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Castillo y Atalayas de Jaén. El Castillo de Tíscar en QUESADA


Fachada meridional del Castillo de Tíscar
(foto: archivo propio)

¿CÓMO LLEGAR?

El castillo de Tíscar se encuentra en el Sureste de la Provincia de Jaén, a 14 kilómetros al Sur del núcleo urbano de Quesada. Desde el pueblo hay que tomar la carretera A-6206, estrecha y de trazado sinuoso, en dirección a Pozo-Alcón. La carretera asciende hasta el Puerto de Tíscar (1.189 m.) para descender seguidamente hacia la aldea de Tíscar-Don Pedro, muy cerca de la cual se encuentra el castillo de Tíscar y el Santuario donde se venera a la patrona de Quesada y de la comarca de la Sierra de Cazorla.


Vista general del Castillo de Tíscar, Santuario y aldeas de Don Pedro y Belerda
(foto: archivo propio)

UN POCO DE HISTORIA

Situado en la vertiente Sur de la Sierra de Quesada, encaramado a un impresionante roquedo, este castillo tiene su origen en época musulmana. Precisamente el vocablo "Tíscar" significa en lengua bereber "paso entre montañas". Las fuentes de la época alaban su carácter inexpugnable. Es mencionado por el historiador Al-Razi en la primera mitad del siglo X: "Está en alto, que allí no pueden poner escala en ninguna guisa e vos non podría decir la alteza de su muro" ("Crónica del moro Rasis"). A mediados del siglo XII el geógrafo Al-Idrisi, en su "Libro de Roger" (encargo del rey Roger II de Sicilia para un exhaustivo estudio del mundo conocido entonces) nos dice: "No lejos de Baza está el castillo de Tíscar que por su altura, la solidez de su fortificación, la bondad del suelo y la pureza del aire es preferible a todos los puntos de España. No es posible subir a él más que por dos puntos distantes entre sí más de doce millas y por senderos extraordinariamente estrechos. En la cumbre de las montañas hay rebaños y campos cultivados y perfectamente regados, de suerte que el castillo es tan notable por sus recursos como por su ventajosa posición".

Vista del Santuario y la aldea de Tíscar desde la puerta de entrada al Castillo.
Como se aprecia en la fotografía, para acceder a este punto hay que subir
por una empinada escalera metálica.
(foto: archivo propio)

Debió ser Tíscar en sus orígenes, por tanto, un hins que serviría para la protección de los pobladores de las laderas meridionales de la sierra que se deslizan hasta el valle del río Guadiana Menor; tierras de agricultores y pastores que vivirían en alquerías (aldeas) a pie de sierra, hábitat que ejemplifica muy bien hoy en día el conjunto de aldeas del entorno de Tíscar (Don Pedro, Belerda, Cuenca, Ceal...). La cercanía cada vez mayor de los cristianos provocó una concentración de población junto al castillo, procedente tanto de las mencionadas alquerías de las inmediaciones como de las plazas tomadas al norte por el enemigo, lo que obligó a una mejora y ampliación de las defensas de Tíscar.

Aldeas de Don Pedro y Belerda a los pies del castillo
(foto: archivo propio)

A partir de la fundación del reino Nazarí de Granada en 1238 este bastión se convertirá en avanzadilla del mismo en la frontera con Castilla y el Adelantamiento de Cazorla, en manos del Arzobispado de Toledo. Ximénez de Rada toma Quesada de manos de Fernando III en 1231, siete años después de la campaña que el rey emprendió contra la plaza, que fue asaltada, arrasadas sus fortificaciones y abandonada de nuevo. De esta forma quedaban, Quesada en poder de los cristianos y Tíscar del lado musulmán, aunque realmente la frontera bailaba al son de las algaradas o razias que hasta bien entrado el siglo XIV hacían cambiar de manos ambas plazas.
El sábado víspera de Pentecostés del año 1319 el castillo de Tíscar era conquistado por el ejército cristiano que el infante Don Pedro de Castilla -tío y tutor de Alfonso XI durante su minoría de edad- había reunido previamente en Úbeda, todo lo cual se relata en la "Crónica de Alfonso Onceno". Según esta fuente histórica, la toma de la villa y castillo de Tíscar no fue fácil debido a lo abrupto del terreno y la inexpugnabilidad de la fortaleza. Don Pedro dio la posibilidad al señor de Tíscar, Muhammad Handon, de que se convirtiera en vasallo del rey de Castilla, a lo que el musulmán se negó, procediendo el infante al asedio del lugar. En este punto nos habla la Crónica de la acción heroica, a caballo entre la historia y la leyenda, de un tal Pedro Hidalgo, al parecer de corta estatura, que junto con un puñado de hombres escalaron la "Peña Negra" durante la noche, tomando por sorpresa el baluarte más inaccesible del castillo y pasando a cuchillo a sus guardias -diez según la leyenda-. La maniobra sembró la confusión entre los musulmanes, lo que aprovechó el infante para arremeter contra la villa, que fue tomada y expulsados a sus habitantes (unos 4.500 según la crónica), que encontraron cobijo en la cercana localidad de Baza.
En 1335 el castillo es concedido por el rey Alfonso XI al concejo de Úbeda junto con una renta de quince mil maravedís anuales durante quince años para su mantenimiento. Una vez controlado el lugar los cristianos edifican, reaprovechando la fortificación anterior, un nuevo castillo que es el que hoy podemos contemplar.
Fue incoado expediente para su declaración como Bien de Interés Cultural en 1949 e inscrito definitivamente con la categoría de monumento en 1985. En el año 2005 se acometieron trabajos de consolidación y restauración de los restos a cargo del Ministerio de Fomento.

