En los fogones de Jaén. LOMO DE ORZA

El lomo de orza es un lomo macerado, para mejor conservación,  frito y frío, se cubre de abundante aceite, del mismo que hemos utilizado para freírlo y que, antiguamente, se guardaba en orzas de barro, de ahí su nombre. Es una conserva muy socorrida, se consume tanto en frío como en caliente.

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Fotos: Mª Cristina Gimeno

Ingredientes:

- Lomo (de aproximadamente 1 kilo y 750 grs.).
- Sal gorda.
- Pimienta negra, molida.
- Cominos (una cucharadita).
- Orégano (una cucharadita).
- Tomillo (unas cuantas ramitas).
- Ajos (8 ó 9 dientes de ajos).
- Clavos (una cucharadita).
- Hojas de laurel (tres).
- Pimentón dulce (dos cucharadas).
- Un vaso de vino blanco.
- Vinagre (un buen chorreón).


Modo de hacerlo:

Troceamos el lomo y lo salpimentamos. En una cacerola grande y honda vamos echando el orégano, el laurel troceado, el tomillo y el clavo.
En un mortero machacamos los ajos, los cominos y la sal gorda. A ese majado le añadimos el vino y el vinagre. Todo esto lo mezclamos en la cacerola junto con el pimentón y vamos colocando los trozos de lomo. 
Procuraremos que el lomo esté cubierto. Yo lo tengo tres días en la nevera y de vez en cuando voy moviendo el lomo para que tome bien el adobo. 
Pasado ese tiempo, escurrimos y luego freímos en abundante aceite.
Más bien confitamos, porque el aceite no ha de estar muy caliente.
Una vez frito sacamos el lomo y cuando el aceite se enfríe se lo echamos, procurando que el lomo quede cubierto. Antiguamente el lomo se colocaba en una orza de barro, de ahí el nombre de esta receta.
El lomo cocinado de esta manera se conserva mucho tiempo y se puede consumir en frío o en caliente.

Buen provecho



Castillo y Atalayas de Jaén. El Castillo de Tíscar en QUESADA


Fachada meridional del Castillo de Tíscar
(foto: archivo propio)

¿CÓMO LLEGAR?

El castillo de Tíscar se encuentra en el Sureste de la Provincia de Jaén, a 14 kilómetros al Sur del núcleo urbano de Quesada. Desde el pueblo hay que tomar la carretera A-6206, estrecha y de trazado sinuoso, en dirección a Pozo-Alcón. La carretera asciende hasta el Puerto de Tíscar (1.189 m.) para descender seguidamente hacia la aldea de Tíscar-Don Pedro, muy cerca de la cual se encuentra el castillo de Tíscar y el Santuario donde se venera a la patrona de Quesada y de la comarca de la Sierra de Cazorla.


Vista general del Castillo de Tíscar, Santuario y aldeas de Don Pedro y Belerda
(foto: archivo propio)

UN POCO DE HISTORIA

Situado en la vertiente Sur de la Sierra de Quesada, encaramado a un impresionante roquedo, este castillo tiene su origen en época musulmana. Precisamente el vocablo "Tíscar" significa en lengua bereber "paso entre montañas". Las fuentes de la época alaban su carácter inexpugnable. Es mencionado por el historiador Al-Razi en la primera mitad del siglo X: "Está en alto, que allí no pueden poner escala en ninguna guisa e vos non podría decir la alteza de su muro" ("Crónica del moro Rasis"). A mediados del siglo XII el geógrafo Al-Idrisi, en su "Libro de Roger" (encargo del rey Roger II de Sicilia para un exhaustivo estudio del mundo conocido entonces) nos dice: "No lejos de Baza está el castillo de Tíscar que por su altura, la solidez de su fortificación, la bondad del suelo y la pureza del aire es preferible a todos los puntos de España. No es posible subir a él más que por dos puntos distantes entre sí más de doce millas y por senderos extraordinariamente estrechos. En la cumbre de las montañas hay rebaños y campos cultivados y perfectamente regados, de suerte que el castillo es tan notable por sus recursos como por su ventajosa posición".

Vista del Santuario y la aldea de Tíscar desde la puerta de entrada al Castillo.
Como se aprecia en la fotografía, para acceder a este punto hay que subir
por una empinada escalera metálica.
(foto: archivo propio)

Debió ser Tíscar en sus orígenes, por tanto, un hins que serviría para la protección de los pobladores de las laderas meridionales de la sierra que se deslizan hasta el valle del río Guadiana Menor; tierras de agricultores y pastores que vivirían en alquerías (aldeas) a pie de sierra, hábitat que ejemplifica muy bien hoy en día el conjunto de aldeas del entorno de Tíscar (Don Pedro, Belerda, Cuenca, Ceal...). La cercanía cada vez mayor de los cristianos provocó una concentración de población junto al castillo, procedente tanto de las mencionadas alquerías de las inmediaciones como de las plazas tomadas al norte por el enemigo, lo que obligó a una mejora y ampliación de las defensas de Tíscar.

