Iglesias de Jaén. Iglesia de San José y antiguo Convento de Agustinas Recoletas de CAZORLA


Fachada de la Iglesia de San José
(foto: archivo propio)

UN POCO DE HISTORIA

A lo largo del siglo XVI la villa de Cazorla vive una época de esplendor económico que se traducirá, entre otros aspectos, en una expansión urbana hacia el Norte. Un espacio público rivalizará a partir de ahora con la vieja Plaza de Santa María como nuevo centro neurálgico de la población: la actual Plaza de la Corredera, popularmente conocida como "del Huevo". En su entorno instalarán sus conventos las órdenes religiosas mercedaria (actual Ayuntamiento) y agustina (del que sólo queda la iglesia objeto de nuestro estudio), en un contexto de efervescencia de fundaciones monacales (franciscanos, clarisas, mercedarios, jesuitas, carmelitas, agustinas y ermitaños de Montesión) que experimentará Cazorla durante los siglos XVI y XVII.
El convento de Agustinas Recoletas de San José fue fundado en la segunda mitad del siglo XVII por el Cardenal Don Pascual de Aragón, a la sazón Arzobispo de Toledo y Adelantado de Cazorla.
Situado en el lado Este de la plaza, este convento ocupaba buena parte de la manzana comprendida entre las actuales calles Mariano Foronda, del Carmen, y la propia plaza. Nada queda de aquél salvo su iglesia. Sus dependencias, entre ellas el claustro, se levantaban en el solar junto al muro meridional de la actual iglesia, que hoy ocupa un moderno hotel.
En el convento llegaron a profesar hasta treinta religiosas en su momento de mayor auge. Tras la guerra de independencia y los destrozos ocasionados por los franceses en 1810 en la iglesia mayor de Cazorla, la parroquia de Santa María pasa a la Iglesia de San José. Las leyes desamortizadoras de Mendizábal de 1836 traerían consigo la exclaustración de las monjas agustinas y la secularización del convento, que mantuvo su fachada y algunas de sus dependencias hasta bien entrado el siglo XX.

Plaza de la Corredera en el año 1911. A la izquierda de la fotografía se aprecia
la fachada del convento de las Agustinas Recoletas de San José.
(foto: Portfolio fotográfico de España) 
  
LA IGLESIA DE SAN JOSÉ

Situada en el ángulo Nordeste de la cazorleña Plaza de la Corredera, la iglesia tiene una orientación Este-Oeste. El edificio queda rodeado de viviendas en su totalidad salvo por su fachada Oeste -la principal- que da a dicha plaza.
De planta de salón, consta de una sola nave cubierta con bóveda de cañón con lunetos y vanos rectangulares en cada uno de ellos que aportan luz al interior. A los lados, capillas-hornacina (tres en cada lateral). con bóvedas de cañón se abren entre los recios pilares, los cuales sostienen un entablamento que recorre los flancos y en el que asienta la bóveda central. A ellos se adosan pilastras jónicas en el lado que da a la nave. El crucero se cubre con media naranja sobre pechinas y la capilla mayor es de testero plano. A los pies se levanta el coro, en alto, sobre un ligero arco escarzano.
El edificio responde al modelo de templo de una sola nave, capillas laterales y cúpula sobre el presbiterio propio de la arquitectura barroca de influencia viñolesca y que en España será aplicado con éxito fundamentalmente en las iglesias conventuales durante el siglo XVII.

Nave del templo
(foto: archivo propio)

En el interior destaca también la Capilla del Sagrario, en la cabecera, lado del Evangelio. De planta cuadrada, se cubre con bóveda semiesférica sobre pechinas. Todo el tercio superior de la capilla está decorado con profusa decoración pictórica de carácter vegetal entre la cual se advierten angelitos. En la base de la cúpula se hallan ocho pinturas circulares o tondos en los que se representan episodios de la vida de la Virgen. Flanqueando las dos ventanas situadas en los laterales de la capilla hay representaciones de los Evangelistas. En el frontal, un retablo neobarroco acoge la talla de la Virgen del Rosario que preside la capilla. 

Capilla del Sagrario
(foto: archivo propio)

