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Castillo y Atalayas de Jaén. El Castillo de Tíscar en QUESADA


Fachada meridional del Castillo de Tíscar
(foto: archivo propio)

¿CÓMO LLEGAR?

El castillo de Tíscar se encuentra en el Sureste de la Provincia de Jaén, a 14 kilómetros al Sur del núcleo urbano de Quesada. Desde el pueblo hay que tomar la carretera A-6206, estrecha y de trazado sinuoso, en dirección a Pozo-Alcón. La carretera asciende hasta el Puerto de Tíscar (1.189 m.) para descender seguidamente hacia la aldea de Tíscar-Don Pedro, muy cerca de la cual se encuentra el castillo de Tíscar y el Santuario donde se venera a la patrona de Quesada y de la comarca de la Sierra de Cazorla.


Vista general del Castillo de Tíscar, Santuario y aldeas de Don Pedro y Belerda
(foto: archivo propio)

UN POCO DE HISTORIA

Situado en la vertiente Sur de la Sierra de Quesada, encaramado a un impresionante roquedo, este castillo tiene su origen en época musulmana. Precisamente el vocablo "Tíscar" significa en lengua bereber "paso entre montañas". Las fuentes de la época alaban su carácter inexpugnable. Es mencionado por el historiador Al-Razi en la primera mitad del siglo X: "Está en alto, que allí no pueden poner escala en ninguna guisa e vos non podría decir la alteza de su muro" ("Crónica del moro Rasis"). A mediados del siglo XII el geógrafo Al-Idrisi, en su "Libro de Roger" (encargo del rey Roger II de Sicilia para un exhaustivo estudio del mundo conocido entonces) nos dice: "No lejos de Baza está el castillo de Tíscar que por su altura, la solidez de su fortificación, la bondad del suelo y la pureza del aire es preferible a todos los puntos de España. No es posible subir a él más que por dos puntos distantes entre sí más de doce millas y por senderos extraordinariamente estrechos. En la cumbre de las montañas hay rebaños y campos cultivados y perfectamente regados, de suerte que el castillo es tan notable por sus recursos como por su ventajosa posición".

Vista del Santuario y la aldea de Tíscar desde la puerta de entrada al Castillo.
Como se aprecia en la fotografía, para acceder a este punto hay que subir
por una empinada escalera metálica.
(foto: archivo propio)

Debió ser Tíscar en sus orígenes, por tanto, un hins que serviría para la protección de los pobladores de las laderas meridionales de la sierra que se deslizan hasta el valle del río Guadiana Menor; tierras de agricultores y pastores que vivirían en alquerías (aldeas) a pie de sierra, hábitat que ejemplifica muy bien hoy en día el conjunto de aldeas del entorno de Tíscar (Don Pedro, Belerda, Cuenca, Ceal...). La cercanía cada vez mayor de los cristianos provocó una concentración de población junto al castillo, procedente tanto de las mencionadas alquerías de las inmediaciones como de las plazas tomadas al norte por el enemigo, lo que obligó a una mejora y ampliación de las defensas de Tíscar.

Aldeas de Don Pedro y Belerda a los pies del castillo
(foto: archivo propio)

A partir de la fundación del reino Nazarí de Granada en 1238 este bastión se convertirá en avanzadilla del mismo en la frontera con Castilla y el Adelantamiento de Cazorla, en manos del Arzobispado de Toledo. Ximénez de Rada toma Quesada de manos de Fernando III en 1231, siete años después de la campaña que el rey emprendió contra la plaza, que fue asaltada, arrasadas sus fortificaciones y abandonada de nuevo. De esta forma quedaban, Quesada en poder de los cristianos y Tíscar del lado musulmán, aunque realmente la frontera bailaba al son de las algaradas o razias que hasta bien entrado el siglo XIV hacían cambiar de manos ambas plazas.
El sábado víspera de Pentecostés del año 1319 el castillo de Tíscar era conquistado por el ejército cristiano que el infante Don Pedro de Castilla -tío y tutor de Alfonso XI durante su minoría de edad- había reunido previamente en Úbeda, todo lo cual se relata en la "Crónica de Alfonso Onceno". Según esta fuente histórica, la toma de la villa y castillo de Tíscar no fue fácil debido a lo abrupto del terreno y la inexpugnabilidad de la fortaleza. Don Pedro dio la posibilidad al señor de Tíscar, Muhammad Handon, de que se convirtiera en vasallo del rey de Castilla, a lo que el musulmán se negó, procediendo el infante al asedio del lugar. En este punto nos habla la Crónica de la acción heroica, a caballo entre la historia y la leyenda, de un tal Pedro Hidalgo, al parecer de corta estatura, que junto con un puñado de hombres escalaron la "Peña Negra" durante la noche, tomando por sorpresa el baluarte más inaccesible del castillo y pasando a cuchillo a sus guardias -diez según la leyenda-. La maniobra sembró la confusión entre los musulmanes, lo que aprovechó el infante para arremeter contra la villa, que fue tomada y expulsados a sus habitantes (unos 4.500 según la crónica), que encontraron cobijo en la cercana localidad de Baza.
En 1335 el castillo es concedido por el rey Alfonso XI al concejo de Úbeda junto con una renta de quince mil maravedís anuales durante quince años para su mantenimiento. Una vez controlado el lugar los cristianos edifican, reaprovechando la fortificación anterior, un nuevo castillo que es el que hoy podemos contemplar.
Fue incoado expediente para su declaración como Bien de Interés Cultural en 1949 e inscrito definitivamente con la categoría de monumento en 1985. En el año 2005 se acometieron trabajos de consolidación y restauración de los restos a cargo del Ministerio de Fomento.

