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El Palacio de la Encomienda o Casa de la Inquisición en CHICLANA DE SEGURA


Fachada de la Casa de la Encomienda o de la Inquisición de Chiclana de Segura
(foto: archivo propio)

UN POCO DE HISTORIA

Chiclana de Segura domina el valle medio del Guadalimar desde una posición elevada, coronando una muela en la que los musulmanes edificaron una inexpugnable fortificación que más tarde los cristianos ampliarían.
Nada queda de aquel castillo salvo algunas piedras y el recuerdo, pero su posición estratégica le valió a Chiclana ser cabecera de una de las Encomiendas de la Orden de Santiago después de la conquista de este emplazamiento por Fernando III a finales de 1226 o principios de 1227. Efectivamente, la Encomienda de Montizón-Chiclana tuvo su sede aquí, y sus comendadores, entre los que cabe citar al poeta-guerrero Jorge Manrique, tenían su residencia en el castillo.

Vista de Chiclana desde el emplazamiento de su antiguo castillo
(foto: archivo propio)

El 5 de Marzo del año 1566 acaeció un triste suceso del que nos da cuenta el informe sobre la villa en las Relaciones Topográficas mandadas hacer por el rey Felipe II. Según el texto, entre las 11 y 12 de la noche se desprendieron unas rocas sobre las que se asentaba el castillo, destruyendo 15 casas, matando a 30 personas e hiriendo a otras 20. Este hecho dejó definitivamente en ruina la fortaleza, que fue abandonada. Los comendadores trasladaron su residencia entonces al centro de la villa, a un palacete que se construirá en los años siguientes (siendo comendador Don Jerónimo de Cavanillas, que ejerció el cargo de 1550 a 1593) y que para 1575, año de la redacción de las Relaciones, ya debía estar finalizado, pues se dice que la villa cuenta con una casa de la encomienda que es tercia, donde se recogen los diezmos de vino y cereal que los habitantes entregaban a la Orden de Santiago. De ahí su primera denominación, Palacio o Casa de la Encomienda.
En cuanto a la segunda, "Casa de la Inquisición", hace referencia al hecho de que este edificio representara paralelamente la justicia divina en Chiclana. En la segunda mitad del siglo XIII Beas de Segura se convierte en cabecera de una Vicaría vere nullius con jurisdicción también sobre la villa de Chiclana, por lo que el poder eclesiástico en ambas poblaciones lo ejercía el vicario, dependiente exclusivamente del Prior de Uclés, sin estar sujeto por tanto a jurisdicción diocesana alguna. Se trataba de un privilegio que disfrutaban los territorios de Órdenes Militares. 

EL PALACIO DE LA ENCOMIENDA O CASA DE LA INQUISICIÓN

Calle Real, en donde se sitúa la Casa de la Encomienda (a la izquierda en la fotografía)
(foto: archivo propio)

En el número 15 de la Calle Real, en el corazón del núcleo medieval de Chiclana, se levanta este edificio de planta trapezoidal, justo debajo de la roca sobre la que en otro tiempo se elevara el castillo de la localidad.
La fachada principal es el elemento de mayor interés artístico. Realizada en cantería de sillares regulares, en ella se abren la portada y vanos en los laterales, todo ello en perfecta simetría.
La portada, centrada en el muro, es estrecha y estilizada y se divide en dos cuerpos. En el inferior presenta arco de medio punto (convertido hoy en un vano adintelado) sobre impostas y ménsula en la clave, enmarcado por pilastras acanaladas con capiteles corintios que descansan sobre altos plintos. Sostienen un sencillo entablamento. Centrada en el mismo y sobre la puerta, cruz de la Orden de Calatrava sobre cartela, y a los lados ménsulas labradas que sujetan el balcón superior. En el segundo cuerpo, frontón partido adornado con bolas en las esquinas sobre pinaculillos, y en el centro vano adintelado con balcón, enmarcado por pilastras cajeadas que sostienen un pequeño entablamento. Se remata con frontón curvo partido, con volutas en los extremos y de nuevo bolas en las esquinas. Sobre el vano y a eje, cruz de la Orden de Calatrava inscrita en un tondo y una pluma y una espada a los lados.