EL CASTILLO DE TÍSCAR

La peña sobre la que se asienta el castillo es denominada la "Peña Negra", de ahí que se le conozca también por ese nombre. Se trata de una formación rocosa alargada y muy escarpada con orientación Este-Oeste, por lo que el recinto es de pequeñas dimensiones e irregular por su adaptación a la cresta. Fue concebido como baluarte inexpugnable en el punto más alto e inaccesible de la peña (a unos 950 m. de altitud), con un perfecto dominio visual hacia la parte meridional (plana de Pozo Alcón, Valle del Guadiana Menor y tierras granadinas), mientras que por el resto de los flancos queda rodeado por las elevaciones montañosas de la Sierra de Quesada. Hacia el Norte se comunica visualmente con la llamada Atalaya del Infante Don Enrique situada en el Puerto de Tíscar, que a su vez lo hace con el castillo de la Majuela -ya en el valle de Quesada-, éste con el de las Cinco Esquinas, y finalmente con el de la Yedra de Cazorla.

Vista hacia el Sur del Castillo desde el Puerto de Tíscar.
Al fondo, valle del Guadiana Menor y tierras granadinas.
(foto: archivo propio)

Cortado de piedra en el lado norte de la cresta rocosa.
Se advierte la torre del homenaje, casi suspendida sobre el precipicio.
Al fondo, riscos de la Sierra de Quesada
(foto: archivo propio)

A sus pies, donde hoy se levanta el Santuario, estuvo en época musulmana la villa amurallada mencionada en las crónicas. La fortificación conserva muy pocos restos de aquella etapa, tan sólo algunos paramentos que rellenan los huecos entre la roca. El resto de la obra es cristiana, edificada a partir del segundo tercio del siglo XIV. El material utilizado en la piedra y los muros son de mampostería en algunas zonas y de sillarejo en otras.
Se accede al recinto por una pequeña entrada en la parte occidental, situada entre la pared vertical de la Peña Negra y el muro sur. El patio de armas tiene un trazado irregular tendente a la rectangularidad, donde se adivinan ciertas estructuras entre las que destaca el aljive.

Tras ascender por la escalera metálica se encuentra la puerta de entrada al castillo,
una pequeña abertura entre el lienzo sur y la Peña Negra.
(foto: archivo propio)


Puerta de acceso al castillo desde el interior del recinto
(foto: archivo propio)


Patio de armas del castillo (vista hacia el Oeste).
A la izquierda, lienzo sur. Al fondo la puerta de acceso.
A la derecha la impresionante Peña Negra.
(foto: archivo propio)

En el extremo oriental se levanta la torre del homenaje, de planta rectangular y dos pisos. Se accede a ella por un maltrecho vano sobreelevado que dispondría de escalera de madera de la cual prescindir rápida y fácilmente en caso de asedio. Una estrecha escalera cubierta con bóveda de cañón nos lleva a la estancia principal cubierta con bóveda de cañón apuntada. La torre posee un vano en el lado septentrional que ilumina la escalera y otro en el oriental -más grande- que ilumina la estancia. El escudo de Pedro I (rey de Castilla entre 1350 y 1369), añadido posteriormente, se sitúa sobre la puerta de entrada a la torre, lo que nos da una idea de las fechas de su construcción.

Torre del Homenaje desde el patio de armas
(foto: archivo propio)

Escudo de Pedro I sobre la puerta de entrada a la torre del homenaje
(foto: archivo propio)

Arranque de la escalera interior de la torre del homenaje, en malas condiciones de accesibilidad
(foto: archivo propio)

Lienzo sur del castillo y patio de armas desde la puerta de acceso a la torre del homenaje
(foto: archivo propio)


Bibliografía:

- De Mata Carriazo y Arroquia, Juan; González Jiménez, Manuel. En la Frontera de Granada. Granada, 2002.
- Eslava Galán, Juan. Castillos y Atalayas del Reino de Jaén. Murcia, 1999.




Castillos y Atalayas de Jaén. La Muralla Medieval de SABIOTE


Puerta de los Santos o "del Chiringote"
(foto: archivo propio)

UN POCO DE HISTORIA

Aunque se han encontrado restos de otras culturas anteriores, el origen y configuración del actual núcleo de Sabiote hay que buscarlo en la época musulmana, cuando avanzado el siglo VIII se establece un pequeño asentamiento sobre un cerro a 840 m. de altitud en el entorno de la Loma de Úbeda, muy cerca de esta otra importante población. Un lugar estratégico, sin duda, protegido por el natural escarpe del terreno hacia el Norte, que cae hacia el valle del Guadalimar, y con un control directo de los caminos que provienen de Sierra Morena y el Levante.
Los musulmanes construyeron aquí una discreta fortificación (hins), complementada con una cerca de tapial de tierra que defendería no sólo el asentamiento en sí, sino a los moradores de las alquerías (comunidades de aldea) situadas en los alrededores. Este primigenio núcleo, que aproximadamente comprendería un espacio entre el castillo, la Calle Albaicín y el Callejón Martínez, se fortificó durante la fitna (guerra civil) de finales del siglo IX.
Tras la pacificación de Al-Andalus y el triunfo del proceso de islamización emprendido por los Omeyas, Sabiote pasa a depender administrativamente de Úbeda, integrándose en su distrito (Iqlim). El núcleo, denominado en las fuentes hins Sabiyut, experimentará un crecimiento favorecido por la huida de la población musulmana de los territorios que conquistaban los cristianos en su avance hacia el Sur entre la segunda mitad del siglo XII y primer tercio del XIII. De este modo, el recinto amurallado se vio ampliado englobando un espacio comprendido entre las Calles Albaicín, Juan Salido y Minas.
La conquista cristiana se produjo entre 1227 y 1229 por las tropas de Fernando III "el Santo". En 1257, Alfonso X entrega Sabiote a la Orden de Calatrava. La huida de la población musulmana, en este caso de la propia Sabiote, provocó el despoblamiento del lugar, que volverá a contar con población civil estable ya en la centuria siguiente. Durante el siglo XIV se reconstruye y amplía el recinto amurallado en dirección Oeste y se reordena el urbanismo en su interior, con la apertura de nuevas calles y espacios públicos. La Orden de Calatrava también levanta una nueva fortaleza en el ángulo Nordeste reaprovechando la estructura defensiva islámica, que en el siglo XVI sería transformada en un palacio renacentista por orden del nuevo y flamante Señor de Sabiote, Don Francisco de los Cobos y Molina -secretario del emperador Carlos V-, que en 1537 compra la villa a la Orden de Calatrava.