EL CASTILLO DE TÍSCAR

La peña sobre la que se asienta el castillo es denominada la "Peña Negra", de ahí que se le conozca también por ese nombre. Se trata de una formación rocosa alargada y muy escarpada con orientación Este-Oeste, por lo que el recinto es de pequeñas dimensiones e irregular por su adaptación a la cresta. Fue concebido como baluarte inexpugnable en el punto más alto e inaccesible de la peña (a unos 950 m. de altitud), con un perfecto dominio visual hacia la parte meridional (plana de Pozo Alcón, Valle del Guadiana Menor y tierras granadinas), mientras que por el resto de los flancos queda rodeado por las elevaciones montañosas de la Sierra de Quesada. Hacia el Norte se comunica visualmente con la llamada Atalaya del Infante Don Enrique situada en el Puerto de Tíscar, que a su vez lo hace con el castillo de la Majuela -ya en el valle de Quesada-, éste con el de las Cinco Esquinas, y finalmente con el de la Yedra de Cazorla.

Vista hacia el Sur del Castillo desde el Puerto de Tíscar.
Al fondo, valle del Guadiana Menor y tierras granadinas.
(foto: archivo propio)

Cortado de piedra en el lado norte de la cresta rocosa.
Se advierte la torre del homenaje, casi suspendida sobre el precipicio.
Al fondo, riscos de la Sierra de Quesada
(foto: archivo propio)

A sus pies, donde hoy se levanta el Santuario, estuvo en época musulmana la villa amurallada mencionada en las crónicas. La fortificación conserva muy pocos restos de aquella etapa, tan sólo algunos paramentos que rellenan los huecos entre la roca. El resto de la obra es cristiana, edificada a partir del segundo tercio del siglo XIV. El material utilizado en la piedra y los muros son de mampostería en algunas zonas y de sillarejo en otras.
Se accede al recinto por una pequeña entrada en la parte occidental, situada entre la pared vertical de la Peña Negra y el muro sur. El patio de armas tiene un trazado irregular tendente a la rectangularidad, donde se adivinan ciertas estructuras entre las que destaca el aljive.

Tras ascender por la escalera metálica se encuentra la puerta de entrada al castillo,
una pequeña abertura entre el lienzo sur y la Peña Negra.
(foto: archivo propio)


Puerta de acceso al castillo desde el interior del recinto
(foto: archivo propio)


Patio de armas del castillo (vista hacia el Oeste).
A la izquierda, lienzo sur. Al fondo la puerta de acceso.
A la derecha la impresionante Peña Negra.
(foto: archivo propio)

En el extremo oriental se levanta la torre del homenaje, de planta rectangular y dos pisos. Se accede a ella por un maltrecho vano sobreelevado que dispondría de escalera de madera de la cual prescindir rápida y fácilmente en caso de asedio. Una estrecha escalera cubierta con bóveda de cañón nos lleva a la estancia principal cubierta con bóveda de cañón apuntada. La torre posee un vano en el lado septentrional que ilumina la escalera y otro en el oriental -más grande- que ilumina la estancia. El escudo de Pedro I (rey de Castilla entre 1350 y 1369), añadido posteriormente, se sitúa sobre la puerta de entrada a la torre, lo que nos da una idea de las fechas de su construcción.

Torre del Homenaje desde el patio de armas
(foto: archivo propio)

Escudo de Pedro I sobre la puerta de entrada a la torre del homenaje
(foto: archivo propio)

Arranque de la escalera interior de la torre del homenaje, en malas condiciones de accesibilidad
(foto: archivo propio)

Lienzo sur del castillo y patio de armas desde la puerta de acceso a la torre del homenaje
(foto: archivo propio)


Bibliografía:

- De Mata Carriazo y Arroquia, Juan; González Jiménez, Manuel. En la Frontera de Granada. Granada, 2002.
- Eslava Galán, Juan. Castillos y Atalayas del Reino de Jaén. Murcia, 1999.




Castillos y Atalayas de Jaén. La Muralla Medieval de SABIOTE


Puerta de los Santos o "del Chiringote"
(foto: archivo propio)

