Mostrando entradas con la etiqueta Quesada. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Quesada. Mostrar todas las entradas

Castillo y Atalayas de Jaén. El Castillo de Tíscar en QUESADA


Fachada meridional del Castillo de Tíscar
(foto: archivo propio)

¿CÓMO LLEGAR?

El castillo de Tíscar se encuentra en el Sureste de la Provincia de Jaén, a 14 kilómetros al Sur del núcleo urbano de Quesada. Desde el pueblo hay que tomar la carretera A-6206, estrecha y de trazado sinuoso, en dirección a Pozo-Alcón. La carretera asciende hasta el Puerto de Tíscar (1.189 m.) para descender seguidamente hacia la aldea de Tíscar-Don Pedro, muy cerca de la cual se encuentra el castillo de Tíscar y el Santuario donde se venera a la patrona de Quesada y de la comarca de la Sierra de Cazorla.


Vista general del Castillo de Tíscar, Santuario y aldeas de Don Pedro y Belerda
(foto: archivo propio)

UN POCO DE HISTORIA

Situado en la vertiente Sur de la Sierra de Quesada, encaramado a un impresionante roquedo, este castillo tiene su origen en época musulmana. Precisamente el vocablo "Tíscar" significa en lengua bereber "paso entre montañas". Las fuentes de la época alaban su carácter inexpugnable. Es mencionado por el historiador Al-Razi en la primera mitad del siglo X: "Está en alto, que allí no pueden poner escala en ninguna guisa e vos non podría decir la alteza de su muro" ("Crónica del moro Rasis"). A mediados del siglo XII el geógrafo Al-Idrisi, en su "Libro de Roger" (encargo del rey Roger II de Sicilia para un exhaustivo estudio del mundo conocido entonces) nos dice: "No lejos de Baza está el castillo de Tíscar que por su altura, la solidez de su fortificación, la bondad del suelo y la pureza del aire es preferible a todos los puntos de España. No es posible subir a él más que por dos puntos distantes entre sí más de doce millas y por senderos extraordinariamente estrechos. En la cumbre de las montañas hay rebaños y campos cultivados y perfectamente regados, de suerte que el castillo es tan notable por sus recursos como por su ventajosa posición".

Vista del Santuario y la aldea de Tíscar desde la puerta de entrada al Castillo.
Como se aprecia en la fotografía, para acceder a este punto hay que subir
por una empinada escalera metálica.
(foto: archivo propio)

Debió ser Tíscar en sus orígenes, por tanto, un hins que serviría para la protección de los pobladores de las laderas meridionales de la sierra que se deslizan hasta el valle del río Guadiana Menor; tierras de agricultores y pastores que vivirían en alquerías (aldeas) a pie de sierra, hábitat que ejemplifica muy bien hoy en día el conjunto de aldeas del entorno de Tíscar (Don Pedro, Belerda, Cuenca, Ceal...). La cercanía cada vez mayor de los cristianos provocó una concentración de población junto al castillo, procedente tanto de las mencionadas alquerías de las inmediaciones como de las plazas tomadas al norte por el enemigo, lo que obligó a una mejora y ampliación de las defensas de Tíscar.

Aldeas de Don Pedro y Belerda a los pies del castillo
(foto: archivo propio)

