La Pasión Viviente en SEGURA DE LA SIERRA


Cristo carga con la Cruz en la Pasión Viviente de Segura de la Sierra
Al fondo, la imponente mole del castillo de la localidad
(foto: archivo propio)

De las tradiciones relacionadas con la Semana Santa que se celebran en la Provincia de Jaén es sin duda una de las más interesantes la Pasión Viviente que cada Viernes Santo por la mañana tiene lugar en el pintoresco pueblo de Segura de la Sierra. Si al atractivo de la representación teatralizada le unimos el telón de fondo que suponen una serie de típicos rincones de la población en donde se llevan a cabo las diferentes secuencias de la Pasión y Muerte de Cristo, el resultado es una puesta en escena muy vistosa a la par que sobrecogedora.
Esta tradición se remonta al año 1982, cuando un grupo de jóvenes del pueblo, de forma completamente amateur, comienza a realizar la representación durante la mañana del Viernes Santo. Se trata de una pasión viviente humilde, de limitados recursos, pero desde luego que el empeño de los actores y actrices suple cualquier carencia de medios.


LA PASIÓN VIVIENTE
LAS ESTACIONES DEL VIACRUCIS

Sobre las 11 de la mañana comienza la representación, que tendrá una duración aproximada de dos horas.
En el interior de la Iglesia de Santa María del Collado de la localidad tienen lugar los episodios del Lavatorio de los pies a los apóstoles y la Última Cena.

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Escenas del Lavatorio y la Última Cena en el presbiterio de la Iglesia de Segura de la Sierra
(fotos: archivo propio)

Seguidamente, los actores que interpretan a los apóstoles y a Cristo salen de la Iglesia y van a orar al huerto de los olivos. El escenario elegido es la monumental fuente imperial de Carlos V, del siglo XVI. Unos soldados romanos vienen y llevan a cabo el prendimiento de Cristo, y es en este momento cuando comienzan las catorce estaciones del Viacrucis de la Pasión.

Prendimiento de Cristo junto a la fuente monumental de Carlos V
(foto: archivo propio)

1. Jesús es condenado a muerte. La comitiva teatral y los espectadores se dirigen hasta el Ayuntamiento de Segura de la Sierra, un elegante edificio renacentista, antiguo Colegio de los Jesuitas en la localidad, que ha sido restaurado recientemente. El edificio se encuentra anexo a la llamada Puerta Nueva en la antigua muralla, y en los exteriores de estos emplazamientos tiene lugar el juicio a Jesús por el Sanedrín judío con el sumo sacerdote Caifás a la cabeza. Mientras tanto, abajo, en la calle, se produce el episodio de las negaciones de Pedro.

Jesús, en lo alto de la Puerta Nueva, es interrogado por Caifás desde el balcón del Ayuntamiento
(foto: archivo propio)

Cristo es conducido ante el gobernador romano Poncio Pilato. La representación se traslada ahora a los jardines que preside el busto de Don Martín Pérez de Ayala, hijo ilustre de Segura de la Sierra, que fuera Arzobispo de Valencia a mediados del siglo XVI. Aquí Jesús será interrogado, mandado azotar y condenado definitivamente a muerte.

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Interrogatorio, maltrato y condena de Cristo
En la última fotografía, y en primer plano, el busto del Arzobispo Don Martín Pérez de Ayala,
que labrara el escultor cántabro Víctor de los Ríos en 1957.
(fotos: archivo propio)


2. Jesús carga con la Cruz. Después de ser condenado, Jesús carga con la Cruz e inicia su particular Vía Dolorosa hacia el Gólgota. Se trata de un trayecto de aproximadamente 500 metros entre este punto y el lavadero de Góntar a través de la carretera que sale del pueblo hacia el interior de la sierra, y a lo largo de la cual tendrán lugar las siguientes estaciones del Viacrucis.
De marcado efectismo es el ahoracamiento de Judas en un pino, que el público puede contemplar cuando se sale del pueblo por dicha carretera, a la derecha.

