Fuentes de Jaén. El "Pilar de los Cinco Caños" en LA GUARDIA DE JAÉN


Fuente de la Plaza de Isabel II o Pilar "de los Cinco Caños" en La Guardia de Jaén
(foto: archivo propio)

Conserva La Guardia de Jaén (a pocos kilómetros de la capital en dirección a Granada), un rico patrimonio histórico-artístico que tiene su origen en la Edad Media y la época del Renacimiento, cuando esta localidad fue un importante emplazamiento militar -lo que atestigua su imponente castillo- y sede de un señorío y posteriormente marquesado que recibió los mimos edilicios por parte de sus señores.  

UN POCO DE HISTORIA

Sobre el castillo y lugar de La Guardia de Jaén se estableció un señorío tras su conquista por Fernando III en el año 1244, siendo Don Lope Ruiz de Haro "el menor" su primer señor. No obstante, dicho señorío no se materializó hasta 1340 cuando el III Señor de La Guardia, Don Lope Ruiz de Baeza, funda un mayorazgo sobre la villa, pues la misma hasta entonces había permanecido en territorio realengo y pertenecido al Concejo de Jaén.
En el año 1566 el señorío será elevado a Marquesado por concesión de Felipe II. El beneficiario es Gonzalo Messía Carrillo de Fonseca (ca. 1525 - 1571), I Marqués de La Guardia, hijo de los señores de La Guardia y Santa Eufemia, Rodrigo Messía Carrillo y Ponce de León (IX Señor de Santa Eufemia y La Guardia) y doña Mayor de Fonseca y Toledo (Señora de Villasbuenas, Torralva y Avedillo), conocidos como mecenas, entre otros monumentos, del antiguo Convento de Santo Domingo de La Guardia, donde ambos se encuentran enterrados, y del Palacio de "La Salina" en Salamanca.

La labor de Don Gonzalo como marqués será de gran importancia cultural para la villa, ya que auspicia gran cantidad de trabajos artísticos realizados en su mayor parte por Francisco del Castillo "el Mozo", además de Andrés de Vandelvira. Sus proyectos son una continuación de la labor de sus padres, don Rodrigo y doña Mayor, destacando por ejemplo la Iglesia del citado Convento de Santo Domingo, la Iglesia de Santa María en el Castillo de la localidad, o el conjunto de la Plaza de Isabel II donde se levanta la fuente objeto de nuestro estudio.

Plaza de Isabel II. Al fondo, Pilar de los Cinco Caños. En primer término, réplica de la Fuente de María Magdalena que se encontraba en el Convento de Santo Domingo de la localidad.
A la derecha, casa solariega de los Ochoa, (1813).
(foto: archivo propio)

EL PILAR DE LOS CINCO CAÑOS

Esta fuente monumental se encuentra al Norte del casco urbano de la población, en uno de los lados de la Plaza de Isabel II. Se compone de un pilar rectangular y un frontón horizontal separado del estanque por un pasillo de acceso a los caños.
El muro está dividido en dos cuerpos. El primero, más antiguo, es de fina cantería, obra de Francisco del Castillo "el Mozo". Queda enmarcado por columnas jónicas de fuste estriado sobre basa, que sostienen un sencillo entablamento de friso liso. Este primer cuerpo se parte en dos mitades por una cornisa que deja en la parte inferior cinco nichos avenerados para los caños y en la superior una cartela central con una cruz de Santiago y leyenda que reza: "ESTA OBRA M[ANDÓ] HAZER EL IL[USTRÍSI]MO SEÑOR EL MARQUÉS DON GONÇALO MESSIA CARRILLO MY SEÑOR AÑO D[E] 1566".