Aldeas de Don Pedro y Belerda a los pies del castillo
(foto: archivo propio)

A partir de la fundación del reino Nazarí de Granada en 1238 este bastión se convertirá en avanzadilla del mismo en la frontera con Castilla y el Adelantamiento de Cazorla, en manos del Arzobispado de Toledo. Ximénez de Rada toma Quesada de manos de Fernando III en 1231, siete años después de la campaña que el rey emprendió contra la plaza, que fue asaltada, arrasadas sus fortificaciones y abandonada de nuevo. De esta forma quedaban, Quesada en poder de los cristianos y Tíscar del lado musulmán, aunque realmente la frontera bailaba al son de las algaradas o razias que hasta bien entrado el siglo XIV hacían cambiar de manos ambas plazas.
El sábado víspera de Pentecostés del año 1319 el castillo de Tíscar era conquistado por el ejército cristiano que el infante Don Pedro de Castilla -tío y tutor de Alfonso XI durante su minoría de edad- había reunido previamente en Úbeda, todo lo cual se relata en la "Crónica de Alfonso Onceno". Según esta fuente histórica, la toma de la villa y castillo de Tíscar no fue fácil debido a lo abrupto del terreno y la inexpugnabilidad de la fortaleza. Don Pedro dio la posibilidad al señor de Tíscar, Muhammad Handon, de que se convirtiera en vasallo del rey de Castilla, a lo que el musulmán se negó, procediendo el infante al asedio del lugar. En este punto nos habla la Crónica de la acción heroica, a caballo entre la historia y la leyenda, de un tal Pedro Hidalgo, al parecer de corta estatura, que junto con un puñado de hombres escalaron la "Peña Negra" durante la noche, tomando por sorpresa el baluarte más inaccesible del castillo y pasando a cuchillo a sus guardias -diez según la leyenda-. La maniobra sembró la confusión entre los musulmanes, lo que aprovechó el infante para arremeter contra la villa, que fue tomada y expulsados a sus habitantes (unos 4.500 según la crónica), que encontraron cobijo en la cercana localidad de Baza.
En 1335 el castillo es concedido por el rey Alfonso XI al concejo de Úbeda junto con una renta de quince mil maravedís anuales durante quince años para su mantenimiento. Una vez controlado el lugar los cristianos edifican, reaprovechando la fortificación anterior, un nuevo castillo que es el que hoy podemos contemplar.
Fue incoado expediente para su declaración como Bien de Interés Cultural en 1949 e inscrito definitivamente con la categoría de monumento en 1985. En el año 2005 se acometieron trabajos de consolidación y restauración de los restos a cargo del Ministerio de Fomento.

EL CASTILLO DE TÍSCAR

La peña sobre la que se asienta el castillo es denominada la "Peña Negra", de ahí que se le conozca también por ese nombre. Se trata de una formación rocosa alargada y muy escarpada con orientación Este-Oeste, por lo que el recinto es de pequeñas dimensiones e irregular por su adaptación a la cresta. Fue concebido como baluarte inexpugnable en el punto más alto e inaccesible de la peña (a unos 950 m. de altitud), con un perfecto dominio visual hacia la parte meridional (plana de Pozo Alcón, Valle del Guadiana Menor y tierras granadinas), mientras que por el resto de los flancos queda rodeado por las elevaciones montañosas de la Sierra de Quesada. Hacia el Norte se comunica visualmente con la llamada Atalaya del Infante Don Enrique situada en el Puerto de Tíscar, que a su vez lo hace con el castillo de la Majuela -ya en el valle de Quesada-, éste con el de las Cinco Esquinas, y finalmente con el de la Yedra de Cazorla.

Vista hacia el Sur del Castillo desde el Puerto de Tíscar.
Al fondo, valle del Guadiana Menor y tierras granadinas.
(foto: archivo propio)

Cortado de piedra en el lado norte de la cresta rocosa.
Se advierte la torre del homenaje, casi suspendida sobre el precipicio.
Al fondo, riscos de la Sierra de Quesada
(foto: archivo propio)

A sus pies, donde hoy se levanta el Santuario, estuvo en época musulmana la villa amurallada mencionada en las crónicas. La fortificación conserva muy pocos restos de aquella etapa, tan sólo algunos paramentos que rellenan los huecos entre la roca. El resto de la obra es cristiana, edificada a partir del segundo tercio del siglo XIV. El material utilizado en la piedra y los muros son de mampostería en algunas zonas y de sillarejo en otras.
Se accede al recinto por una pequeña entrada en la parte occidental, situada entre la pared vertical de la Peña Negra y el muro sur. El patio de armas tiene un trazado irregular tendente a la rectangularidad, donde se adivinan ciertas estructuras entre las que destaca el aljive.