En el exterior el edificio presenta tejado a dos aguas y presbiterio destacado, así como contrafuertes en los laterales. Lo más interesante, y visible, es su fachada principal, realizada en ladrillo y sillares de piedra en las esquinas, con un enfoscado de tipo castellano en bandas horizontales que también poseía la fachada conventual -hoy desaparecida- como nos muestran antiguas fotografías de principios del siglo XX.  
Tiene dos pequeñas torres, desproporcionadas con respecto a la enorme altura de la fachada. El campanario, de sección rectangular, se sitúa en el lado del Evangelio y posee cuatro vanos de medio punto para campanas. En el lado de la Epístola se alza una torre mirador, de sección más alargada que la anterior, con celosías en sus vanos (tres en el lado meridional, que daba al antiguo claustro, y uno en cada uno de los lados menores -caras Este y Oeste).
La portada es sencilla y de aspecto verticalizado. Se abre en arco de medio punto de ladrillo sobre impostas. Una pequeña cornisa separa este primer cuerpo del superior, más interesante, con dos relieves en piedra superpuestos. En el inferior se representa el Nacimiento de Cristo, con la Virgen y San José arrodillados junto al Niño, las cabezas del buey y la mula sobresaliendo del establo al fondo y en la parte superior un par de ángeles. El siguiente relieve queda enmarcado por pequeñas pilastras cajeadas y representa a Dios Padre con la bola del mundo en una mano y las cabezas de dos angelotes coronando la escena. El conjunto se remata con un pequeño frontón triangular sobre este último relieve, de cuyo tímpano sobresale otra cabeza de querubín. Sobre la portada se abre un gran óculo con vidriera.

Fachada principal de la Iglesia de San José de Cazorla
(foto: archivo propio)

Relieves en la portada del templo
(foto: archivo propio)
 
En las seis capillas laterales se pueden observar otros tantos lienzos de gran tamaño que son copias de obras de El Greco salidas de la mano del artista zaragozano Rafael del Real a mediados del siglo XX. Las pinturas representan la Anunciación, la Adoración de los Pastores, el Bautismo de Cristo, la Crucifixión, Pentecostés (venida del Espíritu Santo), y la Asunción de la Virgen.
La cúpula del presbiterio posee también un tema pictórico de imitación de la obra del genial artista de la segunda mitad del siglo XVI. Se trata de la Coronación de la Virgen, que aparece asunta al cielo entre la Santísima Trinidad. En las pechinas, representaciones de los cuatro Evangelistas.
La desamortización de Mendizábal en el siglo XIX y la guerra civil española fueron los episodios históricos más dañinos para el patrimonio de convento e iglesia. El retablo mayor, por ejemplo, es obra contemporánea del escultor y retablista burgalés Valeriano Martínez García.

Reproducción del Bautismo de Cristo de El Greco, obra del artista Rafael del Real,
uno de los seis lienzos que cuelgan en las capillas laterales de la iglesia de San José.
(foto: archivo propio)

Pinturas de la cúpula del presbiterio
(foto: archivo propio)

Enlace de interés:

- Parroquia de Santa María de Cazorla 

 

Castillos y Atalayas de Jaén. La Muralla Medieval de SABIOTE


Puerta de los Santos o "del Chiringote"
(foto: archivo propio)

UN POCO DE HISTORIA

Aunque se han encontrado restos de otras culturas anteriores, el origen y configuración del actual núcleo de Sabiote hay que buscarlo en la época musulmana, cuando avanzado el siglo VIII se establece un pequeño asentamiento sobre un cerro a 840 m. de altitud en el entorno de la Loma de Úbeda, muy cerca de esta otra importante población. Un lugar estratégico, sin duda, protegido por el natural escarpe del terreno hacia el Norte, que cae hacia el valle del Guadalimar, y con un control directo de los caminos que provienen de Sierra Morena y el Levante.
Los musulmanes construyeron aquí una discreta fortificación (hins), complementada con una cerca de tapial de tierra que defendería no sólo el asentamiento en sí, sino a los moradores de las alquerías (comunidades de aldea) situadas en los alrededores. Este primigenio núcleo, que aproximadamente comprendería un espacio entre el castillo, la Calle Albaicín y el Callejón Martínez, se fortificó durante la fitna (guerra civil) de finales del siglo IX.
Tras la pacificación de Al-Andalus y el triunfo del proceso de islamización emprendido por los Omeyas, Sabiote pasa a depender administrativamente de Úbeda, integrándose en su distrito (Iqlim). El núcleo, denominado en las fuentes hins Sabiyut, experimentará un crecimiento favorecido por la huida de la población musulmana de los territorios que conquistaban los cristianos en su avance hacia el Sur entre la segunda mitad del siglo XII y primer tercio del XIII. De este modo, el recinto amurallado se vio ampliado englobando un espacio comprendido entre las Calles Albaicín, Juan Salido y Minas.
La conquista cristiana se produjo entre 1227 y 1229 por las tropas de Fernando III "el Santo". En 1257, Alfonso X entrega Sabiote a la Orden de Calatrava. La huida de la población musulmana, en este caso de la propia Sabiote, provocó el despoblamiento del lugar, que volverá a contar con población civil estable ya en la centuria siguiente. Durante el siglo XIV se reconstruye y amplía el recinto amurallado en dirección Oeste y se reordena el urbanismo en su interior, con la apertura de nuevas calles y espacios públicos. La Orden de Calatrava también levanta una nueva fortaleza en el ángulo Nordeste reaprovechando la estructura defensiva islámica, que en el siglo XVI sería transformada en un palacio renacentista por orden del nuevo y flamante Señor de Sabiote, Don Francisco de los Cobos y Molina -secretario del emperador Carlos V-, que en 1537 compra la villa a la Orden de Calatrava.

