treintena de cotos, lo que deja buenos ingresos en temporada.
Relacionada con ella, la gastronomía "montizonera" ofrece gran variedad de la denominada "carne de monte" (ciervo y jabalí fundamentalmente), que guisada en diferentes modalidades podemos degustar en bares y restaurantes de estos pueblos. A ello hay que añadir los embutidos, los productos de huerta y su apreciado aceite de oliva.
El patrimonio histórico-artístico del municipio es limitado. Estas poblaciones se fundaron en el siglo XVIII en el marco de la repoblación de Sierra Morena llevada a cabo en el reinado de Carlos III. Destaca, por tanto, el urbanismo en damero propio de aquél momento y algunas construcciones de época colonial, especialmente la Iglesia de la Inmaculada y el antiguo pósito en Montizón y algunos ejemplos de arquitectura doméstica repartidos en los tres núcleos.


Área recreativa del embalse de Dañador con la pequeña ermita de San Isidro al fondo
(foto: archivo propio)


Plaza de Montizón e Iglesia Parroquial de la Inmaculada Concepción, del siglo XVIII
(foto: archivo propio)


Plaza de Venta de los Santos, núcleo más cercano al embalse de Dañador (8 km.)
(foto: archivo propio)


Por los Pueblos de Jaén: HUELMA


HUELMA

Localización: Al Sur de la Provincia de Jaén
Comarca: Sierra Mágina
Población: 6.114 hab. (2014)
Extensión: 250,29 km2.
Densidad: 24,53 hab./km2.
Límites: al N. con Albanchez de Mágina, Bedmar-Garcíez, Bélmez de la Moraleda y Jódar; al E. con Cabra del Santo Cristo; al S. con Guadahortuna (Granada); al SO. con Montejícar (Granada); al O. con Noalejo y Cambil.
Altitud: 981 m.
Distancia a la capital: 50 km.
Gentilicio: huelmense - huelmeño/a
Núcleos de población: Huelma, Solera, Cabrita.

Vista aérea de Huelma
(foto: "Jaén desde el cielo")

GEOGRAFÍA. ECONOMÍA

El municipio de Huelma-Solera es el fruto de la unión de los términos municipales de estas dos poblaciones en el año 1975. Se encuentra situado al Sureste de Sierra Mágina, en el Sur de la Provincia de Jaén, lindando con la vecina Provincia de Granada.

Vista de parcial de Huelma
(foto: archivo propio)

Vista parcial de Solera
(foto: archivo propio)

Buena parte de su término es atravesado de Sur a Norte por el Río Jandulilla -afluente del Guadalquivir-, dividiéndolo en dos zonas de extensión parecida. Así, el río conforma una depresión en torno a la que se dispone el territorio del municipio. En la margen izquierda queda el gran macizo de Mágina y el núcleo de Huelma (5.786 hab.). En la margen derecha, la Sierra de Cabra y el otro núcleo histórico, Solera, mucho más pequeño y menos poblado (262 hab.). Completa la lista de núcleos de población la aldea de Cabrita con 55 hab.
El sector económico más importante lo constituye el sector agrario, siendo el olivar el cultivo de mayor importancia, seguido del cereal (cebada), mientras que son testimoniales los frutales y la huerta. Se cría ganado lanar, caprino y de cerda, fundamentalmente. Antes de entrar en crisis, el sector de la industria del mueble era de gran importancia para Huelma, habiendo dejado hoy un hueco importante en la economía del municipio. A pesar de la presencia del Parque Natural de Sierra Mágina, el turismo rural no acaba de despegar, y menos aún con la crisis de los últimos años.

Valle del Río Jandulilla y macizo de Sierra Mágina desde Solera
(foto: archivo propio)

Fachada del Ayuntamiento de Huelma
(foto: archivo propio)

En cuanto a las comunicaciones, el municipio es atravesado de sur a norte por la carretera autonómica A-401 Úbeda-Guadix, que sigue el curso del Jandulilla, conectando el municipio con el valle del Guadalquivir y con el norte de la provincia de Granada. De aquí parte la carretera autonómica A-324 que pasa por Huelma con dirección a Cambil y que enlaza con la autovía A-44 (dirección a Jaén y Granada).