Tras ascender por la escalera metálica se encuentra la puerta de entrada al castillo,
una pequeña abertura entre el lienzo sur y la Peña Negra.
(foto: archivo propio)


Puerta de acceso al castillo desde el interior del recinto
(foto: archivo propio)


Patio de armas del castillo (vista hacia el Oeste).
A la izquierda, lienzo sur. Al fondo la puerta de acceso.
A la derecha la impresionante Peña Negra.
(foto: archivo propio)

En el extremo oriental se levanta la torre del homenaje, de planta rectangular y dos pisos. Se accede a ella por un maltrecho vano sobreelevado que dispondría de escalera de madera de la cual prescindir rápida y fácilmente en caso de asedio. Una estrecha escalera cubierta con bóveda de cañón nos lleva a la estancia principal cubierta con bóveda de cañón apuntada. La torre posee un vano en el lado septentrional que ilumina la escalera y otro en el oriental -más grande- que ilumina la estancia. El escudo de Pedro I (rey de Castilla entre 1350 y 1369), añadido posteriormente, se sitúa sobre la puerta de entrada a la torre, lo que nos da una idea de las fechas de su construcción.

Torre del Homenaje desde el patio de armas
(foto: archivo propio)

Escudo de Pedro I sobre la puerta de entrada a la torre del homenaje
(foto: archivo propio)

Arranque de la escalera interior de la torre del homenaje, en malas condiciones de accesibilidad
(foto: archivo propio)

Lienzo sur del castillo y patio de armas desde la puerta de acceso a la torre del homenaje
(foto: archivo propio)


Bibliografía:

- De Mata Carriazo y Arroquia, Juan; González Jiménez, Manuel. En la Frontera de Granada. Granada, 2002.
- Eslava Galán, Juan. Castillos y Atalayas del Reino de Jaén. Murcia, 1999.




Iglesias de Jaén. Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción de VILLARGORDO



Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción de Villargordo. Fachada principal.
(foto: archivo propio)

UN POCO DE HISTORIA

Después de la conquista cristiana del valle del Guadalquivir, Villargordo aparece en las fuentes como población en territorio de realengo, con un concejo propio aunque dependiente del de Jaén.
En 1454 el monarca Enrique IV concertó el matrimonio entre Don Miguel Lucas de Iranzo y Doña Teresa de Torres, V Señora de Villardompardo. Entre las muchas mercedes y privilegios con los que dotó a su criado y Halconero Mayor -futuro Condestable de Castilla-, estaba la villa de Villargordo por privilegio dado en 25 de enero de 1457. En 1458 se celebró la boda y a finales de 1460 el Condestable fijó su residencia en Jaén, donde participó activamente, hasta su muerte asesinado en 1473, en las guerras nobiliarias del momento. En 1500 la aldea había vuelto al realengo jiennense, aunque los Torres y Portugal -condes a partir de 1576- y sus descendientes continuaron siendo los grandes propietarios del término de Villargordo durante buena parte de la Edad Moderna.
La construcción de la iglesia del lugar tuvo lugar entre las décadas de los sesenta y los setenta del siglo XVI. No sabemos hasta qué punto los señores de Villardompardo estuvieron involucrados en la erección del templo, pero en algo debieron contribuir, pues los clérigos que la rigieron a partir de entonces estaban costeados por la propia Casa Condal (a pesar de que, como se ha dicho, el núcleo de Villargordo ya no perteneciera a sus dominios).
Eslava Galán aventura que existió una pequeña fortificación en la aldea cuyas piedras fueron utilizadas, en parte, en la construcción de la iglesia. Lo que sí está claro es el momento de finalización de las obras, que se produce en torno a 1578, año que aparece sobre la hornacina de la portada renacentista que aún se conserva en el lateral de la iglesia, último elemento en construirse. En la viga principal de la balconada lateral del coro de madera existe también una inscripción que dice: "Esta obra y capilla y altar todo la iglesia se hizo siendo obispo de Jaén el muy ilustre y reverendísimo señor don Francisco Delgado y vicario el licenciado Don Antón Minz Caraco y mayordomo Pedro de Quesada escribano público del Arzobispado, acabose año 1573". 
La Iglesia de Villargordo adquiere rango propio de Parroquia en 1893, fecha hasta la cual había pertenecido a la Parroquia de La Magdalena de Jaén.
Durante la guerra civil española el templo sufre expolio y saqueo quemándose los retablos -entre ellos el retablo mayor-, las imágenes y objetos litúrgicos, así como los documentos del archivo parroquial.
La situación de ruina en la que se encuentra el templo en los años de posguerra, especialmente la zona de la cabecera, urge a su sustitución, llevándose a cabo las obras a partir de 1954, proyecto a cargo del arquitecto barcelonés Enrique de Bonilla y Mir. Se levanta un nuevo presbiterio y la nave transversal que podemos contemplar en la actualidad.
En 1991 el Hospital de San Juan de Dios de Jaén dona a la parroquia de Villargordo el actual retablo mayor, que data del año 1927.
En 1993 se realizan obras para la consolidación del artístico coro de madera del siglo XVI.
En 2004 se acometen las últimas obras de remodelación del templo, centradas especialmente en la rehabilitación de la fachada principal y la torre campanario. 