UN POCO DE HISTORIA

Aunque se han encontrado restos de otras culturas anteriores, el origen y configuración del actual núcleo de Sabiote hay que buscarlo en la época musulmana, cuando avanzado el siglo VIII se establece un pequeño asentamiento sobre un cerro a 840 m. de altitud en el entorno de la Loma de Úbeda, muy cerca de esta otra importante población. Un lugar estratégico, sin duda, protegido por el natural escarpe del terreno hacia el Norte, que cae hacia el valle del Guadalimar, y con un control directo de los caminos que provienen de Sierra Morena y el Levante.
Los musulmanes construyeron aquí una discreta fortificación (hins), complementada con una cerca de tapial de tierra que defendería no sólo el asentamiento en sí, sino a los moradores de las alquerías (comunidades de aldea) situadas en los alrededores. Este primigenio núcleo, que aproximadamente comprendería un espacio entre el castillo, la Calle Albaicín y el Callejón Martínez, se fortificó durante la fitna (guerra civil) de finales del siglo IX.
Tras la pacificación de Al-Andalus y el triunfo del proceso de islamización emprendido por los Omeyas, Sabiote pasa a depender administrativamente de Úbeda, integrándose en su distrito (Iqlim). El núcleo, denominado en las fuentes hins Sabiyut, experimentará un crecimiento favorecido por la huida de la población musulmana de los territorios que conquistaban los cristianos en su avance hacia el Sur entre la segunda mitad del siglo XII y primer tercio del XIII. De este modo, el recinto amurallado se vio ampliado englobando un espacio comprendido entre las Calles Albaicín, Juan Salido y Minas.
La conquista cristiana se produjo entre 1227 y 1229 por las tropas de Fernando III "el Santo". En 1257, Alfonso X entrega Sabiote a la Orden de Calatrava. La huida de la población musulmana, en este caso de la propia Sabiote, provocó el despoblamiento del lugar, que volverá a contar con población civil estable ya en la centuria siguiente. Durante el siglo XIV se reconstruye y amplía el recinto amurallado en dirección Oeste y se reordena el urbanismo en su interior, con la apertura de nuevas calles y espacios públicos. La Orden de Calatrava también levanta una nueva fortaleza en el ángulo Nordeste reaprovechando la estructura defensiva islámica, que en el siglo XVI sería transformada en un palacio renacentista por orden del nuevo y flamante Señor de Sabiote, Don Francisco de los Cobos y Molina -secretario del emperador Carlos V-, que en 1537 compra la villa a la Orden de Calatrava.

Castillo-Palacio de Sabiote. Fachada principal
(foto: archivo propio)

En el siglo XIV se produce, por tanto, la última y definitiva ampliación de la muralla, cuyo perímetro queda configurado tal y como se puede apreciar en la actualidad.
A partir de la conquista de Granada en 1492, este tipo de recintos defensivos dejarán de tener uso. Durante la Edad Moderna y Contemporánea la muralla de Sabiote sufrirá la anexión de construcciones parasitarias -viviendas- que acabarán por hacer desaparecer algunos tramos. Por otra parte, las nuevas necesidades del tráfico rodado a partir de mediados del siglo XIX propiciarán el derribo de algunas puertas, como la de la Villa. En 1846 se abre la Puerta Nueva y recientemente, en 1980, la Puerta de San Miguel.
En una fecha temprana, 1949, fue incoado expediente para la declaración de la muralla urbana de Sabiote como Bien de Interés Cultural con la categoría de Monumento, declaración que se produjo en Junio del año 1985.

LA MURALLA


Plano de la muralla de Sabiote

La muralla de Sabiote tuvo una longitud aproximada de 1 km. y 200 m. (1.200 m.), seis puertas en origen (más otras dos abiertas con posterioridad) y quedan hoy restos de nueve torreones, aunque se sospecha que pudo llegar a tener quince. Se trata de una obra cristiana del siglo XIV, aunque su origen es musulmán, y está realizada fundamentalmente en mampostería, alternándose en zonas puntuales con el sillarejo.

LIENZO NORTE

Partiendo del Castillo en dirección Oeste podemos contemplar el lienzo Norte de la muralla, que se conserva en gran parte. Tiene una longitud de unos 220 m. y discurría entre la desaparecida Puerta de la Canal -anexa al muro Oeste del castillo- y la Puerta de los Santos o del Chiringote. La Puerta de la Canal, con un acceso en acodo desde el exterior, parece que tomó su nombre de la fuente o pilar extramuros situada un poco más abajo, de origen árabe. Desde el paseo de la Ronda de Miradores la parte externa de la muralla es perfectamente visible, apreciándose aquí el aprovechamiento del escarpe natural del terreno para redoblar la defensa. Ya es posible recorrer la parte interna de este lienzo, pues el Ayuntamiento de Sabiote acometió unas obras entre los años 2013 y 2014 que supusieron la supresión de parte de los patios traseros de varias viviendas de las calles Albaicín y Enmedio que lindaban con la muralla. Se ha abierto una nueva calle y recuperado el paso entre el castillo y la Puerta de los Santos.

La muralla Norte desde el Castillo de Sabiote. A la derecha Ronda de Miradores.
Al fondo, la Puerta de los Santos y la torre barbacana.
(foto: archivo propio)

PUERTA DE LOS SANTOS O DEL CHIRINGOTE

El conjunto está formado por la puerta con arco apuntado y una torre barbacana cuadrangular. El carácter defensivo de la torre se aprecia en su aspecto macizo, con sólo dos vanos abiertos en sus muros (los accesos desde el adarve), además de aspilleras en su parte superior. Puerta y torre presentan un característico almenado piramidal. Se restauró en el año 1960 pues amenazaba ruina.
Sobre cada una de las puertas de la muralla de Sabiote, en su lado interno, se halla una pequeña hornacina con una imagen religiosa. En este caso es la Virgen de los Desamparados quien protege el acceso. Extramuros, bajo la torre, existe también otra fuente y pilar para abrevadero del ganado, llamado del Chiringote.
Desde aquí se divisa un amplio y magnífico paisaje de olivares sobre el valle del Guadalimar, la comarca del Condado y Sierra Morena al fondo.
Desde la Puerta de los Santos, la muralla toma dirección Suroeste.