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(fotos: archivo propio)

3. Jesús cae por primera vez.

(foto: archivo propio)

4. Jesús se encuentra con su Madre.

(foto: archivo propio)

5. Simón "el Cirineo" ayuda a Jesús a cargar con la Cruz.

6. La Verónica limpia el rostro de Jesús.
 
(foto: archivo propio)

7. Jesús cae por segunda vez.

8. Jesús consuela a las hijas de Jerusalén.

9. Jesús cae por tercera vez.

10. Jesús es despojado de sus vestiduras. La comitiva ha llegado al Gólgota, la ladera del cerro de Góntar, a cuyos pies se levantan los antiguos lavaderos del pueblo, hoy restaurados. Antes la crucifixión se hacía en la ladera del mismo cerro del castillo, pero recientemente se ha cambiado el emplazamiento. Los soldados romanos despojan a Jesús de sus vestiduras y se disponen a clavar en la Cruz al Hijo de Dios.

(foto: archivo propio)



11. Jesús es clavado en la Cruz. En medio de un paisaje impresionante, con el viejo castillo de Segura como testigo, Jesús agoniza en la Cruz y pronuncia las frases evangélicas antes de expirar.

Un soldado ofrece a Jesús una esponja empapada en vinagre
(foto: archivo propio)

12. Jesús muere en la Cruz. Jesús exhala su último aliento y su cabeza se inclina hacia un lado. Todo se ha consumado. Un solo de corneta desgarra el silencio sepulcral en el triste mediodía del Viernes Santo, retumbando el sonido entre las cercanas montañas.

(foto: archivo propio)

13. El cuerpo de Jesús es bajado de la Cruz.

(foto: archivo propio)

14. El cuerpo de Jesús es colocado en el sepulcro. Tras el desenclavamiento, el cuerpo de Jesús es trasladado por los soldados romanos en unas parihuelas hasta el sepulcro, del cual hace las veces una amplia mesa de piedra que hay junto a los lavaderos.

(foto: archivo propio)

Acaba aquí una magnífica representación. Cristo ha muerto en Segura de la Sierra y se aguarda con esperanza la llegada del cercano Domingo de Resurrección, y claro que sí, la del próximo Viernes Santo para deleitarnos de nuevo con la escenificación teatral de la Pasión y Muerte de Jesús.

La Cruz desnuda frente al castillo de Segura de la Sierra
una vez finalizada la representación de la Pasión.
(foto: archivo propio)





 

Del Jaén perdido... Nazarenus Jiennensis. Nuestro Padre Jesús Nazareno de LINARES


Nuestro Padre Jesús Nazareno en la Iglesia de San Francisco.
Fotografía tomada en el año 1890.


BREVE HISTORIA DE LA COFRADÍA

Mientras en otras villas y lugares de la actual Provincia de Jaén la fundación de Cofradías para dar culto a Jesús Nazareno surgieron en el seno de Conventos de la Orden Carmelita, en el caso de Linares será en el Convento de San Francisco de Asís, fundado en 1554, donde tenga lugar el alumbramiento de la Cofradía llamada "de Santa Elena". Esta advocación hacía referencia a la emperatriz Elena, madre de Constantino, que mandó excavar en Jerusalén, en el lugar del Gólgota donde había sido crucificado Jesucristo, para encontrar la "Vera Cruz" o Verdadera Cruz, como así dice la leyenda que sucedió (véase el anterior artículo de esta sección: El Nazareno de Mancha Real). De ahí que, con populares denominaciones como "de las Cruces" o "de los Nazarenos", se les conociera también a estas cofradías instituidas para dar culto a Jesús con la cruz a cuestas.
La Cofradía linarense surgió en fecha indeterminada en la segunda mitad del siglo XVI, es decir, entre la fundación del convento franciscano en 1554 y 1601, año del que datan sus primeros estatutos, siendo obispo de Jaén Don Sancho Dávila y Toledo.
El siglo XVIII será de especial esplendor para la cofradía, convirtiéndose ya entonces en la más popular de Linares y llegándose incluso a realizar pujas entre los hermanos para sacar la imagen, como demuestra un documento de 1754.
En el año 1772 ingresa en la Cofradía el Ilustre Intendente Don Pablo Antonio José de Olavide, fundador de las Colonias de Sierra Morena, el cual propuso el nombramiento de Hermano Mayor Honorario al entonces príncipe Don Carlos de Borbón, futuro rey Carlos IV, quien en agradecimiento le concedió a la Cofradía el título de "Real".
Al año siguiente, en 1773, se reforman los estatutos, que de nuevo serán renovados en julio de 1909, fecha en la que la cofradía cambia su nombre por el "Cofradía de Nuestro Padre y Redentor Jesús Nazareno".