HISTORIA

Uno de los hitos más importantes de la Historia de Huelma es la presencia en estas tierras de un santuario heroico de época íbera, concretamente en el cerro denominado "El Pajarillo", que se puede datar en el siglo IV a.C. Se encontraron en 1993 en dicho yacimiento una serie de fragmentos de un grupo escultórico en que aparece representado un héroe enfrentándose a una bestia, un lobo, cuya cabeza casi intacta (le falta la mandíbula inferior) constituye una de las mejores piezas de escultura ibérica encontradas hasta la fecha. Este santuario sería la puerta de entrada de un territorio controlado por un aritócrata íbero en el valle del río Jandulilla, y cuya sede central debería ubicarse en el gran oppidum de Salaria (Úbeda "la Vieja").

Cabeza de Lobo hallada en "El Pajarillo" (Huelma). Época íbera. Siglo IV a.C.
Museo Provincial de Jaén
(foto: archivo propio)

Ya en época romana, en el siglo III d.C. se vuelven a repoblar estas tierras del valle alto del Jandulilla con explotaciones agropecuarias de pequeño tamaño.
Durante la época musulmana se vivieron momentos de gran esplendor para Huelma, cuyo topónimo procede precisamente del árabe Walma, siendo a partir de la conquista de la Península Ibérica por esta civilización cuando surge el actual núcleo en torno al cerro en donde se enclava el castillo de la localidad. Esta fortificación musulmana se convertirá en una pieza clave en las luchas de frontera en la baja Edad Media entre los reinos de Castilla y Granada. Los nazaríes la poseerán (exceptuando algún breve periodo en que la plaza cayó en manos cristianas) hasta la tardía fecha de 1438, cuando es conquistada por Don Íñigo López de Mendoza, I Marqués de Santillana. El rey Juan II se la concederá en señorío, y años más tarde, en 1474, Enrique IV eleva el señorío a la categoría, primero de vizcondado y seguidamente de condado en la persona de su valido, Don Beltrán de la Cueva, I Duque de Alburquerque. De ahí que al castillo que se construye en estos momentos sobre los restos de la antigua fortaleza musulmana se le conozca a partir de ahora como "Castillo de los Duques de Alburquerque".

Castillo de los Duques de Alburquerque
(foto: archivo propio)

Tras el fin de la guerra de Granada en 1492, Huelma entra en un periodo de estabilidad política y económica durante la primera mitad del siglo XVI, gracias a la repoblación y la puesta en cultivo de nuevas tierras, lo que traerá consigo un momento de esplendor para la villa, emprendiéndose obras religiosas y civiles de envergadura como la iglesia parroquial del lugar.
A partir de finales del siglo XVI y durante la centuria siguiente se producirá un declive de la población, que no obstante será leve a pesar de la crisis y las epidemias.
La Guerra de Independencia supondrá la entrada de las tropas francesas en Huelma, que arrasarán la fortaleza.
Los municipios de Huelma y Solera se fusionaron en el año 1975.   

MONUMENTOS

La zona del casco antiguo de la población, con la Iglesia y el Castillo como principales hitos arquitectónicos, fue declarada Conjunto Histórico por Decrecto de 20 de Mayo de 1971.

Castillo de Alburquerque

Fachada Sur del Castillo de Huelma
(foto: archivo propio)
 