Castillo-Palacio de Sabiote. Fachada principal
(foto: archivo propio)

En el siglo XIV se produce, por tanto, la última y definitiva ampliación de la muralla, cuyo perímetro queda configurado tal y como se puede apreciar en la actualidad.
A partir de la conquista de Granada en 1492, este tipo de recintos defensivos dejarán de tener uso. Durante la Edad Moderna y Contemporánea la muralla de Sabiote sufrirá la anexión de construcciones parasitarias -viviendas- que acabarán por hacer desaparecer algunos tramos. Por otra parte, las nuevas necesidades del tráfico rodado a partir de mediados del siglo XIX propiciarán el derribo de algunas puertas, como la de la Villa. En 1846 se abre la Puerta Nueva y recientemente, en 1980, la Puerta de San Miguel.
En una fecha temprana, 1949, fue incoado expediente para la declaración de la muralla urbana de Sabiote como Bien de Interés Cultural con la categoría de Monumento, declaración que se produjo en Junio del año 1985.

LA MURALLA


Plano de la muralla de Sabiote

La muralla de Sabiote tuvo una longitud aproximada de 1 km. y 200 m. (1.200 m.), seis puertas en origen (más otras dos abiertas con posterioridad) y quedan hoy restos de nueve torreones, aunque se sospecha que pudo llegar a tener quince. Se trata de una obra cristiana del siglo XIV, aunque su origen es musulmán, y está realizada fundamentalmente en mampostería, alternándose en zonas puntuales con el sillarejo.

LIENZO NORTE

Partiendo del Castillo en dirección Oeste podemos contemplar el lienzo Norte de la muralla, que se conserva en gran parte. Tiene una longitud de unos 220 m. y discurría entre la desaparecida Puerta de la Canal -anexa al muro Oeste del castillo- y la Puerta de los Santos o del Chiringote. La Puerta de la Canal, con un acceso en acodo desde el exterior, parece que tomó su nombre de la fuente o pilar extramuros situada un poco más abajo, de origen árabe. Desde el paseo de la Ronda de Miradores la parte externa de la muralla es perfectamente visible, apreciándose aquí el aprovechamiento del escarpe natural del terreno para redoblar la defensa. Ya es posible recorrer la parte interna de este lienzo, pues el Ayuntamiento de Sabiote acometió unas obras entre los años 2013 y 2014 que supusieron la supresión de parte de los patios traseros de varias viviendas de las calles Albaicín y Enmedio que lindaban con la muralla. Se ha abierto una nueva calle y recuperado el paso entre el castillo y la Puerta de los Santos.

La muralla Norte desde el Castillo de Sabiote. A la derecha Ronda de Miradores.
Al fondo, la Puerta de los Santos y la torre barbacana.
(foto: archivo propio)

PUERTA DE LOS SANTOS O DEL CHIRINGOTE

El conjunto está formado por la puerta con arco apuntado y una torre barbacana cuadrangular. El carácter defensivo de la torre se aprecia en su aspecto macizo, con sólo dos vanos abiertos en sus muros (los accesos desde el adarve), además de aspilleras en su parte superior. Puerta y torre presentan un característico almenado piramidal. Se restauró en el año 1960 pues amenazaba ruina.
Sobre cada una de las puertas de la muralla de Sabiote, en su lado interno, se halla una pequeña hornacina con una imagen religiosa. En este caso es la Virgen de los Desamparados quien protege el acceso. Extramuros, bajo la torre, existe también otra fuente y pilar para abrevadero del ganado, llamado del Chiringote.
Desde aquí se divisa un amplio y magnífico paisaje de olivares sobre el valle del Guadalimar, la comarca del Condado y Sierra Morena al fondo.
Desde la Puerta de los Santos, la muralla toma dirección Suroeste.

Puerta de los Santos o del Chiringote intramuros
(foto: archivo propio)

Torre barbacana desde la Ronda de Miradores. En primer término, fuente del Chiringote.
Al fondo, el Castillo.
(foto: archivo propio)

PUERTA  O ARCO NUEVO

Situada al Oeste del recinto amurallado, fue denominada así por ser la última puerta abierta en la muralla en el año 1846. Se abre en arco de medio punto, conformando en su intradós una bóveda de cañón. Existe aquí un torreón circular macizo, original, que fue horadado en un lateral para abrir esta puerta. Da acceso a la actual calle de Blas Poyatos. La imagen de la Inmaculada Concepción preside la pequeña hornacina sobre la puerta.