LA IGLESIA DE NUESTRA SEÑORA DE LA ASUNCIÓN

Situada en la Plaza de Nuestra Señora de la Asunción y con orientación Este-Oeste, la iglesia de Villargordo presenta una planta en forma de "T", con una nave longitudinal y otra transversal que confluyen en el presbiterio.
La nave longitudinal es la zona más antigua del templo, construida en la segunda mitad del siglo XVI. Está dividida en tres tramos que separan arcos fajones que apean en pilares. El de los pies -sobre el coro- se cubre con bóveda de arista, mientras los otros dos lo hacen con bóveda de cañón algo rebajada en la clave. Dos capillas se abren en el lado del Evangelio, siendo la más cercana al presbiterio la de Ánimas, donde se halla un lienzo de la Virgen del Carmen y Ánimas del pintor pegalajeño Juan Almagro, de 1943, que sustituye a otro más antiguo perdido en la guerra civil. En el lado de la Epístola se abre un arco-hornacina que se corresponde al exterior con la antigua portada lateral, hoy cegada. En los pies se levanta el coro, en alto, de 1573, bien labrado en madera. Dispone de una segunda balconada en el lado de la Epístola que se comunica con la principal mediante una puertecilla y en donde se hallaría en origen el órgano. Es la pieza más interesante de la parroquia.

Nave principal del templo (zona antigua) desde los pies y presbiterio al fondo.
(foto: archivo propio)

Coro de madera en los pies del templo, balconadas principal y lateral
(foto: archivo propio)

Vista de la nave principal desde el presbiterio. Al fondo, el coro en alto. A la izquierda, arco-hornacina (antigua portada lateral)
(foto: archivo propio)
 
Retablo Mayor, donado por el Hospital de San Juan de Dios de Jaén
(foto: archivo propio)

Cuerpo ochavado que cubre el presbiterio. Obras de ampliación a partir de 1954.
(foto: archivo propio)

Nave transversal en la cabecera fruto de la ampliación en los 50
(foto: archivo propio)

Capilla de Ánimas cubierta con bóveda de arista. Lienzo de Juan Almagro.
(foto: archivo propio)

El presbiterio y la nave transversal son obra del siglo XX. El primero, de grandes dimensiones, es de planta rectangular cubierto por un cuerpo ochavado sobre pechinas que destaca ampliamente al exterior. A través de sendos arcos de medio punto rebajados el presbiterio se comunica con los dos tramos de la citada nave transversal que se cubren de forma adintelada. En el del lado de la Epístola se abre un gran portón que da a un callejón lateral, junto a la antigua portada renacentista.
Este último es el elemento más destacable en el exterior, aunque está algo deteriorada. Se divide en dos cuerpos. En el inferior se abre un arco de medio punto sobre impostas, con clave resaltada, dovelas decoradas con bastoncillos y tondos en las enjutas. Lo enmarcan sendas pilastras cajeadas sobre plintos que sostienen un entablamento clásico. En el segundo cuerpo se abre una hornacina avenerada vacía sobre la que reza la fecha de 1578. Actualmente cegada, el arco contiene un azulejo con la imagen del Santísimo Cristo de la Salud, patrón de Villargordo.


Antigua portada renacentista en el lateral del templo
(foto: archivo propio)

La fachada principal, que da a la amplia plaza, ha sido remodelada recientemente (año 2004), añadiendo una nueva portada en ladrillo visto y remates en el mismo material. Caracterizada por un gran hastial, destaca por su carácter horizontal, roto únicamente por la verticalidad de la torre campanario, de planta cuadrada y grandes dimensiones. En ella se abren pares de vanos apuntados en el cuerpo superior para campanas. En el lado derecho de la fachada, un gran vano adintelado comunica con el callejón lateral de la iglesia donde se sitúa la antigua portada renacentista.

Fachada principal. A la derecha se observa, a través de un gran vano,
el callejón lateral donde se sitúa la antigua portada renacentista.
(foto: archivo propio)

Portada nueva (remodelación de 2004)
(foto: archivo propio)



Bibliografía:

- Alcázar-Hernández, Eva María. El Concejo de Jaén en la Baja Edad Media. Jaén, 2004.
- Navarro Jiménez, Miguel Ángel. La Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción de Villargordo. En "Suplemento Cultural", Área de Cultura del Exmo. Ayto. de Villatorres. 2002.