LA ANTIGUA IMAGEN DEL NAZARENO Y LOS ACONTECIMIENTOS QUE LLEVARON A SU DESAPACIÓN

La ola de anticlericalismo que inunda España en las fechas previas a la proclamación de la II República el 14 de Abril de 1931, afecta sin duda a las cofradías linarenses. Especial mención merecen los acontecimientos vividos el Viernes Santo, 3 de Abril de dicho año, en que la imagen del Nazareno es la única en salir en procesión gracias al celo del pueblo linarense, que exige al alcalde de la ciudad la celebración del acontecimiento, presidiendo él mismo el cortejo. Para más seguridad, un grupo de cuarenta o cincuenta personas de etnia gitana rodearon el trono del Nazareno en todo el recorrido, sustituyendo los cirios por garrotes. Curiosamente, la misma situación descrita vuelve a tener lugar en la Semana Santa de 1933, ya que en el año anterior, en 1932, no sale ninguna procesión a la calle. Tampoco en 1934 y siguientes, hasta llegar a la fatídica fecha de 1936 en que estalla la Guerra Civil.
La fotografía que ilustra la cabecera del artículo es bastante antigua, data del año 1890 y nos muestra la imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno en su templo de San Francisco. Posiblemente no sea la original que tuviera en sus inicios la cofradía, pues esta talla tiene rasgos barrocos y por sus rasgos estilísticos se puede atribuir a algún escultor de la escuela granadina del XVII. De gran porte y mirada perdida hacia el suelo, la elegante talla viste una magnífica túnica de terciopelo morado bordada en oro, y se complementa con peluca de pelo natural y corona de espinas en plata trenzada. Fue destruida, al igual que la titular mariana de la cofradía, Nuestra Señora del Mayor Dolor, durante la Guerra Civil. La Iglesia de San Francisco, por encontrarse junto al edificio de Correos y Telégrafos, no fue incendiada, pero todos sus altares e imágenes son sacadas a la plaza y quemadas en una pira. Sólo quedó la cruz del Nazareno.
Tras la contienda, en 1940, la cofradía encarga una nueva talla de Jesús Nazareno al escultor cordobés Juan Martínez Cerrillo. Hubo dos corrientes en la sustitución de las obras perdidas. Por un lado estaban las cofradías que pidieron a los escultores la realización de tallas que se parecieran a las destruidas. Por otro lado, y quizás con el ánimo de olvidar el triste pasado inmediato, otras cofradías dieron carta blanca a los artistas, resultando imágenes que poco o nada tenían que ver con las de antaño. El nuevo Nazareno para Linares habría que incluirlo en las imágenes del primer grupo, realizando Cerrillo una obra muy cercana a la desaparecida en la guerra. Finalmente esta imagen sería donada a la Parroquia de la Inmaculada de la Estación Linares-Baeza, constituyéndose en torno a la misma una cofradía. El escultor cántabro Víctor de los Ríos sería el encargado de realizar una nueva talla del Nazareno para Linares en 1960.

Junta directiva de la Cofradía junto a la imagen del Nazareno.
Fotografía de finales del siglo XIX


NUESTRO PADRE JESÚS NAZARENO Y LINARES

El Nazareno y Linares suponen un complejo tándem de profundas raíces folclóricas, históricas y sociales. Es la devoción más arraigada en el pueblo, que lo venera con Fe inquebrantable desde hace casi cinco siglos, desde que los frailes franciscanos alentaran el fervor por Jesús con la Cruz a cuestas. Ya desde el siglo XVI se celebraba el llamado "Sermón de los Nazarenos", un simulacro relacionado con el episodio de la Sentencia a Cristo, que protagonizaban los propios frailes y algunos vecinos. Tras la representación, tenía lugar la procesión a la que acudían los hermanos con túnica, corona de espinas y cruz de madera al hombro. Desde tiempo inmemorial también se procedía a cunducir la imagen hasta el antiguo ejido de San Sebastián -zona en la que actualmente se levanta la iglesia de San Agustín-, donde por la mañana Jesús Nazareno bendecía con su brazo articulado y por tres veces campos y personas en un momento de íntimo recogimiento y respeto. Esta ceremonia continúa celebrándose en la actualidad, aunque el escenario se ha cambiado por la Glorieta de América, al final del Paseo de Linarejos.
En cualquier caso, antes y ahora, la multitud se agolpa ante Cristo Nazareno, Linares entero baja la cabeza, reza, llora, aclama a su imagen predilecta. Desde que aparece por la puerta de San Francisco entre las sombras de la madrugada hasta que regresa a su casa en el mediodía del Viernes Santo, una marea humana devota acompaña, cual Cirineo, al Señor de Linares.
Precisamente en los años de la II República que referíamos anteriormente, años de ausencia de las queridas imágenes de pasión por las calles linarenses, el diario "La Unión", en 1934, hacía una melancólica semblaza de la Semana Santa de la ciudad. De la Cofradía del Nazareno se podía leer: "Cuenta con mayor número de devotos que otras imágenes, prueba evidente de ello es que desde las cinco de la mañana hasta las doce dura el desfile por las calles. En la de Tetuán resulta imposible detenerse para presenciar el desfile sin disponerse a permancer apretujado por los millares de personas".

