Iglesias de Jaén. Iglesia de Cristo Rey de JAÉN


Fachada principal de la Iglesia de Cristo Rey y escalinata de acceso desde el Paseo de la Estación
(foto: archivo propio)



Hoy la Iglesia celebra la festividad de Cristo Rey. Fue instituida por el Papa Pío XI en 1925 para reafirmar la soberana autoridad de Cristo sobre hombres e instituciones, y en su origen se fijó el domingo anterior a la solemnidad de Todos los Santos. En 1970 se pasó al último domingo del año litúrgico, antes del adviento y la venida gloriosa del Señor (por tanto su celebración varía cada año entre los días 20 y 26 de Noviembre).

FUNDACIÓN DE LA PARROQUIA DE CRISTO REY

En Jaén existe una parroquia bajo la advocación de Cristo Rey. Su origen tiene lugar en la decisión del obispado de Jaén de crear 20 nuevas parroquias en la diócesis en 1946. La de Cristo Rey nacería de la división de las parroquias de San Ildefonso, San Bartolomé y San Pedro, con unos 8.000 habitantes y servida por un sacerdote y tres coadjutores.

 Proyecto inicial del templo de Cristo Rey, luego modificado
(foto: www.cristorey.es)


 Iglesia de Cristo Rey en una postal de "Arribas" de los años 60.
Se aprecia junto a ella el edificio del Museo Provincial

En 1949 se solicita al Ayuntamiento licencia de obras para la erección del nuevo templo, eligiéndose un solar en la zona de expansión de la ciudad, en el Paseo de la Estación, junto al Museo Provincial. El arquitecto fue Don Ramón Pajares Pardo y el edificio fue terminado en 1955. El 30 de Octubre de ese año, cuando aún se celebraba la festividad de Cristo Rey el último domingo de  este mes (antes de los Santos), tuvo lugar la misa de inauguración  y bendición de la iglesia con la presencia del Nuncio de Su Santidad,  Monseñor Hildebrando Antoniutti, el Arzobispo de Granada, Don Rafael García y García de Castro y el Obispo de Jaén, Don Félix Romero Mengíbar.

LA IGLESIA DE CRISTO REY

Se trata de un templo de grandes dimensiones, con una gran escalinata que salva el desnivel con respecto al Paseo de la Estación y que da acceso a la puerta principal, enmarcada por dos torres. Su planta es rectangular, con una única y amplia nave con capillas a los lados que se comunican entre sí por un pasillo. Posee también un amplio presbiterio, cuyo testero frontal, detrás del altar mayor, está decorado con una gran pintura mural del artista Francisco Baños, que la finalizó en 1956, y en donde aparece, a modo de composición piramidal, Cristo Rey, rodeado de Dios y el Espíritu Santo, la Virgen, santos y mártires, y miembros anónimos representantes del clero secular y regular y del Pueblo de Dios.

Interior del templo
(foto: archivo propio)


 Pintura Mural en el testero del Altar Mayor, de Francisco Baños
(foto: archivo propio)

En la Parroquia tienen su sede dos cofradías de pasión. La Hermandad del Santísimo Cristo de la Humildad y Silencio fue fundada en 1955, tiene como titular a un crucificado del siglo XVI, la talla más antigua de la Parroquia, y realiza su estación de penitencia el Martes Santo por la noche. La Cofradía de Jesús del Perdón, Cristo del Amor en su Prendimiento y María Santísima de la Esperanza fue fundada en 1952, tiene tres titulares y realiza su estación de penitencia el Miércoles Santo por la tarde.

Vidriera con la efigie de Cristo Rey en el testero de los pies del templo, sobre la puerta de entrada
(foto: archivo propio)




En los Fogones de Jaén. "ANDRAJOS" de la Sierra de Segura

Hoy el comité intergubernamental de la UNESCO reunido en Nairobi (Kenya) ha reconocido como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad al flamenco, los castellers catalanes (torres humanas), el canto de la Sibila de Mallorca (drama litúrgico y canto gregoriano) y la dieta mediterránea.
Como homenaje a esta última, que toca de lleno a la provincia de Jaén, les traigo una receta tradicional de la Sierra de Segura: los "andrajos", plato de ingredientes tradicionales y exquisito sabor, con el cual iniciamos una nueva sección sobre gastronomía jaenera, que tan rica y variada resulta, amén de un atractivo para los turistas que nos visitan.

"ANDRAJOS"

Ingredientes: 

- Un conejo / liebre.
- 1/2 kilo de patatas.
- Una cebolla.
- Un pimiento rojo seco.
- Una cabeza de ajos.
- Un tomate maduro.
- Una pizca de pimentón dulce.
- Hierbabuena, una rama fresca y algunas hojas secas.
- Laurel.
- Aceite de oliva virgen.
- Sal.