Puerta de los Santos o del Chiringote intramuros
(foto: archivo propio)

Torre barbacana desde la Ronda de Miradores. En primer término, fuente del Chiringote.
Al fondo, el Castillo.
(foto: archivo propio)

PUERTA  O ARCO NUEVO

Situada al Oeste del recinto amurallado, fue denominada así por ser la última puerta abierta en la muralla en el año 1846. Se abre en arco de medio punto, conformando en su intradós una bóveda de cañón. Existe aquí un torreón circular macizo, original, que fue horadado en un lateral para abrir esta puerta. Da acceso a la actual calle de Blas Poyatos. La imagen de la Inmaculada Concepción preside la pequeña hornacina sobre la puerta.

Lado interno del Arco Nuevo
(Foto: archivo propio)
 
Lado externo del Arco nuevo. Torreón circular
(foto: archivo propio)

MURALLA OCULTA Y POSTIGO DE SAN BARTOLOMÉ

Desde el Arco Nuevo, la muralla toma dirección Sur y discurre paralela a la actual Calle del Canónigo Utrera hasta la esquina con el Paseo de Gallego Díaz, pero con la particularidad de que permanece oculta en la trasera de las viviendas (números pares) de esta calle.
Esta circunstancia se aprecia perfectamente en el trozo de muralla que asoma, embutido entre dos viviendas, en el lugar donde se levantaba el Postigo de San Bartolomé, hoy desparecido, que daba acceso a la actual Calle del Doctor Gutiérrez Lozano. Se llamaba así por encontrarse junto a él la ermita de San Bartolomé, aunque también era conocida como Puerta de Baeza. Existe aún la hornacina que protegía esta puerta, con la imagen de la Virgen de los Dolores.
Desde este punto y hasta el Paseo de Gallego Díaz los restos de la muralla vuelven a ser visibles en la parte trasera de las viviendas que dan a la actual Calle de la Reina.

Muralla oculta entre dos viviendas donde se encontraba el Postigo de San Bartolomé
(foto: archivo propio)


TORREONES DEL PASEO DE GALLEGO DÍAZ Y PUERTA DE LA VILLA

El Paseo de Gallego Díaz es el centro neurálgico de la población. Se trata de un espacio peatonal, en uno de cuyos extremos se levantan la Iglesia de Santa María y el Convento de Carmelitas Descalzas y en el otro el edificio del Ayuntamiento.
Siguiendo nuestra ruta por la muralla, accedemos al paseo desde la Calle del Canónigo Utrera por el extremo donde se levanta la Iglesia. A lo largo del mismo encontraremos tres torreones cuadrangulares a los que se encuentran anexas las viviendas del lado izquierdo (números pares). La muralla gira aquí con dirección Sureste.
El primer torreón es el más ancho, también el más transformado. Posee hasta cuatro amplios vanos (una puerta y tres ventanas prácticamente a eje) en el lado que da al paseo, abiertos con posterioridad, ya que la torre se convirtió en vivienda y se reformó en 2007. Debemos tener en cuenta que observamos estos torreones desde la parte externa de la muralla, por lo que la presencia de cualquier abertura en el muro, a excepción de las aspilleras (hueco vertical, estrecho y alargado para disparar), debilitaría su defensa.

Primera de las torres del Paseo de Gallego Díaz, convertida en vivienda
(foto: archivo propio)

La segunda torre nos ofrece un aspecto mucho más original que la anterior. Es maciza hasta la altura del antiguo adarve, donde se halla un habitáculo que dispone de una aspillera o saetera, única abertura al exterior. También presenta restos de almenado en la cara Este.

Segundo de los torreones de Gallego Díaz, el que presenta un aspecto más original.
(foto: archivo propio)

En último lugar se encuentra la llamada Torre del Reloj. También maciza hasta el adarve en origen, posee un habitáculo o cuerpo de guardia con bóveda gótica a esa altura. En el siglo XIX fue modificada su estructura interna para alojar el reloj municipal, hoy inexistente. Queda la esfera enmarcada por moldura donde estuvo el reloj, un cuerpo de sillería -adornado con pináculos en las esquinas- añadido en la parte superior de la torre y la estructura en hierro para alojar la campana. Se abrió una puerta en la planta baja, que da al paseo, para acceder al interior.

Torre del Reloj
(foto: archivo propio)

Junto al edificio del Ayuntamiento, que ocupa el solar donde se levantaba antaño la ermita de la Reina (llamada así en honor a Isabel la Católica, que al parecer pernoctó en la villa en uno de sus viajes a Granada), se encontraba la también desaparecida Puerta de la Villa, que daba acceso a la actual Calle San Miguel, que desciende hasta la plaza donde se encuentra la Iglesia de San Pedro (Plaza de Alonso de Vandelvira). Dicha calle era el eje del Sabiote medieval, por lo que la Puerta de la Villa era la más importante de la población -mencionada incluso en el fuero de Sabiote-, conectándola con el camino real a Úbeda. Fue derribada a mediados del siglo XIX por obstaculizar la circulación.

