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El Puente de Ariza en ÚBEDA


Puente de Ariza sobre el río Guadalimar
(foto: archivo propio)
¿CÓMO LLEGAR?

Desde Úbeda hay que tomar la carretera autonómica A-301 La Carolina-Úbeda. A 8 km. sale un desvío a la izquierda (punto kilométrico 39). Se trata de la antigua carretera, que desciende hasta el embalse del Giribaile, y que cruzaba el río Guadalimar en dirección Norte-Sur por el histórico puente objeto de nuestro artículo. Este último tramo, de 4,3 km., se encuentra en mal estado de firme y hay que ir despacio.

Puente de Ariza desde la carretera vieja que desciende al valle del río Guadalimar
(foto: archivo propio)

UN POCO DE HISTORIA

En el contexto de la pujanza económica que vive Úbeda en el siglo XVI, este puente se construyó por iniciativa del Concejo de la ciudad -que lo sufraga en su totalidad- para mejorar sus comunicaciones con Levante y La Mancha a través de la comarca del Condado. El encargado de las trazas fue el arquitecto Andrés de Vandelvira, mientras que el cantero ubetense Antón Sánchez se ocuparía de su construcción. Las obras comienzan en 1563 y están prácticamente concluidas en 1575.
Vandelvira tenía experiencia previa en este tipo de construcciones de ingeniería desde que trabajara en Cuenca junto a su suegro, el maestro cantero Francisco de Luna, autor del puente de San Pablo de aquella ciudad -hoy desparecido y sustituido por otro-, en el que Vandelvira también participó. En las mismas fechas en que comienzan las obras del puente de Ariza, el de Alcaraz presenta también las trazas de otro puente, sobre el río Guadalmena (entre los términos de Siles y Montiel), actualmente desaparecido.
En la cartografía hasta finales del siglo XVIII, este puente era indicado con el nombre de "Puente Nueva". No será hasta principios del siglo XX cuando aparezca con su actual denominación.

El Puente de Ariza en una fotografía de 1866 realizada por Jean Laurent
(Biblioteca Nacional)

El puente se modifica en el siglo XIX, concretamente en el año 1847, rectificando las rasantes para eliminar la fuerte pendiente de las dos rampas originales que convergían en la parte central y que le conferían un aspecto en punta, mucho más acusado que el que hoy en día tiene. También se suprimen los pretiles de obra, sustituyéndolos por barandas de metal y se reconstruyen algunos de los tajamares, cambiando su aspecto de redondeados a puntiagudos.
En la segunda mitad del siglo XIX se le añaden dos grandes taludes en los extremos realizados al plantearse el actual trazado de la carretera con una curva de entrada y otra de salida del puente, en contraste con el camino original recto.
La puesta en funcionamiento del embalse del Giribaile en 1997 supuso la desviación de la antigua carretera C-3217 Úbeda-Arquillos. La nueva carretera A-301 incluyó un nuevo puente aguas arriba, más elevado, para salvar la cola del pantano en esta zona. Cuando el embalse alcanza su nivel máximo, el antiguo puente de Ariza queda sumergido bajo las aguas, y sólo es visible en épocas de sequía o, en ocasiones, durante el verano.
En 1993 fue incoado expediente para su declaración como Monumento.
La belleza de sus cuidadas proporciones, la obra de cantería empleada y su autoría reconocida en el gran arquitecto Andrés de Vandelvira, hacen del puente de Ariza una de las obras de ingeniería más importantes del renacimiento andaluz y español.