Para los andrajos, tortas finas de pasta que se echan sobre el guiso:

- 1/4 de harina.
- Mitad de cuarto de agua.
- Sal.


Elaboración:

En un perol se refríe el conejo/liebre, partido a trocitos, y cuando esté dorado se añade la cabeza de ajo entera, la cebolla picada menudita, el tomate picado, el laurel y el pimentón. Se cubre de agua y se deja cocer a fuego lento; a media cocción añadimos las patatas cortadas a rodajas y la hierbabuena fresca.
Para hacer los andrajos, se mezcla la harina con el agua y una pizca de sal y se mezcla bien hasta formar una masa dura. Se extiende con el rodillo y se hacen tortas finas.
Una vez que el conejo esté tierno se van añadiendo los andrajos uno a uno dejando que hiervan un poco para que no se peguen unos con otros y luego se van rompiendo con una cuchara. Finalmente se le echan las hojas de hierbabuena seca. Cuando se vea que el guiso está más o menos espeso, estará listo para servir.

Foto: Mª Cristina Gimeno


Buen Provecho





Personajes Ilustres de Jaén. Bernardo López García

Hoy se cumplen 140 años del fallecimiento de Bernardo López García, poeta jiennense que nació en Jaén el 11 de Noviembre de 1838 y murió en Madrid el 15 de Noviembre de 1870.


Busto de Bernardo López (1904). Plaza de los Jardinillos. Jaén
(foto: archivo propio)

Bernardo López nació en una casa situada en la Calle Maestra de la capital jiennense, en el seno de una familia dedicada al comercio. Inicia sus estudios en el Instituto de la calle Compañía de Jaén (actual edificio del Conservatorio de Música), pero en 1850 se traslada a Granada donde termina el bachiller en el Colegio de San Bartolomé y Santiago e inicia la carrera de Derecho. Acabado el primer curso, se traslada a Madrid con la intención de terminar la carrera, pero Bernardo prefería asistir a clases de Literatura e Historia y frecuentar la Biblioteca Nacional.
Publicó sus primeros trabajos en Recreo de la Juventud (1857) de Jaén y en 1859 en Madrid publica su oda "Asia" en el periódico republicano La Discusión, así como la oda "Europa y Siria" en La América (1860). Pasa sin embargo desapercibido hasta que en 1866 publicó en El Eco del País, donde era redactor, su celebérrima oda patriótica "El dos de mayo", que obtuvo tan formidable éxito, difusión y popularidad que desde entonces Bernardo López García fue conocido como "El cantor del Dos de Mayo", oscureciéndose injustamente toda su obra anterior y posterior, llegando a ser proverbial el recitado de su primera estrofa:
Oigo, patria, tu aflicción
y escucho el triste concierto
que forman, tocando a muerto,
la campana y el cañón...
Antimonárquico y de tendencias revolucionarias, participó en los sucesos de Loja (1861), lo que le valió ser apartado del Romancero de Jaén, que algunos poetas locales escribieron con motivo de la visita de Isabel II a la ciudad. En 1865 se casa con Patrocinio Padilla, joven jiennense, con la que tiene una hija, María de la Aurora. En 1867 publicó en Jaén a su costa la primera edición de sus Poesías, que apenas se vendió, siendo prologada por su amigo Juan Antonio Viedma; a ésta sucederían tres ediciones más, póstumas, de la que la más importante es la de 1880, que incorpora diez poesías más. La miseria y las privaciones arruinan su salud. En 1868 marchará a Madrid pero su activismo político en el partido republicano de Castelar y Pi y Margall le lleva a desplazarse por tierras andaluzas, particularmente por las provincias de Jaén, Córdoba y Sevilla. Fallece de tisis en Madrid el 15 de noviembre de 1870. Sus restos son trasladados a Jaén en 1899 y enterrados en el cementerio de San Eufrasio, en un mausoleo rematado por una figura femenina alegórica a la poesía, obra de Tomás Cobo.
Recientemente, el investigador Juan Jiménez Fernández ha reunido catorce poemas más, extraídos de publicaciones periódicas y antologías jiennenses y madrileñas.

Primer plano del busto de Bernardo López
(foto: archivo propio)

He querido traerles algunos fragmentos de un poema muy especial, el que Bernardo dedica a la Catedral de Jaén. Titulado así, es una verdadera “fantasía polifónica” en palabras de Jiménez Fernández. Con él, Bernardo López quiso rendir homenaje a su ciudad en lo más representativo de ella, su Catedral. El poema está concebido para debatirse en dos planos contrapuestos: la abstracción, con sus personajes la Duda, el Arte y la Fe, y la concreción, representada por la descripción propiamente dicha de la erección del templo.