PASAJE DE LOS TORREONES

Por el lateral derecho del Ayuntamiento, a través de la Calle Mota, llegamos al Pasaje de los Torreones. Aquí es visible un lienzo de muralla de unos 85 m. de longitud hasta la esquina con Calle Minas, junto al Parque Manuel Jurado. Este lienzo sigue la dirección Sureste y está jalonado por tres torres desmochadas que alcanzan la misma altura del adarve de la muralla, más bajas por tanto que las del Paseo Gallego Díaz. Las torres de los extremos son cuadrangulares y la central circular.
Junto a la primera de las torres, la que se sitúa enfrente del mercado de abastos de la localidad, se abrió en 1980 una puerta en la muralla llamada de San Miguel que da acceso al patio de una finca privada. Presenta, como la mayoría, arco apuntado siguiendo la estética medieval.

Torre cuadrangular junto a la Puerta de San Miguel, al comienzo del Pasaje de los Torreones
(foto: archivo propio) 

Puerta de San Miguel, en el Pasaje de los Torreones, abierta en 1980
(foto: archivo propio)

Pasaje de los Torreones desde el Parque Manuel Jurado
(foto: archivo propio)

El torreón cuadrangular en la esquina con Calle Minas marca un nuevo giro de la muralla hacia el Noreste, ya en dirección al castillo, conservándose este lienzo en gran parte a lo largo de unos 400 m. por las Calles Minas y Extramuros hasta enlazar con la esquina Sureste del castillo, aunque el último tramo entre la Puerta de Santa María y el castillo no se conserva. Dos puertas se abren en este lienzo Este de la muralla, la de Granada y la de Santa María.

PUERTA DE GRANADA

Llamada así por la dirección que tomaba el camino que partía desde ella, se la conoce con otros nombres como Puerta del "Tejar" o del "Pilarillo", por estos otros lugares a donde conducía extramuros de la población. De arco apuntado, estaba protegida por una torre maciza en su flanco Este, algo derruida en la actualidad. La hornacina encima de la puerta intramuros contiene la imagen del Sagrado Corazón de María.


Puerta de Granada. Vista extramuros
(foto: archivo propio)


Puerta de Granada. Vista intramuros
(foto: archivo propio)

PUERTA DE SANTA MARÍA

De la Puerta de Santa María, llamada popularmente "del Pelotero", sólo queda el hueco, es decir, sus jambas. Da acceso por la Calle de Enrique Jimena al entorno de la Iglesia de San Pedro, barrio del Albaicín y plaza del castillo. En esta última se encontraron hace poco los restos de la planta de un edificio religioso que probablemente dio nombre a esta puerta. En el siglo XVI fue reedificada por el arquitecto Andrés de Vandelvira.

Restos de la Puerta de Santa María
(foto: archivo propio)


Bibliografía:

- Castillo Armenteros, Juan Carlos y José Luis. La Organización militar de la Orden de Calatrava en el Alto Guadalquivir a través de las investigaciones arqueológicas. Revista Arqueología y Territorio Medieval, 2003.
- VVAA. Jaén, Pueblos y Ciudades. Jaén, 1997.


Castillos de Jaén. Castillo de ALCAUDETE


Vista parcial del Castillo de Alcaudete desde el Sur.
Junto a él, la Iglesia de Santa María la Mayor.
(foto: archivo propio)

VISITAS:

Martes a Viernes: a las 11:00 h. y a las 16:30 h. (de Mayo a Septiembre a las 17:30 h.)
Sábados y Domingos: a las 11:00 h.
Lunes: Cerrado.

Teléfono: 953560304 / 625511700

Alcaudete es una importante población situada en el Suroeste de la Provincia de Jaén, en la Comarca de la Sierra Sur. Enclavada en un cruce de caminos entre Córdoba, Granada y Jaén, desempeñó un papel clave en las guerras fronterizas entre cristianos y musulmanes. De ahí que cuente en la actualidad con una hermosa fortaleza, testigo de aquellos turbulentos tiempos, que es uno de los bienes patrimoniales más importantes de la localidad y uno de los mejores y más completos ejemplos de arquitectura militar medieval de la provincia.