Espacio central de la fuente. Abajo, cartela del primer cuerpo alusiva a Don Gonzalo Messía,
I Marqués de La Guardia (1566). 
En el cuerpo superior, cartela oval con fecha de 1833 e imagen de la Virgen María
(foto: archivo propio)


El segundo cuerpo es un añadido posterior del siglo XIX. También realizado en cantería, presenta una estructura escalonada. En el centro se dispone un relieve formado por una cartela oval con inscripción y fecha: "PLAZA DE ISABEL II, REINA CONSTITUCIONAL. 1833" (fecha en la que Isabel II comienza a reinar sin haber cumplido aún los 3 años de edad bajo la regencia de su madre María Cristina de Borbón). La referencia a "Reina constitucional" sitúa la construcción de este segundo cuerpo de la fuente en fecha posterior a abril de 1834, cuando María Cristina promulga el Estatuto Real que autolimitará sus propios poderes como soberana. La cartela va rematada por una corona real y sostenida por dos fieras rampantes. El conjunto se remata con un pequeño frontis con un tondo en el centro con la imagen de la Virgen María y elementos vegetales a los lados y una cruz en la parte superior. En las esquinas de la fuente sendas fieras (leonas) recostadas sostienen un escudo con la cruz de la Orden de Santiago.

Leona recostada sosteniendo un escudo con la cruz de la Orden de Santiago
(foto: archivo propio)


Enlace:

www.iaph.es (Web del Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico)



El Corpus Christi en BAEZA


Custodia del Corpus Christi frente al Palacio de Jabalquinto de Baeza
(foto: archivo propio)

Una de las celebraciones religiosas más destacadas en el calendario festivo de Baeza es el Corpus Christi, la exaltación y culto a la Eucaristía, que tiene lugar, como se sabe, en fecha variable, pues se celebra en jueves transcurridos sesenta días desde el Domingo de Resurrección. No obstante en la mayoría de los pueblos y ciudades de España, caso también de Baeza, el Corpus Christi se pasó al domingo siguiente por motivo del calendario laboral.
La veneración al Santísimo Sacramento en Baeza es arraigada y antigua, lo cual aún hoy es palpable en una ciudad que se vuelca en el exorno de sus calles y en la cuidada elaboración de unos dignos y magníficos altares. El colofón a esta celebración lo ponen la santa misa en la Catedral y la posterior procesión de Jesús Sacramentado, que aquí en Baeza lo hace en una elegante y espectacular custodia de plata de principios del siglo XVIII, joya única de orfebrería en la Provincia de Jaén.

HISTORIA DE LA CELEBRACIÓN DEL CORPUS CHRISTI EN BAEZA
 
Aunque la fiesta del Corpus Christi se remonta a la Edad Media, será a partir del siglo XVI cuando en Baeza adquiera un enorme relieve, convirtiéndose en la más importante de las celebraciones que tenían lugar en la ciudad. La Contrarreforma que emana del Concilio de Trento auspicia con fuerza la veneración de la Eucaristía, fenómeno que se dejará notar muy pronto en los pueblos y ciudades de la Europa católica, teniendo en la procesión del Corpus Christi su máximo exponente como manifestación pública del dogma eucarístico y símbolo de la Iglesia Católica triunfante.
Uno de los primeros datos que tenemos sobre la festividad del Corpus en Baeza son las ordenanzas que Carlos V otorgó a la ciudad en 1536, en las que se mandaba que los regidores se juntasen nueve días antes de la fecha del Corpus para preparar la fiesta. También debían escoger de entre ellos mismos a seis caballeros que portaran las varas el día de la procesión, y debían asistir asímismo a la festividad del Santísimo que se celebraba las vísperas en la Catedral.
Generalmente los gastos que ocasionaba esta fiesta eran costeados por el Cabildo eclesiástico, el Concejo y algunos gremios. Las actas de cabildo dan prueba de que el Concejo tenía un papel muy destacado, ya que se encargaba de librar el dinero necesario para la celebración de dicha fiesta. Se disponía de dinero incluso en momentos de dificultades económicas, especialmente en la centuria siguiente, el siglo XVII, donde la tradición del Corpus sigue manteniéndose intacta, gracias a que por facultad real el Concejo estaba autorizado de librar el caudal de los propios de la ciudad, de los arrendamientos o de la venta del pescado y la carne.
Esta celebración religiosa estaba compuesta de una parte lúdica, como eran los juegos, danzas y representaciones. Esta parte festiva colaboraba en la educación religioso-simbólica de la sociedad. En muchas ocasiones, las representaciones que se realizaban el día del Corpus se ensayaban previamente para que los comisarios dieran el visto bueno. Si no era del gusto de los organizadores, debían mejorar la actuación. Los lugares donde se solían hacer estas actuaciones y comedias eran la Plaza de Santa María y el entorno de las casas consistoriales altas, por ser las zonas de mayor actividad de la ciudad.
Una tradición que aún pervive en la ciudad de Baeza es la colocación de altares y alfombras que se sitúan al paso del Corpus. Los altares intercalados en el recorrido procesional surgen en el siglo XVI como puntos de descanso para el sacerdote que portaba en sus manos la custodia, circunstancia que aprovechaba para el rezo de una oración arrodillado frente a estas estructuras efímeras que, normalmente, montaban las clases acomodadas a las puertas de sus mansiones. El 15 de abril de 1581, el cabildo decide ubicar toldos en las calles y librar dinero para premiar los altares y cruces que se pusieron, una tradición que se mantendrá en épocas posteriores. A partir del siglo XVII se generaliza en ciudades importantes la custodia tipo turriforme para albergar la hostia consagrada que, al ser portada sobre andas, tronos o en carrozas, hace que pierdan sentido estos altares, que no obstante se seguirán elaborando para honrar el paso de la procesión.
Como hemos podido comprobar, ningún detalle de la procesión se dejaba a la improvisación. Todo era preparado meticulosamente para el día en el que el Santísimo paseaba por las calles baezanas.