Portada de la Casa de la Encomienda
(foto: archivo propio)

En los laterales de la portada, y a igual distancia de la misma, se abren dos pares de vanos adintelados (dos ventanales en el lado derecho, puerta y ventanal en el izquierdo), colocados a eje entre sí. Repiten esquemas decorativos similares a los de la portada principal, aunque invertidos. El vano inferior se remata con el frontón curvo descrito, mientras que el superior lo hace con cornisa con bolas y pinaculillos en los extremos.

Remate de la puerta y ventanal del lado izquierdo de la fachada
(foto: archivo propio)

El patio, también de planta irregular, posee tres pisos, separados por voladizos. En el piso inferior, columnas de orden toscano sostienen zapatas y vigas de madera, propias de la época.

Patio de planta trapezoidal de la Casa de la Encomienda
(foto: archivo propio)

¿UNA CRUZ DE LA ORDEN DE CALATRAVA EN UNA CASA DE LA ENCOMIENDA E INQUISICIÓN EN TERRITORIO SANTIAGUISTA?


Cruz de la Orden de Calatrava sobre la ménsua de la clave del arco de la puerta,
algo deteriorada en su parte superior por la inclusión de un balcón en época posterior.
Casa de la Encomienda. Chiclana de Segura
(foto: archivo propio)
 
Me llama poderosamente la atención un detalle de la portada de este edificio, y es la inclusión de hasta dos cruces de la Orden de Calatrava en la misma, una sobre la puerta principal y otra rematando la fachada. No se trata de un error, es claramente la representación de la Cruz de Calatrava. Pero, ¿qué hace en esta importante edificación de una villa que perteneció a la Orden de Santiago?
La primera hipótesis, muy poco probable, sería la de una confusión del maestro tallista. De haberse producido tal error, seguramente la cruz hubiese sido sustituida de inmediato.
Buceando un poco en la Historia, la única explicación plausible para la presencia de este símbolo en la fachada de esta casa viene de la mano de un personaje de relevancia como es Don Sancho de Sandoval Guerrero, aristócrata nacido en Beas en 1580, Caballero de la Orden de Calatrava y que fue Familiar del Santo Oficio de la Inquisición, Regidor de Beas y Alcalde de la Santa Hermandad de esta villa. Emparentado con el Duque de Lerma -valido de Felipe III- e íntimo amigo de Francisco de Quevedo (con el que mantuvo por cierto una abundante correspondencia), este noble tuvo grandes influencias en la corte española del primer tercio del siglo XVII.
Si se ha reparado en los cargos que ostentaba Sandoval, entre ellos destacan los de Caballero de la Orden de Calatrava y Familiar del Santo Oficio. El grado de notoriedad que adquirieron los Familiares de la Inquisición en esta época fue bastante elevado, dado que dicho cargo, en origen discreto, fue frecuentado cada vez más por nobles y caballeros que vieron en él una fuente de prestigio y privilegios. Si a esta circunstancia le sumamos el hecho de que en la época pecado y delito eran una misma cosa, de lo cual se deduce la confusión de competencias que muy a menudo se producía entre lo civil y lo religioso (valga como ejemplo la propia casa que nos ocupa), todo ello podría explicar la presencia de la cruz de Calatrava en la portada de Chiclana, allí colocada probablemente por Sandoval, pues no sería descartable que la dicha portada y ventanales, de un lenguaje ya barroco, fueran el resultado de unas obras de embellecimiento de la fachada de esta casa promovidas por este noble en la primera mitad del siglo XVII en un gesto de mecenazgo a la vez que de demostración de poder sobre la población rural que controlaba y vigilaba.

Bibliografía:

- Ortega Rubio, Juan. Relaciones Topográficas de los Pueblos de España. Madrid, 1918.
- VVAA. Jaén. Pueblos y Ciudades. Jaén, 1997.


Palacios de Jaén. El Palacio de los Benavides de JABALQUINTO



EL PALACIO DE LOS BENAVIDES DE JABALQUINTO


Fachada principal del Palacio de los Benavides en Jabalquinto
(foto: archivo propio)

Jabalquinto se encuentra situada sobre una pronunciada loma, aunque de suaves formas, rodeada de olivares y cerca del cauce del Guadalquivir, en el mismo centro de la Provincia de Jaén y dominando desde su privilegiada situación buena parte de la misma.
En la parte más elevada de dicha colina se encuentra el centro neurálgico de la población, la Plaza del Ayuntamiento, en donde se encuentran dos edificios principales. El viejo ayuntamiento es un edificio del siglo XX que no reviste interés artístico alguno. Alberga en la actualidad las dependencias del consultorio médico de la localidad. Enfrente se levanta un antiguo palacio del siglo XVI perteneciente a la familia Benavides que, rehabilitado en 2004, cumple la función de consistorio desde entonces. A este último dedicaremos nuestro artículo.