Castillo-Palacio de Sabiote. Fachada principal
(foto: archivo propio)

En el siglo XIV se produce, por tanto, la última y definitiva ampliación de la muralla, cuyo perímetro queda configurado tal y como se puede apreciar en la actualidad.
A partir de la conquista de Granada en 1492, este tipo de recintos defensivos dejarán de tener uso. Durante la Edad Moderna y Contemporánea la muralla de Sabiote sufrirá la anexión de construcciones parasitarias -viviendas- que acabarán por hacer desaparecer algunos tramos. Por otra parte, las nuevas necesidades del tráfico rodado a partir de mediados del siglo XIX propiciarán el derribo de algunas puertas, como la de la Villa. En 1846 se abre la Puerta Nueva y recientemente, en 1980, la Puerta de San Miguel.
En una fecha temprana, 1949, fue incoado expediente para la declaración de la muralla urbana de Sabiote como Bien de Interés Cultural con la categoría de Monumento, declaración que se produjo en Junio del año 1985.

LA MURALLA


Plano de la muralla de Sabiote

La muralla de Sabiote tuvo una longitud aproximada de 1 km. y 200 m. (1.200 m.), seis puertas en origen (más otras dos abiertas con posterioridad) y quedan hoy restos de nueve torreones, aunque se sospecha que pudo llegar a tener quince. Se trata de una obra cristiana del siglo XIV, aunque su origen es musulmán, y está realizada fundamentalmente en mampostería, alternándose en zonas puntuales con el sillarejo.

LIENZO NORTE

Partiendo del Castillo en dirección Oeste podemos contemplar el lienzo Norte de la muralla, que se conserva en gran parte. Tiene una longitud de unos 220 m. y discurría entre la desaparecida Puerta de la Canal -anexa al muro Oeste del castillo- y la Puerta de los Santos o del Chiringote. La Puerta de la Canal, con un acceso en acodo desde el exterior, parece que tomó su nombre de la fuente o pilar extramuros situada un poco más abajo, de origen árabe. Desde el paseo de la Ronda de Miradores la parte externa de la muralla es perfectamente visible, apreciándose aquí el aprovechamiento del escarpe natural del terreno para redoblar la defensa. Ya es posible recorrer la parte interna de este lienzo, pues el Ayuntamiento de Sabiote acometió unas obras entre los años 2013 y 2014 que supusieron la supresión de parte de los patios traseros de varias viviendas de las calles Albaicín y Enmedio que lindaban con la muralla. Se ha abierto una nueva calle y recuperado el paso entre el castillo y la Puerta de los Santos.

La muralla Norte desde el Castillo de Sabiote. A la derecha Ronda de Miradores.
Al fondo, la Puerta de los Santos y la torre barbacana.
(foto: archivo propio)

PUERTA DE LOS SANTOS O DEL CHIRINGOTE

El conjunto está formado por la puerta con arco apuntado y una torre barbacana cuadrangular. El carácter defensivo de la torre se aprecia en su aspecto macizo, con sólo dos vanos abiertos en sus muros (los accesos desde el adarve), además de aspilleras en su parte superior. Puerta y torre presentan un característico almenado piramidal. Se restauró en el año 1960 pues amenazaba ruina.
Sobre cada una de las puertas de la muralla de Sabiote, en su lado interno, se halla una pequeña hornacina con una imagen religiosa. En este caso es la Virgen de los Desamparados quien protege el acceso. Extramuros, bajo la torre, existe también otra fuente y pilar para abrevadero del ganado, llamado del Chiringote.
Desde aquí se divisa un amplio y magnífico paisaje de olivares sobre el valle del Guadalimar, la comarca del Condado y Sierra Morena al fondo.
Desde la Puerta de los Santos, la muralla toma dirección Suroeste.

Puerta de los Santos o del Chiringote intramuros
(foto: archivo propio)

Torre barbacana desde la Ronda de Miradores. En primer término, fuente del Chiringote.
Al fondo, el Castillo.
(foto: archivo propio)

PUERTA  O ARCO NUEVO

Situada al Oeste del recinto amurallado, fue denominada así por ser la última puerta abierta en la muralla en el año 1846. Se abre en arco de medio punto, conformando en su intradós una bóveda de cañón. Existe aquí un torreón circular macizo, original, que fue horadado en un lateral para abrir esta puerta. Da acceso a la actual calle de Blas Poyatos. La imagen de la Inmaculada Concepción preside la pequeña hornacina sobre la puerta.