EL CORPUS CHRISTI DE BAEZA EN LA ACTUALIDAD

La celebración del Corpus Christi en Baeza sigue gozando de la solemnidad y esplendor de antaño.
Los preparativos comienzan la víspera, en que los baezanos engalanan las calles por donde pasará la Custodia en la mañana siguiente: juncia y romero, alfombras de flores y serrín de colores, colgaduras y banderolas y unos primorosos altares cuidadosamente montados jalonan el itinerario de la procesión. La Hermandad Penitencial del Santísimo Cristo de las Misericordias es la encargada de organizar cada año el concurso de altares y alfombras que ha alcanzado ya su XXXII edición.
El Domingo por la mañana tiene lugar la función religiosa en la Santa Iglesia Catedral y a continuación la procesión. La Custodia es portada en un lujoso trono de plata sobredorada portado por horquilleros. El cortejo está conformado por autoridades religiosas, civiles y militares, representantes de las Hermandades y Cofradías de la ciudad, miembros de Adoración Nocturna, niños tarsicios que portan una pequeña imagen de su santo titular, niños y niñas de primera comunión y las bandas de música. Muchos son los fieles que también participan en la procesión, entonando cantos litúrgicos como el típico de "Cantemos al Amor de los Amores" u otros propios de la ciudad como "El Motete".
En la Octava del Corpus se celebra una segunda procesión del Santísimo, esta vez por las naves y claustro de la Catedral.

Monaguillos y niños tarsicios portando una pequeña imagen de su santo titular.
Procesión del Corpus Christi de Baeza 2015
(foto: archivo propio)

LA CUSTODIA DEL CORPUS CHRISTI DE BAEZA
 
La custodia procesional de la Catedral de Baeza es un templete de orfebrería del tipo turriforme construido para servir de asiento al Santísimo Sacramento cuando es procesionado en las funciones solemnes de la liturgia catedralicia, siendo la principal de ellas la procesión eucarística del Corpus Christi. Esta custodia es la principal pieza de orfebrería del patrimonio catedralicio, y una de las obras más destacadas de España en su género. Es por ello que se ha convertido en uno de los símbolos monumentales de la ciudad de Baeza.


Custodia de la Catedral de Baeza en la procesión del Corpus Christi
(foto: archivo propio)

La custodia mide 2,20 m. de altura y fue realizada en plata casi en su totalidad (algo más de 10.745 onzas), excepto algunas partes que son de cobre dorado y el viril que es de oro macizo.
Vino a sustituir a la destruida en el incendio de la sacristía de 1691, siendo costeada casi en su totalidad por el canónigo baezano Diego de Cózar Serrano y ejecutada por el maestro platero de Antequera Gaspar Núñez de Castro, con quien colaboró su hermano Jerónimo y el también antequerano Gaspar Correa. Comenzada en 1700, se entregó concluida en 1714.