UN POCO DE HISTORIA

El núcleo actual de Alcaudete tiene su origen en la época romana (siglo I d.C.), cuando fue municipio flavio denominado Sosontigi, algunos de cuyos restos se han encontrado en lo que hoy es la zona de expansión de la ciudad hacia el Este.
Sin embargo no será hasta la época musulmana cuando la población se asiente en las faldas del cerro donde hoy se levanta la fortificación. Hisn Al-Qabdaq -ciudad de los manantiales-, inscrita en la kora de Ilbira (Granada), será el nombre que den los árabes a este asentamiento fundado poco después de la conquista de la península en el siglo VIII. El cambio de emplazamiento con respecto a etapas anteriores se debió a una razón defensiva, eligiéndose una elevación cercana, de fácil defensa por la pendiente del terreno. En este cerro se construyó una primera fortificación, de la que ya tenemos noticias en la segunda mitad del siglo IX, en el marco de la rebelión de Omar Ibn Hafsún durante la época del Emirato de Córdoba. El rebelde muladí cosechó importantes apoyos en la zona suroeste de la actual Provincia de Jaén, entre los que se encontraba la plaza alcaudetense, contra la que envía expediciones de castigo el emir Al-Mundir entre 886 y 888. No será hasta el reinado del primer califa, Abderramán III, cuando la fortaleza sea definitivamente controlada y sometida a obediencia.
Los almohades en el siglo XII ampliaron y fortificaron las antiguas defensas emirales. Alcaudete se había convertido para este tiempo en una próspera medina surgida en torno a su castillo. El gran geógrafo Al-Idrisi escribiría a mediados de esta centuria de Alcaudete: "es un fuerte considerable, construido al pie de una montaña que mira al Occidente, y donde hay un mercado muy frecuentado".
En el año 1246 tiene lugar la primera conquista de la fortaleza por parte de los ejércitos cristianos del rey Fernando III, quien la entregará a la Orden de Calatrava y a su maestre, Don Fernando Ordóñez. Serán los calatravos quienes, en la segunda mitad del siglo XIII, edifiquen la fortaleza que hoy podemos contemplar sobre la antigua de época musulmana.

Interior del recinto del Castillo Calatravo de Alcaudete. Terraza superior.
En el centro, la Torre del Homenaje.
(foto: archivo propio)

La frontera con el vecino reino nazarí de Granada quedará establecida muy cerca de Alcaudete, hecho que marcará el devenir histórico de este enclave en la baja Edad Media. En el año 1300 el sultan Muhammed II al-Faqih reconquista el castillo de Alcaudete, poniendo fin al señorío de la Orden de Calatrava sobre la villa. Y es que Alcaudete pasará a manos realengas tras su definitiva conquista por los cristianos en 1312 al mando del infante Don Pedro, hermano del rey Fernando IV (el asedio duró tres meses hasta que los musulmanes capitularon).
En 1328 Alfonso XI concedió a Alcaudete el Fuero de Córdoba, en el cual se reflejaban importantes privilegios de tipo económico y social que hicieron posible el poblamiento de la villa habida cuenta de su cercanía a la frontera con los nazaríes. Reinando aún Alfonso XI, el cargo de alcaide de la fortaleza recayó en los Fernández de Córdoba, concretamente en los Montemayor, una rama de aquélla familia nobiliaria. En 1385, Alfonso Fernández de Córdoba y Montemayor es nombrado I Señor de Alcaudete, reinando Juan I de Trastámara, estableciéndose así un señorío sobre Alcaudete y un amplio territorio que más tarde, en 1529, sería elevado a la categoría de Condado por el rey Carlos I.
A principios del año 1408 Muhammad VII lanza una última gran algarada contra la villa, logrando conquistar la población pero no el castillo, que resiste heroicamente hasta que el 18 de Febrero el sultán se rinde y se retira.

Castillo de Alcaudete desde la Plaza 28 de Febrero, que preside el edificio del Ayuntamiento.
Se aprecia a la izquierda de éste la denominada Puerta de la Villa (s. XVI).
Sobresale al fondo la torre de la Iglesia de Santa María la Mayor.
(foto: archivo propio)

A partir de entonces, Alcaudete y otras plazas fronterizas se convierten en plataforma de entrada de las tropas castellanas en territorio nazarí, especialmente durante las últimas fases de la guerra de Granada. No es de extrañar la presencia de los Reyes Católicos por estas tierras en torno al año 1490, cuando pasan y se detienen en Alcaudete en varias ocasiones.
En 1529 el emperador Carlos V eleva a la categoría de Condado el Señorío de los Montemayor sobre Alcaudete. Al año siguiente, los nuevos condes comenzarán a edificar un palacio en el interior del recinto del castillo, sin que estas nuevas obras modificaran sustancialmente las antiguas estructuras calatravas medievales. Después del IV Conde de Alcaudete, el palacio es abandonado como vivienda. En el siglo XVII fue utilizado como hospital, hasta que el terremoto de Lisboa de 1755 causa importantes daños en su estructura y es definitivamente abandonado. De aquél palacio sólo quedan en la actualidad unos pocos restos superficiales. Después de las sucesivas desamortizaciones, en el siglo XIX los condes venden todas sus posesiones en Alcaudete, incluido el castillo.
El Castillo de Alcaudete es declarado Bien de Interés Cultural en 1985. Actualmente es de titularidad pública, perteneciente al Ayuntamiento de la villa, que a través de la Escuela Taller de la localidad y en colaboración, entre otras instituciones, con la Universidad de Jaén, ha realizado campañas de excavación arqueológica y restauración desde los años 1996 a 2007. También se ha construido un centro de interpretación. En los últimos años el Ayuntamiento ha comprado terrenos en la ladera del cerro y antiguas casas marginales que han sido derruidas para crear un espacio público, y libre visualmente hablando, con la intención de realzar en todo lo posible este monumento que es el emblema de Alcaudete.

EL CASTILLO DE ALCAUDETE

Las defensas de Alcaudete no se limitan al recinto fortificado que corona el cerro. Ya desde época musulmana existió una muralla urbana que rodeaba el núcleo de población, algunos de cuyos restos persisten en la actualidad. Por otra parte, cuando los calatravos levantan el actual castillo, respetan buena parte del alcázar almohade, que utilizarán de barbacana. Así, son tres los recintos que pasamos a describir, aunque nos centraremos especialmente en el castillo.