Se sitúa sobre una colina que domina la población. Tiene su origen en la dominación musulmana de la zona, aunque de esta época quedan pocos vestigios, que hoy por suerte están viendo la luz gracias a la intervención arqueológica que se desarrolla en los últimos años, descubriéndose algunos lienzos, torreones y la primitiva puerta de acceso al recinto, todo ello perteneciente a la muralla.
La fortaleza que contemplamos hoy es obra cristiana de finales del siglo XV. Es de planta cuadrada y está realizada en mampostería colocada a hiladas regulares, utilizándose los sillares en los vanos y ciertas zonas de los cubos que se sitúan en tres de sus esquinas. El hueco de entrada presenta arco de medio punto y en el interior encontramos un aljibe de época islámica (siglo XIV).
Perteneció al Ducado de Alburquerque hasta que su dueño, el Duque de Sesto, vendió sus posesiones en Huelma -entre las que se encontraba este castillo- con la intención de sufragar la restauración de la monarquía en la persona de Alfonso XII. Pasó por diferentes manos hasta que su titularidad revirtió en el municipio en el año 1989 por donación de su último propietario, Don Bernardo Moreno Quesada.

Iglesia Parroquial de la Inmaculada Concepción

Fachada meridional y torre de la Iglesia de la Inmaculada Concepción de Huelma
(foto: archivo propio)

Este templo está considerado como una de las joyas de la arquitectura renacentista en la Provincia de Jaén. Las obras se iniciaron en 1559 y se extendieron hasta el siglo XVII, interviniendo arquitectos de la talla de Diego de Siloé, Andrés de Vandelvira o Francisco del Castillo (padre e hijo).
El edificio presenta planta basilical dividida en tres naves. La cabecera de la iglesia, de testero plano, se cubre con bóveda de cañón con casetones. Los tres tramos de la nave del transepto muestran aún elementos góticos en las bóvedas de nervios que las cubren. En el resto de la construcción se aprecia el lenguaje clásico purista, destacando los pilares con columnas adosadas de capiteles corintios. Propia del manierismo es la rica decoración de las bóvedas vaídas, a base de óvalos con figuras y cartelas, obra de Francisco del Castillo "el Mozo".
A este mismo autor se debe la fachada meridional de la iglesia, de gran elegancia y equilibrio, basada en modelos italianizantes.
La torre, ya del siglo XVII, confiere gran personalidad al conjunto. De grandes dimensiones, tiene un cuerpo de campanas ochavado.
Fue declarada Bien de Interés Cultural en 1981.


Nave central. Interior de la Iglesia de la Inmaculada
(foto: archivo propio)

Ermita de Nuestra Señora de la Fuensanta

Situada a unos 7 km. de la población por la carretera que conduce a Cambil y Jaén, en plena Sierra Mágina, el Santuario de la Fuensanta es el epicentro de la devoción de los huelmeños por ser la casa de su excelsa patrona. Las noticias más antiguas sobre esta ermita se remontan a 1560, cuando el obispo de la Diócesis se alojó en ella. A mediados del siglo XVIII se funda un eremitorio junto a la iglesia, que será disuelto en 1902.
Se trata de un edificio muy transformado a lo largo de la historia, probablemente del siglo XVII, con tres naves, cubiertas con bóvedas de cañón. Los tres tramos del transepto se cubren con bóvedas vaídas -los laterales-, y cúpula sobre pechinas en el crucero. Destaca el camarín de la Virgen, de planta octogonal, que se sitúa en la cabecera de la ermita, con comunicación directa con el presbiterio a través de un gran vano en el retablo mayor. Está decorado con pinturas al fresco de la época de posguerra (década de los 40 del siglo XX) obra de Juan Almagro. 

Aspecto exterior del Santuario de Nuestra Señora de la Fuensanta, situada en plena sierra
(foto: archivo propio)

Interior de la ermita de Nuestra Señora de la Fuensanta
(foto: archivo propio)

Otros lugares de interés

La ermita de San Sebastián, edificio del siglo XVI junto a la Plaza Nueva, tiene en realidad un uso como almacén hoy en día. Adosada a uno de sus muros, la llamada Fuente del Santo, monumental construcción del siglo XIX.
La antigua Cárcel y Cabildo de Huelma se encuentra en la Plaza de la Constitución, junto a la Iglesia Parroquial. Poco queda del edificio original, salvo el paramento que da a la plaza, en donde también se adosa una antigua fuente. Hoy es sede del Centro de Interpretación de "El Pajarillo", que nos ofrece información sobre el yacimiento arqueológico donde se encontró el magnífico conjunto escultórico íbero del siglo IV a.C. y su pieza estrella, el "lobo" de Huelma (hoy en el Museo Provincial de Jaén). El centro también nos acerca al patrimonio histórico, artístico, natural y etnográfico del municipio.