IMÁGENES DE ALTARES CORPUS CHRISTI 2015


Altar en la Plaza de Santa María

Alfombra con serrín de colores en Calle Julio Burell

 Altar de la Cofradía del Señor de la Yedra y Virgen del Rosel

 Altar de la Cofradía de la Vera Cruz delante de la portada románica de la Iglesia de Santa Cruz


 Altar de la Cofradía del Cristo de la Misericordia "Las Escuelas"
en la puerta del Instituto Santísima Trinidad

Altar particular en Calle San Pablo

 Altar de la Cofradía de la Virgen del Carmen en Calle San Pablo

 Altar en Calle Julio Burell


 Santa Teresa ante la visión del Ecce Homo. Homenaje al Año Teresiano
Altar en Calle Julio Burell

 Entorno de la Puerta de Úbeda engalanada para la Procesión del Corpus Christi

 Altar en Calle Julio Burell

Casa engalanada en Calle Sacramento


PROCESIÓN DEL CORPUS CHRISTI EN BAEZA 2015


Procesión por la Plaza de Santa María tras salir de la Santa Iglesia Catedral

 La Custodia a su paso por el Palacio de Jabalquinto

Custodia frente a la Iglesia de San Pablo



Procesión a su paso por la Calle San Pablo

Fotografías: Jesús Molina Gimeno


Bibliografía:

- García Martínez, Catalina. La Devoción de Baeza al Santísimo Sacramento en la Edad Moderna. En "Religiosidad y Ceremonias en torno a la Eucaristía". Madrid, 2003.


El Palacio de la Encomienda o Casa de la Inquisición en CHICLANA DE SEGURA


Fachada de la Casa de la Encomienda o de la Inquisición de Chiclana de Segura
(foto: archivo propio)

UN POCO DE HISTORIA

Chiclana de Segura domina el valle medio del Guadalimar desde una posición elevada, coronando una muela en la que los musulmanes edificaron una inexpugnable fortificación que más tarde los cristianos ampliarían.
Nada queda de aquel castillo salvo algunas piedras y el recuerdo, pero su posición estratégica le valió a Chiclana ser cabecera de una de las Encomiendas de la Orden de Santiago después de la conquista de este emplazamiento por Fernando III a finales de 1226 o principios de 1227. Efectivamente, la Encomienda de Montizón-Chiclana tuvo su sede aquí, y sus comendadores, entre los que cabe citar al poeta-guerrero Jorge Manrique, tenían su residencia en el castillo.

Vista de Chiclana desde el emplazamiento de su antiguo castillo
(foto: archivo propio)

El 5 de Marzo del año 1566 acaeció un triste suceso del que nos da cuenta el informe sobre la villa en las Relaciones Topográficas mandadas hacer por el rey Felipe II. Según el texto, entre las 11 y 12 de la noche se desprendieron unas rocas sobre las que se asentaba el castillo, destruyendo 15 casas, matando a 30 personas e hiriendo a otras 20. Este hecho dejó definitivamente en ruina la fortaleza, que fue abandonada. Los comendadores trasladaron su residencia entonces al centro de la villa, a un palacete que se construirá en los años siguientes (siendo comendador Don Jerónimo de Cavanillas, que ejerció el cargo de 1550 a 1593) y que para 1575, año de la redacción de las Relaciones, ya debía estar finalizado, pues se dice que la villa cuenta con una casa de la encomienda que es tercia, donde se recogen los diezmos de vino y cereal que los habitantes entregaban a la Orden de Santiago. De ahí su primera denominación, Palacio o Casa de la Encomienda.
En cuanto a la segunda, "Casa de la Inquisición", hace referencia al hecho de que este edificio representara paralelamente la justicia divina en Chiclana. En la segunda mitad del siglo XIII Beas de Segura se convierte en cabecera de una Vicaría vere nullius con jurisdicción también sobre la villa de Chiclana, por lo que el poder eclesiástico en ambas poblaciones lo ejercía el vicario, dependiente exclusivamente del Prior de Uclés, sin estar sujeto por tanto a jurisdicción diocesana alguna. Se trataba de un privilegio que disfrutaban los territorios de Órdenes Militares. 