EL PUENTE DE ARIZA

El Puente de Ariza se encuentra edificado a una cota de 320 m. sobre el nivel del mar. Úbeda, que se encuentra a una distancia de 12 km. por carretera, se eleva a 750 m. de altitud, por lo que el desnivel es ligeramente pronunciado en el descenso al valle del Guadalimar desde la ciudad.
Construido en piedra arenisca cortada en sillarejo, este puente renacentista responde sin embargo a la tipología de "lomo de asno", más propia de la Edad Media. Y es que su paso no es llano sino compuesto de doble rampa que converge en la parte central, sobre el arco principal.
Su estructura es simétrica, formada por cinco ojos con arcos de medio punto y bóveda de cañón, siendo el central el de mayores dimensiones (32,7 m. de luz o anchura), reduciéndose en tamaño y altura los restantes hacia los extremos. En esta época se construyeron otros puentes con la singularidad de la gran luz de sus bóvedas centrales, como el de Marmolejo (Jaén) o los de Montoro y Benamejí (Córdoba).
Sus dimensiones se completan con una longitud de 99,5 m., anchura de 6,3 m. y altura máxima de 17 m.
Los pilares del puente se asientan en basamentos de hormigón y cal. Debajo de uno de los arcos laterales (margen izquierda del río) existe otro arco ligeramente más estrecho y posiblemente más antiguo, correspondiente quizás a un proyecto anterior, del año 1512, que no llegó a ejecutarse.
Posee cuatro tajamares -contrafuertes que reparten el agua-. Los de la margen izquierda son, angular aguas arriba, y semicircular aguas abajo. Los de la margen derecha son ambos angulares e irregulares en su forma.

Fachada Oeste del Puente de Ariza
(foto: archivo propio)

Fachada Este del Puente Ariza
(foto: archivo propio)

Detalle de la fachada Oeste. Nótese el arco más antiguo debajo del segundo ojo del puente.
(foto: archivo propio)

La decoración del puente es muy sobria, limitándose a una sencilla moldura semicircular por encima de las dovelas de los arcos. En la fachada Oeste, en la clave del segundo arco (margen izquierda) aparece el único relieve, consistente en una figura antropomorfa alada no identificada, algo desgastada, en la que algunos han querido reconocer la imagen de San  Miguel Arcángel, patrón de la ciudad de Úbeda desde su conquista cristiana en el siglo XIII.

Relieve en la dovela clave y adyacentes con la figura antropomorfa alada
que posiblemente sea la representación de San Miguel, patrón de Úbeda.
(foto: archivo propio)


SALVAR EL PUENTE DE ARIZA

Desde finales de los años 90 del siglo pasado, varias han sido las iniciativas para la recuperación del puente de Ariza de su tumba subacuática mediante su traslado a otra ubicación. El deterioro del puente se hace latente con el paso del tiempo, ya que el agua, el mayor disolvente del mundo, está empezando a dañar su estructura.
Hubo un proyecto inicial de traslado en 1997, cuando la presa del Giribaile comenzó a embalsar agua. El Ministerio de Medio Ambiente, cuya titular entonces era Isabel Tocino, destinó 800 millones de pesetas para desmontar el puente piedra a piedra y reconstruirlo en las inmediaciones de la Ermita del Gavellar o de Nuestra Señora de Guadalupe, patrona de la ciudad. El traslado nunca llegó a ejecutarse. Desde entonces, la sociedad civil de Úbeda e incluso diversas asociaciones de defensa del Patrimonio a nivel provincial han reclamado sin éxito la actuación urgente para salvar este monumento, que sigue durmiendo bajo las aguas a la espera de un pronto rescate que las distintas administraciones le niegan.


Bibliografía:

- Martínez Peñarroya, José. Paisaje y Arquitectura renacentista en el valle del Guadalquivir: el Puente de Ariza (Úbeda). Revista Arqueología y Territorio Medieval. Universidad de Jaén, 2000.




El Puente Renacentista de San Bartolomé de MARMOLEJO


Vista del Puente de San Bartolomé desde su lado Oeste
(foto: archivo propio)

¿Cómo llegar?

Marmolejo se encuentra situado en el Noroeste de la Provincia de Jaén, lindando con la vecina Provincia de Córdoba. Pertenece a la comarca de La Campiña Norte. La autovía A-4 Madrid-Cádiz pasa junto a la localidad, por lo que es muy fácil acceder a ella.
Una vez en el pueblo debemos tomar la carretera A-420 que une Marmolejo con la vecina población cordobesa de Cardeña a través de Sierra Morena. La carretera sale del núcleo de población e inicia un descenso hasta la ribera del Río Guadalquivir, cuyo cauce salva el puente que nos ocupa. La distancia es de un kilómetro y medio aproximadamente. Junto al puente se localiza el famoso Balneario de la localidad.