Lado interno del Arco Nuevo
(Foto: archivo propio)
 
Lado externo del Arco nuevo. Torreón circular
(foto: archivo propio)

MURALLA OCULTA Y POSTIGO DE SAN BARTOLOMÉ

Desde el Arco Nuevo, la muralla toma dirección Sur y discurre paralela a la actual Calle del Canónigo Utrera hasta la esquina con el Paseo de Gallego Díaz, pero con la particularidad de que permanece oculta en la trasera de las viviendas (números pares) de esta calle.
Esta circunstancia se aprecia perfectamente en el trozo de muralla que asoma, embutido entre dos viviendas, en el lugar donde se levantaba el Postigo de San Bartolomé, hoy desparecido, que daba acceso a la actual Calle del Doctor Gutiérrez Lozano. Se llamaba así por encontrarse junto a él la ermita de San Bartolomé, aunque también era conocida como Puerta de Baeza. Existe aún la hornacina que protegía esta puerta, con la imagen de la Virgen de los Dolores.
Desde este punto y hasta el Paseo de Gallego Díaz los restos de la muralla vuelven a ser visibles en la parte trasera de las viviendas que dan a la actual Calle de la Reina.

Muralla oculta entre dos viviendas donde se encontraba el Postigo de San Bartolomé
(foto: archivo propio)


TORREONES DEL PASEO DE GALLEGO DÍAZ Y PUERTA DE LA VILLA

El Paseo de Gallego Díaz es el centro neurálgico de la población. Se trata de un espacio peatonal, en uno de cuyos extremos se levantan la Iglesia de Santa María y el Convento de Carmelitas Descalzas y en el otro el edificio del Ayuntamiento.
Siguiendo nuestra ruta por la muralla, accedemos al paseo desde la Calle del Canónigo Utrera por el extremo donde se levanta la Iglesia. A lo largo del mismo encontraremos tres torreones cuadrangulares a los que se encuentran anexas las viviendas del lado izquierdo (números pares). La muralla gira aquí con dirección Sureste.
El primer torreón es el más ancho, también el más transformado. Posee hasta cuatro amplios vanos (una puerta y tres ventanas prácticamente a eje) en el lado que da al paseo, abiertos con posterioridad, ya que la torre se convirtió en vivienda y se reformó en 2007. Debemos tener en cuenta que observamos estos torreones desde la parte externa de la muralla, por lo que la presencia de cualquier abertura en el muro, a excepción de las aspilleras (hueco vertical, estrecho y alargado para disparar), debilitaría su defensa.

Primera de las torres del Paseo de Gallego Díaz, convertida en vivienda
(foto: archivo propio)

La segunda torre nos ofrece un aspecto mucho más original que la anterior. Es maciza hasta la altura del antiguo adarve, donde se halla un habitáculo que dispone de una aspillera o saetera, única abertura al exterior. También presenta restos de almenado en la cara Este.

Segundo de los torreones de Gallego Díaz, el que presenta un aspecto más original.
(foto: archivo propio)

En último lugar se encuentra la llamada Torre del Reloj. También maciza hasta el adarve en origen, posee un habitáculo o cuerpo de guardia con bóveda gótica a esa altura. En el siglo XIX fue modificada su estructura interna para alojar el reloj municipal, hoy inexistente. Queda la esfera enmarcada por moldura donde estuvo el reloj, un cuerpo de sillería -adornado con pináculos en las esquinas- añadido en la parte superior de la torre y la estructura en hierro para alojar la campana. Se abrió una puerta en la planta baja, que da al paseo, para acceder al interior.

Torre del Reloj
(foto: archivo propio)

Junto al edificio del Ayuntamiento, que ocupa el solar donde se levantaba antaño la ermita de la Reina (llamada así en honor a Isabel la Católica, que al parecer pernoctó en la villa en uno de sus viajes a Granada), se encontraba la también desaparecida Puerta de la Villa, que daba acceso a la actual Calle San Miguel, que desciende hasta la plaza donde se encuentra la Iglesia de San Pedro (Plaza de Alonso de Vandelvira). Dicha calle era el eje del Sabiote medieval, por lo que la Puerta de la Villa era la más importante de la población -mencionada incluso en el fuero de Sabiote-, conectándola con el camino real a Úbeda. Fue derribada a mediados del siglo XIX por obstaculizar la circulación.

PASAJE DE LOS TORREONES

Por el lateral derecho del Ayuntamiento, a través de la Calle Mota, llegamos al Pasaje de los Torreones. Aquí es visible un lienzo de muralla de unos 85 m. de longitud hasta la esquina con Calle Minas, junto al Parque Manuel Jurado. Este lienzo sigue la dirección Sureste y está jalonado por tres torres desmochadas que alcanzan la misma altura del adarve de la muralla, más bajas por tanto que las del Paseo Gallego Díaz. Las torres de los extremos son cuadrangulares y la central circular.
Junto a la primera de las torres, la que se sitúa enfrente del mercado de abastos de la localidad, se abrió en 1980 una puerta en la muralla llamada de San Miguel que da acceso al patio de una finca privada. Presenta, como la mayoría, arco apuntado siguiendo la estética medieval.