UN POCO DE HISTORIA

En el solar que ocupa el referido palacio -la zona más elevada de la loma en la que se asienta Jabalquinto, como hemos dicho-, se levantó en otro tiempo el propio castillo medieval de la localidad y, a falta de estudios concretos y de una prospección arqueológica, posiblemente una fortificación musulmana.
El historiador local Mateo Francisco de Rivas y Soriano, en su Memoria Histórica sobre la villa de Jabalquinto (1797) nos dice a propósito del palacio que tiene "...varios altos, patio de galerías y fortaleza en el centro, con sus torres y arcos". Efectivamente, castillo y palacio llegaron a coexistir durante algunos siglos, porque este último comenzó a construirse a finales del siglo XV en el recinto del primero.
Los promotores de las obras fueron los Benavides, familia de rancio abolengo, que habían comprado al concejo de la ciudad de Baeza las tierras del entorno de Jabalquinto, fundando así el señorío de su nombre y encarnando su poder en este singular edificio que nos ocupa. En 1617, el rey Felipe III convierte el señorío de Jabalquinto en marquesado, recayendo el título en Manuel III de Benavides. No mucho tiempo después, en 1637, la nieta de éste, Isabel Francisca de Benavides, III Marquesa de Jabalquinto, contrae matrimonio con Antonio Alonso Pimentel de Quiñones y Herrera, XI Conde y VIII Duque de Benavente, por lo que el Marquesado queda vinculado a esta casa nobiliaria.
Pero el palacio sufre un abandono progresivo al no ser habitado por sus nuevos dueños.
El edificio es remodelado en el último tercio del siglo XVIII, y posteriormente en el siglo XIX. A finales de esta centuria o principios del siglo XX, Pedro de Alcántara Téllez Girón, XVI Duque de Benavente, y último noble que ostenta la titularidad del edificio, lo vende a Don Francisco Antonio Nájera Rodríguez.  Éste a su vez se deshizo de él a favor de Don José González García, pasando definitivamente a Don Eleuterio González Soriano, que lo vendió al Ayuntamiento para establecer la Casa Consistorial del municipio.
Durante toda la segunda mitad del siglo XX el edificio estuvo cerrado y amenzaba ruina. El Palacio fue declarado Bien de Interés Cultural en 1985. En 2004 se restaura para acoger las dependencias municipales, función que actualmente cumple el inmueble.


EL PALACIO

Portada principal del Palacio de los Benavides. Jabalquinto
(foto: archivo propio)

De planta rectangular, el edificio presenta una gran fachada apaisada, en sillarejo, y perfectamente orientada al Este. Consta de dos pisos, y en ella se abren  las dos portadas del inmueble, de sillería, datadas en el último tercio del siglo XVI. La que se encuentra situada a la derecha es la principal, con arco de medio punto enmarcado por delgadas pilastras cajeadas sobre altos basamentos y con capiteles corintios. Éstos sostienen un sencillo entablamento, interrumpido por la inclusión de un balcón en época posterior de vano adintelado y antepecho de buena forja como es costumbre en Jabalquinto. A los lados, sendos escudos nobiliarios de gran empaque, ambos similares, pertenecientes al linaje de los fundadores del señorío, la familia Benavides.  En ellos se aprecia un león rampante envuelto en una cinta y aferrado a un bastón, y ocho calderas en la bordura. Presentan forma ovalada, sobre cartela apergaminada, y lo sostienen dos figuras tenantes femeninas vestidas con túnicas. El hecho de que se encuentren timbrados con corona marquesal, nos lleva a fecharlos tiempo después de que se realizara la portada, dado que es en 1617 cuando Felipe III eleva el Señorío de Jabalquinto a la dignidad de Marquesado. Los escudos, por tanto, son posteriores a esta fecha, posiblemente añadidos por Manuel III de Benavides, en quien recae tal dignidad como I Marqués de Jabalquinto.