Maltrecha portada de la antigua ermita de San Sebastián
(foto: archivo propio)

Fuente del Santo, adosada al muro de la antigua ermita de San Sebastián
(foto: archivo propio)

Fachada lateral de la antigua Cárcel y fuente adosada a su muro
(foto: archivo propio)

FIESTAS, COSTUMBRES, GASTRONOMÍA

Huelma celebra sus fiestas patronales en honor a Nuestra Señora de la Fuensanta el primer fin de semana de Mayo, cuando la Virgen es bajada al pueblo en procesión acompañada de carrozas engalanadas.
En el tercer fin de semana de Agosto se celebra la feria de la localidad, llamada de San Agustín. Hay que destacar dos importantes eventos que tienen lugar durante estos días. Por un lado, "Expohuelma", que desde su primera edición en 1984 se ha consolidado como una de las grandes muestras a nivel regional de maquinaria agrícola y expositores relacionados con el sector agrícola, ganadero y artesanal. Por otra parte, se celebra en Huelma el certamen "Serranilla de Mágina", donde se elige a la más guapa de entre todas las reinas de fiestas de los pueblos de la comarca.
El primer fin de semana de Septiembre tiene lugar en el Santuario la romería de Nuestra Señora de la Fuensanta, que se celebra desde el siglo XVI y tiene un carácter multitudinario.
Otro hito en el calendario festivo huelmense es el Carnaval, en el que a los concursos de disfraces y chirigotas se une la degustación del "relleno", típico embutido que da nombre a la jornada (domingo) en que los vecinos lo comen: "la rellená".
Huelma manifiesta su fe popular a través de los desfiles procesionales de su Semana Santa, de referencia en la comarca, y con un total de seis cofradías que realizan estación de penitencia por las calles del pueblo.

Nuestra Señora de la Fuensanta, patrona de Huelma
(foto: archivo propio)

Nuestro Padre Jesús Cautivo de las Penas, talla del escultor cordobés Francisco Romero Zafra, que procesiona el Jueves Santo por las calles de Huelma
(foto: archivo propio)

La gastronomía de Huelma es suculenta y variada. Destacan los platos contundentes, como los "andrajos", "migas" de harina y de pan y la "sobreusa". Es típico el "bacalao encebollao" en Semana Santa. En el campo de la repostería existe una gran variedad de dulces: "roscos", "flores", "borrachuelos", "perrunas", "polvorones", "mantecaos", "huevos moles", "papajotes", "carne de membrillo", "gachas", y el típico "hornazo" el Domingo de Resurrección.

Mascarón en uno de los ventanales de la Iglesia Parroquial
(foto: archivo propio)

Plaza de España de Huelma
(foto: archivo propio)

Plaza Nueva
(foto: archivo propio)



Torre de la Iglesia parroquial y Castillo al fondo
(foto: archivo propio)

Bibliografía:

- VVAA. Jaén, Pueblos y Ciudades. Jaén, 1997.

Enlace:

www.aytohuelma.es (web del Ayuntamiento de Huelma)



Convento e Iglesia de Carmelitas Descalzas de San José del Salvador de BEAS DE SEGURA


Fachada principal de la Iglesia del Covento de Carmelitas Descalzas de San José del Salvador. Beas de Segura
(foto: archivo propio)