A: Muralla Urbana
B: Escarpe rocoso del cerro en la zona Sur y Oeste
C: Alcázar islámico o Barbacana del actual Castillo
D: Castillo Calatravo
E: Iglesia de Santa María la Mayor


MURALLA URBANA

Se trata del recinto más externo. Construida en época almohade (segunda mitad del siglo XII), su objetivo era proteger a la población que se desarrolló a media ladera. Paralelamente se construye un alcázar en la cumbre sobre la antigua fortificación omeya. La muralla sufrirá modificaciones posteriores, especialmente en la segunda mitad del siglo XIII, cuando los calatravos forren de mampostería algunos tramos y torres. El recinto arrancaba de la actual Plaza 28 de Febrero, donde se encuentra el Ayuntamiento, y junto a él la llamada Puerta de la Villa. Ésta es una construcción del siglo XVI, pero se halla a tan sólo unos metros de la ubicación de la original de época islámica, hoy desaperecida. La muralla discurría por la medianería de casas entre las calles General Baena y Carnicería, después por Calle Barrera y trasera de la Calle Pontanilla, y continuaba por Calle Paco el Arriero, Calle Progreso y enlazaba de nuevo con la Puerta de la Villa. Quedan algunos restos de lienzos, tres torreones y un portillo. Dos torres y un portillo aún son visibles en la zona Sur (Calle Barrera y Pontanilla), mientras que la otra torre se puede ver en la Calle Paco el Arriero.

Lienzo y torres de la muralla urbana en la trasera de la Calle Pontanilla. 
Ladera Sur del Cerro del Castillo.
(foto: archivo propio)

BARBACANA

En realidad se trata de los restos del alcázar almohade construido en la segunda mitad del siglo XII en la cima del cerro. Tiene planta poligonal y se adapta perfectamente a la orografía del terreno. Es una obra de mampostería. El recinto está jalonado de torres (de planta cuadrada y macizas) y bestorres (torres rectangulares huecas y abiertas en la parte que da al interior del recinto), en cuyas esquinas se emplean sillares regulares de piedra arenisca, también visibles en los ángulos de la muralla. Protegidas por estas estructuras, existieron tres puertas: una al Este, la principal, hoy desaparecida, y a la que se accedía desde la ciudad; la puerta Norte, secundaria, de la que únicamente queda una jamba en uno de sus lados y a la que se accedería sólo a pie desde la Puerta de Santa Ana de la muralla externa; y una poterna o puerta falsa en el lienzo Oeste, estrecha, de uso discreto seguramente por la guarnición. 

Barbacana en el lado Sur del recinto
(foto: archivo propio)

Poterna en el lienzo Oeste de la Barbacana
(foto: archivo propio)
 
EL CASTILLO CALATRAVO
 
El castillo de Alcaudete se sitúa a 713 m. sobre el nivel del mar. Tiene planta irregular, conformando un polígono de cinco lados. Posee siete torres, seis jalonando el muro externo y una, la del Homenaje, exenta en el centro del conjunto. Es una obra de mampostería, aunque presenta cantería en esquinas y vanos. El castillo data ya de época cristiana, edificado por la Orden de Calatrava en la segunda mitad del siglo XIII en el interior del alcázar almohade, reutilizando éste como barbacana (para lo que se derruyó la parte superior de la muralla del alcázar, quedando con una altura de dos a tres metros). El pasillo resultante entre el nuevo castillo y la antigua obra islámica es algo estrecho, lo cual permitía una defensa más efectiva.

Plano del Castillo Calatravo de Alcaudete


Vista aérea del Castillo de Alcaudete
 
A) Acceso al Castillo

Los calatravos plantearon la nueva puerta de acceso al castillo en el lienzo Norte. Teniendo en cuenta que el sendero de ascenso al castillo parte de la explanada de Santa María, es necesario recorrer un gran trecho de la barbacana para llegar a la puerta, lo que da grna ventaja a la guarnición defensora. La puerta está defendida por dos torres de planta cuadrada con sus esquinas externas redondeadas. Existe otro acceso por una pequeña poterna o puerta falsa en el lado Sureste.
Una vez pasada la puerta principal, hay que hacer un quiebro hacia la izquierda y recorrer otro buen trecho de un pasillo-foso encajado entre la propia muralla del castillo y un lienzo que protege el área central del recinto, ligeramente sobreelevada en el promontorio rocoso de la cima del cerro.


Puerta de entrada al Castillo vista desde el interior del recinto
(foto: archivo propio)

Pasillo-foso a la izquierda de la entrada principal encajado entre la muralla del castillo
y el muro que protege la terraza superior.
(foto: archivo propio)

B) Edificio del Cuerpo de Guardia y Aljibe

A la entrada del castillo a la derecha se levanta un edificio dividido en dos niveles. En el inferior se halla uno de los dos aljibes existentes en el recinto. Tiene planta cuadrada. Se accede a él por un vano con arco de medio punto y está cubierto con una interesante bóveda vaída en ladrillo.
Dicha bóveda sostiene gran parte del segundo nivel, una sala de planta rectangular utilizada seguramente como cuerpo de guardia por la salida directa que posee al adarve y por su cercanía a la puerta principal.