EL PALACIO DE LA ENCOMIENDA O CASA DE LA INQUISICIÓN

Calle Real, en donde se sitúa la Casa de la Encomienda (a la izquierda en la fotografía)
(foto: archivo propio)

En el número 15 de la Calle Real, en el corazón del núcleo medieval de Chiclana, se levanta este edificio de planta trapezoidal, justo debajo de la roca sobre la que en otro tiempo se elevara el castillo de la localidad.
La fachada principal es el elemento de mayor interés artístico. Realizada en cantería de sillares regulares, en ella se abren la portada y vanos en los laterales, todo ello en perfecta simetría.
La portada, centrada en el muro, es estrecha y estilizada y se divide en dos cuerpos. En el inferior presenta arco de medio punto (convertido hoy en un vano adintelado) sobre impostas y ménsula en la clave, enmarcado por pilastras acanaladas con capiteles corintios que descansan sobre altos plintos. Sostienen un sencillo entablamento. Centrada en el mismo y sobre la puerta, cruz de la Orden de Calatrava sobre cartela, y a los lados ménsulas labradas que sujetan el balcón superior. En el segundo cuerpo, frontón partido adornado con bolas en las esquinas sobre pinaculillos, y en el centro vano adintelado con balcón, enmarcado por pilastras cajeadas que sostienen un pequeño entablamento. Se remata con frontón curvo partido, con volutas en los extremos y de nuevo bolas en las esquinas. Sobre el vano y a eje, cruz de la Orden de Calatrava inscrita en un tondo y una pluma y una espada a los lados.

Portada de la Casa de la Encomienda
(foto: archivo propio)

En los laterales de la portada, y a igual distancia de la misma, se abren dos pares de vanos adintelados (dos ventanales en el lado derecho, puerta y ventanal en el izquierdo), colocados a eje entre sí. Repiten esquemas decorativos similares a los de la portada principal, aunque invertidos. El vano inferior se remata con el frontón curvo descrito, mientras que el superior lo hace con cornisa con bolas y pinaculillos en los extremos.

Remate de la puerta y ventanal del lado izquierdo de la fachada
(foto: archivo propio)

El patio, también de planta irregular, posee tres pisos, separados por voladizos. En el piso inferior, columnas de orden toscano sostienen zapatas y vigas de madera, propias de la época.

Patio de planta trapezoidal de la Casa de la Encomienda
(foto: archivo propio)

¿UNA CRUZ DE LA ORDEN DE CALATRAVA EN UNA CASA DE LA ENCOMIENDA E INQUISICIÓN EN TERRITORIO SANTIAGUISTA?


Cruz de la Orden de Calatrava sobre la ménsua de la clave del arco de la puerta,
algo deteriorada en su parte superior por la inclusión de un balcón en época posterior.
Casa de la Encomienda. Chiclana de Segura
(foto: archivo propio)
 
Me llama poderosamente la atención un detalle de la portada de este edificio, y es la inclusión de hasta dos cruces de la Orden de Calatrava en la misma, una sobre la puerta principal y otra rematando la fachada. No se trata de un error, es claramente la representación de la Cruz de Calatrava. Pero, ¿qué hace en esta importante edificación de una villa que perteneció a la Orden de Santiago?
La primera hipótesis, muy poco probable, sería la de una confusión del maestro tallista. De haberse producido tal error, seguramente la cruz hubiese sido sustituida de inmediato.
Buceando un poco en la Historia, la única explicación plausible para la presencia de este símbolo en la fachada de esta casa viene de la mano de un personaje de relevancia como es Don Sancho de Sandoval Guerrero, aristócrata nacido en Beas en 1580, Caballero de la Orden de Calatrava y que fue Familiar del Santo Oficio de la Inquisición, Regidor de Beas y Alcalde de la Santa Hermandad de esta villa. Emparentado con el Duque de Lerma -valido de Felipe III- e íntimo amigo de Francisco de Quevedo (con el que mantuvo por cierto una abundante correspondencia), este noble tuvo grandes influencias en la corte española del primer tercio del siglo XVII.
Si se ha reparado en los cargos que ostentaba Sandoval, entre ellos destacan los de Caballero de la Orden de Calatrava y Familiar del Santo Oficio. El grado de notoriedad que adquirieron los Familiares de la Inquisición en esta época fue bastante elevado, dado que dicho cargo, en origen discreto, fue frecuentado cada vez más por nobles y caballeros que vieron en él una fuente de prestigio y privilegios. Si a esta circunstancia le sumamos el hecho de que en la época pecado y delito eran una misma cosa, de lo cual se deduce la confusión de competencias que muy a menudo se producía entre lo civil y lo religioso (valga como ejemplo la propia casa que nos ocupa), todo ello podría explicar la presencia de la cruz de Calatrava en la portada de Chiclana, allí colocada probablemente por Sandoval, pues no sería descartable que la dicha portada y ventanales, de un lenguaje ya barroco, fueran el resultado de unas obras de embellecimiento de la fachada de esta casa promovidas por este noble en la primera mitad del siglo XVII en un gesto de mecenazgo a la vez que de demostración de poder sobre la población rural que controlaba y vigilaba.