Torre cuadrangular junto a la Puerta de San Miguel, al comienzo del Pasaje de los Torreones
(foto: archivo propio) 

Puerta de San Miguel, en el Pasaje de los Torreones, abierta en 1980
(foto: archivo propio)

Pasaje de los Torreones desde el Parque Manuel Jurado
(foto: archivo propio)

El torreón cuadrangular en la esquina con Calle Minas marca un nuevo giro de la muralla hacia el Noreste, ya en dirección al castillo, conservándose este lienzo en gran parte a lo largo de unos 400 m. por las Calles Minas y Extramuros hasta enlazar con la esquina Sureste del castillo, aunque el último tramo entre la Puerta de Santa María y el castillo no se conserva. Dos puertas se abren en este lienzo Este de la muralla, la de Granada y la de Santa María.

PUERTA DE GRANADA

Llamada así por la dirección que tomaba el camino que partía desde ella, se la conoce con otros nombres como Puerta del "Tejar" o del "Pilarillo", por estos otros lugares a donde conducía extramuros de la población. De arco apuntado, estaba protegida por una torre maciza en su flanco Este, algo derruida en la actualidad. La hornacina encima de la puerta intramuros contiene la imagen del Sagrado Corazón de María.


Puerta de Granada. Vista extramuros
(foto: archivo propio)


Puerta de Granada. Vista intramuros
(foto: archivo propio)

PUERTA DE SANTA MARÍA

De la Puerta de Santa María, llamada popularmente "del Pelotero", sólo queda el hueco, es decir, sus jambas. Da acceso por la Calle de Enrique Jimena al entorno de la Iglesia de San Pedro, barrio del Albaicín y plaza del castillo. En esta última se encontraron hace poco los restos de la planta de un edificio religioso que probablemente dio nombre a esta puerta. En el siglo XVI fue reedificada por el arquitecto Andrés de Vandelvira.

Restos de la Puerta de Santa María
(foto: archivo propio)


Bibliografía:

- Castillo Armenteros, Juan Carlos y José Luis. La Organización militar de la Orden de Calatrava en el Alto Guadalquivir a través de las investigaciones arqueológicas. Revista Arqueología y Territorio Medieval, 2003.
- VVAA. Jaén, Pueblos y Ciudades. Jaén, 1997.


Iglesias de Jaén. Iglesia Parroquial de Santa Elena. SANTA ELENA


Fachada principal de la Iglesia de Santa Elena
(foto: archivo propio)

Santa Elena supone el confín Norte de la Provincia de Jaén. Enclavada muy cerca del famoso Desfiladero de Despeñaperros, en su término tuvo lugar la decisiva batalla de las Navas de Tolosa entre musulmanes y cristianos en el año 1212, cuyo escenario se encuentra muy cerca del actual núcleo de población, núcleo que sin embargo tiene su origen en la política repobladora del reinado de Carlos III a mediados del siglo XVIII. Considerada la "Puerta de Andalucía", Santa Elena cuenta con un interesante patrimonio histórico-artístico heredado de su pasado colonial que le ha valido la incoacion para su declaración como Conjunto Histórico, que esperemos consiga pronto. Entre sus bienes inmuebles destaca la Iglesia Parroquial bajo la advocación de Santa Elena.

UN POCO DE HISTORIA

La Ermita de la Santa Cruz o Santa Vera Cruz

A pesar de que el edificio objeto de nuestro estudio es obra de finales del siglo XVIII, su historia se remonta nada menos que a la Edad Media, a raíz de la mencionada batalla de las Navas.
Tras la contienda, el rey Alfonso VIII de Castilla y el Arzobispo de Toledo, Don Rodrigo Jiménez de Rada, mandaron habilitar en la zona donde hoy se levanta la iglesia de Santa Elena un camposanto para enterrar los cadáveres de los caídos -especialmente caballeros y prelados- en la batalla de las Navas y en el inmediato cerco y conquista del castillo de Vilches. Posteriormente se edificó junto al cementerio una ermita, llamada de la Santa Cruz o Santa Vera Cruz, en honor a la cruz primacial (símbolo del Arzobispado de Toledo) que portaba en combate el canónigo Don Domingo Pascual de Almoguera y con la que, a lomos de su caballo, atravesó las filas sarracenas sin sufrir daño alguno, lo que posteriormente fue considerado como un hecho milagroso. Efectivamente, en el solar de la antigua ermita se han encontrado tumbas de esta época (fosas comunes e individuales).
Aún quedan restos de esta ermita, integrados en la vivienda anexa al muro oeste de la actual parroquia. Con orientación Este-Oeste (que difiere de la disposición del actual templo, Norte-Sur) y planta rectangular, poseía arcos de medio punto que apoyaban en recios pilares. Su portada estaba presidida por un escudo real. A esta ermita acudían en procesión cada 16 de Julio los caballeros de la cofradía de los Ballesteros de la Vera-Cruz de Vilches portando su cruz guía y su estandarte para conmemorar la victoria en la batalla de las Navas de Tolosa. Esta tradición aún se mantiene por parte de esta singular cofradía, cuyos miembros son los custodios de los trofeos de la contienda, conservados en la Iglesia de San Miguel de Vilches.
En el año 1346 el rey Alfonso XI mandó construir una posada real, que se convertiría de aquí en adelante en lugar de descanso para los monarcas en sus actividades cinegéticas en Sierra Morena, además de punto de pernoctación en sus viajes a Andalucía. La posada se construyó junto a la ermita y es hoy la casa parroquial, edificio muy transformado con el tiempo que se encuentra a la izquierda de la fachada de la actual iglesia. En la actualidad consta de dos plantas, siendo en su origen de una sola.