Lado interno del Arco Nuevo
(Foto: archivo propio)
 
Lado externo del Arco nuevo. Torreón circular
(foto: archivo propio)

MURALLA OCULTA Y POSTIGO DE SAN BARTOLOMÉ

Desde el Arco Nuevo, la muralla toma dirección Sur y discurre paralela a la actual Calle del Canónigo Utrera hasta la esquina con el Paseo de Gallego Díaz, pero con la particularidad de que permanece oculta en la trasera de las viviendas (números pares) de esta calle.
Esta circunstancia se aprecia perfectamente en el trozo de muralla que asoma, embutido entre dos viviendas, en el lugar donde se levantaba el Postigo de San Bartolomé, hoy desparecido, que daba acceso a la actual Calle del Doctor Gutiérrez Lozano. Se llamaba así por encontrarse junto a él la ermita de San Bartolomé, aunque también era conocida como Puerta de Baeza. Existe aún la hornacina que protegía esta puerta, con la imagen de la Virgen de los Dolores.
Desde este punto y hasta el Paseo de Gallego Díaz los restos de la muralla vuelven a ser visibles en la parte trasera de las viviendas que dan a la actual Calle de la Reina.

Muralla oculta entre dos viviendas donde se encontraba el Postigo de San Bartolomé
(foto: archivo propio)


TORREONES DEL PASEO DE GALLEGO DÍAZ Y PUERTA DE LA VILLA

El Paseo de Gallego Díaz es el centro neurálgico de la población. Se trata de un espacio peatonal, en uno de cuyos extremos se levantan la Iglesia de Santa María y el Convento de Carmelitas Descalzas y en el otro el edificio del Ayuntamiento.
Siguiendo nuestra ruta por la muralla, accedemos al paseo desde la Calle del Canónigo Utrera por el extremo donde se levanta la Iglesia. A lo largo del mismo encontraremos tres torreones cuadrangulares a los que se encuentran anexas las viviendas del lado izquierdo (números pares). La muralla gira aquí con dirección Sureste.
El primer torreón es el más ancho, también el más transformado. Posee hasta cuatro amplios vanos (una puerta y tres ventanas prácticamente a eje) en el lado que da al paseo, abiertos con posterioridad, ya que la torre se convirtió en vivienda y se reformó en 2007. Debemos tener en cuenta que observamos estos torreones desde la parte externa de la muralla, por lo que la presencia de cualquier abertura en el muro, a excepción de las aspilleras (hueco vertical, estrecho y alargado para disparar), debilitaría su defensa.

Primera de las torres del Paseo de Gallego Díaz, convertida en vivienda
(foto: archivo propio)

La segunda torre nos ofrece un aspecto mucho más original que la anterior. Es maciza hasta la altura del antiguo adarve, donde se halla un habitáculo que dispone de una aspillera o saetera, única abertura al exterior. También presenta restos de almenado en la cara Este.

Segundo de los torreones de Gallego Díaz, el que presenta un aspecto más original.
(foto: archivo propio)

En último lugar se encuentra la llamada Torre del Reloj. También maciza hasta el adarve en origen, posee un habitáculo o cuerpo de guardia con bóveda gótica a esa altura. En el siglo XIX fue modificada su estructura interna para alojar el reloj municipal, hoy inexistente. Queda la esfera enmarcada por moldura donde estuvo el reloj, un cuerpo de sillería -adornado con pináculos en las esquinas- añadido en la parte superior de la torre y la estructura en hierro para alojar la campana. Se abrió una puerta en la planta baja, que da al paseo, para acceder al interior.

Torre del Reloj
(foto: archivo propio)

Junto al edificio del Ayuntamiento, que ocupa el solar donde se levantaba antaño la ermita de la Reina (llamada así en honor a Isabel la Católica, que al parecer pernoctó en la villa en uno de sus viajes a Granada), se encontraba la también desaparecida Puerta de la Villa, que daba acceso a la actual Calle San Miguel, que desciende hasta la plaza donde se encuentra la Iglesia de San Pedro (Plaza de Alonso de Vandelvira). Dicha calle era el eje del Sabiote medieval, por lo que la Puerta de la Villa era la más importante de la población -mencionada incluso en el fuero de Sabiote-, conectándola con el camino real a Úbeda. Fue derribada a mediados del siglo XIX por obstaculizar la circulación.

PASAJE DE LOS TORREONES

Por el lateral derecho del Ayuntamiento, a través de la Calle Mota, llegamos al Pasaje de los Torreones. Aquí es visible un lienzo de muralla de unos 85 m. de longitud hasta la esquina con Calle Minas, junto al Parque Manuel Jurado. Este lienzo sigue la dirección Sureste y está jalonado por tres torres desmochadas que alcanzan la misma altura del adarve de la muralla, más bajas por tanto que las del Paseo Gallego Díaz. Las torres de los extremos son cuadrangulares y la central circular.
Junto a la primera de las torres, la que se sitúa enfrente del mercado de abastos de la localidad, se abrió en 1980 una puerta en la muralla llamada de San Miguel que da acceso al patio de una finca privada. Presenta, como la mayoría, arco apuntado siguiendo la estética medieval.

Torre cuadrangular junto a la Puerta de San Miguel, al comienzo del Pasaje de los Torreones
(foto: archivo propio) 

Puerta de San Miguel, en el Pasaje de los Torreones, abierta en 1980
(foto: archivo propio)

Pasaje de los Torreones desde el Parque Manuel Jurado
(foto: archivo propio)

El torreón cuadrangular en la esquina con Calle Minas marca un nuevo giro de la muralla hacia el Noreste, ya en dirección al castillo, conservándose este lienzo en gran parte a lo largo de unos 400 m. por las Calles Minas y Extramuros hasta enlazar con la esquina Sureste del castillo, aunque el último tramo entre la Puerta de Santa María y el castillo no se conserva. Dos puertas se abren en este lienzo Este de la muralla, la de Granada y la de Santa María.

