Ermitas y Santuarios de Jaén. La Ermita de San Roque de SILES


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Diversas vistas exteriores de la Ermita de San Roque de Siles
(foto: archivo propio)

Imagen de San Roque, patrón de Siles
(foto: archivo propio)

Fue Siles un importante emplazamiento fortificado en la Edad Media, clave en las guerras de frontera contra los vecinos nazaríes del reino de Granada. Poco queda hoy de aquella muralla que protegía a la población y que fue curiosamente costeada por los propios vecinos. Pero el enemigo no siempre se presenta en forma humana y, siglos más tarde, los sileños tuvieron que buscar la protección divina para librarse de los estragos de la epidemia de la peste. Y obtuvieron respuesta favorable, encomendándose a San Roque, cuya celebración tiene lugar el día 16 de Agosto. Y en agradecimiento se edificó una ermita en el siglo XVIII a las afueras de la población.  Aunque bien es cierto que el pueblo, muy devoto de su patrón, tanto ha querido acercarse a él que las casas llegan ya hasta la misma ermita.
Se trata de un edificio sencillo, diría que muy serrano -como el propio pueblo donde se ubica-, por su construcción, y por un precioso artesonado de madera de pino que cubre la única nave del templo y que le confiere ese encantador aire rural. El presbiterio, separado de la nave por arco toral de medio punto, se cubre con bóveda semiesférica sobre pechinas. Aquí se encuentra, en el testero frontal, el retablo de San Roque, en ladrillo visto, de reciente construcción. Fue inaugurado concretamente el 20 de Junio del año 2009 y costeado por la familia Cervera-Vélez. San Roque ocupa la hornacina central, y flanqueándolo, San Antón y San Antonio de Padua.

Interior de la Ermita de San Roque. Nave del templo. 
A la izquierda, retablo de San Isidro Labrador
(foto: archivo propio)


Artesonado de madera de pino de la Ermita de San Roque de Siles
(foto: archivo propio)


Bóveda semiesférica del Presbiterio y Retablo de San Roque
(foto: archivo propio)


Vista del interior de la Ermita de San Roque desde el Presbiterio
(foto: archivo propio)

Exteriormente presenta mampostería revocada y sillares regulares en las esquinas, dos portadas de sencillos arcos de medio punto, una a los pies, precedida de un amplio cobertizo, y otra en el lado de la Epístola, y una pequeña espadaña con campana. Un agradable parquecillo se sitúa junto a la ermita.

Portada del lado de la Epístola
(foto: archivo propio) 


Portada de los pies de la Ermita y cobertizo en madera de pino
(foto: archivo propio)


Espadaña de la Ermita de San Roque
(foto: archivo propio)


Parque junto a la Ermita
(foto: archivo propio)
 
En esta ermita se custodian las calderas de cobre en las que cada 16 de Agosto, festividad del patrón de Siles, se cocina la carne de las reses que han participado en los típicos encierros, repartiéndose en caridad seguidamente entre los asistentes. Se trata de un rito medieval, y uno de los festejos tradicionales de mayor interés antropológico de la Provincia de Jaén.
La caldera antigua databa del año 1576, realizada por un tal Sesarino, de origen napolitano. Un descendiente de éste, llamado así también, la sustituyó por otra en 1853, que actualmente se conserva, aunque de nuevo fue sustituida en 1992 por otra de mayores dimensiones, y costeada por los vecinos de la localidad.