Nuestro Padre Jesús Nazareno impartiendo la bendición
en el Ejido de San Sebastián. Año 1890.
  
Bibliografía:

- Jiménez Delgado, Francisco. Del Jaén Perdido. Jaén, 2007.
- VVAA. La Semana Santa en el Recuerdo. Diario Jaén, Caja Sur.
- VVAA. Ser Cofrade I. Jaén, 2003.
- VVAA. Ser Cofrad II. Jaén, 2004.



    

En los fogones de Jaén. JUDÍAS PINTAS CON OREJA Y CHORIZOS.


Hoy un plato muy contundente, "judías pintas con oreja y chorizos", antes de que nos dejen estos fríos.





Fotos: Mª Cristina Gimeno Ramos.



Ingredientes:

- 300 grs. de judías pintas.
- Una oreja de cerdo.
- Dos chorizos que estén secos.
- Un tomate maduro.
- Un pimiento verde pequeño.
- Una cebolla pequeña.
- Un par de dientes de ajo.
- Una ñora o un trozo de pimiento rojo.
- Una zanahoria.
- Una patata grande.
- Cardillos.
- Una hoja de laurel.
- Unos granos de pimienta.
- Una cucharadita de pimentón dulce.
- Colorante alimenticio.
- Aceite de oliva virgen.
- Sal.

Modo de hacerlo:

Ponemos las judías con agua en la olla exprés, junto con la hoja de laurel y dejamos que hierva. Vamos espumando, es decir, quitamos la espuma que sueltan las judías al hervir.
Mientras, en una sartén, ponemos un poco de aceite, como dos o tres cucharadas, sin pasarse para que no quede el potaje grasoso. Freímos la oreja y los chorizos hechos trozos, y después vamos añadiendo la cebolla, los ajos, el pimiento verde y el rojo, todo ello picadito. Cuando la cebolla esté transparente, añadimos el tomate, previamente rallado, la zanahoria, la patata y los cardillos, troceados. Los cardillos los podéis comprar en conserva o bien congelados.
Por último le echamos unos granos de pimienta negra y la cucharadita de pimentón. Damos unas cuantas vueltas, procurando que el pimentón no se queme.
Añadimos este refrito a la olla donde tenemos las judías cociendo. Salamos y tapamos la olla y dejamos cocer durante quince o veinte minutos. Aunque eso depende de la calidad de las judías.


Buen provecho

   

 


El Cristo del Corpus de JAÉN


CRISTO DEL CORPUS

(foto: archivo propio)


Tipología: Grupo escultórico en altorrelieve (salvo la figura de Cristo, en bulto redondo), perteneciente a un retablo desaparecido.

Autor: Jerónimo Quijano?

Fecha: 1520-1525

Localización: Iglesia de Santa María Magdalena, Jaén.

Material: madera policromada

Medidas: 225 x 300 x 28 cm.


Este grupo escultórico es lo único que queda de un retablo encargado por la ya extinta cofradía del Corpus Christi (de ahí su nombre), radicada en la Iglesia de Santa María Magdalena de la capital jiennense en el siglo XVI. El material empleado por el escultor fue la madera de nogal, policromada y estofada, dorada en algunas zonas al agua y en otras al aceite, y con aplicación de elementos de plata y brocados en las vestiduras.
En la escena, que en otro tiempo estuvo enmarcada por un paisaje en bajorrelieve realizado en yeso policromado que mostraba la ciudad de Jerusalén, hoy desaparecido, se representa a Jesús muerto en la Cruz, única figura del grupo escultórico en bulto redondo. Supone el eje de simetría perfecto entre los dos abigarrados grupos de figuras -éstas en altorrelieve- que, más abajo y a cada lado de la cruz, se disponen de forma muy equilibrada, a pesar de haber siete imágenes en el lado izquierdo frente a sólo cino en el derecho.