Escudo de la familia Benavides en la portada principal del Palacio
(foto: archivo propio)

La otra portada es adintelada, con grandes dovelas, enmarcada también por finas pilastras cajeadas sobre basamentos rematadas en capiteles corintios que sostienen una sencilla cornisa. Sobre ésta, un sencillo ventanal adintelado a eje con la puerta, de buena rejería. En realidad, de un aspecto similar debió de ser la portada principal antes de añadirle los escudos mencionados y el balcón que rompe el delgado entablamento.
Entre ambas portadas se abren cuatro sencillos vanos, dos en el piso superior y otros dos en el inferior, a eje.


Portada en el lado izquierdo de la fachada del Palacio
(foto: archivo propio)

Si accedemos al interior comprobaremos que la construcción es totalmente nueva por las reformas que se acometieron en 2004 para reconvertir el viejo palacio en el Ayuntamiento de la localidad. Destaca el vestíbulo, probablemente del XIX, cubierto en su mayor parte con un artesonado en madera de casetones. Se encuentran en este espacio algunos elementos de interés, como la escalera por la que se accede al piso superior, de dos tramos, sostenida a la altura del rellano por dos columnas toscanas, que en el piso bajo enmarcan la puerta que da acceso al exterior por la fachada trasera. La baranda de la escalera es de hierro forjado y tiene una decoración muy cuidada.

Vestíbulo del Palacio, totalmente remodelado tras las obras de restauración
(foto: archivo propio)


EL ESCUDO DE LOS REQUESENS EN EL PALACIO DE JABALQUINTO

Escudo de los Requesens en el vestíbulo del Palacio de Jabalquinto
(foto: archivo propio)

Escudo de los Requesens
En las obras de remodelación del palacio aparecieron en las excavaciones practicadas en el patio trasero dos escudos en piedra. Uno ostenta las armas de los Benavides y es parecido a los que se encuentran en la portada principal. El otro, sin embargo, presenta unos elementos heráldicos extraños para esta parte del país. Y es que este magnífico escudo barroco, de grandes dimensiones, colocado actualmente en el vestíbulo en la pared de la izquierda, pertenece curiosamente al apellido Requesens, noble linaje de origen catalán que ostentaba, entre otros títulos, la Baronía de Martorell. Sus armas son: 
Cuartelado: 1º y 4º: en campo de oro, cuatro palos de gules; 2º y 3º: en campo de azur, tres roques de oro y bordura dentada de oro (por cierto que el "roque" hace alusión a la pieza de la torre en el juego del ajedrez, que antiguamente se llamaba así, y que en la heráldica catalana suele adoptar esa particular forma que aparece en el dibujo).
Lógicamente se preguntarán qué hace un escudo de una familia de origen catalán en el Palacio de Jabalquinto. No ha sido fácil identificar las armas del mencionado apellido y menos aún la relación con el marquesado de Jabalquinto, pero todo esfuerzo recibe al final su recomepnsa y aquí tienen la explicación del porqué de la presencia de este escudo en el palacio y la línea de sucesión que lo vincula:
Podemos fechar el escudo en 1637, año en que contraen matrimonio Isabel Francisca de Benavides, III Marquesa de Jabalquinto, con Antonio Alonso Pimentel de Quiñones y Herrera, XI Conde y VIII Duque de Benavente. Como apuntamos anteriormente, este matrimonio introduce a la casa de Benavente en la historia del marquesado de Jabalquinto, y es el Conde-Duque de Benavente quien trae consigo las armas referidas. La Baronía de Martorell estuvo vinculada al apellido Requesens desde el año 1471. En 1518 Carlos V confirma a la Baronesa Estefanía de Requesens las posesiones de la baronía, por lo que ésta fundará más tarde (1546) un mayorazgo junto con su esposo, Juan de Zúñiga y Avellaneda, para su hijo mayor Luis de Requesens y Zúñiga, con la condición de que debía mantener el apellido materno y el escudo de armas de los Requesens sin mezcla alguna. Y aquí está la clave de la pervivencia de las armas de los Requesens a través de las generaciones. Luis fallece en 1576 y le sucede su hija Mencía. A partir de esta última y después de tres generaciones, el escudo Requesens llega a vincularse con el Marquesado de Jabalquinto como muestra la siguiente línea sucesoria:
 