Calderas de San Roque, hechas de cobre, expuestas en el interior de la Ermita
(foto: archivo propio)


Estandarte antiguo bordado con la imagen de San Roque en el centro
(foto: archivo propio)

Cuadro del Ecce Homo en el Presbiterio de la Ermita de San Roque
(foto: archivo propio)

Antigua pila de agua bendita en piedra
(foto: archivo propio)






Personajes Ilustres de Jaén: RAFAEL ZABALETA FUENTES



Rafael Zabaleta Fuentes
 
Hoy, día 6 de Noviembre, hace exactamente 104 años que vino al mundo en un pequeño y serrano rincón de Jaén uno de los grandes pintores de la Historia del Arte español, Rafael Zabaleta Fuentes. 
La grandeza de este pintor no sólo reside en sus cuadros, de una enorme maestría técnica, sino también en su forma de alcanzar la universalidad sin apenas salir de su pueblo natal, Quesada, trasecendiendo lo local mediante la fuerza expresiva de su pintura. Ya en vida, Zabaleta tiene tantos admiradores como el otro gigante de la pintura coétaneo a él, Pablo Picasso, quien también sabe apreciar la personal visión del universo rural del pintor jiennense. El crítico Eugenio D´Ors explica con estas palabras esta veneración ante la obra de Zabaleta: "Ignoro el año en que nació en Quesada, provincia de Jaén, el pintor Rafael Zabaleta. Tal vez un día se escogerá convencionalmente este dato como el principio de la Era en que se consumó una revelación decisiva en la pintura española... Lo característico de este pintor es la brillantez alucinante, la turgente plenitud...". El poeta José Hierro también supo captar en pocas palabras la admiración que despertaban sus cuadros: "Yo creo que él sentía en Solana, pero hablaba en Picasso", haciendo alusión a que su obra reúne, de aquél el sentimiento y el contenido tan ligados a la tierra española, y la visión expresionista, cubista y lumínica del genio malagueño.



BIOGRAFÍA

ORÍGENES Y ETAPA DE JUVENTUD

Rafael Zabaleta Fuentes nace en Quesada el 6 de Noviembre de 1907 en el seno de una acomodada familia burguesa. Su padre, Isidoro Zabaleta, de origen vasco aunque nacido en La Rioja, se había casado con la quesadeña Juliana Fuentes. Tras su infancia en el pueblo, Zabaleta estudia el bachillerato en Jaén, e ingresa en la Escuela Superior de Bellas Artes de San Fernando de Madrid en 1927, terminando la carrera en 1931. Al año siguiente, participa en su primera exposición, colectiva, con los alumnos de Bellas Artes. El cuadro con el que concurre, La Pareja, causa muy buena impresión y aparece reproducido en la revista Blanco y Negro. 
En 1935 realiza su primer viaje a París, ciudad que a partir de entonces visitará regularmente, pero nunca para quedarse, pues siempre regresa a su Quesada. Allí tendrá oportunidad de conocer a Picasso, Manuel Ángeles Ortiz o Vázquez Díaz, y se familiarizará con las vanguardias, sobre todo a través de la obra de Van Gogh y Cezanne, que le influyen poderosamente.
En 1939, durante la guerra civil española, Zabaleta es apresado junto con otros miembros del Frente Popular y conducido al campo de prisioneros de Santiago de Calatrava, aunque pronto es liberado.


Autorretrato. 1956. Óleo sobre lienzo. 61 x 50 cm.
Museo Zabaleta (Quesada)