A partir de la fundación del reino Nazarí de Granada en 1238 este bastión se convertirá en avanzadilla del mismo en la frontera con Castilla y el Adelantamiento de Cazorla, en manos del Arzobispado de Toledo. Ximénez de Rada toma Quesada de manos de Fernando III en 1231, siete años después de la campaña que el rey emprendió contra la plaza, que fue asaltada, arrasadas sus fortificaciones y abandonada de nuevo. De esta forma quedaban, Quesada en poder de los cristianos y Tíscar del lado musulmán, aunque realmente la frontera bailaba al son de las algaradas o razias que hasta bien entrado el siglo XIV hacían cambiar de manos ambas plazas.
El sábado víspera de Pentecostés del año 1319 el castillo de Tíscar era conquistado por el ejército cristiano que el infante Don Pedro de Castilla -tío y tutor de Alfonso XI durante su minoría de edad- había reunido previamente en Úbeda, todo lo cual se relata en la "Crónica de Alfonso Onceno". Según esta fuente histórica, la toma de la villa y castillo de Tíscar no fue fácil debido a lo abrupto del terreno y la inexpugnabilidad de la fortaleza. Don Pedro dio la posibilidad al señor de Tíscar, Muhammad Handon, de que se convirtiera en vasallo del rey de Castilla, a lo que el musulmán se negó, procediendo el infante al asedio del lugar. En este punto nos habla la Crónica de la acción heroica, a caballo entre la historia y la leyenda, de un tal Pedro Hidalgo, al parecer de corta estatura, que junto con un puñado de hombres escalaron la "Peña Negra" durante la noche, tomando por sorpresa el baluarte más inaccesible del castillo y pasando a cuchillo a sus guardias -diez según la leyenda-. La maniobra sembró la confusión entre los musulmanes, lo que aprovechó el infante para arremeter contra la villa, que fue tomada y expulsados a sus habitantes (unos 4.500 según la crónica), que encontraron cobijo en la cercana localidad de Baza.
En 1335 el castillo es concedido por el rey Alfonso XI al concejo de Úbeda junto con una renta de quince mil maravedís anuales durante quince años para su mantenimiento. Una vez controlado el lugar los cristianos edifican, reaprovechando la fortificación anterior, un nuevo castillo que es el que hoy podemos contemplar.
Fue incoado expediente para su declaración como Bien de Interés Cultural en 1949 e inscrito definitivamente con la categoría de monumento en 1985. En el año 2005 se acometieron trabajos de consolidación y restauración de los restos a cargo del Ministerio de Fomento.

EL CASTILLO DE TÍSCAR

La peña sobre la que se asienta el castillo es denominada la "Peña Negra", de ahí que se le conozca también por ese nombre. Se trata de una formación rocosa alargada y muy escarpada con orientación Este-Oeste, por lo que el recinto es de pequeñas dimensiones e irregular por su adaptación a la cresta. Fue concebido como baluarte inexpugnable en el punto más alto e inaccesible de la peña (a unos 950 m. de altitud), con un perfecto dominio visual hacia la parte meridional (plana de Pozo Alcón, Valle del Guadiana Menor y tierras granadinas), mientras que por el resto de los flancos queda rodeado por las elevaciones montañosas de la Sierra de Quesada. Hacia el Norte se comunica visualmente con la llamada Atalaya del Infante Don Enrique situada en el Puerto de Tíscar, que a su vez lo hace con el castillo de la Majuela -ya en el valle de Quesada-, éste con el de las Cinco Esquinas, y finalmente con el de la Yedra de Cazorla.

Vista hacia el Sur del Castillo desde el Puerto de Tíscar.
Al fondo, valle del Guadiana Menor y tierras granadinas.
(foto: archivo propio)

Cortado de piedra en el lado norte de la cresta rocosa.
Se advierte la torre del homenaje, casi suspendida sobre el precipicio.
Al fondo, riscos de la Sierra de Quesada
(foto: archivo propio)

A sus pies, donde hoy se levanta el Santuario, estuvo en época musulmana la villa amurallada mencionada en las crónicas. La fortificación conserva muy pocos restos de aquella etapa, tan sólo algunos paramentos que rellenan los huecos entre la roca. El resto de la obra es cristiana, edificada a partir del segundo tercio del siglo XIV. El material utilizado en la piedra y los muros son de mampostería en algunas zonas y de sillarejo en otras.
Se accede al recinto por una pequeña entrada en la parte occidental, situada entre la pared vertical de la Peña Negra y el muro sur. El patio de armas tiene un trazado irregular tendente a la rectangularidad, donde se adivinan ciertas estructuras entre las que destaca el aljive.

Tras ascender por la escalera metálica se encuentra la puerta de entrada al castillo,
una pequeña abertura entre el lienzo sur y la Peña Negra.
(foto: archivo propio)


Puerta de acceso al castillo desde el interior del recinto
(foto: archivo propio)


Patio de armas del castillo (vista hacia el Oeste).
A la izquierda, lienzo sur. Al fondo la puerta de acceso.
A la derecha la impresionante Peña Negra.
(foto: archivo propio)

En el extremo oriental se levanta la torre del homenaje, de planta rectangular y dos pisos. Se accede a ella por un maltrecho vano sobreelevado que dispondría de escalera de madera de la cual prescindir rápida y fácilmente en caso de asedio. Una estrecha escalera cubierta con bóveda de cañón nos lleva a la estancia principal cubierta con bóveda de cañón apuntada. La torre posee un vano en el lado septentrional que ilumina la escalera y otro en el oriental -más grande- que ilumina la estancia. El escudo de Pedro I (rey de Castilla entre 1350 y 1369), añadido posteriormente, se sitúa sobre la puerta de entrada a la torre, lo que nos da una idea de las fechas de su construcción.