Casa parroquial junto a la iglesia, antigua posada real.
Se aprecian en la esquina izquierda, bajo el enfoscado y la pintura, unos sillares regulares de piedra de toba de la antigua construcción.
(foto: archivo propio)

Esta ermita de la Vera Cruz, la posada real y una venta para viajeros se convertirían en el siglo XV en el germen de un primer intento de repoblación de estos parajes por parte del Concejo de Baeza. En 1467 el rey Enrique IV de Castilla concedía un privilegio de exención de tributos a un grupo de 50 colonos, vecinos de la ciudad, que se establecieron en este lugar llamado de "Los Palacios", actual Santa Elena. Al parecer, a mediados del siglo XVI la aldea entró en decadencia y sus habitantes la abandonaron. Sólo los cofrades Ballesteros de la Vera Cruz de Vilches seguían acudiendo como cada año al lugar para festejar en la ermita el aniversario de las Navas. Fueron ellos quienes en la segunda mitad del siglo XVI cambian la advocación de la ermita por la de Santa Elena, madre del emperador Constantino que, hacia el año 326, encontró en Jerusalén los restos de la Vera (verdadera) Cruz donde Cristo había sido crucificado, mandando construir allí en el Calvario un templo bajo la advocación del Santo Sepulcro.

Imagen de la Emperatriz Santa Elena que preside el retablo mayor de la Iglesia,
bajo cuya advocación se encuentra, siendo además la patrona de la localidad.
(foto: archivo propio) 

De nuevo la ermita habría de convertirse en germen de un nuevo proyecto de repoblación emprendido en el siglo XVIII por el monarca Carlos III y ejecutado por el intendente para las Nuevas Poblaciones, Don Pablo de Olavide. De este modo, se fundaba en torno a 1767 Santa Elena, población que tomó el nombre de la ermita. En 1793, reinando ya Carlos IV, y dado el estado ruinoso de la misma, se ordenó su demolición y la construcción de un nuevo templo, que es el que podemos contemplar en la actualidad.
En el año 2001 sufrió la iglesia de Santa Elena su última remodelación.


Monolito de piedra de finales del siglo XVIII situado en la fachada de la casa anexa a la iglesia con una inscripción que recuerda que en ese lugar estuvo la antigua ermita de la Vera Cruz.
(foto: archivo propio)


Plaza de la Constitución de Santa Elena donde se encuentran los edificios representativos
de la localidad: Iglesia, Ayuntamiento y antiguo Pósito de Labradores.
Preside la Plaza la estatua del monarca Carlos III.
(foto: archivo propio)

LA IGLESIA DE SANTA ELENA

Responde a los modelos dieciochescos de corte clasicista con un esquema que se repite, con algunas variantes, en otras edificaciones religiosas de la zona de las Nuevas Poblaciones (Aldeaquemada, Carboneros, Guarromán, Navas de Tolosa).
Se trata de un templo de planta rectangular y alargada con una sola nave de cajón cubierta con bóveda de cañón realizada en yeso con lunetos dispuestos simétricamente a cada lado, recorriendo los flancos una gruesa cornisa que se quiebra en redondo a la altura de aquéllos. La nave se divide en tres tramos que marcan dichos lunetos. Pequeñas hornacinas con arco de medio punto se distribuyen en los muros laterales, situadas una en cada tramo (seis en total). Las más cercanas al presbiterio presentan retablos arquitectónicos clásicos, compuestos por pilastras que sostienen un sencillo entablamento y frontón triangular como remate. Un arco toral de medio punto da paso al presbiterio, cubierto con bóveda de arista e iluminado por dos grandes óculos a cada lado. La imagen de la titular del templo, Santa Elena, preside un retablo de obra de columnas dóricas que sostienen un entablamento y frontón curvo.
En el presbiterio, lado de la Epístola, se abre una puerta que comunica con la sacristía, espacio rectangular, al igual que la Capilla del Santísimo, situada en el mismo lado, pero en los pies de la iglesia. Aquí se encuentra también el coro, en alto, sobre un gran arco escarzano. Debajo, una puerta en el lado del Evangelio comunica con la casa parroquial.