El Puente de San Bartolomé
 
Se trata de uno de los hitos histórico-artísticos más importantes de Marmolejo, junto a la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Paz y el Balneario de aguas medicinales que brotan junto al mismo cauce del Río Guadalquivir. Precisamente puente y balneario ligaron su existencia desde que se descubrió la utilidad terapéutica de las aguas de estos manantiales a finales del siglo XVIII (cuyas primeras noticias aparecen en el Tratado sobre las principales fuentes medicinales de Andalucía, Juan de Dios Ayuda, 1794) y comenzaron a construirse las primeras instalaciones. Pero antes de que miles de bañistas convirtieran en bullicioso este tranquilo paraje, ya existía un elemento arquitectónico en el entorno: el Puente de San Bartolomé, posiblemente llamado así por inaugurarse el día de la onomástica de este Santo, el 24 de Agosto.

Tarjeta postal de 1920
Nótese que en el título se dice "Puente Romano", confusión sobre el origen de esta construcción 

Las obras del puente de San Bartolomé se iniciaron en 1550, a expensas de los propios vecinos y bajo las órdenes del maestro de cantería Benito del Castillo, hermano del famoso Francisco del Castillo "el Mozo", pertenecientes a una familia de arquitectos oriundos de Jaén. El objetivo era enlazar el núcleo urbano y las zonas de vega con la sierra, finalizándose su construcción en 1587. Es digno de destacar la cuidada ejecución y la elegancia de líneas. El trazado sigue de cerca el diseño del Puente de Ariza (Úbeda) sobre el río Guadalimar, también del siglo XVI, pues como éste presenta un ligero alomamiento.
El puente tiene una orientación noroeste-sureste. Está formado por siete ojos, dos de ellos de mayor anchura que los otros, y su fábrica está compuesta de aparejo regular de sillares de piedra rojiza. La primera fase constructiva, de estilo renacentista, se corresponde con el actual tramo septentrional, más elevado debido al desnivel existente entre ambas orillas. Está formado por tres arcos de medio punto. Sus bóvedas de cañón apean sobre pilas que poseen tajamares, triangulares de remate piramidal aguas arriba, es decir, de donde procede la corriente, redondeados con remate cónico aguas abajo. Los tajamares son elementos constructivos que hacen que los puentes ofrezcan mayor resistencia a la fuerza de la corriente, de ahí que presenten esa forma angular en el lado expuesto a ella para cortar el agua y repartirla de igual forma por ambos lados de la pila. Dado el mencionado desnivel entre las orillas, el arco situado más al norte presenta un ligero peralte.
Idéntica estructura se repite en la segunda fase constructiva del puente, que se corresponde con la parte meridional, y que fue ejecutada en la segunda mitad del siglo XIX, posiblemente tras algún derrumbe. De hecho, en el Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de España y sus posesiones de Ultramar (Pascual Madoz, 1845-1850), se dice acerca de este puente de Marmolejo que "está cortado desde hace muchos años y se pasa por unos tablones". Las obras de recuperación del puente debieron correr paralelas a las de las instalaciones creadas por Don Eduardo León y Llerena una vez que adquiere en subasta el humilde complejo que gestionaba hasta entonces el propio Ayuntamiento de Marmolejo y del que ya no podía hacerse cargo. El nuevo y ampliado Balneario es inaugurado en 1893, por lo que deducimos que el puente de San Bartolomé estaba ya completo para esa fecha, como también lo demuestran las tarjetas postales que se comercializarán poco después. 
El tramo decimonónico del puente está compuesto por cuatro arcos de medio punto y tajamares angulares a un lado y cilíndricos al otro, siguiendo el esquema original. Se compone de sillería regular en los frentes de los arcos y ladrillo enfoscado en las bóvedas de cañón.
El Puente sigue en uso en la actualidad y soporta el tráfico rodado que trancurre por la carretera anteriormente citada entre Marmolejo y Cardeña. Hace poco más de un año, el 6 de Octubre de 2011, la Junta de Andalucía inscribió este monumento, junto con el Balneario y sus jardines, en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz, como Bien de Interés Cultural, y con la tipología de "Sitio Histórico".

