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Las fiestas de San Antón en ARQUILLOS


Iglesia de la Inmaculada Concepción, ubicada en la Plaza del mismo nombre. Arquillos
(foto: archivo propio)

En torno al día 17 de Enero celebra sus fiestas mayores la localidad de Arquillos en honor a su Patrón, San Antonio Abad. Es grande la devoción que profesa esta población de la comarca del Condado por su protector, como lo demuestran las ricas tradiciones que giran en torno a esta fiesta.
Mediado el mes de Enero, Arquillos hace un alto en el tajo aceitunero y se engalana para honrar a su patrón, San Antón, monje cristiano que nació y vivió en Egipto a caballo entre los siglos III y IV de nuestra era, y que abandonó sus bienes para llevar una existencia de ermitaño. A su muerte, sus restos fueron llevados a Alejandría, de ahí a Constantinopla y, tras la conquista de esta última ciudad por los turcos, los Caballeros de la Orden de los Hospitalarios de San Antonio Abad los trasladaron a Francia, a la región del Delfinado. Esta Orden, que había nacido bajo el patrocinio del Santo, se dedicaba a curar y recoger enfermos con dolencias contagiosas, especialmente a lo largo del Camino de Santiago, atendiendo a los peregrinos afectados en sus hospitales a las afueras de las poblaciones. La devoción por San Antón arraigó fuerte en la provincia de Jaén, difundida a partir del siglo XIII por los nuevos repobladores castellanos. No olvidemos que por estas tierras, y procedente de Granada, pasaba el llamado "Camino Mozárabe" con dirección a Santiago a través de la Vía de la Plata.
Arquillos no será fundada como población hasta la segunda mitad del siglo XVIII, en el contexto de las repoblaciones de Sierra Morena llevadas a cabo por el intendente Pablo de Olavide en el reinado de Carlos III. Dichas repoblaciones se realizaron con colonos llegados de Europa, a los cuales se les exigía ser católicos y útiles para trabajar la tierra, por lo que la elección de San Antonio Abad como Patrón de la nueva villa no es casual, dado el conocimiento que tenían estos colonos de la mencionada labor de los Caballeros Hospitalarios, amén de la actividad agrícola-ganadera que practicaban (San Antón es el protector de los animales). Si a ello unimos el ya citado arraigo de la devoción por este Santo en Jaén desde la Edad Media, podemos esbozar una explicación bastante clara del origen del culto que se le profesa en esta localidad de Arquillos, un culto que se ve reafirmado cuando en 1885 la población se libra milagrosamente de una epidemia de cólera que asola el país, dado que sus habitantes se habían encomendado a la protección del Santo. En agradecimiento, los arquilleros hicieron el Voto a San Antón, prometiendo guardar por siempre ayuno y abstinencia la víspera de su día. A partir de entonces, y cada año, la corporación municipal y la hermandad de San Antón renuevan el voto en la última eucaristía de la novena que se le dedica al Santo en los días previos a su fiesta.

San Antonio Abad, o en Arquillos San Antón Bendito
(foto: José Antonio Espejo Lara)

La víspera se vive con intensidad en Arquillos, pues también se encienden hogueras al atardecer, en las que se queman ramas de olivo, y hace acto de aparición "el Pelotero". Es éste un personaje peculiar ligado a estas fiestas, pues representa al demonio que tentó a San Antón en el desierto. Se trata de una de las joyas de las tradiciones jiennenses. Ataviado con traje burlesco, fustiga a grandes y pequeños con un látigo al que se le ha anudado en uno de sus extremos una alpargata. Es interpretado por alguien que tiene alguna promesa que cumplir y durante las fiestas come y bebe costeado por los vecinos. El traje, de color blanco y con adornos en forma de grandes borlas rojas, es reparado y custodiado todo el año por la familia Momblanc, que se estableció en Arquillos en el siglo XVIII procedente de la provincia de Alicante.
El día grande de la fiesta, el día 17, tiene lugar en la Parroquia de la Inmaculada la misa y posterior procesión de San Antón Bendito (como se le conoce en Arquillos), por las calles de la localidad. También es costumbre la bendición de los animales a las puertas del templo. Durante los días que dura la novena y en el día de la fiesta, se le canta al Santo el popular himno:

Himno de San Antón

Glorioso San Antón, sol de la Iglesia,
de límpido fulgor que fuiste,
niño presentido electo del Señor.