 

Por los Pueblos de Jaén: SILES


Vista de Siles desde la carretera de La Puerta de Segura
(foto: archivo propio)

SILES

Escudo de Siles
Localización: NE de la Provincia de Jaén
Comarca: Sierra de Segura
Población: 2.345 hab. (2015)
Extensión: 175 km2.
Densidad: 13,4 hab./km2.
Límites: al N. con Bienservida; al NE. con Villaverde del Guadalimar; al E. Cotillas; al SE. con Santiago-Pontones; al S. con Segura de la Sierra; al SO con Orcera; al O. con Benatae; al NO. con Torres de Albanchez y Villarrodrigo.
Altitud: 826 m.
Distancia a la capital: 160 km.
Gentilicio: Sileño/a
Aldeas: Vega de Castrobayona, Cañada del Señor, Don Marcos.

Vista de Siles desde la ladera del Cerro Bucentaina
(foto: archivo propio)
Siles es una de las gratas sorpresas de las que nos depara la desconocida Sierra de Segura. Allá donde Andalucía empieza a perder su nombre, Siles nos da un cálido "hasta luego" o un efusivo "bienvenidos", pues a muy pocos kilómetros de la localidad se ecuentra la frontera con tierras manchegas.
Siles es luz y colorido intenso. Cerca del río Guadalimar y con las montañas como telón de fondo, la población atesora un extenso y rico patrimonio histórico, artístico, paisajístico, forestal y etnográfico que la convierte en uno de los municipios más completos, no sólo de la comarca, sino de toda la Provincia de Jaén. 

GEOGRAFÍA. ECONOMÍA

Mapa de localización del término municipal
(elaboración propia)

El municipio de Siles pertenece a la comarca natural de la Sierra de Segura, situándose al Norte de la misma. Es, junto con Villarrodrigo, el confín Nordeste de la Provincia de Jaén y de la Comunidad Autónoma de Andalucía, lindando con la vecina Provincia de Albacete y La Mancha. Se trata de un terreno montañoso que se engloba en el Prebético o zona más externa de las Cordilleras Béticas.
La zona más baja se corresponde con el valle del Río Guadalimar, que atraviesa el término municipal de NE a SO después de nacer a pocos kilómetros en tierras albaceteñas. Sobre arcillas del Triásico, que le confieren al río su particular color rojizo, en esta zona se concentran los campos de cultivo (que representan un 17% del total del término) y el poblamiento del municipio. Destaca el olivar, el cereal y la huerta en las riberas de los arroyos tributarios del Guadalimar. Aquí se encuentra el núcleo principal, Siles, dominando el valle en una elevación en la margen izquierda del río. La emigración hizo que la mayoría de las aldeas, también concentradas en este área, quedaran prácticamente despobladas (Vega de Castrobayona, 14 hab.; Cañada del Señor, 10 hab.; Don Marcos, 4 hab.), cuando no totalmente (El Cantalar, Fresnedilla). Estos núcleos de población llegaron a alojar a más de 800 habitantes a mediados del siglo XX.

Piedra del Agujero, ejemplo de relieve cárstico cerca de Siles
(foto: archivo propio)

El río discurre entre dos macizos montañosos. Al Norte la Sierra de Calderón, con su cumbre más elevada, la Piedra del Cambrón (1.549 m.). 
Los tercios Sur y Este los ocupa un gran macizo con elevaciones importantes: Bucentaina (1.430 m.), Rayuela (1.507 m.), Navalperal (1.620 m.), Los Calerejos (1.687 m.), Espino (1.722 m.), englobados en las Sierras del Agua, Cuquillo y Calar del Mundo, que separan las cuencas hidrográficas del Guadalquivir (vertiente atlántica) y Segura (vertiente mediterránea). En este macizo nace el otro río de importancia en el muncipio, el caudaloso Tus, afluente del Segura. Se trata de una de las zonas más húmedas de Andalucía, con un alto nivel pluviométrico (1.100 l/m2), que permite el desarrollo de un denso bosque y la presencia de especies propias de climas centroeuropeos. Destaca especialmente el acebo (Ilex aquifolium), en forma de arbusto o pequeño árbol, de hojas con bordes espinosos y frutos pequeños y esféricos de color verde al comienzo de su desarrollo y rojo vivo en la madurez (octubre y noviembre).

Hojas y frutos del acebo
(foto: archivo propio)

Bosque denso en las profundidades de la Sierra de Segura, en la ladera del monte Navalperal
(término de Siles)
(foto: archivo propio)

La economía de Siles es fundamentalmente agraria (olivar), aunque el sector servicios es importante en la localidad, siendo la hostelería y el turismo rural las actividades que emplean a mayor número de personas. En el sector secundario cabe mencionar la actividad de producción de madera para carpintería y construcción y la industria alimentaria (aceite de oliva, carne, embutidos).