ETAPA DE MADUREZ

Por intermediación del escultor Manolo Hugué, conoce al galerista Aurelio Biosca, quien le abre las puertas de su galería de Madrid para realizar una muestra individual en 1942, a la que concurre con 20 óleos y 2 acuarelas. Durante estos años, Zabaleta comienza a crear la serie Los sueños de Quesada, cuadros oníricos, de un profundo surrealismo, que cosechan un éxito importante, tanto que Camilo José Cela edita un libro en 1963 con el título El solitario y los sueños de Quesada.
Desde que se afinca en Madrid, participa activamente en tertulias, como la del Café de Gijón, dibuja y pinta en el Círculo de Bellas Artes y pasa a formar parte una plataforma de artistas, la "Academia Breve de Crítica de Arte" fundada por D´Ors en 1941. La década de los 40 será de una frenética actividad creadora y expositiva. Participa en exposiciones individuales y colectivas en Madrid, fundamentalmente, y en Barcelona y otras ciudades españolas, mostrando su obra en galerías privadas y en el Museo Nacional de Arte Moderno de Madrid.
En 1947 se publica su primera monografía, realizada por Ramón Descalzo Faraldo. En 1949, cuando en España es ya un pintor consagrado, vuelve a viajar a París, donde visitará a Picasso de nuevo. Su primera exposición individual en el Museo Nacional de Arte Moderno de Madrid tendrá lugar en 1951, con un total de 27 óleos y 34 dibujos. En este mismo año el Ayuntamiento de Quesada le nombra "Hijo Predilecto" de la localidad y le pone su nombre a la calle donde el pintor tiene su residencia. Será entonces cuando se inicien los estudios y proyectos para crear en Quesada un Museo de Arte Contemporáneo.
Los 50 serán los años de su reconocimiento internacional. En 1955 participa en la III Bienal Hispanoamericana de Arte celebrada en Barcelona, donde obtiene el premio de la UNESCO, organismo que adquiere la obra. Participa en la Bienal del Mediterráneo de Alejandría (1955), en la Muestra Internacional en el Pabellón de España de la Exposición Internacional de Bruselas (1958), en la Muestra "Art et Travail" de Charleroi, Bélgica (1958), en la Exposción "La gravure espagnole contemporaine" del Museo Galliera de París (1959), y en la XXX Bienal de Arte de Venecia (1960). Miguel Delibes plasma el sentimiento que despierta cada una de estas muestras: "Para mí Zabaleta es uno de los grandes pintores de este siglo, el mundo rural que Zabaleta levantó con sus pinceles es el que me hubiera gustado levantar a mí con la pluma... Los temores de Zabaleta a ser eclipsado -devorado- por la pintura de vanguardia ya empieza a verse que carecían de fundamento. Él es un grande y como tal pervive y pervivirá".
En febrero de 1960, durante su estancia en Almería, a donde iba con frecuencia a visitar a su gran amigo y pintor Jesús de Perceval, perteneciente a la corriente de los llamados "pintores indalianos", sufre un infarto al corazón. El 24 de Junio de ese mismo año fallece en Quesada tras un derrame cerebral. Dona la mayor parte de su obra a la villa de Quesada, lo que permite en 1963 la creación del Museo Zabaleta, que alberga una colección con más de 100 obras del pintor.


SU OBRA

La obra de Zabaleta se ha incluido dentro de la linea denominada "realismo expresionista español", que arranca con Goya, sigue a través de Isidro Nonell y Gutiérrez Solana y se continúa en Zabaleta.


ETAPA DE DEFINICIÓN DE SU LENGUAJE ARTÍSTICO

Después de un periodo de formación del que se conservan escasas obras, posiblemente desechadas por el propio Zabaleta, la década de los 30 serán años de reflexión y búsqueda de su propia estética. Esta etapa se caracteriza por el eclecticismo y por la pluralidad compositiva influenciada por los maestros de la vanguardia europea, sin destacar todavía los hallazgos personales.
La temática es muy variada, siendo notorias las escenas circenses, de influencia picasiana, y paisajes imaginativos y exóticos. Cezanne y Van Gogh serán también influencias poderosas en esta época.

 
Hombre sentado ante mesa escribiendo. 1932. Óleo. 78 x 58 cm.
Museo Rafael Zabaleta (Quesada)


Tres mujeres desnudas. 1934. Óleo. 92 x 62 cm.
Museo Rafael Zabaleta (Quesada)



Autorretrato sentado con traje azul. 1935. Óleo. 91 x 71 cm.
Museo Rafael Zabaleta (Quesada)


Cazador con salacot y negra en barca. 1941. Óleo. 100 x 80 cm.
Museo Rafael Zabaleta (Quesada)


Arlequín y payaso con careta. 1942. Óleo. 81 x 60 cm.
Museo Rafael Zabaleta (Quesada)

EXPRESIONISMO SOMBRÍO O PERIODO DE DEFINICIÓN DE UNA ESTÉTICA

Esta etapa se puede enmarcar entre 1942 y 1949. Se va definiendo su formulación temática y un lenguaje propio, pero sin producirse un cambio radical con el periodo anterior, es más bien un cambio paulatino.
La obra de Zabaleta adopta tonos sombríos, figuras herméticas, gestos hoscos. La novedad temática es la incorporación de los temas campesinos (la tierra con sus labriegos y sus hombres), urbanísticos (reducidos al ámbito local) y los espacios intimistas (representados en escenas de interiores).
Se trata de una obra recia y fuerte, sin audacias en el color, formas volumétricas bien cuidadas, tonos moderados y disposición equilibrada.