Torre del Homenaje desde el patio de armas
(foto: archivo propio)

Escudo de Pedro I sobre la puerta de entrada a la torre del homenaje
(foto: archivo propio)

Arranque de la escalera interior de la torre del homenaje, en malas condiciones de accesibilidad
(foto: archivo propio)

Lienzo sur del castillo y patio de armas desde la puerta de acceso a la torre del homenaje
(foto: archivo propio)


Bibliografía:

- De Mata Carriazo y Arroquia, Juan; González Jiménez, Manuel. En la Frontera de Granada. Granada, 2002.
- Eslava Galán, Juan. Castillos y Atalayas del Reino de Jaén. Murcia, 1999.




Personajes Ilustres de Jaén: RAFAEL ZABALETA FUENTES



Rafael Zabaleta Fuentes
 
Hoy, día 6 de Noviembre, hace exactamente 104 años que vino al mundo en un pequeño y serrano rincón de Jaén uno de los grandes pintores de la Historia del Arte español, Rafael Zabaleta Fuentes. 
La grandeza de este pintor no sólo reside en sus cuadros, de una enorme maestría técnica, sino también en su forma de alcanzar la universalidad sin apenas salir de su pueblo natal, Quesada, trasecendiendo lo local mediante la fuerza expresiva de su pintura. Ya en vida, Zabaleta tiene tantos admiradores como el otro gigante de la pintura coétaneo a él, Pablo Picasso, quien también sabe apreciar la personal visión del universo rural del pintor jiennense. El crítico Eugenio D´Ors explica con estas palabras esta veneración ante la obra de Zabaleta: "Ignoro el año en que nació en Quesada, provincia de Jaén, el pintor Rafael Zabaleta. Tal vez un día se escogerá convencionalmente este dato como el principio de la Era en que se consumó una revelación decisiva en la pintura española... Lo característico de este pintor es la brillantez alucinante, la turgente plenitud...". El poeta José Hierro también supo captar en pocas palabras la admiración que despertaban sus cuadros: "Yo creo que él sentía en Solana, pero hablaba en Picasso", haciendo alusión a que su obra reúne, de aquél el sentimiento y el contenido tan ligados a la tierra española, y la visión expresionista, cubista y lumínica del genio malagueño.



BIOGRAFÍA

ORÍGENES Y ETAPA DE JUVENTUD

Rafael Zabaleta Fuentes nace en Quesada el 6 de Noviembre de 1907 en el seno de una acomodada familia burguesa. Su padre, Isidoro Zabaleta, de origen vasco aunque nacido en La Rioja, se había casado con la quesadeña Juliana Fuentes. Tras su infancia en el pueblo, Zabaleta estudia el bachillerato en Jaén, e ingresa en la Escuela Superior de Bellas Artes de San Fernando de Madrid en 1927, terminando la carrera en 1931. Al año siguiente, participa en su primera exposición, colectiva, con los alumnos de Bellas Artes. El cuadro con el que concurre, La Pareja, causa muy buena impresión y aparece reproducido en la revista Blanco y Negro. 
En 1935 realiza su primer viaje a París, ciudad que a partir de entonces visitará regularmente, pero nunca para quedarse, pues siempre regresa a su Quesada. Allí tendrá oportunidad de conocer a Picasso, Manuel Ángeles Ortiz o Vázquez Díaz, y se familiarizará con las vanguardias, sobre todo a través de la obra de Van Gogh y Cezanne, que le influyen poderosamente.
En 1939, durante la guerra civil española, Zabaleta es apresado junto con otros miembros del Frente Popular y conducido al campo de prisioneros de Santiago de Calatrava, aunque pronto es liberado.