Beas de Segura se extiende en un ameno valle por el que discurre un travieso riachuelo en uno de los históricos accesos a la Sierra de Segura, en el Nordeste de la Provincia de Jaén.
Tuvo lugar aquí, entre estas montañas apartadas, la primera fundación conventual que la Orden Carmelitana hacía en Andalucía. Corría el año 1575 y hasta estas lejanas tierras se desplazó, en su infatigable labor de extender la polémica reforma del Carmelo, nada menos que la andariega Santa de Ávila y Doctora de la Iglesia, Teresa de Jesús.
Esta increible mujer, de gran importancia en nuestra Historia y en nuestras Letras, vino al mundo un 28 de Marzo de 1515, por lo que hace tan sólo unos días se conmemoraba el V Centenario de su nacimiento. En este año de 2015 también se ha cumplido el 440 Aniversario de la fundación del Convento de Carmelitas Descalzas de San José del Salvador de Beas de Segura.
Y así, Dios quiso que mística y edilicia se conjugaran en medio de la agreste naturaleza de la Sierra de Segura, dando como resultado este sencillo pero bello edificio del cual nos ocupamos en este artículo.

Conjunto de Iglesia y Convento de Carmelitas de Beas de Segura
(foto: archivo propio)

UN POCO DE HISTORIA

Años previos a la Fundación

El 16 de Febrero de 1575, Miércoles de Ceniza, hacía su entrada en Beas de Segura la Santa de Ávila acompañada de una nutrida comitiva. El objetivo de Teresa: la fundación de un Convento de la Orden Carmelita, que habría de ser el décimo en su nómina y primero de Andalucía.
Pero la Historia del Convento comienza unos años antes, y tiene como protagonistas a las damas de noble cuna Doña Catalina y Doña María de Sandoval y Godínez, hermanas, hijas del hidalgo de rancio abolengo Don Sancho Rodríguez de Sandoval y Negrete. Tras la muerte de éste en 1569, sus hijas anhelaban ser religiosas. En Beas ya existía entonces un Convento de Clarisas, pero ellas querían el recogimiento. El jesuita Padre Bustamante, que pasaba por Beas visitando el Colegio que la Orden tenía en la villa, le habló a Catalina de las fundaciones que la Madre Teresa estaba realizando en Castilla de la Orden Carmelitana, por lo que la dama trató por todos los medios de conseguir una fundación para Beas, trasladándose incluso por unos meses a Madrid. También su hermano Sancho hizo gestiones en ese sentido.
El problema radicaba en que Beas de Segura caía dentro de la jurisdicción de la Orden de Santiago, y no eran habituales las fundaciones monacales en territorio de Órdenes militares, a no ser con licencia especial expedida por el Consejo de Órdenes. Por otro lado, al principio Teresa era reticente a la fundación por el motivo expuesto anteriormente y por la propia lejanía geográfica de Beas. Finalmente, se obtiene la licencia con fecha 19 de Junio de 1573, no sin la intermediación del propio monarca Felipe II, al que escribe Teresa, ya más decidida, para conseguir la licencia.

Escudo de la Orden Carmelitana coronando la portada
de la Iglesia del Convento de Beas de Segura
(foto: archivo propio)

Fundación del Convento

Se fundó el Convento de Carmelitas Descalzas de San José del Salvador de Beas de Segura el día 24 de Febrero de 1575, onomástica de San Matías. Habían pasado ocho días de la llegada de la Santa a Beas, y aquí permanecería unos meses más hasta el 18 de Mayo, en que partiría hacia Sevilla para fundar un nuevo Convento por petición del Padre Jerónimo Gracián, Provincial de Andalucía, que había recalado en Beas para conocer a Teresa y entrevistarse con ella.
Se nombra priora del nuevo Convento a Ana de Jesús, monja que había llegado acompañando a Santa Teresa, y Catalina y María toman los hábitos con los nombres de Catalina de Jesús y María de Jesús. Las posesiones de los Sandoval en Beas, que las hermanas habían heredado, sirvieron para la primigenia fundación, que se realizó sobre la casa paterna así como otra de la vicaría, adosada a la pared de la Iglesia parroquial de Nuestra Señora de Gracia de la villa y con comunicación con la misma a través de unas ventanas con rejas que daban a la capilla mayor y por las que las monjas seguían la Eucaristía.
Dado que el convento más cercano de Padres Carmelitas Descalzos quedaba muy alejado (concretamente el de la Peñuela, en lo que hoy es La Carolina -antes de que existiera el pueblo como tal-), la priora Ana de Jesús temía por la dirección espiritual de las monjas de Beas. Un año después de la fundación, en 1576 compró un cortijo junto con sus huertos a poco más de una legua de Beas (hoy término municipal de Villanueva del Arzobispo, en plena Sierra de las Villas) con la intención de adecentarlo y crear un cenobio carmelitano masculino, que fue fundado a finales de ese mismo año, denominándose "El Calvario". En Octubre de 1578 llega a Beas de Segura como prior de este convento nada menos que San Juan de la Cruz, visitando a las monjas de Beas de vez en cuando y actuando como su confesor y director espiritual, hasta su partida a Baeza al año siguiente.