Y luego, de Mateo el Evangelista
la voz dulce escuchar;
quisiste en la desértica llanura
tu espíritu templar.

Allí las zarpas de Satán guerrero
quisieron enlodarte en el placer,
pero haciendo de la Cruz lanza y rodela
el nombre de Jesús te hizo vencer.

Hosanna al Santo, Patrón querido,
Vergel florido de caridad,
alcemos todos nuestras canciones
en oraciones al Santo Abad.

La imagen actual de San Antón es posterior a 1936. La antigua imagen era de buena factura, de tamaño menor al natural, como la actual, y con los atributos propios de su iconografía: libro, bastón y un cerdito a sus pies. En los aciagos hechos de la Guerra Civil española, la imagen fue profanada y arrojada a uno de los pozos mineros de la zona de La Española, permaneciendo los restos allí durante tres años. Acabada la guerra, los pedazos fueron rescatados y sobre ellos se retalló una nueva imagen que es la que hoy contemplamos. También se recuperó la campanilla que cuelga de su brazo.

Antigua imagen de San Antón de Arquillos, anterior a 1936
 
Durante estos días son típicos los llamados "pericones de San Antón", unos riquísimos roscos preparados con harina y huevo. Las fiestas se desarrollan en un buen clima de convivencia vecinal, entre actividades pensadas para todas las edades, y en las que no faltan las verbenas nocturnas, en las que es habitual escuchar los sones del "Pasodoble de Arquillos", en el que, por cierto, también se menciona a San Antón, que como hemos podido comprobar, es el Alfa y el Omega de este pueblecito. El Pasodoble arquillero es una pieza del compositor malagueño Emilio Lehmberg Ruíz, y la letra de Vicente López Pinilla.


Pasodoble de Arquillos

Entre perfumes y flores 
a Arquillos Diso hizo un día,
en él nació la alegría,
la riqueza y los amores.
 
Le cruza la carretera
como una cinta de plata
y en su cielo retrata
la paz que en el pueblo impera.
 
Son sus hijos labradores
y modelos de hidalguía
que tienen la simpatía,
la riqueza y los amores.
 
Arquillos tiene en su suelo
un venero de riqueza
y sus mujeres dan celos
por su gracia y gentileza
que es la belleza del cielo.

San Antón está orgulloso,
el Patrón de la Villa,
donde la nobleza brilla
cual diamante primoroso.

Hasta que llegue mi muerte
quiero luz para mirarte,
garganta para cantarte,
corazón para quererte.

Portada del Programa de Fiestas de San Antón de 2002 

Reportaje fotográfico San Antón 2012

He de agradecer la inestimable colaboración que me han prestado mis buenos amigos y paisanos Lina Lasaga Delgado y José Antonio Espejo Lara, residentes en Mancha Real, pero vinculados a esta población del Condado por ser Lina oriunda de Arquillos. Gracias a ella por compartir conmigo valiosa información sobre las fiestas de su pueblo, prestándome programas de fiestas de años anteriores, y a él por el reportaje fotográfico realizado y que a continuación se muestra.

Interior de la Iglesia parroquial de la Inmaculada. 
San Antón, colocado en su trono, se dispone a recorrer las calles de Arquillos

Llegada de la Corporación Municipal y Hermano Mayor de la Hermandad de San Antón
al templo para la Eucaristía de la mañana del 17 de Enero.

Imagen de San Antón Bendito de Arquillos

El Pelotero, siempre presente en las fiestas arquilleras

Salida de la procesión del templo parroquial en la tarde del 17 de Enero

San Antón se reencuentra un año más con los arquilleros y arquilleras

La banda de música precede a la procesión por las calles de la localidad

San Antón recorre las calles de Arquillos

Fuegos artificiales al final de la procesión. Entrada de San Antón en su templo


Fotografías: José Antonio Espejo Lara y Lina Lasaga Delgado



Bibliografía:

- Programas de Fiestas de Arquillos. 1995 y 2002.
- Rubio Fernández, Juan. Fiestas Populares de la Provincia de Jaén. Jaén, 2003.