Interior de la iglesia de Santa Elena
(foto: archivo propio)

Presbiterio. Retablos mayor y laterales de obra
(foto: archivo propio)
 
En el exterior destaca la fachada principal, la única visible del edificio, pues se halla la iglesia rodeada de edificaciones. Realizada en sillería y encalada en la zona central, se accede mediante escalinata. En el primer cuerpo se abre la puerta de arco de medio punto sobre impostas enmarcada por pilastras toscanas que sostienen un sencillo entablamento. La portada se remata con un frontón triangular, a cuyos lados se sitúan dos grandes óculos. Una cornisa separa el primer cuerpo de la airosa espadaña, elemento que confiere a la fachada un carácter vertical que contrasta con la horizontalidad de los edificios de la plaza. Esta espadaña se divide en tres cuerpos cuya anchura disminuye con la altura. Todos se decoran con bolas en las esquinas. En el primero se abre un pequeño óculo, en el central dos vanos de medio punto para campanas y en el superior un único vano, también de medio punto, que no alberga campana.
La Iglesia alberga algunas piezas interesantes de patrimonio mueble, especialmente dos cuadros, uno de Santa Catalina de Alejandría del siglo XVII y el otro de la Inmaculada Concepción de fines del XVIII. Hubo otro antiguo lienzo situado en el coro en el que se representaba la Batalla de las Navas de Tolosa, perteneciente a la antigua ermita de Santa Elena, que fue robado en 1979.

Cuadro de Santa Catalina de Alejandría en la Iglesia de Santa Elena
(foto: archivo propio) 


Bibliografía:

- Pérez Fernández, Francisco José; Quesada Quesada, José Joaquín. Tres lienzos de la Iglesia parroquial de Santa Elena. BIEG nº 209. 2014.
- Torres Jiménez, Juan Carlos. Oratorios y primeras iglesias de la frontera giennense en los inicios de la restauración cristiana (1158-1225). Revista Giennium. Nº 12, 2009.




El Puente de Ariza en ÚBEDA


Puente de Ariza sobre el río Guadalimar
(foto: archivo propio)
¿CÓMO LLEGAR?

Desde Úbeda hay que tomar la carretera autonómica A-301 La Carolina-Úbeda. A 8 km. sale un desvío a la izquierda (punto kilométrico 39). Se trata de la antigua carretera, que desciende hasta el embalse del Giribaile, y que cruzaba el río Guadalimar en dirección Norte-Sur por el histórico puente objeto de nuestro artículo. Este último tramo, de 4,3 km., se encuentra en mal estado de firme y hay que ir despacio.

Puente de Ariza desde la carretera vieja que desciende al valle del río Guadalimar
(foto: archivo propio)

UN POCO DE HISTORIA

En el contexto de la pujanza económica que vive Úbeda en el siglo XVI, este puente se construyó por iniciativa del Concejo de la ciudad -que lo sufraga en su totalidad- para mejorar sus comunicaciones con Levante y La Mancha a través de la comarca del Condado. El encargado de las trazas fue el arquitecto Andrés de Vandelvira, mientras que el cantero ubetense Antón Sánchez se ocuparía de su construcción. Las obras comienzan en 1563 y están prácticamente concluidas en 1575.
Vandelvira tenía experiencia previa en este tipo de construcciones de ingeniería desde que trabajara en Cuenca junto a su suegro, el maestro cantero Francisco de Luna, autor del puente de San Pablo de aquella ciudad -hoy desparecido y sustituido por otro-, en el que Vandelvira también participó. En las mismas fechas en que comienzan las obras del puente de Ariza, el de Alcaraz presenta también las trazas de otro puente, sobre el río Guadalmena (entre los términos de Siles y Montiel), actualmente desaparecido.
En la cartografía hasta finales del siglo XVIII, este puente era indicado con el nombre de "Puente Nueva". No será hasta principios del siglo XX cuando aparezca con su actual denominación.