PUERTA DE GRANADA

Llamada así por la dirección que tomaba el camino que partía desde ella, se la conoce con otros nombres como Puerta del "Tejar" o del "Pilarillo", por estos otros lugares a donde conducía extramuros de la población. De arco apuntado, estaba protegida por una torre maciza en su flanco Este, algo derruida en la actualidad. La hornacina encima de la puerta intramuros contiene la imagen del Sagrado Corazón de María.


Puerta de Granada. Vista extramuros
(foto: archivo propio)


Puerta de Granada. Vista intramuros
(foto: archivo propio)

PUERTA DE SANTA MARÍA

De la Puerta de Santa María, llamada popularmente "del Pelotero", sólo queda el hueco, es decir, sus jambas. Da acceso por la Calle de Enrique Jimena al entorno de la Iglesia de San Pedro, barrio del Albaicín y plaza del castillo. En esta última se encontraron hace poco los restos de la planta de un edificio religioso que probablemente dio nombre a esta puerta. En el siglo XVI fue reedificada por el arquitecto Andrés de Vandelvira.

Restos de la Puerta de Santa María
(foto: archivo propio)


Bibliografía:

- Castillo Armenteros, Juan Carlos y José Luis. La Organización militar de la Orden de Calatrava en el Alto Guadalquivir a través de las investigaciones arqueológicas. Revista Arqueología y Territorio Medieval, 2003.
- VVAA. Jaén, Pueblos y Ciudades. Jaén, 1997.


El Puente de Ariza en ÚBEDA


Puente de Ariza sobre el río Guadalimar
(foto: archivo propio)
¿CÓMO LLEGAR?

Desde Úbeda hay que tomar la carretera autonómica A-301 La Carolina-Úbeda. A 8 km. sale un desvío a la izquierda (punto kilométrico 39). Se trata de la antigua carretera, que desciende hasta el embalse del Giribaile, y que cruzaba el río Guadalimar en dirección Norte-Sur por el histórico puente objeto de nuestro artículo. Este último tramo, de 4,3 km., se encuentra en mal estado de firme y hay que ir despacio.

Puente de Ariza desde la carretera vieja que desciende al valle del río Guadalimar
(foto: archivo propio)

UN POCO DE HISTORIA

En el contexto de la pujanza económica que vive Úbeda en el siglo XVI, este puente se construyó por iniciativa del Concejo de la ciudad -que lo sufraga en su totalidad- para mejorar sus comunicaciones con Levante y La Mancha a través de la comarca del Condado. El encargado de las trazas fue el arquitecto Andrés de Vandelvira, mientras que el cantero ubetense Antón Sánchez se ocuparía de su construcción. Las obras comienzan en 1563 y están prácticamente concluidas en 1575.
Vandelvira tenía experiencia previa en este tipo de construcciones de ingeniería desde que trabajara en Cuenca junto a su suegro, el maestro cantero Francisco de Luna, autor del puente de San Pablo de aquella ciudad -hoy desparecido y sustituido por otro-, en el que Vandelvira también participó. En las mismas fechas en que comienzan las obras del puente de Ariza, el de Alcaraz presenta también las trazas de otro puente, sobre el río Guadalmena (entre los términos de Siles y Montiel), actualmente desaparecido.
En la cartografía hasta finales del siglo XVIII, este puente era indicado con el nombre de "Puente Nueva". No será hasta principios del siglo XX cuando aparezca con su actual denominación.

El Puente de Ariza en una fotografía de 1866 realizada por Jean Laurent
(Biblioteca Nacional)

El puente se modifica en el siglo XIX, concretamente en el año 1847, rectificando las rasantes para eliminar la fuerte pendiente de las dos rampas originales que convergían en la parte central y que le conferían un aspecto en punta, mucho más acusado que el que hoy en día tiene. También se suprimen los pretiles de obra, sustituyéndolos por barandas de metal y se reconstruyen algunos de los tajamares, cambiando su aspecto de redondeados a puntiagudos.
En la segunda mitad del siglo XIX se le añaden dos grandes taludes en los extremos realizados al plantearse el actual trazado de la carretera con una curva de entrada y otra de salida del puente, en contraste con el camino original recto.
La puesta en funcionamiento del embalse del Giribaile en 1997 supuso la desviación de la antigua carretera C-3217 Úbeda-Arquillos. La nueva carretera A-301 incluyó un nuevo puente aguas arriba, más elevado, para salvar la cola del pantano en esta zona. Cuando el embalse alcanza su nivel máximo, el antiguo puente de Ariza queda sumergido bajo las aguas, y sólo es visible en épocas de sequía o, en ocasiones, durante el verano.
En 1993 fue incoado expediente para su declaración como Monumento.
La belleza de sus cuidadas proporciones, la obra de cantería empleada y su autoría reconocida en el gran arquitecto Andrés de Vandelvira, hacen del puente de Ariza una de las obras de ingeniería más importantes del renacimiento andaluz y español.