          Sobre un monte a cuyo pie
          duerme una ciudad sombría, 
          juntos se vieron un día
          la Duda, el Arte y la Fe.
5        La Duda, lívida, impura,
          tal cual los ámbitos puebla,
          llevaba un manto de niebla
          por única vestidura.
          El Arte, un rayo de luz
10      sobre su cetro esplendente;
          la Fe, su antorcha en la frente
          y entre las manos la Cruz.
          -“¿Quién sois?” -La Duda gritó
          ronca mostrando sus celos;
15      -“Somos luces de los cielos”
          -el Arte le contestó:
          -“¿Y tú?” -“La estrella que lanza
          rayos de dolor profundo”.
          -“¿Quién es tu enemigo?” -“El mundo”.
20      -“¿Qué te falta?” -“La esperanza”.
          -“¿Y adónde vosotras dos
          vais en tan dulce corrida?”.
          -“Hacia esa vega florida
          a elevar un templo a Dios.
25      Desde ese plácido edén
          que forman bosques oscuros,
          por enmedio de esos muros
          en que se asienta Jaén,
          ha tiempo que alzan sus manos,
30      codiciando nuestras flores,
          caballeros y pastores,
          sacerdotes y aldeanos.
          Sobre esa fronda bravía
          que es de galanura ejemplo, 
35      quiere elevar un templo
          para la Virgen María.

Y prosigue el diálogo entre la Duda y la Fe, primero más relajado, luego con un juego de preguntas y respuestas más rápido. La Duda se va sumiendo en la impotencia ante los apoteósicos discursos de la Fe, primero, y del Arte, después. Me gustaría resaltar algunos fragmentos de éste último, ya que vislumbra el Arte y la belleza como emanación pura del Creador, como elementos de los que necesita nutrirse la humanidad para acercarse al Ser Supremo.

          (...) -“Buscando al Supremo Ser,
130    la humanidad me llamó;
          el Santo Amor me engendró
          coronándome el saber.
          La belleza fue mi ley;
          el mundo acató mi imperio;
135    en uno y otro hemisferio
          grabé mi cetro de rey.

Y acaba:

165    (...) porque Dios, al darme asiento
          en la vida y en la historia,
          me dio un rayo de su gloria
          y un suspiro de su aliento”.

Centrémonos ahora en la parte del poema en la que el autor alegoriza sobre la construcción de la Catedral, realizando una bellísima conjunción entre arquitectura y poesía:

          Y cuando solos quedaron
          la Fe y el Arte divino,
175    para cumplir su destino
          sobre el monte se abrazaron
          Entonces del genio al grito,
          como fantasma evocado,
          sobre el terreno trazado
180    se alza el pilar de granito.
          La cumbre dobla su alteza;
          sacude el hacha el obrero;
          el genio fuerte y severo
          llama a la naturaleza.
185    En gran concierto sonoro
          los artistas inmortales
          celebran los esponsales
          de la roca con el oro.
          Crece el muro colosal;
190    la nave se alza y alienta;
          fuerte la columna asienta
          su mole en el pedestal,
          y al beso de los cinceles
          que ornan el santo recinto
195    brotan flores de Corinto
          de los altos capiteles.
          Sobre base soberana
          el arco vibra y cimbrea:
          piedra a piedra va la idea
200    recibiendo forma humana.
          Y el artista alzando el vuelo
          fija la fe en su estandarte,
          con flores que coge el arte,
          teje coronas al cielo.
205    Detalles grandes y leves
          forman concierto sonoro;
          ya brotan formando coro
          flores, frisos y relieves;
          ya en las columnas más puras
210    los nobles arcos se aferran;
          ya las bóvedas se cierran
          sobre las naves seguras;
          con metro divino cantan
          cien estatuas a porfía;
215    titanes de la armonía
          los órganos se levantan,
          y el genio del arte en pos
          da a la cúpula su brillo,
          dejándola como anillo
220    de aquella esposa de Dios.
          Los años pasando van,
          y el templo su mole ostenta;
          lo que por Dios se sustenta
          los años no lo hundirán.
225    Corren y corren edades
          junto a la iglesia grandiosa;
          por su cúpula ostentosa
          resbalan las tempestades,
          y eterna y firme levanta
230    su continente sereno;
          ni la hace temblar el trueno
          ni la muerte la quebranta.
          Y es porque la alta piedad
          los frutos del bien aprueba;
235    y lo que por Dios se eleva
          tiene luz de eternidad.

“Luz de eternidad”. Bien se dio cuenta Don Bernardo del sentido, del fin último de una construcción que, como otras de este tipo en otras tantas ciudades, se concibe y nace con afán de perdurabilidad, superando a los estilos, a las modas, a las generaciones, a los tiempos...


Bibliografía:

- Jiménez Fernández, Juan. "Bernardo López García. Antología poética". Jaén, 2006.