Bibliografía:

- Ortega Rubio, Juan. Relaciones Topográficas de los Pueblos de España. Madrid, 1918.
- VVAA. Jaén. Pueblos y Ciudades. Jaén, 1997.


Iglesias de Jaén. Iglesia de San Bartolomé de VILLARRODRIGO


Fachada principal (meridional) de la Iglesia Parroquial de San Bartolomé de Villarrodrigo
(foto: archivo propio)

Situado en el extremo Nordeste de la Provincia de Jaén, este lejano pueblo situado en las estribaciones de las sierras de Segura y Alcaraz, es tan andaluz como manchego. A pesar de su pequeño tamaño, atesora un importante patrimonio histórico-artístico, destacando el viejo y desmochado torreón de su antiguo castillo y una coqueta iglesia parroquial bajo la advocación de San Bartolomé que guarda en su interior la mejor obra retablística de la comarca y una de las más valiosas de la provincia.

UN POCO DE HISTORIA

Villarrodrigo fue conquistada muy poco tiempo después de producirse la gran batalla de las Navas de Tolosa de 1212, que abrió el Valle del Guadalquivir a las tropas castellanas.
Alcaraz, en el Suroeste de la actual Provincia de Albacete, será conquistada en el año 1213 por las huestes del Arzobispo de Toledo Ximénez de Rada, que desde aquí lanzará una primera campaña de conquista sobre la Sierra de Segura que le permitirá hacerse con Villarrodrigo (llamado entonces Albaladejo) y el valle de Onsares, quedando en manos musulmanas aún por un tiempo las plazas de Génave y Torres.
Por su parte, los santiaguistas hicieron lo propio desde su sede de Uclés, con la intención de conquistar el vecino Campo de Montiel y la Sierra de Segura, ocupando Villarrodrigo en 1217 con una guarnición permanente, hecho que elevará las quejas del Arzobispo ante el monarca, pues además la Orden de Santiago había puesto clérigo propio en la iglesia del lugar.
El pleito se alargará hasta 1240, llegándose a un acuerdo entre ambas partes. En lo civil, Villarrodrigo queda adscrita a la Orden de Santiago; mientras que en lo eclesiástico, su iglesia dependerá del Arzobispado de Toledo, nombrando esta institución al clérigo que la servía aunque con el requisito de ser miembro de la Orden de Santiago. Fernando III sancionará este acuerdo en 1243. Todo ello desembocará más tarde en la creación de la Vicaría de Villarrodrigo, con jurisdicción sobre Torres, Génave y Bayonas (este último lugar despoblado en el siglo XVII y ya desaparecido), cuyos vicarios disfrutarán de amplias prerrogativas dada la lejanía de la cabeza del Arzobispado y el amparo bajo la Orden.

Iglesia de Villarrodrigo desde la terraza del Torreón medieval en el centro del pueblo
(foto: archivo propio)