Cristo del Corpus. Catálogo Monumental de España. Enrique Romero de Torres. 1913. 
La fotografía, ligeramente cortada en sus lados izquierdo y superior, nos muestra el bajorrelieve de fondo con las murallas de Jerusalén, hoy desaparecido.

En el lado izquierdo, la protagonista es la Virgen María, que se desmaya en su dolor siendo sostenida por el discípulo amado, San Juan, y por María Cleofás -madre de Santiago "el menor", Simón y Judas Tadeo, apóstoles de Jesús- que, según los Evangelios, era pariente de la Virgen. María Salomé, madre de Santiago "el Mayor" y Juan, asiste desconsolada a este drama. Detrás, a la izquierda, Nicodemo y José de Arimatea parecen mantener una conversación, mientras otra mujer -ésta sin identificar- mira hacia el crucificado con gesto dramático. En el grupo de personajes de la derecha, destaca María Magdalena, arrodillada al pie de la Cruz, la cual abraza, mirando hacia arriba a Jesús. Dos sayones judíos y dos soldados romanos -el de la derecha, que porta una lanza o pica, posiblemente identificado con Longinos- completan la escena. Dicha identificación responde a las facciones mucho más dulces, juveniles, amables en definitiva, de este soldado frente a la patente fealdad de los sayones judíos y el carácter anónimo del otro soldado romano, cuyo rostro queda parcialmente tapado. Unos rasgos, por tanto, de belleza idealizada, que el autor concede al soldado arrepentido y converso de las Escrituras.

Detalle de la Virgen María (centro), San Juan (izquierda) y las Santas Mujeres (derecha)
(foto: archivo propio)

La imponente figura de Cristo, ya muerto en la Cruz, es fruto de un magnífico estudio anatómico. Presenta las manos semicerradas, con los dedos flexionados, y un artístico paño de pureza. No tiene corona de espinas, ni potencias, y la cruz a la que se haya sujeto mediante tres clavos, posee una curiosa forma de "tau", tras haber perdido la parte superior, y está decorada en ambos travesaños con una greca dorada.

Detalle del rostro de Cristo
(foto: archivo propio)