Puente de Marmolejo desde su lado Este
(foto: archivo propio)



Bibliografía:

- Madoz, Pascual. Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de España y sus posesiones de Ultramar. 1845-1850.
- VVAA. Jaén Monumental. Jaén, 1992.
- Web del Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico



Arquitectura Civil en Jaén. Los puentes de PUENTE DE GÉNAVE


Puente Nuevo de Puente de Génave
(foto: archivo propio)

No es casualidad que la toponimia de un lugar haga referencia en muchas ocasiones a su entorno y a su pasado, incluso a la esencia misma de su existencia. Es el caso de un pueblecito joven de la Sierra de Segura llamado Puente de Génave. Digo joven, porque cuenta con unas cuantas décadas de entidad municipal, aunque las raíces de su historia se hunden en épocas mucho más antiguas.
Un río y una carretera son los padres de este pueblo. El río es el Guadalimar, afluente principal del Guadalquivir por su margen derecha, y cuyo lecho en este lugar se hace poco profundo para  dar como resultado un vado de paso. La carretera, actual Nacional 322, es el milenario camino que comunica Andalucía y Levante, y dibuja una peculair "S" a su paso por "el Puente", como se le conoce a esta población serrana. Y dada la antigüedad de esta ruta, en torno a la cual fue naciendo el caserío, queda un testigo mudo casi tan antiguo como ella. El primer puente que se construyó fue en época romana, y ha llegado hasta nosotros parcialmente conservado. Aquí se le llama el "Puente Viejo".

Puente romano de Puente de Génave
(foto: archivo propio)

Se trata de una construcción sencilla, que consta de un solo ojo de medio punto y bóveda de medio cañón, alternándose en su obra la mampostería con la sillería. A pesar de su origen romano, tiene más de otras épocas posteriores que de aquélla. Sigue en uso, por supuesto, tanto para peatones como para vehículos.

Puente Viejo, fotografía tomada desde su hermano pequeño, el Puente Nuevo
(foto: archivo propio)

Este recatado y humilde puente tuvo su réplica a finales del siglo XIX, cuando fue sustituido por el "Puente Nuevo", abrazando así una merecida jubilación. Éste es de mayores dimensiones, pensado para soportar el tráfico rodado que ya empezaba a despuntar en las postrimerías de la centuria decimonónica. Por ser más nuevo, presenta también interesantes innovaciones tanto constructivas -rebajamiento de las bóvedas- como tecnológicas -estrechamiento de los soportes que favorecen el natural discurrir del agua con la mínima erosión de la sillería-. Lo componen tres ojos cubiertos por arcos escarzanos, de mayores dimensiones el central, que originan bóvedas de cañón muy rebajadas que descargan sus fuerzas sobre robustos pilares rectangulares con tajamares semicirculares y estribos en los extremos.

Puente Nuevo de Puente de Génave
(foto: archivo propio)

Hace poco que la carretera nacional se desvió de la población, construyéndose una circunvalación, por lo que ya no se pasa por Puente de Génave, a menos que se quiera entrar a la población. El Puente Nuevo también ha sido forzado ya a una limitación de funciones y se le ha liberado de trabajo, pues sirve sólo para comunicar los dos barrios del Puente que quedan separados por el río, aunque no es poco. Y así, el uno junto al otro, el Viejo y el Nuevo, uno jubilado y otro más ocioso, sólo les queda contemplar, por más siglos, el paso por sus ojos de las rojizas aguas del Guadalimar.

Río Guadalimar a su paso por Puente de Génave
(foto: archivo propio)


Bibliografía:

- VVAA. Jaén, pueblos y ciudades. Jaén, 1997.