HISTORIA

Los primeros vestigios encontrados en el término municipal de Siles se corresponden con la Edad del Bronce (II milenio antes de Cristo), hallados en el Cerro de Cabeza Grande, elevación de 874 m. cerca del actual núcleo de Siles, entre éste y el lecho del río Guadalimar. El asentamiento se mantiene activo hasta época ibérica, pudiendo formar parte de una red de lugares de control de la vía que conectaría Andalucía y el Levante por el valle del Guadalimar, un camino más antiguo que la vía de Aníbal (posteriormente y ya en época romana vía Augusta), que discurriría en el pasillo entre Sierra Morena y Sierra de Segura.

Según la tradición se trata de un relieve íbero,
aunque podría tratarse del dintel de una portada renacentista.
En la actualidad está situado en Calle Jardines, junto al Centro de Salud de la localidad.
Antiguamente se encontraba en la Plaza del Agua -donde se halla el Ayuntamiento-,
empotrado en la fachada de una vivienda que fue derribada.
(foto: archivo propio)

Durante la época romana el poblamiento se torna disperso, surgiendo las villas -explotaciones agropecuarias- en las riberas del Guadalimar, como la del Cortijo de los Herederos o la del Cortijo de la Pendolera.
En época islámica, la población aparece referida en las fuentes como Silis, perteneciente al reino zirí de Granada en el siglo XI. La plaza fue ocupada por el reyezuelo de Almería en época de Taifas Ibn Summadih, y devuelta por acuerdo a Abd Allah de Granada posteriormente. Pocas noticias más se conservan del dominio musulmán.
En torno a 1230 Siles es conquistado por los caballeros de la Orden de Santiago al mando de su maestre Pelay Pérez Correa, pasando a depender de la Encomienda de Segura de la Sierra. Población de entidad, los nazaríes no se resignaron a perderla y la asediaron en diversas ocasiones. Merece destacarse el cerco que sufrió Siles en el año 1339 por las tropas de Yusuf I de Granada, teniendo que acudir en su ayuda el maestre de la Orden Alonso Meléndez de Guzmán desde Úbeda. Esto nos indica que la población estaba amurallada ya desde época temprana. Los actuales restos que hoy podemos contemplar datan de la segunda mitad del siglo XIV. Gracias precisamente a la reconstrucción del recinto amurallado, costeado por los propios habitantes, y en reconocimiento a tal hecho, a Siles se le concede el privilegio de villazgo en 1397 por el maestre Lorenzo Suárez de Figueroa, privilegio que confirmará Felipe II en el siglo XVI.

Restos de la muralla y "El Cubo" de Siles
(foto: archivo propio)

Durante buena parte del siglo XV, Siles se convertirá en el principal epicentro de la actividad militar y política de Rodrigo Manrique -padre del famoso poeta Jorge Manrique- que fue Gran Maestre de la Orden de Santiago y estuvo enfrentado al rey Juan II y a su valido Don Álvaro de Luna.
Desde la conquista cristiana y durante buena parte de la Edad Moderna, Siles perteneció administrativamente, como se ha dicho, a la Orden de Santiago (Encomienda de Segura) y al Reino de Murcia, en lo judicial a la Real Chancillería de Granada, y en lo religioso al Obispado de Cartagena. En 1748 se crea la Provincia Marítima de Segura de la Sierra -organismo para la explotación y gestión de los montes y sus recursos madereros-, a la que Siles pertenecerá. En 1833 pasa definitivamente a la recién creada Provincia de Jaén.
A mediados del siglo XIX Siles aún conservaba su muralla y su castillo, como relata Pascual Madoz en su Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de España. El entramado urbano había desbordado el recinto y la expansión demográfica se hacía latente. Un ritmo de crecimiento continuado e imparable que alcanzaría su cota una centuria más tarde, en los años 50 del siglo XX, cuando Siles sobrepasa los 5.300 habitantes. A partir de aquí se constata una lenta sangría migratoria que tuvo en los años 60 y 70 su cara más negativa.

PATRIMONIO HISTÓRICO-ARTÍSTICO

Siles ha conservado a través del tiempo un rico patrimonio heredado de diferentes épocas que hace de la localidad una de las más interesantes de la comarca de la Sierra de Segura. Siles merece una visita pausada, que hará las delicias del turista más exigente.

Restos de la antigua muralla. Arcos de "la Malena" y "San Gregorio"

Es posible que la primitiva muralla de Siles, por su forma rectangular, date de la época almorávide. Tras la conquista cristiana se modificaría (segunda mitad del siglo XIII), sufriendo posteriormente diversas reformas. De éstas, la más importante tuvo lugar a finales del siglo XIV, reconstrucción que le vale a Siles, como se ha dicho, el privilegio de villa en 1397. Los pocos restos que quedan se sitúan cronológicamente en torno a dicha fecha.
El Arco de "la Malena", junto a una torre cúbica que lo protege convertida hoy en vivienda, se sitúa al Este del casco histórico, en la esquina de la Calle Magdalena con Calle Cava.
El Arco de San Gregorio se conserva junto a un pequeño lienzo grueso de muralla al Oeste del antiguo recinto, en la calle que lleva su nombre.