 

Arquitectura Civil en Jaén. La Torre del Reloj de ARQUILLOS

Hay relojes y relojes. Mejor dicho, hay formas y formas de mirar un reloj. Ellos, por suerte o por desgracia, sólo marcan los segundos, los minutos, las horas..., el implacable Tiempo, en fin, inexorable, que no pasa igual para todo el mundo, pues unos se lo toman con filosofía, mientras que a otros produce un estrés malsano. Por otro lado, hay que tener en cuenta la ubicación física de este hipotético reloj, público se entiende, dado que dicho estrés o ansiedad aumenta proporcionalmente al tamaño del núcleo urbano en donde se encuentre situado. En resumidas cuentas, hace mayores estragos en sus habitantes el reloj de Times Square de Nueva York que el reloj de, pongamos por caso, la Plaza de Arquillos, en la provincia de Jaén. Y de resultas de todo esto, es evidente que son mucho más inteligentes los arquilleros que los neoyorkinos, porque si los primeros se construyeron un reloj en su día, fue para que cumpliera la función que estrictamente deben cumplir los relojes, ya que si se quiere vivir más y mejor, a aquéllos hay que hacerles el caso justo y preciso. Y si no, comparen la esperanza de vida de los habitantes de Arquillos con la de los de Nueva York.


Ubicación de la Torre del Reloj en la Plaza de su nombre. Arquillos
(foto: archivo propio)

A pesar de ser la población más joven de las que componen la comarca del Condado de Jaén, Arquillos ha sabido conservar buenas muestras arquitectónicas de su pasado colonial de la época de Carlos III. Quizás la más interesante, sobre todo desde el punto de vista simbólico, sea esta construcción de finales del siglo XVIII, la torre del Reloj.
Situada en la Plaza de su nombre, junto a la Avenida de Andalucía, la torre es toda ella de cantería regular y bien tallada. Posee planta cuadrada y arranca desde un zócalo. De sus dos cuerpos, el primero tiene el doble de altura, y en él se abre una pequeña puerta de entrada con arco de medio punto con dovelas almohadilladas. Sobre ella, se sitúa  una ventana saetera que se repite en los otros tres lados de este primer cuerpo. Una triple moldura separa el primero del segundo cuerpo, en el que aparecen el reloj en el lado oeste y una pequeña ventana cuadrada, en el este. Delgadas y sencillas pilastras dóricas enmarcan cada uno de los flancos de este segundo cuerpo. Sobre la cornisa se levanta una estructura artesanal de hierro, añadida en 1884 para albergar la campana y la veleta. 
Es un elemento arquitectónico inusual en el contexto de las Nuevas Poblaciones. Las horas las marcaban los campanarios de las iglesias, normalmente. Si bien éstas ocupaban un lugar importante en el entramado urbano de estas localidades, tanto o más lo hacían edificios civiles del tipo ayuntamiento o palacio. Es habitual encontrar el poder religioso (iglesia) enfrentado al poder civil (ayuntamiento), en sus dos acepciones, quiero decir, enfrentados y en frente físicamente el uno del otro. Es el caso de Aldeaquemada. En La Carolina encontramos el Palacio del Intendente Olavide junto a la Iglesia pero en una posición visual preeminente respecto a ésta, ya que la avenida que conduce a la Plaza ofrece como telón de fondo la fachada del Palacio, mientras que la Iglesia queda oculta, lo cual tiene una clara lectura. En Arquillos, el poder civil adoptó forma de Torre del Reloj, siendo, como ya se ha indicado, inusual en las Nuevas Poblaciones, aunque la intención también se revela clara en este caso, pues la torre es, junto a la airosa espadaña de la Iglesia, los dos únicos elementos que destacan visualmente por encima de los tejados del caserío.

Torre del Reloj. Arquillos
(foto: archivo propio)


Puerta de entrada y ventana saetera. Torre del Reloj de Arquillos
(foto: archivo propio)


Reloj y estructura metálica que corona la torre
(foto: archivo propio)

 
Muchas miradas se han posado en la esfera de este reloj en los muchos años que lleva funcionando, y muchas lo seguirán haciendo, pues este reloj ha marcado y marcará los tiempos de los arquilleros, aunque eso sí, sin prisas, sin estrés...



Bibliografía:

- VVAA. Jaén, Pueblos y Ciudades. Jaén, 1997.


Enlaces de interés:

- www.arquillos.es