Mencía de Zúñiga y Requesens  oo  Pedro Fajardo y Fernández de Córdoba, III Marqués de los Vélez
|
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Luis de Fajardo y Zúñiga-Requesens, IV Marqués de los Vélez
oo María Pimentel y Quiñones
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Mencía de Zúñiga Fajardo
oo Juan Francisco Alonso Pimentel y Ponce de León, X Conde y VII Duque de Benavente
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Antonio Alonso Pimentel de Quiñones y Herrera, XI Conde y VIII Duque de Benavente
oo Isabel Francisca de Benavides, III Marquesa de Jabalquinto (Matimonio en 1637)   


oo : Matrimonio





Bibliografía:

- Alguacil González, Olayo. Ayuntamiento en el que fuera palacio de los Benavides y posteriormente de los Condes de Benavente. (Artículo en www.jabalquintotupueblo.blogspot.com).
- VVAA. Guía Artística de Jaén y su Provincia. Sevilla, 2005.
- VVAA. Jaén, Pueblos y Ciudades. Jaén, 1997.

Enlaces:

- GeneAll.net (Genealogía de los Señores y Marqueses de Jabalquinto) 
- www.dibujoherladico.blogspot.com (Blog sobre Heráldica)
           


Arquitectura Civil en Jaén. El Palacio de Don Francisco de los Cobos de TORRES


Fachada del Palacio de Francisco de los Cobos en Torres
(foto: archivo propio)


UN POCO DE HISTORIA

Uno de los personajes más influyentes de la España del siglo XVI fue sin duda el ubetense Don Francisco de los Cobos y Molina, secretario del emperador Carlos V. En 1539 consiguió integrar en su ya extenso patrimonio la villa de Torres, aunque no sólo adquirió la propiedad del suelo sino también ciertos derechos sobre sus habitantes, como el de cobrar impuestos, amén de monopolios como el de la construcción de hornos y molinos o la venta de determinados productos básicos.
Para vivienda de su administrador personal, Francisco de los Cobos construyó en la localidad una casa-palacio, que es la que hoy nos ocupa, y que recibe varios nombres: Palacio de Don Francisco de los Cobos, de Don Diego de los Cobos, o de los Marqueses de Camarasa.
El marquesado de Camarasa fue la casa nobiliaria que ostentó el poder y el control de la villa durante más de dos siglos, una vez que el hijo de Francisco de los Cobos, Diego de los Cobos, recibiera de manos del emperador y como regalo por su matrimonio con doña Francisca Luisa Luna y Mendoza, Señora de Camarasa, el título de I Marqués de Camarasa (1543). Este edificio representó la fiscalización de la producción cerealista de los sometidos agricultores torreños, hasta que, entrado el siglo XIX, y aprovechando la supresión de los señoríos jurisdiccionales que las Cortes de Cádiz habían promulgado en 1811 en el marco del recién estrenado liberalismo, el vecino de Torres Juan Elías Tello inicia un pleito con la casa nobiliaria para abolir los derechos del marquesado sobre la villa, consiguiendo, aunque él ya no pudo verlo, su propósito.


Parte superior de la portada del palacio
(foto: archivo propio)

EL PALACIO

El elemento más significativo del palacio es su bella portada principal, renacentista, muy posiblemente trazada por el arqitecto Andrés de Vandelvira. Articulada en dos cuerpos, en el inferior se abre un gran arco de medio punto de bien talladas dovelas y clave de hoja de acanto, enmarcado por pilastras acanaladas y con bastones en el tercio inferior, que apoyan sobre plintos. En el entablamento, el friso aparece con un inscripción que reza: "Acabose en el mes de Setiembre. Año de 1565. Siendo Maiordomo Bartolomé Ximénez". Sobre la cornisa, el cuerpo-ático está presidido por un gran escudo familiar, con cimera y sobre una cruz de la Orden de Santiago, con las armas de Francisco de los Cobos y su mujer María de Mendoza y Sarmiento. Bajorrelieves decorativos y dos jarrones sobre pedestales en los extremos completan este segundo cuerpo.

Escudo de armas de Francisco de los Cobos y su mujer, María de Mendoza
(foto: archivo propio)

Jarrón decorativo en el extremo de la cornisa de la portada
(foto: archivo propio)

Prácticamente es lo único que queda del antiguo palacio, pues el interior se ha reformado en su totalidad para alojar el Centro de Servicios Sociales y el Centro de Salud del municipio.
No obstante, en 1985 fue declarado monumento histórico-artístico.