Arco de la Malena
(foto: archivo propio)

Arco de San Gregorio
(foto: archivo propio)

El Cubo y la Casa de la Tercia

Esta torre tiene forma cilíndrica, estrechándose ligeramente en su parte superior, de ahí su nombre. Se trata de la torre del homenaje del antiguo castillo de Siles y el punto más fuerte de su recinto amurallado. Construido en mampostería, al igual que la muralla, es obra cristiana de finales del siglo XIV o principios del XV. Presenta en su interior dos pisos. El inferior se cubre con bóveda semiesférica. El superior o sala noble se cubre con bóveda gótica de nervios y posee una pequeña chimenea. Desde aquí se accede a la terraza por una escalera en curva embutida en el muro.
El torreón es visitable y en su interior encontraremos paneles explicativos sobre la historia de la localidad en la Edad Media.
La Casa de la Tercia se encuentra junto al Cubo. Se trata de la casa de la Encomienda de la Orden de Santiago en Siles donde se recogía el impuesto de las "tercias reales" a los campesinos, de ahí su nombre. Se trata de un edificio sencillo, donde predomina su carácter funcional frente al ornamental.

Segunda planta del torreón del Cubo, cubierta con bóveda gótica de nervios.
(foto: archivo propio)

Casa de la Tercia y restos de la fortificación de Siles desde la terraza del Cubo
(foto: archivo propio)


Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción

El templo, con orientación Este-Oeste, es de una sola nave con capillas laterales. Consta de dos zonas perfectamente diferenciadas. La zona intermedia y de los pies es la parte más antigua, del siglo XV y estilo gótico. Se cubre con armadura de par e hilera reforzada por arcos diafragma ligeramente apuntados. La zona de la cabecera es obra posterior, fruto de una ampliación en el siglo XVIII. Se cubre con bóveda de cañón que apoya sobre falsos arcos fajones. En el exterior destacan las dos portadas, Norte y Sur, ambas sencillas, protegidas por guardapolvos de madera. La torre campanario consta de dos cuerpos. En el inferior se abre un arco de bóveda de cañón que comunica dos calles. En el superior existen huecos en medio punto para campanas. Se remata con crestería gótica y chapitel piramidal.
Como patrimonio mueble de esta iglesia cabe mencionar un precioso retablo manierista de 1642 dedicado a la Virgen María con magníficas pinturas, recientemente restaurado por Don Antonio Custodio López (2014).

Torre campanario donde se abre un arco que comunica dos calles
(foto: archivo propio)

Interior del templo de Nuestra Señora de la Asunción
(foto: archivo propio)


Retablo manierista. Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción de Siles
(foto: archivo propio)

Ermita de San Roque

Del siglo XVIII, se trata de una edificación de una sola nave cubierta con artesonado en madera de pino. El presbiterio se cubre con cúpula de media esfera sobre pechinas. Un moderno retablo en ladrillo visto contiene la imagen del patrón de la localidad. En el exterior, de mampostería revocada, destaca la pequeña espadaña y las dos portadas, precedida la de los pies de amplio cobertizo de madera. Están expuestas en el interior las calderas de San Roque, en cobre, donde se guisa la carne de res el día 16 de Agosto para posteriormente repartirla entre los asistentes, en un rito que se remonta a la época medieval.

 Exterior de la ermita de San Roque. Fachada principal
(foto: archivo propio)

Interior de la ermita de San Roque. Artesonado de madera de pino
(foto: archivo propio)

Urbanismo y Arquitectura Doméstica

Hay una diferencia palpable entre el Siles medieval y la expansión que experimentó la población en la segunda mitad del siglo XIX y primera del XX. En el casco antiguo las calles son estrechas, algunas de trazado sinuoso, y es posible encontrar todavía algún ejemplo de arquitectura doméstica de carácter popular, propia de la Sierra de Segura, generalmente de una o dos plantas con mampostería encalada y pequeños vanos.
En el ensanche contemporáneo, de calles más amplias y rectas, resultan interesantes algunos edificios de carácter ecléctico -entre ellos la antigua sede del ICONA-, repartidos en las Calles Marín Martínez, Somera, del Coso, Mesones, Ctra. de La Puerta y Paseo.

Una calleja adornada con macetas y flores en el casco antiguo
(foto: archivo propio)

Ejemplo de arquitectura doméstica en Siles
(foto: archivo propio)

El Paseo de Siles, cubierto con una tupida bóveda arbolada,
es uno de los entornos urbanos de la localidad con más encanto
(foto: archivo propio)

"El Sequero". Centro de Interpretación y acogida de visitantes y punto de información micológica.