Como se dijo al principio, este grupo escultórico formaba parte de un retablo encargado por la cofradía del Corpus Christi para la Iglesia de Santa María Magdalena. Está fechado a principios de los años veinte del siglo XVI (1520-1525), perteneciente, por tanto, al estilo renacentista. 
De autor anónimo hasta la fecha, dos son los artistas de cuya gubia pudo haber salido este conjunto. Tradicionalmente se ha atribuido a JACOPO TORNI, también llamado "EL FLORENTINO" o "el Indaco" (Florencia, 1476 - Villena, Alicante, 1526). Concretamente se trata de una atribución del prestigioso arqueólogo e historiador granadino Manuel Gómez-Moreno Martínez. El problema reside en que Florentino no posee ninguna obra reconocida en Jaén. Viene a España procedente de Italia en el año 1520, dato que conocemos por testimonio de su hijo, y en ese mismo año, en el mes de octubre, ya se encuentra trabajando en la Capilla Real de Granada, ciudad en la que realizará una amplia labor como artista entre 1520 y 1525, meses antes de su repentina muerte. Encargos puntuales (documentados) le llevan en esos años a Murcia y, de ser cierta la autoría del retablo de la Magdalena, quizás también a Jaén. Aunque la toma de contacto con esta ciudad pudo haberse producido en el mismo año de su llegada a España, en 1520, cuando antes de recalar en Granada, pasa por Jaén. Posiblemente en este año y en esta ciudad conocería a su futuro suegro, el entallador Juan López de Velasco, que se encontraba trabajando en la sillería del coro de la Catedral. La estrecha relación de Velasco con Jaén, pues realizó otros encargos para el cabildo catedralicio, puede explicar la presencia puntual de Florentino en la ciudad para ejecutar, por ejemplo, el retablo del Corpus de la Magdalena. Esto no deja de ser una hipótesis, pues, como se ha dicho, no existe rastro documental de la presencia de Florentino en Jaén. La atribución de Gómez-Moreno de este Cristo a Florentino radica también en parecidos razonables de esta talla con otros crucificados de la época que dejara el escultor en Granada, especialmente el llamado Cristo de San Agustín, de la cofradía homónima, y que actualmente aún procesiona en la Semana Santa de la ciudad de la Alhambra. También ciertas imágenes guardan similitudes con las del Santo Entierro, atribuido a Florentino, del Museo de Bellas Artes de Granada.
El otro artista a quien se atribuye el retablo que nos ocupa es JERÓNIMO QUIJANO (ca. 1495 - Murcia, 1563). El origen de Quijano hay que situarlo en el norte de España. Se formó, al parecer, con Felipe Bigarny en Burgos, durante la segunda década del siglo, y con éste llegó a Granada en 1521. Aquí conoció a Jacobo Florentino y a su suegro, López de Velasco (ya en Granada y trabajando con su yerno en el retablo de la Santa Cruz de la Capilla Real), posiblemente la persona que le abriría las puertas del encargo que recibió para la continuación de la obra escultórica de la sillería del coro de la Catedral de Jaén a partir de 1524. De ser de Quijano, y no de Florentino, correspondería a estos años (1524-26) el Cristo del Corpus de Jaén. 
La relación entre Quijano y Florentino se mantuvo, pues Quijano sucedió a Jacobo en la maestría de la Catedral murciana a la muerte de éste, en 1526, continuando las obras de la torre y la ornamentación de la sacristía. La huella artística de Florentino en Quijano es más que evidente, lo que ha generado ciertos problemas a la hora de adjudicar algunas obras. La influencia italianizante de Florentino confluye en Quijano con la flamenca de Bigarny, rasgos ambos que se pueden rastrear en este grupo escultórico. Las novedades manieristas son introducidas en España por estos artistas extranjeros, las cuales combinadas con las tradiciones locales (el uso de la madera policromada y sobredorada con pan de oro, la religiosidad exaltada hispana…) están en el origen de la corriente emocional de la imaginería religiosa española iniciada por Berruguete, Juni, o nuestros Florentino y Quijano. El Cristo del Corpus de Jaén es un buen ejemplo en donde se funde casi de manera natural el gótico y el manierismo que distorsionan las figuras y exacerban los gestos buscando una imagen piadosa que conmueva.
El retablo ha sufrido cambios de ubicación que han tenido como consecuencia diversas mutilaciones y modificaciones en su aspecto. Inicialmente se ubicaba en el muro lateral izquierdo de la iglesia de la Magdalena, al otro lado del cual se encuentra el patio de abluciones de la primitiva mezquita. En el año 1929, con motivo de la Exposición Iberoamericana, el retablo fue trasladado a Sevilla para formar parte del Pabellón de Jaén. Volvió a su ubicación original, pero para entonces ya había perdido el fondo en bajorrelieve mencionado anteriormente, que fue sustituido por unos paneles de madera. Posteriormente el retablo fue trasladado al lateral izquierdo del altar mayor y el fondo de madera fue sustituido por otro de papel con una decoración adamascada. En 1966, tras formar parte de la exposición denominada "Recursos turísticos de la provincia de Jaén" y debido a que comenzaban obras de restauracion en la iglesia, pasó, en calidad de depósito, al Museo Diocesano de la Catedral, permaneciendo allí hasta 1988, en que de nuevo es trasladado a la iglesia de la Magdalena y ubicado de nuevo en el lateral izquierdo del altar mayor.
En 1996 se procede a su restauración por parte de Doña Mª Paz Barbero con financiación de la Dirección General de Bienes Culturales de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía. Tras dicha restauración, el calvario pasa a una nueva localización en los pies del templo parroquial, sobre el muro de piedra y junto a la puerta de entrada. Finalmente, y desde hace poco tiempo, ocupa el testero frontal de la nave del lado del Evangelio (izquierda).



BIBLIOGRAFÍA:

- Abades, Jesús. El retablo del Corpus Christi en Jaén. En www.lahornacina.com

- López-Guadalupe, Juan Jesús. Un crucificado italiano en España: el Cristo de San Agustín de Granada. Boletín de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Madrid, 1997. 

- VVAA. Guía artística de Jaén y su Provincia. Sevilla, 2005.

- VVAA. La Catedral de Jaén. Enciclopedia visual. Jaén, 2006.

 

ENLACES:

Bienes Culturales. Junta de Andalucía