EL PUENTE DE ARIZA

El Puente de Ariza se encuentra edificado a una cota de 320 m. sobre el nivel del mar. Úbeda, que se encuentra a una distancia de 12 km. por carretera, se eleva a 750 m. de altitud, por lo que el desnivel es ligeramente pronunciado en el descenso al valle del Guadalimar desde la ciudad.
Construido en piedra arenisca cortada en sillarejo, este puente renacentista responde sin embargo a la tipología de "lomo de asno", más propia de la Edad Media. Y es que su paso no es llano sino compuesto de doble rampa que converge en la parte central, sobre el arco principal.
Su estructura es simétrica, formada por cinco ojos con arcos de medio punto y bóveda de cañón, siendo el central el de mayores dimensiones (32,7 m. de luz o anchura), reduciéndose en tamaño y altura los restantes hacia los extremos. En esta época se construyeron otros puentes con la singularidad de la gran luz de sus bóvedas centrales, como el de Marmolejo (Jaén) o los de Montoro y Benamejí (Córdoba).
Sus dimensiones se completan con una longitud de 99,5 m., anchura de 6,3 m. y altura máxima de 17 m.
Los pilares del puente se asientan en basamentos de hormigón y cal. Debajo de uno de los arcos laterales (margen izquierda del río) existe otro arco ligeramente más estrecho y posiblemente más antiguo, correspondiente quizás a un proyecto anterior, del año 1512, que no llegó a ejecutarse.
Posee cuatro tajamares -contrafuertes que reparten el agua-. Los de la margen izquierda son, angular aguas arriba, y semicircular aguas abajo. Los de la margen derecha son ambos angulares e irregulares en su forma.

Fachada Oeste del Puente de Ariza
(foto: archivo propio)

Fachada Este del Puente Ariza
(foto: archivo propio)

Detalle de la fachada Oeste. Nótese el arco más antiguo debajo del segundo ojo del puente.
(foto: archivo propio)

La decoración del puente es muy sobria, limitándose a una sencilla moldura semicircular por encima de las dovelas de los arcos. En la fachada Oeste, en la clave del segundo arco (margen izquierda) aparece el único relieve, consistente en una figura antropomorfa alada no identificada, algo desgastada, en la que algunos han querido reconocer la imagen de San  Miguel Arcángel, patrón de la ciudad de Úbeda desde su conquista cristiana en el siglo XIII.

Relieve en la dovela clave y adyacentes con la figura antropomorfa alada
que posiblemente sea la representación de San Miguel, patrón de Úbeda.
(foto: archivo propio)


SALVAR EL PUENTE DE ARIZA

Desde finales de los años 90 del siglo pasado, varias han sido las iniciativas para la recuperación del puente de Ariza de su tumba subacuática mediante su traslado a otra ubicación. El deterioro del puente se hace latente con el paso del tiempo, ya que el agua, el mayor disolvente del mundo, está empezando a dañar su estructura.
Hubo un proyecto inicial de traslado en 1997, cuando la presa del Giribaile comenzó a embalsar agua. El Ministerio de Medio Ambiente, cuya titular entonces era Isabel Tocino, destinó 800 millones de pesetas para desmontar el puente piedra a piedra y reconstruirlo en las inmediaciones de la Ermita del Gavellar o de Nuestra Señora de Guadalupe, patrona de la ciudad. El traslado nunca llegó a ejecutarse. Desde entonces, la sociedad civil de Úbeda e incluso diversas asociaciones de defensa del Patrimonio a nivel provincial han reclamado sin éxito la actuación urgente para salvar este monumento, que sigue durmiendo bajo las aguas a la espera de un pronto rescate que las distintas administraciones le niegan.


Bibliografía:

- Martínez Peñarroya, José. Paisaje y Arquitectura renacentista en el valle del Guadalquivir: el Puente de Ariza (Úbeda). Revista Arqueología y Territorio Medieval. Universidad de Jaén, 2000.




Fuentes de Jaén. El "Pilar de los Cinco Caños" en LA GUARDIA DE JAÉN


Fuente de la Plaza de Isabel II o Pilar "de los Cinco Caños" en La Guardia de Jaén
(foto: archivo propio)

Conserva La Guardia de Jaén (a pocos kilómetros de la capital en dirección a Granada), un rico patrimonio histórico-artístico que tiene su origen en la Edad Media y la época del Renacimiento, cuando esta localidad fue un importante emplazamiento militar -lo que atestigua su imponente castillo- y sede de un señorío y posteriormente marquesado que recibió los mimos edilicios por parte de sus señores.  

UN POCO DE HISTORIA

Sobre el castillo y lugar de La Guardia de Jaén se estableció un señorío tras su conquista por Fernando III en el año 1244, siendo Don Lope Ruiz de Haro "el menor" su primer señor. No obstante, dicho señorío no se materializó hasta 1340 cuando el III Señor de La Guardia, Don Lope Ruiz de Baeza, funda un mayorazgo sobre la villa, pues la misma hasta entonces había permanecido en territorio realengo y pertenecido al Concejo de Jaén.
En el año 1566 el señorío será elevado a Marquesado por concesión de Felipe II. El beneficiario es Gonzalo Messía Carrillo de Fonseca (ca. 1525 - 1571), I Marqués de La Guardia, hijo de los señores de La Guardia y Santa Eufemia, Rodrigo Messía Carrillo y Ponce de León (IX Señor de Santa Eufemia y La Guardia) y doña Mayor de Fonseca y Toledo (Señora de Villasbuenas, Torralva y Avedillo), conocidos como mecenas, entre otros monumentos, del antiguo Convento de Santo Domingo de La Guardia, donde ambos se encuentran enterrados, y del Palacio de "La Salina" en Salamanca.