El Puente de Ariza en una fotografía de 1866 realizada por Jean Laurent
(Biblioteca Nacional)

El puente se modifica en el siglo XIX, concretamente en el año 1847, rectificando las rasantes para eliminar la fuerte pendiente de las dos rampas originales que convergían en la parte central y que le conferían un aspecto en punta, mucho más acusado que el que hoy en día tiene. También se suprimen los pretiles de obra, sustituyéndolos por barandas de metal y se reconstruyen algunos de los tajamares, cambiando su aspecto de redondeados a puntiagudos.
En la segunda mitad del siglo XIX se le añaden dos grandes taludes en los extremos realizados al plantearse el actual trazado de la carretera con una curva de entrada y otra de salida del puente, en contraste con el camino original recto.
La puesta en funcionamiento del embalse del Giribaile en 1997 supuso la desviación de la antigua carretera C-3217 Úbeda-Arquillos. La nueva carretera A-301 incluyó un nuevo puente aguas arriba, más elevado, para salvar la cola del pantano en esta zona. Cuando el embalse alcanza su nivel máximo, el antiguo puente de Ariza queda sumergido bajo las aguas, y sólo es visible en épocas de sequía o, en ocasiones, durante el verano.
En 1993 fue incoado expediente para su declaración como Monumento.
La belleza de sus cuidadas proporciones, la obra de cantería empleada y su autoría reconocida en el gran arquitecto Andrés de Vandelvira, hacen del puente de Ariza una de las obras de ingeniería más importantes del renacimiento andaluz y español.


EL PUENTE DE ARIZA

El Puente de Ariza se encuentra edificado a una cota de 320 m. sobre el nivel del mar. Úbeda, que se encuentra a una distancia de 12 km. por carretera, se eleva a 750 m. de altitud, por lo que el desnivel es ligeramente pronunciado en el descenso al valle del Guadalimar desde la ciudad.
Construido en piedra arenisca cortada en sillarejo, este puente renacentista responde sin embargo a la tipología de "lomo de asno", más propia de la Edad Media. Y es que su paso no es llano sino compuesto de doble rampa que converge en la parte central, sobre el arco principal.
Su estructura es simétrica, formada por cinco ojos con arcos de medio punto y bóveda de cañón, siendo el central el de mayores dimensiones (32,7 m. de luz o anchura), reduciéndose en tamaño y altura los restantes hacia los extremos. En esta época se construyeron otros puentes con la singularidad de la gran luz de sus bóvedas centrales, como el de Marmolejo (Jaén) o los de Montoro y Benamejí (Córdoba).
Sus dimensiones se completan con una longitud de 99,5 m., anchura de 6,3 m. y altura máxima de 17 m.
Los pilares del puente se asientan en basamentos de hormigón y cal. Debajo de uno de los arcos laterales (margen izquierda del río) existe otro arco ligeramente más estrecho y posiblemente más antiguo, correspondiente quizás a un proyecto anterior, del año 1512, que no llegó a ejecutarse.
Posee cuatro tajamares -contrafuertes que reparten el agua-. Los de la margen izquierda son, angular aguas arriba, y semicircular aguas abajo. Los de la margen derecha son ambos angulares e irregulares en su forma.

Fachada Oeste del Puente de Ariza
(foto: archivo propio)

Fachada Este del Puente Ariza
(foto: archivo propio)

Detalle de la fachada Oeste. Nótese el arco más antiguo debajo del segundo ojo del puente.
(foto: archivo propio)

La decoración del puente es muy sobria, limitándose a una sencilla moldura semicircular por encima de las dovelas de los arcos. En la fachada Oeste, en la clave del segundo arco (margen izquierda) aparece el único relieve, consistente en una figura antropomorfa alada no identificada, algo desgastada, en la que algunos han querido reconocer la imagen de San  Miguel Arcángel, patrón de la ciudad de Úbeda desde su conquista cristiana en el siglo XIII.

Relieve en la dovela clave y adyacentes con la figura antropomorfa alada
que posiblemente sea la representación de San Miguel, patrón de Úbeda.
(foto: archivo propio)


SALVAR EL PUENTE DE ARIZA

Desde finales de los años 90 del siglo pasado, varias han sido las iniciativas para la recuperación del puente de Ariza de su tumba subacuática mediante su traslado a otra ubicación. El deterioro del puente se hace latente con el paso del tiempo, ya que el agua, el mayor disolvente del mundo, está empezando a dañar su estructura.
Hubo un proyecto inicial de traslado en 1997, cuando la presa del Giribaile comenzó a embalsar agua. El Ministerio de Medio Ambiente, cuya titular entonces era Isabel Tocino, destinó 800 millones de pesetas para desmontar el puente piedra a piedra y reconstruirlo en las inmediaciones de la Ermita del Gavellar o de Nuestra Señora de Guadalupe, patrona de la ciudad. El traslado nunca llegó a ejecutarse. Desde entonces, la sociedad civil de Úbeda e incluso diversas asociaciones de defensa del Patrimonio a nivel provincial han reclamado sin éxito la actuación urgente para salvar este monumento, que sigue durmiendo bajo las aguas a la espera de un pronto rescate que las distintas administraciones le niegan.


Bibliografía:

- Martínez Peñarroya, José. Paisaje y Arquitectura renacentista en el valle del Guadalquivir: el Puente de Ariza (Úbeda). Revista Arqueología y Territorio Medieval. Universidad de Jaén, 2000.