Autorretrato. 1956. Óleo sobre lienzo. 61 x 50 cm.
Museo Zabaleta (Quesada)


ETAPA DE MADUREZ

Por intermediación del escultor Manolo Hugué, conoce al galerista Aurelio Biosca, quien le abre las puertas de su galería de Madrid para realizar una muestra individual en 1942, a la que concurre con 20 óleos y 2 acuarelas. Durante estos años, Zabaleta comienza a crear la serie Los sueños de Quesada, cuadros oníricos, de un profundo surrealismo, que cosechan un éxito importante, tanto que Camilo José Cela edita un libro en 1963 con el título El solitario y los sueños de Quesada.
Desde que se afinca en Madrid, participa activamente en tertulias, como la del Café de Gijón, dibuja y pinta en el Círculo de Bellas Artes y pasa a formar parte una plataforma de artistas, la "Academia Breve de Crítica de Arte" fundada por D´Ors en 1941. La década de los 40 será de una frenética actividad creadora y expositiva. Participa en exposiciones individuales y colectivas en Madrid, fundamentalmente, y en Barcelona y otras ciudades españolas, mostrando su obra en galerías privadas y en el Museo Nacional de Arte Moderno de Madrid.
En 1947 se publica su primera monografía, realizada por Ramón Descalzo Faraldo. En 1949, cuando en España es ya un pintor consagrado, vuelve a viajar a París, donde visitará a Picasso de nuevo. Su primera exposición individual en el Museo Nacional de Arte Moderno de Madrid tendrá lugar en 1951, con un total de 27 óleos y 34 dibujos. En este mismo año el Ayuntamiento de Quesada le nombra "Hijo Predilecto" de la localidad y le pone su nombre a la calle donde el pintor tiene su residencia. Será entonces cuando se inicien los estudios y proyectos para crear en Quesada un Museo de Arte Contemporáneo.
Los 50 serán los años de su reconocimiento internacional. En 1955 participa en la III Bienal Hispanoamericana de Arte celebrada en Barcelona, donde obtiene el premio de la UNESCO, organismo que adquiere la obra. Participa en la Bienal del Mediterráneo de Alejandría (1955), en la Muestra Internacional en el Pabellón de España de la Exposición Internacional de Bruselas (1958), en la Muestra "Art et Travail" de Charleroi, Bélgica (1958), en la Exposción "La gravure espagnole contemporaine" del Museo Galliera de París (1959), y en la XXX Bienal de Arte de Venecia (1960). Miguel Delibes plasma el sentimiento que despierta cada una de estas muestras: "Para mí Zabaleta es uno de los grandes pintores de este siglo, el mundo rural que Zabaleta levantó con sus pinceles es el que me hubiera gustado levantar a mí con la pluma... Los temores de Zabaleta a ser eclipsado -devorado- por la pintura de vanguardia ya empieza a verse que carecían de fundamento. Él es un grande y como tal pervive y pervivirá".
En febrero de 1960, durante su estancia en Almería, a donde iba con frecuencia a visitar a su gran amigo y pintor Jesús de Perceval, perteneciente a la corriente de los llamados "pintores indalianos", sufre un infarto al corazón. El 24 de Junio de ese mismo año fallece en Quesada tras un derrame cerebral. Dona la mayor parte de su obra a la villa de Quesada, lo que permite en 1963 la creación del Museo Zabaleta, que alberga una colección con más de 100 obras del pintor.


SU OBRA

La obra de Zabaleta se ha incluido dentro de la linea denominada "realismo expresionista español", que arranca con Goya, sigue a través de Isidro Nonell y Gutiérrez Solana y se continúa en Zabaleta.


ETAPA DE DEFINICIÓN DE SU LENGUAJE ARTÍSTICO

Después de un periodo de formación del que se conservan escasas obras, posiblemente desechadas por el propio Zabaleta, la década de los 30 serán años de reflexión y búsqueda de su propia estética. Esta etapa se caracteriza por el eclecticismo y por la pluralidad compositiva influenciada por los maestros de la vanguardia europea, sin destacar todavía los hallazgos personales.
La temática es muy variada, siendo notorias las escenas circenses, de influencia picasiana, y paisajes imaginativos y exóticos. Cezanne y Van Gogh serán también influencias poderosas en esta época.