La labor de Don Gonzalo como marqués será de gran importancia cultural para la villa, ya que auspicia gran cantidad de trabajos artísticos realizados en su mayor parte por Francisco del Castillo "el Mozo", además de Andrés de Vandelvira. Sus proyectos son una continuación de la labor de sus padres, don Rodrigo y doña Mayor, destacando por ejemplo la Iglesia del citado Convento de Santo Domingo, la Iglesia de Santa María en el Castillo de la localidad, o el conjunto de la Plaza de Isabel II donde se levanta la fuente objeto de nuestro estudio.

Plaza de Isabel II. Al fondo, Pilar de los Cinco Caños. En primer término, réplica de la Fuente de María Magdalena que se encontraba en el Convento de Santo Domingo de la localidad.
A la derecha, casa solariega de los Ochoa, (1813).
(foto: archivo propio)

EL PILAR DE LOS CINCO CAÑOS

Esta fuente monumental se encuentra al Norte del casco urbano de la población, en uno de los lados de la Plaza de Isabel II. Se compone de un pilar rectangular y un frontón horizontal separado del estanque por un pasillo de acceso a los caños.
El muro está dividido en dos cuerpos. El primero, más antiguo, es de fina cantería, obra de Francisco del Castillo "el Mozo". Queda enmarcado por columnas jónicas de fuste estriado sobre basa, que sostienen un sencillo entablamento de friso liso. Este primer cuerpo se parte en dos mitades por una cornisa que deja en la parte inferior cinco nichos avenerados para los caños y en la superior una cartela central con una cruz de Santiago y leyenda que reza: "ESTA OBRA M[ANDÓ] HAZER EL IL[USTRÍSI]MO SEÑOR EL MARQUÉS DON GONÇALO MESSIA CARRILLO MY SEÑOR AÑO D[E] 1566".

Espacio central de la fuente. Abajo, cartela del primer cuerpo alusiva a Don Gonzalo Messía,
I Marqués de La Guardia (1566). 
En el cuerpo superior, cartela oval con fecha de 1833 e imagen de la Virgen María
(foto: archivo propio)


El segundo cuerpo es un añadido posterior del siglo XIX. También realizado en cantería, presenta una estructura escalonada. En el centro se dispone un relieve formado por una cartela oval con inscripción y fecha: "PLAZA DE ISABEL II, REINA CONSTITUCIONAL. 1833" (fecha en la que Isabel II comienza a reinar sin haber cumplido aún los 3 años de edad bajo la regencia de su madre María Cristina de Borbón). La referencia a "Reina constitucional" sitúa la construcción de este segundo cuerpo de la fuente en fecha posterior a abril de 1834, cuando María Cristina promulga el Estatuto Real que autolimitará sus propios poderes como soberana. La cartela va rematada por una corona real y sostenida por dos fieras rampantes. El conjunto se remata con un pequeño frontis con un tondo en el centro con la imagen de la Virgen María y elementos vegetales a los lados y una cruz en la parte superior. En las esquinas de la fuente sendas fieras (leonas) recostadas sostienen un escudo con la cruz de la Orden de Santiago.

Leona recostada sosteniendo un escudo con la cruz de la Orden de Santiago
(foto: archivo propio)


Enlace:

- www.iaph.es (Web del Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico)



El Palacio de la Encomienda o Casa de la Inquisición en CHICLANA DE SEGURA


Fachada de la Casa de la Encomienda o de la Inquisición de Chiclana de Segura
(foto: archivo propio)

UN POCO DE HISTORIA

Chiclana de Segura domina el valle medio del Guadalimar desde una posición elevada, coronando una muela en la que los musulmanes edificaron una inexpugnable fortificación que más tarde los cristianos ampliarían.
Nada queda de aquel castillo salvo algunas piedras y el recuerdo, pero su posición estratégica le valió a Chiclana ser cabecera de una de las Encomiendas de la Orden de Santiago después de la conquista de este emplazamiento por Fernando III a finales de 1226 o principios de 1227. Efectivamente, la Encomienda de Montizón-Chiclana tuvo su sede aquí, y sus comendadores, entre los que cabe citar al poeta-guerrero Jorge Manrique, tenían su residencia en el castillo.

Vista de Chiclana desde el emplazamiento de su antiguo castillo
(foto: archivo propio)

El 5 de Marzo del año 1566 acaeció un triste suceso del que nos da cuenta el informe sobre la villa en las Relaciones Topográficas mandadas hacer por el rey Felipe II. Según el texto, entre las 11 y 12 de la noche se desprendieron unas rocas sobre las que se asentaba el castillo, destruyendo 15 casas, matando a 30 personas e hiriendo a otras 20. Este hecho dejó definitivamente en ruina la fortaleza, que fue abandonada. Los comendadores trasladaron su residencia entonces al centro de la villa, a un palacete que se construirá en los años siguientes (siendo comendador Don Jerónimo de Cavanillas, que ejerció el cargo de 1550 a 1593) y que para 1575, año de la redacción de las Relaciones, ya debía estar finalizado, pues se dice que la villa cuenta con una casa de la encomienda que es tercia, donde se recogen los diezmos de vino y cereal que los habitantes entregaban a la Orden de Santiago. De ahí su primera denominación, Palacio o Casa de la Encomienda.
En cuanto a la segunda, "Casa de la Inquisición", hace referencia al hecho de que este edificio representara paralelamente la justicia divina en Chiclana. En la segunda mitad del siglo XIII Beas de Segura se convierte en cabecera de una Vicaría vere nullius con jurisdicción también sobre la villa de Chiclana, por lo que el poder eclesiástico en ambas poblaciones lo ejercía el vicario, dependiente exclusivamente del Prior de Uclés, sin estar sujeto por tanto a jurisdicción diocesana alguna. Se trataba de un privilegio que disfrutaban los territorios de Órdenes Militares. 