"El Sequero" es un antiguo secadero de piñas totalmente restaurado cuya finalidad era la extracción de piñones como semillas para las reforestaciones de los bosques tanto segureños como de otras zonas peninsulares. El edificio fue abandonando en los años 70 hasta quedar en ruina. A finales del siglo XX el Ayuntamiento de Siles lo toma en propiedad y decide una actuación de recuperación y puesta en valor de este oficio tradicional y característico en estas sierras.

En su restauración se ha respetado íntegramente la construcción originaria característica de las edificaciones del antiguo ICONA. Mediante paneles explicativos y audiovisuales, maquetas, objetos y herramientas propias de éste y otros oficios de la sierra, el visitante podrá sumergirse en las actividades tradicionales de esta comarca y comprender mejor su antropología.
Los amantes de la micología tienen en Siles un punto de referencia, pues en los últimos años la recogida de setas silvestres en otoño y todo lo que rodea a esta actividad se ha convertido en un atractivo turístico más de la localidad. En "El Sequero" se informa al visitante de las diferentes especies que podemos encontrar en la sierra y sus caracerísticas.

"El Sequero" de Siles
(foto: archivo propio)

Algunos de los objetos y máquinas relacionadas con el tratamiento de las piñas en "El Sequero"
(foto: archivo propio)

PATRIMONIO NATURAL

El hecho de que buena parte del término municipal de Siles se encuentre dentro de los límites del Parque Natural de Cazorla, Segura y las Villas, nos da una idea de la riqueza natural de su entorno. Destacan algunos enclaves de especial interés:

Peña del Olivar: situada a 2,5 km. de Siles por la carretera JF-7012, esta área recreativa cuenta con una pequeña piscina natural sobre el Arroyo de los Molinos, merenderos, barbacoas y bar-restaurante. Existe aquí un pequeño jardín botánico con especies representativas de estas sierras.
  
Las Acebeas: siguiendo la misma carretera JF-7012, nos adentramos en la sierra profunda. Las Acebeas toma su nombre del bosque de acebos que se desarrolla al amparo de los altos pinos laricios. Se trata de una singular y rara especie en estas latitudes que aquí es posible gracias a la alta pluviometría de la zona. 

Sierra del Agua y aserradero del Río Tus: en la sierra profunda, cerca del límite con la provincia de Albacete, este santuario de la naturaleza alejado del mundo nos recibe con paisajes agrestes de increible belleza. Aún desafían al tiempo las ruinas de los edificios del antiguo aserradero de madera, desde el cual se botaban los troncos río abajo dirección Murcia. En las inmediaciones se encuentra la cascada del Saltador, muy cerca de la ermita de la Sierra del Agua.

Peña del Olivar
(foto: archivo propio)


FIESTAS, GASTRONOMÍA, COSTUMBRES

Siles celebra sus fiestas mayores en honor a sus patronos San Roque y Nuestra Señora de la Asunción, en torno a los días 15 y 16 de Agosto. Destacan las verbenas nocturnas en la Glorieta del paseo, los populares encierros de vaquillas y los actos en torno al patrón. El día 16 la carne de las vaquillas se cocina en unas antiguas calderas de cobre en el recinto de la ermita. Se bendice la carne en presencia del Santo y se reparte entre todo el pueblo allí congregado.

San Roque, patrón de Siles
(foto: archivo propio)

Calderas de cobre de San Roque, expuestas en la ermita del Santo.
(foto: archivo propio)

A finales de Septiembre se celebra la feria de Siles (antigua feria de ganado) coincidiendo con la festividad de San Miguel, donde el protagonismo se lo llevan los encierros de vaquillas.
Los sileños también festejan San Marcos en Abril con salidas al campo para almorzar y pasar un día en comunidad, comiéndose los típicos hornazos.
Siles participa de la gastronomía típica de la Sierra de Segura, con especialidades culinarias como el "ajo atao", el "ajo de harina con guíscanos", el "ajo pringue", los "andrajos", los "galianos", el "fritao" o la "gachamiga". Entre los postres y dulces más destacados: las "flores", los "borrachuelos", la "leche frita" o las "torrijas".
Siles ha sabido conservar un rico patrimonio folclórico. La Asociación de Coros y Danzas "San Roque" es desde hace décadas una digna custodia de los cantes, bailes y trajes típicos de la localidad y la comarca de la Sierra de Segura. Destacar la labor de recuperación de personas como Carmen Carrascosa Linde o Francisco Jiménez Delgado. En Siles se bailan las "toreras", las "gandulas", las "manchegas serranas" y, como no, la "Jota de Siles". 

Baile de las "Gandulas"

Glorieta y parque de Siles al final del Paseo.
Aquí tienen lugar las animadas verbenas de verano
y otros acontecimientos culturales de importancia.
(foto: archivo propio)


Bibliografía:

- VVAA. "Jaén, Pueblos y Ciudades". Jaén, 1997.

Enlaces de interés:

- http://silesinfo.com/index.php
- http://www.siles.es/