Estatuas conmemorativas de Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz.
Plaza de Santa Teresa, entre la fachada principal del Convento y el lateral de la Iglesia Parroquial.
(foto: archivo propio)

Desde la construcción de la Iglesia hasta la Desamortización y ruina del Convento 

Habría de pasar un siglo para que se acometieran las obras de una iglesia para el Convento de San José de Beas. Se levantó el templo en la segunda mitad del siglo XVII, siendo priora la Madre María de San José y gracias a los esfuerzos de ésta, que reunió generosas donaciones del pueblo y de particulares. Los Sandoval, administradores de los bienes del Convento durante esta centuria, fueron decisivos también en la realización del proyecto. Las monjas, incluso, abrieron un hospicio en Beas en 1659.
El primer episodio desagradable en la historia del Convento tuvo lugar durante la invasión francesa de España. En Noviembre de 1810 las tropas enemigas entran en la villa, quemando, destruyendo y arrasando todo a su paso. El Convento no fue una excepción. De lo que quedó, algunos restos fueron rescatados y guardados por los propios habitantes de Beas. El relicario y otros objetos de valor fueron llevados al Convento Carmelita de Jaén.
Algunos años después, en 1836, se produciría la exclaustración de las monjas por las leyes desamortizadoras de Mendizábal, quedando el Convento desmantelado y convertido en un improvisado hospital. Años más tarde el edificio quedaría en ruinas, perviviendo sólo algún lienzo de pared y, milagrosamente, los muros de la celda que habitara Santa Teresa. También la iglesia sufrió graves daños, aunque su fábrica se mantuvo en pie, pues el templo servirá como parroquia a la feligresía de Beas de Segura, tras la ruina y destrucción del templo parroquial por las tropas francesas.
 

Las Monjas vuelven a Beas

El 13 de Enero de 1899 las monjas vuelven a establecerse en el Convento de Beas de Segura. Esto fue posible gracias a que la comunidad de Carmelitas Descalzas de Madrid se desprendió generosamente de la tercera parte de sus bienes y de sus monjas en favor de la refundación del Convento beatense. Las obras de rehabilitación acabaron en 1909, gracias a los donativos de los hijos de Beas. De las ocho monjas que vinieron de Madrid, se encontraba la Madre Dolores Madoz y Rojas, hija de Pascual Madoz, famoso ministro en tiempos de Isabel II.
El patrimonio que había sobrevivido a la infamia francesa es prácticamente destruido en 1936 en los comienzos de la guerra civil española, viéndose afectadas especialmente las imágenes.
Un nuevo proceso de restauración de acometerá en los años cincuenta, a expensas de don Diego Martínez del Peral, IX Marqués de Valdeguerrero, descendiente directo de la familia Sandoval. Se restaura todo el interior y se amplía el coro, terminándose las obras en 1957. En esta intervención es cuando el interior del templo adquiere la imagen que hoy ofrece.
El 25 de Abril de 1979 se declara Bien de Interés Cultural con la categoría de Monumento.
En 2003 se llevan a cabo las últimas obras de restauración que ha sufrido el edificio, esta vez centradas fundamentalmente en el exterior de la Iglesia.

EL CONVENTO DE CARMELITAS DESCALZAS DE SAN JOSÉ DEL SALVADOR

El conjunto arquitectónico consta de iglesia y convento. En unas dependencias de este último se halla instalado un pequeño museo con objetos relacionados con el edificio y los ilustres místicos Santa Teresa y San Juan.