Inscripción incrustada en una de las nuevas paredes del reformado interior del edificio
(foto: archivo propio)

Algunos restos del antiguo palacio en el zaguán de entrada
(foto: archivo propio)




Bibliografía:

- VVAA. Guía Artística de Jaén y su Provincia. Jaén, 2005.





Arquitectura Civil en Jaén. Casa-Palacio de los Condes de Torralba. TORREQUEBRADILLA


Posición de la casa-palacio de Torrequebradilla con respecto a la población
(foto: archivo propio)

El elemento arquitectónico preeminente en el "sky line" de Torrequebradilla es una antigua casa-palacio que perteneció a los Condes de Torralba. El imponente y fantasmagórico caserón, hoy en ruinas, casi rivaliza en tamaño con la propia población que se extiende a sus pies, vigilándola constantemente. Si en una visita anterior -hace ya algunos años, cuando un grupo de amigos universitarios nos dedicábamos a hacer escapadas para conocer el patrimonio de nuestra provincia-, pude entrar, con toda clase de cuidados, al interior, hoy el edificio es literalmente inaccesible por un muro que se ha construido delante. Seguramente porque amenaza más ruina que nunca, lo cual debería golpear en las conciencias de los propietarios y administraciones, pues ya va siendo hora de plantearse su restauración antes de que acabe derrumbándose.  Y Torrequebradilla perderá otra seña de identidad, como no hace mucho perdió su independencia municipal al fusionarse en 1975 con la vecina población de Villargordo, con la que por cierto comparte más bien poco desde el punto de vista histórico, pasando a denominarse el  nuevo municipio desde entonces Villatorres. 
Y así, los pueblos con tantas heridas se abocan a morir y desaparecer...

UN POCO DE HISTORIA
El origen de esta pequeña población de la Campiña jiennense es bastante oscuro. Los datos históricos parecen arrojar algo más de luz a partir del siglo XV. La ayuda prestada por Torrequebradilla a los Reyes Católicos en la conquista de Baza (Granada) le valió la concesión de una Carta Puebla, por la cual se desvinculaba de la Orden de Calatrava y adoptaba el Fuero de Jaén. Pero en 1640, Felipe IV otorga el título de Señor de Torrequebradilla a don Íñigo Fernández de Córdoba y Mendoza, por lo que la villa y las cortijadas de Torralba y Turumbillo pasan a formar parte de su señorío.

Fachada de la casa-palacio de los condes de Torralba en Torrequebradilla
(foto: archivo propio)

Aquí radica el origen de esta singular construcción, de mediados del siglo XVII, aunque no es descartable que se encuentre asentada sobre restos de antiguas fortificaciones militares. De hecho, el historiador del siglo XVII Ximena Jurado, en su obra sobre las antigüedades de Jaén, sitúa en Torrequebradilla el castillo de Esnader o Esmadel, que Fernando III destruiría y tomaría en la década de los 20 del siglo XIII durante la campaña de Quesada. A falta de trabajos arqueológicos en la casa-palacio, las hipótesis sobre estructuras de fortificación anteriores en este lugar están aún por confirmar.

LA CASA-PALACIO
Este palacio rural se articula en dos cuerpos, tres en el caso de la torre situada en el extremo derecho de la fachada. En el inferior se abre una triple arcada de medio punto, a modo de pórtico de acceso, cuyos arcos apoyan sobre sencillas pilastras. En el piso superior, una galería se abre al exterior a través de tres grandes huecos adintelados (el del extremo derecho se encuentra tapiado, aunque no debió de ser así originalmente). Ha desaparecido la baranda, posiblemente en madera, ya que las vigas de dicha galería, así como la cornisa de este segundo piso y las ménsulas en las que se apoya son de este material. En el resto de la fachada, pequeños y asimétricos vanos son la tónica.

Pórtico de entrada y galería superior. Palacio de los Condes de Torralba. Torrequebradilla
(foto: archivo propio)

El edificio, en mampostería irregular, y ladrillo en algunas zonas como en las dovelas de los arcos, estaba encalado, pero presenta sillería regular vista en los refuerzos de las esquinas, visible sobre todo en la torre. Se cubre con teja árabe.
Su función fue de centro de administración de las fincas rurales de los condes, además de su residencia temporal. También como residencia funcionó tras la guerra civil, alojando a algunas familias de Torrequebradilla.