 
Hombre sentado ante mesa escribiendo. 1932. Óleo. 78 x 58 cm.
Museo Rafael Zabaleta (Quesada)


Tres mujeres desnudas. 1934. Óleo. 92 x 62 cm.
Museo Rafael Zabaleta (Quesada)



Autorretrato sentado con traje azul. 1935. Óleo. 91 x 71 cm.
Museo Rafael Zabaleta (Quesada)


Cazador con salacot y negra en barca. 1941. Óleo. 100 x 80 cm.
Museo Rafael Zabaleta (Quesada)


Arlequín y payaso con careta. 1942. Óleo. 81 x 60 cm.
Museo Rafael Zabaleta (Quesada)

EXPRESIONISMO SOMBRÍO O PERIODO DE DEFINICIÓN DE UNA ESTÉTICA

Esta etapa se puede enmarcar entre 1942 y 1949. Se va definiendo su formulación temática y un lenguaje propio, pero sin producirse un cambio radical con el periodo anterior, es más bien un cambio paulatino.
La obra de Zabaleta adopta tonos sombríos, figuras herméticas, gestos hoscos. La novedad temática es la incorporación de los temas campesinos (la tierra con sus labriegos y sus hombres), urbanísticos (reducidos al ámbito local) y los espacios intimistas (representados en escenas de interiores).
Se trata de una obra recia y fuerte, sin audacias en el color, formas volumétricas bien cuidadas, tonos moderados y disposición equilibrada.

  

Interior campestre. 1944. Óleo. 81 x 100 cm.
Colección particular

Retrato de mujer sentada con traje negro. 1944. Óleo. 80 x 64 cm.
Museo Rafael Zabaleta (Quesada)


Desnudo de mujer y autorretrato. 1945. Óleo. 100 x 85 cm.
Museo Rafael Zabaleta (Quesada)

EXPRESIONISMO RUTILANTE O PERIODO DE SUS GRANDES CONQUISTAS

Esta etapa se corresponde con la década de los años 50. Se caracteriza por acentuar la intensidad del color y buscar la simplificación de las formas.
Las composiciones se ajustan a esquemas geométricos, se incrementa la fuerza cromática hacia el fauvismo, se aleja del sistema perspectivo tridimensional, disminuyendo la profundidad espacial de sus cuadros.
Aparecen las iluminaciones artificiales que caracterizan sus nocturnos, las figuras adquieren rigidez y frontalidad, agudizando el hieratismo y la atemporalidad y las formas se hacen simples, definidas y estilizadas.
El repertorio temático se amplía con matarifes, escenas de playa, faunas, pájaros, desnudos nocturnales, formas antropomorfas y composiciones lineales de pura geometría y rigor abstraccionista.
  

Romeras de Tíscar. 1950. Óleo. 100 x 80 cm.
Museo Rafael Zabaleta (Quesada)



Maternidad. 1952. Óleo. 100 x 81 cm.
Museo Provincial (Jaén)


Campesinas. 1952. Óleo. 81 x 100 cm.
Museo Rafael Zabaleta (Quesada)


Familia campesina. 1957. Óleo. 81 x 100 cm.
Museo Rafael Zabaleta (Quesada)


Jardín del museo. 1957. Óleo. 81 x 100 cm.
Museo Rafael Zabaleta (Quesada)


La vieja y la niña. 1957. Óleo. 81 x 65 cm.
Museo Rafael Zabaleta (Quesada)


 El Sátiro. 1958. Óleo. 64 x 81 cm.
Museo Rafael Zabaleta (Quesada)


"SUEÑOS DE QUESADA"

El nombre es debido a Eugenio D´Ors, que fue el que expuso por primera vez esta obra en Barcelona en 1942. Se trata de una serie temática ejecutada en pincel, utilizando el procedimiento de agua-tinta. Son un total de 35 dibujos esquemáticos y fuertemente contrastados en blanco y negro, realizados en los años 30. Sus tamaños aproximados son de 30-35 x 25-30 cm.
La temática es un conjunto de impresiones depositadas en el subconsciente, resultado de visiones de su niñez o de situaciones anímicas posteriores. El carácter surrealista es evidente. Los temas son: el mundo, el demonio y la carne.



"No son dragones, no"
(en referencia a la I Guerra Mundial)

"Meditación por la descarnada señora muerte"
(evocación atormentada del sexo y la muerte)
 
Bibliografía:

- VVAA. Enciclopedia General de Jaén. Málaga, 2008.
- VVAA. Jaén, Pueblos y Ciudades. Jaén, 1997.


Enlaces de interés:

- www.museozabaleta.org (Museo Rafael Zabaleta, Quesada)
- www.fundacionzabaleta.org (Fundación Zabaleta)