  

Interior campestre. 1944. Óleo. 81 x 100 cm.
Colección particular

Retrato de mujer sentada con traje negro. 1944. Óleo. 80 x 64 cm.
Museo Rafael Zabaleta (Quesada)


Desnudo de mujer y autorretrato. 1945. Óleo. 100 x 85 cm.
Museo Rafael Zabaleta (Quesada)

EXPRESIONISMO RUTILANTE O PERIODO DE SUS GRANDES CONQUISTAS

Esta etapa se corresponde con la década de los años 50. Se caracteriza por acentuar la intensidad del color y buscar la simplificación de las formas.
Las composiciones se ajustan a esquemas geométricos, se incrementa la fuerza cromática hacia el fauvismo, se aleja del sistema perspectivo tridimensional, disminuyendo la profundidad espacial de sus cuadros.
Aparecen las iluminaciones artificiales que caracterizan sus nocturnos, las figuras adquieren rigidez y frontalidad, agudizando el hieratismo y la atemporalidad y las formas se hacen simples, definidas y estilizadas.
El repertorio temático se amplía con matarifes, escenas de playa, faunas, pájaros, desnudos nocturnales, formas antropomorfas y composiciones lineales de pura geometría y rigor abstraccionista.
  

Romeras de Tíscar. 1950. Óleo. 100 x 80 cm.
Museo Rafael Zabaleta (Quesada)



Maternidad. 1952. Óleo. 100 x 81 cm.
Museo Provincial (Jaén)


Campesinas. 1952. Óleo. 81 x 100 cm.
Museo Rafael Zabaleta (Quesada)


Familia campesina. 1957. Óleo. 81 x 100 cm.
Museo Rafael Zabaleta (Quesada)


Jardín del museo. 1957. Óleo. 81 x 100 cm.
Museo Rafael Zabaleta (Quesada)


La vieja y la niña. 1957. Óleo. 81 x 65 cm.
Museo Rafael Zabaleta (Quesada)


 El Sátiro. 1958. Óleo. 64 x 81 cm.
Museo Rafael Zabaleta (Quesada)


"SUEÑOS DE QUESADA"

El nombre es debido a Eugenio D´Ors, que fue el que expuso por primera vez esta obra en Barcelona en 1942. Se trata de una serie temática ejecutada en pincel, utilizando el procedimiento de agua-tinta. Son un total de 35 dibujos esquemáticos y fuertemente contrastados en blanco y negro, realizados en los años 30. Sus tamaños aproximados son de 30-35 x 25-30 cm.
La temática es un conjunto de impresiones depositadas en el subconsciente, resultado de visiones de su niñez o de situaciones anímicas posteriores. El carácter surrealista es evidente. Los temas son: el mundo, el demonio y la carne.



"No son dragones, no"
(en referencia a la I Guerra Mundial)

"Meditación por la descarnada señora muerte"
(evocación atormentada del sexo y la muerte)
 
Bibliografía:

- VVAA. Enciclopedia General de Jaén. Málaga, 2008.
- VVAA. Jaén, Pueblos y Ciudades. Jaén, 1997.