La pronta conquista y algunos privilegios, como la concesión de la Vicaría, darán ventaja a Villarrodrigo con respecto al resto de poblaciones de la Encomienda de Segura -a la cual pertenecía-, ventaja que se tradujo en una mayor cantidad de población (más que la propia Segura incluso), reflejada en los diferentes censos hasta bien entrado el siglo XVI. Al igual que en otros lugares, no será hasta que el peligro musulmán quede lejos y la población estabilizada cuando comiencen a acometerse proyectos edilicios de mayor embergadura, especialmente de carácter religioso.
Lo que no debió ser más que una ermita durante buena parte de la Baja Edad Media se convierte en Iglesia Parroquial en el último tercio del siglo XV. De hecho, por la primera noticia que tenemos de este templo correspondiente al año 1479, se deduce que para esta fecha el templo ya está construido, o al menos en parte (se aportan muy escasos datos). El documento lo redactan los visitadores de la Orden de Santiago, que hallan por cura de la Iglesia bajo la advocación de San Bartolomé (ya tenía su actual advocación) a Don Diego González.
En la visita de 1495 se hace una descripción mucho más completa: "fueron a visytar la yglesia de la dicha villa que es de la avocación de San Bartolomé, la qual es de tres naves sobre arcos de cantería e de yeso e cumbreras de madera de pino acepillada e tyene un altar mayor ornado de su frontal e manteles e una ymagen de Nuestra Señora de bulto e junto con él está un sagrario de yesería e al cabo de la yglesia está un campanario e al final a él, una tribuna e junto con él unos órganos". Éste debió ser el aspecto original de esta iglesia, con armadura de par e hilera como techumbre, al modo de otros templos de la zona (este grupo de iglesias pertenecientes a la comarca de la Sierra de Segura -Benatae, Génave, Santiago de la Espada, Torres de Albanchez, entre otras-, poseen una tipología única en la Provincia de Jaén, de rasgos levantinos). En esta descripción se advierte también la existencia de un coro (con órganos) y el campanario (¿ya finalizado?), sendos elementos situados a los pies de la iglesia.
En la visita de 1498 se hace una descripción parecida, añadiéndose algunos elementos nuevos, como una imagen de San Bartolomé y un Crucifijo en el altar mayor  junto a la imagen de Santa María; un altar en el lateral derecho con la imagen pintada de San Sebastián, y otro altar con las imágenes de Santa Catalina y San Bernabé. También se había fundado la primera capilla particular por parte del vecino de posibles Juan Rubio de Romero. En 1525 ya había otra de Juan de Aranda.
En la visita de 1554 se dice que "...la capilla prinçipal es de bóveda i yeso". Se trata de un elemento nuevo que no había sido mencionado en las visitas de la Orden con anterioridad. Posiblemente las obras de la capilla mayor se acometieran a mediados del siglo XVI, lo que explicaría el uso de sillares regulares en esta parte en contraposición con la mampostería propia de los muros perimetrales del cuerpo de la iglesia (anteriores), todo ello perfectamente visible desde el exterior. Además, entre las medidas contrarreformistas emanadas del Concilio de Trento se encontraba una mayor atención a la relevancia del altar mayor, recomendando su situación sobre gradas y con un espacioso presbiterio, por lo que entre la segunda mitad del siglo XVI y primera del XVII asistiremos a la modificación de las cabeceras de muchas de estas iglesias para satisfacer esta norma.
En torno al año 1615 la iglesia sufre un devastador incendio, tras lo cual es reparada. Curiosamente, se utilizó para sufragar las reparaciones, entre otras aportaciones, la herencia de un indiano hijo de Villarrodrigo, Martín Sánchez de Moya, fallecido sin descendencia en la ciudad de Guayaquil. El magnífico retablo que hoy luce la parroquia, del año 1636, fue costeado gracias también a dicha herencia.
En los años 50 del siglo XX se llevaron a cabo profundas reformas que desvirtuaron buena parte de la imagen original del templo y que dieron a su espacio interior su configuración actual, en especial, la supresión de la armadura de madera y la construcción de la actual techumbre adintelada en todas las naves.

LA IGLESIA DE SAN BARTOLOMÉ

La parroquia de Villarrodrigo ocupa un emplazamiento singular en el entramado urbano de la población, pues se sitúa en un extremo del mismo, al Sur, en contacto con los campos de labor. Pudo constituir un intento a finales del siglo XV de ordenación del núcleo urbano en torno al poder religioso, aunque finalmente el poder civil de la Orden, encarnado en el torreón que la Encomienda tenía en el lugar, ejerció una mayor influencia. 
El templo tiene una disposición Este-Oeste. Posee planta basilical dividida en tres naves separadas por cinco arcos de medio punto que apoyan sobre pilares. La nave central es más ancha y su mayor altura permite la apertura de unos ventanales circulares que aportan luz al interior. Un gran arco toral de medio punto da paso a la capilla mayor, espacio cuadrado cubierto con bóveda de media esfera sobre pechinas. En los pies del templo se sitúa el coro, en alto, sostenido por dos delgados pilares. En el lado de la Epístola se abre una amplia capilla lateral de Nuestra Señora de Albanchez, patrona de Villarrodrigo. Al fondo de la nave de la Epístola, en los pies junto al coro, se sitúa la capilla del bautismo. Los muros interiores aparecen enfoscados y encalados en su totalidad.