EL PALACIO DE LA ENCOMIENDA O CASA DE LA INQUISICIÓN

Calle Real, en donde se sitúa la Casa de la Encomienda (a la izquierda en la fotografía)
(foto: archivo propio)

En el número 15 de la Calle Real, en el corazón del núcleo medieval de Chiclana, se levanta este edificio de planta trapezoidal, justo debajo de la roca sobre la que en otro tiempo se elevara el castillo de la localidad.
La fachada principal es el elemento de mayor interés artístico. Realizada en cantería de sillares regulares, en ella se abren la portada y vanos en los laterales, todo ello en perfecta simetría.
La portada, centrada en el muro, es estrecha y estilizada y se divide en dos cuerpos. En el inferior presenta arco de medio punto (convertido hoy en un vano adintelado) sobre impostas y ménsula en la clave, enmarcado por pilastras acanaladas con capiteles corintios que descansan sobre altos plintos. Sostienen un sencillo entablamento. Centrada en el mismo y sobre la puerta, cruz de la Orden de Calatrava sobre cartela, y a los lados ménsulas labradas que sujetan el balcón superior. En el segundo cuerpo, frontón partido adornado con bolas en las esquinas sobre pinaculillos, y en el centro vano adintelado con balcón, enmarcado por pilastras cajeadas que sostienen un pequeño entablamento. Se remata con frontón curvo partido, con volutas en los extremos y de nuevo bolas en las esquinas. Sobre el vano y a eje, cruz de la Orden de Calatrava inscrita en un tondo y una pluma y una espada a los lados.

Portada de la Casa de la Encomienda
(foto: archivo propio)

En los laterales de la portada, y a igual distancia de la misma, se abren dos pares de vanos adintelados (dos ventanales en el lado derecho, puerta y ventanal en el izquierdo), colocados a eje entre sí. Repiten esquemas decorativos similares a los de la portada principal, aunque invertidos. El vano inferior se remata con el frontón curvo descrito, mientras que el superior lo hace con cornisa con bolas y pinaculillos en los extremos.

Remate de la puerta y ventanal del lado izquierdo de la fachada
(foto: archivo propio)

El patio, también de planta irregular, posee tres pisos, separados por voladizos. En el piso inferior, columnas de orden toscano sostienen zapatas y vigas de madera, propias de la época.

Patio de planta trapezoidal de la Casa de la Encomienda
(foto: archivo propio)

¿UNA CRUZ DE LA ORDEN DE CALATRAVA EN UNA CASA DE LA ENCOMIENDA E INQUISICIÓN EN TERRITORIO SANTIAGUISTA?


Cruz de la Orden de Calatrava sobre la ménsua de la clave del arco de la puerta,
algo deteriorada en su parte superior por la inclusión de un balcón en época posterior.
Casa de la Encomienda. Chiclana de Segura
(foto: archivo propio)
 
Me llama poderosamente la atención un detalle de la portada de este edificio, y es la inclusión de hasta dos cruces de la Orden de Calatrava en la misma, una sobre la puerta principal y otra rematando la fachada. No se trata de un error, es claramente la representación de la Cruz de Calatrava. Pero, ¿qué hace en esta importante edificación de una villa que perteneció a la Orden de Santiago?
La primera hipótesis, muy poco probable, sería la de una confusión del maestro tallista. De haberse producido tal error, seguramente la cruz hubiese sido sustituida de inmediato.
Buceando un poco en la Historia, la única explicación plausible para la presencia de este símbolo en la fachada de esta casa viene de la mano de un personaje de relevancia como es Don Sancho de Sandoval Guerrero, aristócrata nacido en Beas en 1580, Caballero de la Orden de Calatrava y que fue Familiar del Santo Oficio de la Inquisición, Regidor de Beas y Alcalde de la Santa Hermandad de esta villa. Emparentado con el Duque de Lerma -valido de Felipe III- e íntimo amigo de Francisco de Quevedo (con el que mantuvo por cierto una abundante correspondencia), este noble tuvo grandes influencias en la corte española del primer tercio del siglo XVII.
Si se ha reparado en los cargos que ostentaba Sandoval, entre ellos destacan los de Caballero de la Orden de Calatrava y Familiar del Santo Oficio. El grado de notoriedad que adquirieron los Familiares de la Inquisición en esta época fue bastante elevado, dado que dicho cargo, en origen discreto, fue frecuentado cada vez más por nobles y caballeros que vieron en él una fuente de prestigio y privilegios. Si a esta circunstancia le sumamos el hecho de que en la época pecado y delito eran una misma cosa, de lo cual se deduce la confusión de competencias que muy a menudo se producía entre lo civil y lo religioso (valga como ejemplo la propia casa que nos ocupa), todo ello podría explicar la presencia de la cruz de Calatrava en la portada de Chiclana, allí colocada probablemente por Sandoval, pues no sería descartable que la dicha portada y ventanales, de un lenguaje ya barroco, fueran el resultado de unas obras de embellecimiento de la fachada de esta casa promovidas por este noble en la primera mitad del siglo XVII en un gesto de mecenazgo a la vez que de demostración de poder sobre la población rural que controlaba y vigilaba.

Bibliografía:

- Ortega Rubio, Juan. Relaciones Topográficas de los Pueblos de España. Madrid, 1918.
- VVAA. Jaén. Pueblos y Ciudades. Jaén, 1997.