Torre de la casa-palacio de los Condes de Torralba. Torrequebradilla
(foto: archivo propio)


Mientras echaba el último vistazo al anciano edificio, que parece lanzar por sus arcos un desesperado grito de ayuda, pensé, más bien imaginé, lo que representaba para los "churrianeros" aquel destartalado inmueble. Quizás fuera el escenario de las fantasías de tantas y tantas generaciones de niños del pueblo, o de escarceos románticos entre las parejas de novios, o de alguna fiesta o guateque de los jóvenes de la localidad...
En fin, si sus paredes hablaran...


Bibliografía:
 
- VVAA. Jaén, Pueblos y Ciudades. Jaén, 1997.


Enlace de interés:

- www.torrequebradilla.com




Arquitectura Civil en Jaén. El Parador del Condestable Dávalos de ÚBEDA, ahora también museo.

El parador de turismo "Condestable Dávalos" de Úbeda inauguró el pasado 12 de Enero la musealización de su espacio interior, pasando así a convertirse en el sexto de España y segundo de Andalucía, tras el de Granada, en estar musealizado, de modo que clientes y visitantes podrán disfrutar aún más de este excepcional palacio renacentista. Los encargados de inaugurar las nuevas instalaciones museísticas del parador fueron el presidente de la red de Paradores de España, Miguel Martínez, y el alcalde de la ciudad, Marcelino Sánchez. Con esta iniciativa se permitirá a los clientes y visitantes del edificio ubetense disfrutar de un recorrido por el interior del monumento, a través del cual podrán sumergirse en su historia, arquitectura, arte y leyendas.

Fachada principal del Parador de turismo de Úbeda
(foto: archivo propio)

Fue mandado construir este Palacio (actual Parador Nacional de Turismo desde 1930) por Don Francisco Ortega y Salido, Deán de la Catedral de Málaga y Primer Capellán de la Sacra Capilla del Salvador, junto a la que se encuentra, formando parte del bellísimo conjunto arquitectónico de la Plaza Vázquez de Molina.
Sabemos que en 1550 son dictadas las condiciones y trazas para la ejecución de las puertas de madera del edificio por Andrés de Vandelvira, puertas que serían llevadas a cabo por el carpintero Juan de Ocón. También, en este mismo año, Vandelvira da las condiciones para la elaboración de la losadura, obra que va a ser materializada por Jorge Leal. Por estos y otros detalles se desprende que el tracista de la fábrica del edificio fue el genial arquitecto, que se encuentra en la década de los 40 trabajando en varios proyectos en Úbeda.
Su planta es rectangular, en torno a un patio. La fachada principal, de concepción claramente horizontal, consta de dos cuerpos. En el primero, sobre zócalo, una serie de vanos adintelados coronados por frontón triangular. La portada principal posee columnas dóricas que sostienen un entablamento muy clásico con alternancia de triglifos y metopas. Queda coronada por ángeles que sostienen las armas del fundador.

Portada del Parador Nacional, Palacio del Deán Ortega. Úbeda
(foto: archivo propio)

El cuerpo superior de la fachada -separado del inferior por sencilla moldura-, está compuesto por balcones adintelados, siguiendo los ejes de simetría de los vanos inferiores. Se coronan con un cuerpo rectangular almohadillado, flanqueado por volutas y rematado por frontón curvo. Muy vandelvirianos, y ubetenses, son el par de balcones en esquina que se sitúan en los extremos de este segundo piso, que apoyan su dintel en finas columnitas de blanco mármol. 

Balcón en esquina del Palacio
(foto: archivo propio)

La fachada culmina en una gran cornisa volada con enormes y clásicas ovas. La fachada Norte presenta idéntica composición.
El patio es bastante similar a los restantes patios manieristas de la ciudad, con arcadas en ambos pisos, aunque en él se extrema el llamado «módulo andaluz» o «módulo nazarita» de sus columnas.
 
Patio del Parador de Úbeda
(foto: archivo propio)

Bibliografía:
 
 - Úbeda, Guía Histórico Artística de la Ciudad. Excmo. Ayuntamiento de Úbeda, 1985.