Nave central y capilla mayor al fondo. Iglesia de Villarrodrigo
(foto: archivo propio)

Vista de la nave central hacia los pies y el coro al fondo
(foto: archivo propio)

Capilla del Bautismo en los pies del templo.
Pila bautismal procedente de la desaparecida Iglesia de San Andrés de Bayonas.
(foto: archivo propio) 

En cuanto al exterior, de piedra vista, presenta mampostería en el cuerpo longitudinal de la iglesia (más antiguo -último tercio del siglo XV-), lo que revelan también unos vanos ligeramente apuntados y abocinados de estilo gótico repartidos por el mismo. La sillería regular aparece en el campanario y la capilla mayor -destacada ésta volumétricamente y cubierta con tejado a cuatro aguas-. Y es que la morfología exterior del templo traduce fielmente la distribución interior, pues también desde fuera se aprecia la distinta altura de las naves.
La portada es moderna y sencilla, y de nulo valor. 
El elemento más interesante lo constituye el soberbio campanario, situado a los pies del templo, buena obra de cantería regular, al que se accede por una no menos interesante escalera de caracol en piedra. Ya se menciona en la visita de la Orden de Santiago de 1495, y se remataría en la centuria siguiente por los canteros Juan e Íñigo de Mojica, hermanos, en el año 1553. De un solo cuerpo sobre basamento, en la zona superior se abren cuatro vanos con arcos de medio punto para campanas, a cada lado. La cornisa previa al remate de la torre se adorna con gárgolas en los ángulos. Finalmente, se corona con una sencilla crestería y jarrones en las esquinas.

Torre campanario de la Iglesia de Villarrodrigo
(foto: archivo propio)

Detalle de la parte superior de la torre campanario
(foto: archivo propio)

PATRIMONIO MUEBLE DE LA PARROQUIA

El bien mueble más importante de la iglesia es el magnífico retablo mayor, obra barroca de 1636 inspirada en los modelos italianizantes del arquitecto y tratadista Vignola. En él destacan el uso colosal de los órdenes clásicos y la riqueza y complejidad de las iconografías escultóricas y pictóricas que alberga. 
En la Capilla de la Virgen de Albanchez destacan por su antigüedad algunas tallas en madera policromada como la de la propia Patrona, un Cristo resucitado y una imagen de la Virgen con el Niño en brazos. Por sus rasgos estilísticos podríamos situarlas cronológicamente entre finales del siglo XVI y la centuria siguiente.
Tanto el retablo como estas imágenes necesitan de urgentes intervenciones para su restauración y conservación.
Otra pieza interesante es la pila bautismal en piedra (probablemente del siglo XVI) que fue trasladada en 1689 desde la Iglesia Parroquial de San Andrés de Bayonas a la Iglesia de Villarrodrigo, lo cual constataba ya por aquel entonces el proceso de despoblación de aquél lugar, hoy totalmente desaparecido.

Capilla Mayor cubierta con cúpula sobre pechinas y retablo barroco
(foto: archivo propio)


Imagen de bulto redondo de la Virgen con el Niño en brazos
situada en la Capilla de la Virgen de Albanchez
(foto: archivo propio)


Bibliografía:

- De Ulierte Vázquez, María Luz. La Ciudad Moderna: la Sierra de Segura en el siglo XVI. Anales de la Sierra de Segura.
- Visitas de la Orden de Santiago. Sección de Órdenes Militares. Archivo Histórico Nacional. Madrid.
- VVAA. Jaén. Pueblos y Ciudades. Jaén, 1997.

Enlace:

http://villarrodrigo-jaen.blogspot.com.es/ (Blog sobre la Historia de Villarrodrigo de Antonio Domingo Moreno).