Enlaces de interés:

- www.museozabaleta.org (Museo Rafael Zabaleta, Quesada)
- www.fundacionzabaleta.org (Fundación Zabaleta)





Jaén de película. "El Pequeño Coronel" (1960)

Quisiera inaugurar hoy una nueva sección en el blog titulada "Jáen de película". A pesar de los bellos rincones que jalonan nuestra tierra, la industria del cine siempre ha sido esquiva a la hora de fijarse en los paisajes jiennenses como posibles escenarios para rodar películas. Son pocos, por tanto, los casos de directores que han escogido Jaén como telón de fondo para plasmar sus historias. No obstante, hay excepciones, y esas son las que vamos a visualizar y comentar en esta sección. 
Comenzamos hoy con la película titulada "El Pequeño Coronel", realizada en 1960, con Joselito, el niño cantor prodigio del cine español de esta época, como protagonista. Algunas de sus secuencias fueron rodadas en Andújar y Despeñaperros.

Cartel de la película
Nombre: "El Pequeño Coronel"
Año: 1960
Director: Antonio del Amo
Productor: Cesáreo González
Duración: 82 min.
Protagonistas: Joselito, Carlos Larrañaga, María Mahor, Tomás Blanco, Jesús Tordesillas, Fernando Sancho, Rafael López Somoza.
Escenarios jiennenses: Andújar, Despeñaperros.






SINOPSIS

Joselito es el hijo del coronel José de Alvear, Conde del Almendro. Cuando su heroico padre muere en las colonias víctima de una epidemia de cólera, el niño queda en poder de su tutor y albacea, su tío Martín, que quiere apoderarse de su fortuna. Cuando éste le envía a un internado es capturado por la partida de bandoleros del malvado Valenzuela, que quiere pedir rescate por él. Pero Joselito escapa y cae en poder de la banda del "Cucú", unos proscritos a los que se impone gracias a su dominio de las pistolas y el timbre de su voz, y con cuya ayuda desbaratará los planes de su malvado tío.

LA PELÍCULA Y JAÉN

En el primer fragmento, aparece Joselito montando a caballo, después de huir de los bandidos. Los paisajes que se aprecian al fondo se corresponden con el paraje de Despeñaperros. La secuencia se traslada enseguida a la plaza de España de Andújar, donde aparecen el dúo protagonista adulto, un jovencísimo Carlos Larrañaga, que pretende a una también joven María Mahor, en el papel de la hija del Corregidor de la ciudad. Delante de la portada principal de la Iglesia de San Miguel, reciben la noticia de que Joselito ha sido secuestrado.



En este otro fragmento aparece de nuevo la Plaza de España de Andújar, con un repique de campanas llamando a misa de domingo desde el campanario de la iliturgitana Iglesia de San Miguel. En la secuencia, los componentes de la banda del "Cuco", disfrazados, intentan capturar al tío de Joselito durante la celebración de la misa.


Iglesias de Jaén. Antigua Iglesia de Nuestra Señora de la Consolación de LAHIGUERA


Interior de la antigua Iglesia de Ntra. Sra. de la Consolación de Lahiguera
(foto: archivo propio)

Como jiennense que soy, sé perfectamente del carácter abierto y amable de los míos, pero desde luego es algo que compruebo cada vez con mayor frecuencia en mis "safaris" fotográficos por la Provincia. De nuevo en Lahiguera pude ser testigo de la afabilidad de la gente de Jaén, curtida por los siglos en esta tierra de paso. 
Era una tarde calurosa de mediados de Julio, aparqué mi coche junto a la Iglesia de Nuestra Señora de la Consolación, "la de arriba", que estaba cerrada, y pregunté a una vecina que pasaba por allí en ese momento si conocía a alguien que pudiera dejarme las llaves de la iglesia para fotografiarla en su interior. Me indicó amablemente la puerta a la que debía de llamar, calle abajo, y me dispuse a hacerlo, no sin cierto reparo, pues no me gusta molestar a la gente, y menos a esas calurosas horas. Don Luis Zafra me abrió la puerta, era la persona que andaba buscando, un hombre de mediana edad, de aspecto bondadoso, que se ofreció sin ningún tipo de reparo a enseñarme el templo. Es más, acabada la visita, se mostró dispuesto a mostrarme también la iglesia "de abajo", ofrecimiento que no rechacé por supuesto. Mi más sincero agradecimiento a Don Luis por su gesto desinteresado, por desvelarme los entresijos de la historia del edificio y por su preocupación por el estado de conservación de la parroquia, que no es bueno precisamente, por lo que aprovecho también para dar un toque de atención a las autoridades competentes para que empiecen a poner remedio.