Bóveda vaída de ladrillo del aljibe
(foto: archivo propio)

C) Aljibe de las Caballerizas

El otro aljibe es de mayores dimensiones y se encuentra junto a las caballerizas. Tiene planta rectangular y está cubierto por bóveda de cañón en ladrillo. El acceso original, en forma de pozo, se encuentra realmente en el techo, en un extremo de la bóveda. El sistema de captación de agua en este aljibe se hacía a través de la cubierta del refectorio. Ha sido el último elemento en rehabilitarse en el castillo (2011).

Aspecto interior del Aljibe
(foto: archivo propio)
 
D) Caballerizas y Refectorio

Se encuentran en un mismo edificio de planta rectangular y grandes dimensiones, adosado al lienzo Sur del castillo. 
En la planta baja se hallan las caballerizas, sala alargada cubierta con bóveda de cañón y con cinco aspilleras en el muro lateral que aportan luz y ventilación.
A la sala superior se accede por la explanada junto a la torre del Homenaje a través de un gran vano de medio punto. No sabemos cómo fue la cubierta, hoy reconstruida en madera. Disponía la sala de un banco corrido, posiblemente para el asiento de los comensales pues su función era la de refectorio (comedor). A través de una pequeña puerta se comunicaba con el adarve del lienzo Sur.

Acceso a las Caballerizas (piso inferior). A la derecha se aprecia la puerta de entrada al aljibe
(foto: archivo propio)

Sala de las Caballerizas
(foto: archivo propio)

Entrada al Refectorio por la terraza superior,
enfrente del lado meridional de la Torre del Homenaje
(foto: archivo propio)

Sala del Refectorio
(foto: archivo propio)



E) Torre del Homenaje

Es la construcción más interesante del conjunto, levantada exenta en el centro del mismo, en la parte más elevada del cerro sobre el promontorio rocoso. Tiene planta rectangular y se divide en tres niveles.
La planta baja tenía un uso de almacén, aunque también se ha constatado su utilización como aljibe. El acceso se hace en realidad por el techo, a través de una trampilla situada en la bóveda de cañón que cubre la estancia, es decir, desde la primera planta.
En la primera planta se encuentra la puerta de acceso al interior de la torre que había que alcanzar a través de una angosta escalera exterior (hoy desaparecida) al estar situada en alto. En la actualidad se accede a través de una escalera de hierro. La estancia se cubre con bóveda de cañón en ladrillo. Se comunica con la segunda planta a través de una escalera de ladrillo sobre triple arco de medio punto, que es una reconstrucción de la original que debió tener un aspecto similar. Se aprecia también el arranque de lo que fue una escalera de caracol en el ángulo noroeste de la sala, posiblemente del siglo XVI y que vino a sustituir a aquélla otra medieval. 
La segunda y última planta, también cubierta con bóveda de cañón en ladrillo, estaba destinada a residencia del comendador. Aquí se aprecian cuatro grandes ventanales-mirador, uno a cada lado de la torre, compuestos por vanos geminados con arcos de herradura. Desde esta segunda planta se accede por último a la azotea por una escalera similar a la del primer piso, y donde podremos disfrutar de unas impresionantes vistas sobre Alcaudete y su entorno.

Aspecto exterior de la imponente Torre del Homenaje
(foto: archivo propio)

Primera planta de la torre. Escalera de ladrillo reconstruida a imitación de la original.
Se observa a la derecha el arranque de una escalera de caracol posterior (siglo XVI)
(foto: archivo propio)

Segunda planta de la Torre del Homenaje. Propuesta de musealización.
Al fondo, escalera de acceso a la terraza.
(foto: archivo propio)

Ventanal-mirador de vano geminado con arcos de herradura.
Segunda planta de la Torre del Homenaje.
(foto: archivo propio)
 
F) Restos del Palacio de los Condes de Alcaudete

En el siglo XVI se construyeron nuevas habitaciones en la terraza superior del castillo, junto a los lados Este y Sur de la Torre del Homenaje y el muro Norte del Refectorio. Se trata de las dependencias palaciegas de los flamantes Condes de Alcaudete que, tras la nueva distinción concedida por Carlos I en 1529 realizan obras en el interior del castillo. Hoy todo está arrasado. Sólo quedan restos de muro y de pavimento, como el del patio porticado que articulaba las estancias del palacio en donde aún son visibles dos fustes de columna seccionados.

Vista desde la Torre del Homenaje de los restos de las estructuras palaciegas añadidas en el siglo XVI por los Condes de Alcaudete.
A la derecha, y con forma trapezoidal, el pavimento del patio del palacio.
(foto: archivo propio)


Bibliografía:

-  Castillo Armenteros, Juan Carlos y José Luis. "Las defensas de Alcaudete en época almohade". En "Arqueología y Territorio Medieval". UJA. 2006.
- Castillo Armenteros, Juan Carlos y José Luis. "La Organización militar de la Orden de Calatrava en el Alto Guadalquivir a través de las investigaciones arqueológicas". En "Arqueología y Territorio Medieval". UJA. 2003.
- Eslava Galán, Juan. Castillos y Atalayas del Reino de Jaén. Murcia, 1997.
- VVAA. Jaén, Pueblos y Ciudades. Jaén, 1997.