El Convento

Las dependencias conventuales se organizan en torno a un patio central cuadrado, cuyas crujías (nave o pasillo) son los únicos restos de la primitiva construcción. Posee dos plantas. En la alta se abren sencillos ventanales. La planta baja consta de una galería porticada con arcos de medio punto rebajados que apoyan sobre pilares de ladrillo visto. Ni en este patio ni en las dependencias de clausura destacan otros elementos constructivos de interés artístico, debido, como se ha especificado anteriormente, a la ruina prolongada del edificio. Destaca, por su valor histórico, la celda en la que estuvo alojada Santa Teresa, que milagrosamente sobrevivió a la ruina  que el convento sufrió durante buena parte del siglo XIX.
En la zona norte del convento se encuentra el jardín y huerto.

El Museo

Entrando por la puerta principal del Convento, donde se encuentra el torno de la clausura, una escalera situada a la izquierda nos conduce a unas dependencias en la segunda planta en las que se halla instalado un  museo con objetos, enseres y reliquias relacionados con la historia del Convento, así como con Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz.
De Santa Teresa se conservan algunas reliquias como la campanilla de 1553 usada por la santa en la fundación del convento; la llave primitiva del convento, del siglo XVI, usada también por la santa; un trozo de su hábito y otro del velo; una firma auténtica de Santa Teresa y un trozo de hueso. Anexa a la sala del museo hay una pequeña habitación donde se reproduce la celda de Santa Teresa.
De San Juan de la Cruz se expone su sillón y su casulla, un cáliz, tres autógrafos y un trozo de hueso. 

Sala principal del museo
(foto: archivo propio)

Reproducción de la celda de Santa Teresa de Jesús
(foto: archivo propio)

La Iglesia

La iglesia es el elemento más interesante desde el punto de vista artístico. Se encuentra anexa al convento y con orientación Norte-Sur. Tiene planta de cruz latina y una sola nave, amplia y elevada, cubierta con bóveda de cañón con lunetos. La nave, de 23 por 7 metros, se divide en cuatro tramos separados por arcos fajones que apean sobre pilastras de escaso resalte sobre el muro. La nave del transepto está poco pronunciada. El crucero se cubre con cúpula de media naranja sobre pechinas, en las que aparecen frescos con la representación de arcángeles. El presbiterio, elevado sobre gradas, se cubre con bóveda de cañón. A los pies se sitúa el coro cerrado por celosía, en alto, sobre gran arco escarzano.
Toda la decoración interior, resalto de yeserías en dorado, motivos geométricos de las bóvedas, gallones de la media naranja, cornisas, mensulillas, etc., son debidas a las reformas acometidas en el siglo XX, resultando un conjunto equilibrado y vistoso, pero desprovisto de la pureza que hubo de tener el espacio en su origen.

Nave de la Iglesia, cúpula sobre el crucero, Altar Mayor y retablo
(foto: archivo propio)

Cúpula sobre pechinas en el crucero
(foto: archivo propio)

Vista de los pies de la Iglesia y coro en alto, desde el Altar Mayor
(foto: archivo propio)

En el exterior destaca especialmente la portada. Es alta y estrecha, sobre gradas. Se divide en dos cuerpos. En el inferior se abre la puerta con arco de medio punto y clave resaltada, con rosetas en las enjutas. Está enmarcada por dos columnas toscanas sobre plintos que sostienen un entablamento cuyo friso se decora con alternancia de triglifos y metopas. En el segundo cuerpo, frontón partido con escudos heráldicos en sus extremos, relacionados con la Casa Sandoval, a la que pertenecían las fundadoras y administradores posteriores del Convento. En el segundo cuerpo, hornacina de medio punto que aloja una escultura moderna en piedra de San José con el Niño, flanqueada por pilastras toscanas cajeadas que sostienen un entablamento partido que deja lugar, en el centro y sobre la hornacina, al escudo carmelitano; todo ello bajo arco abarcante. Esta portada es de una excelente factura en sus elementos compositivos y ornamentales, una fina obra barroca de finales del siglo XVII. Se enmarca en una fachada inconfundiblemente carmelitana, que remata en hastial con óculo en el centro.
La espadaña está realizada en mampostería y distribuida en dos cuerpos. Se sitúa en la cabecera de la Iglesia, lado de la Epístola, y es sólo visible desde el huerto del Convento y desde la calle Santa Teresa.
La configuración de esta iglesia responde a las características propias de los templos de la orden carmelitana del siglo XVII, siguiendo fielmente el modelo trentino y las directrices contrarreformistas.