LA IGLESIA DE NTRA. SRA. DE LA CONSOLACIÓN
 
Esta iglesia se construyó a finales del siglo XV y estaba vinculada en su origen al castillo de la Tercia, cuyos escasos restos se conservan junto a ella (concretamente un muro perimetral de escasa altura de lo que hubo de ser una gran torre del homenaje). El templo serviría de capilla al citado castillo.

Restos del castillo de la Tercia junto a la iglesia parroquial
(foto: archivo propio)


Presenta el edificio planta rectangular, de una sóla nave, aunque con sendas capillas laterales también rectangulares a la altura de la cabecera que sobresalen de la planta salón y superan en longitud al propio presbiterio, que queda de esta manera retranqueado en el exterior. Cubre la estructura un bello artesonado mudéjar en madera, de par y  nudillo, con cinco tirantes ornamentados con lacerías que apoyan en canes, siendo el resto de la estructura sobria en decoración. Se aprecia también el estilo mudéjar en los arcos de medio punto, en ladrillo visto, que separan las capillas laterales de la nave, así como en otros restos arquitectónicos en los muros perimetrales.

Artesonado mudéjar. Iglesia de Ntra. Sra. de la Consolación de Lahiguera
(foto: archivo propio)

Del siglo XVII es el coro, que se sitúa a los pies del templo, de vigas lisas que apean sobre puente transversal que a su vez apoya sobre zapatas de madera y una columna de orden toscano de gran basa en el centro.
Durante la guerra civil se destruyó el retablo mayor que presidía el llamado Señor de las Aguas. En 1949 se sustituyó por otro que preside desde entonces el Señor de la Capilla, nombre con el que también se denomina esta iglesia.


Coro en alto a los pies de la iglesia
(foto: archivo propio)


Retablo mayor de la Iglesia de Ntra. Sra. de la Consolación
(foto: archivo propio)


Señor de la Capilla, crucificado que preside el retablo mayor
(foto: archivo propio)


En el exterior, destaca la única portada del templo, lateral, situada en el lado de la Epístola, probablemente del siglo XVII. Es de líneas muy sencillas a la par que clásicas, adintelada, con pilastras toscanas que sostienen un entablamento muy sobrio, carente de decoración. Sobre el conjunto, un ventanal también adintelado. Este muro presenta un aparejo regular de sillares de piedra, y dos grandes arcos de ladrillo ciegos, de los cuales el de la derecha abarca la citada portada. Esto puede dar idea de la intención original de hacer un templo a tres naves, que finalmente quedó en una sola, puesto que estos arcos son continuación del que da acceso a la capilla lateral.

Portada lateral del templo
(foto: archivo propio)

La torre-campanario actual, que sustituye a una espadaña derruida a principios del siglo XX, se comenzó a levantar en 1956, culminándose al año siguiente. Su base es cuadrada y posee dos cuerpos. En el primero, de mayor longitud, se abren óculos dispuestos verticalmente en la caña y enmarcados por sencilla moldura. El segundo cuerpo está achaflanado para dejar hueco en las esquinas a cuatro pinaculillos, mientras en sus caras se abren parejas de ventanas de medio punto para albergar las campanas. Se remata con chapitel piramidal de color rojo.


Interior del campanario. Hueco de la escalera
(foto: archivo propio)


Don Luis Zafra en el interior del cuerpo de campanas
(foto: archivo propio)


Vista del campanario de la iglesia
(foto: archivo propio)




Bibliografía:

- VVAA. Guía artística de Jaén y su Provincia. Jaén, 2005.
- VVAA. Jaén, Pueblos y Ciudades. Jaén, 1997.