Portada de la Iglesia del Convento
(foto: archivo propio)
 
En cuanto al patrimonio mueble, destacan en el interior del templo un conjunto de retablos en madera sobredorada de factura barroca. El retablo mayor se complementa con otros dos más pequeños a los laterales. En todos ellos destacan las columnas salomónicas, sujetadas las centrales del retablo mayor por atlantes niños, muy interesantes desde el punto de vista ornamental. Imágenes de San José, Santa Teresa y San Juan de la Cruz presiden el retablo mayor y los de los lados, respectivamente.
A un extremo y otro del brazo del transepto se sitúan sendos retablos, prácticamente idénticos, igualmente barrocos aunque más tardíos, destacando sus raros estípites. Están dedicados a la Virgen de las Angustias y a la Virgen del Carmen.
En todos los casos han sufrido grandes modificaciones con el paso del tiempo.


Retablo Mayor de la Iglesia
(foto: archivo propio)


Retablo de Nuestra Señora del Carmen. Nave del transepto.
(foto: archivo propio)


Imagen de Santa Teresa, que preside uno de los retablos laterales en la cabecera de la Iglesia
(foto: archivo propio)


Bibliografía:

- Angulo Íñiguez, Diego. Iglesia y Convento de Carmelitas de San José del Salvador, en Beas de Segura. Boletín de la Real Academia de la Historia, 1985.
- Revista Don Lope de Sosa. Años 1915 y 1922.
- Santa Teresa de Jesús. Libro de las Fundaciones.
- VVAA. Jaén, Pueblos y Ciudades. Jaén, 1997.

Enlace:

www.iaph.es (web del Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico).

  

En los fogones de Jaén. PAN DE CALATRAVA

He de confesar que es la primera vez que hago esta receta y que he tenido de conejillos de indias a parte de mi familia y amigos. Como parece que les ha gustado, y la prueba está en que no han sobrado ni las migajas, me atrevo a publicarlo. A los niños también les ha encantado.
Además, aprovechamos todo el pan duro, que viene muy bien en los tiempos en que estamos.




Fotos: Mª Cristina Gimeno


Ingredientes:

- Media barra de pan duro, de dos o tres días.
- Seis huevos.
- Un litro de leche.
- Seis u ocho cucharadas de azúcar.
- La ralladura de un limón.
- Un palo de canela. 
- Caramelo líquido.

Modo de hacerlo:

Ponemos la leche a hervir con la canela y la ralladura del limón, cuando haya hervido dejamos que se enfríe durante unos diez minutos.
En un bol batimos los huevos y luego le echamos el azúcar, cuando la leche se haya enfriado, se la añadimos.
Cubrimos el fondo de un molde rectangular (de los que usamos para pluncake) de caramelo líquido. 
Partimos el pan en rebanadas gruesas, de un par de centímetros más o menos, y las colocamos en la base del molde, procurando que no queden huecos sin cubrir.
Le añadimos la mezcla de leche, huevos y azúcar.
Precalentamos el horno e introducimos nuestro molde en un recipiente con agua para hornerlo al baño maría. Procurando que el recipiente esté lleno sólo hasta la mitad.
El horno a unos 180º o 200º, durante cuarenta o cincuenta minutos. Pinchamos con una aguja para ver si está hecho. Si la aguja sale limpia es que está para sacarlo del horno.
Dejamos enfriar y desmoldamos. Podemos presentarlo con nata  montada.


Buen provecho.