martes, 16 de agosto de 2016

El antiguo Convento de Nuestra Señora de la Esperanza de la Orden de San Basilio en Cazalla (CARCHELEJO). El origen de la advocación de la popular Macarena de Sevilla


Restos del antiguo Convento de Cazalla en Carchelejo
(foto: archivo propio)

¿CÓMO LLEGAR?

Para acceder al paraje donde se ecuentra el antiguo Convento de Cazalla hay que tener un poco de paciencia y escasa prisa. La carretera, aunque asfaltada, es muy estrecha y con curvas.
Una vez que abandonamos la Autovía A-44 por la salida 64 (Carchelejo/Arbuniel) tomamos la carretera JA-3206 dirección Carchelejo. A 1,8 km., antes de llegar al pueblo, sale una estrecha carretera asfaltada a la izquierda que nos llevará al convento después de recorrer 4,6 km. Está indicado mediante carteles.

LOCALIZACIÓN Y ENTORNO

Cárcheles es un municipio situado al sur de la Provincia de Jaén, cerca del límite con la vecina Provincia de Granada. En la zona sur de su término municipal se encuentra el denominado Barranco de Cazalla o del Monasterio, una zona agreste y de difícil acceso en las laderas orientales de la Sierra de Alta Coloma. Aquí, a unos 900 m. de altitud, se levantó en el siglo XV un monasterio de agustinos que, un siglo más tarde, pasó a ser de la Orden de San Basilio. Abandonado en el siglo XIX, es hoy una cortijada habitada.
Una de las razones que llevaron a los monjes a establecerse en este lugar fue la abundancia de agua gracias a un conjunto de manantiales asociados, a diferentes alturas en la ladera, que posibilitaron el desarrollo de huertas, olivar, frutales y viñas en la zona. El más importante es el manantial del Convento, junto al muro meridional de la cortijada, del que siempre mana agua. Esta fuente alimenta hoy varias albercas que sirven para el riego del olivar, que es el cultivo predominante en la actualidad, además de mantener un ecosistema húmedo en su entorno. Es un abrevadero histórico de los rebaños de ganado y de la fauna salvaje de la zona.
El pino y la encina son las otras especies vegetales protagonistas del ecosistema de la zona.

Cortijada del Convento
(foto: archivo propio)

Manantial del Convento, fuente catalagoda por la Junta de Andalucía
(foto: archivo propio)


UN POCO DE HISTORIA

La historia del monasterio de Cazalla se remonta a la primera mitad del siglo XVI cuando, en fecha indeterminada, se funda en este lugar un cenobio agustino, el primero en tierras jiennenses, cuyos monjes tenían la intención de llevar una vida eremítica. El paraje invitaba a ello: un barranco escondido en los pliegues de la sierra, zona boscosa y abundante en agua. Existían en las inmediaciones un cortijo y un antiguo castillo de época musulmana, del cual tomará su nombre el lugar (Cazalla), y cuyos restos son aún visibles. La primera noticia histórica que tenemos de este monasterio data del año 1541, cuando es mencionado por primera vez en el Capítulo Provincial de la Orden de San Agustín celebrado en Dueñas (Palencia). En dicho Capítulo se aludía a este monasterio como el "convento de Jaén" (no confundir con el convento de San Agustín de la ciudad de Jaén, que no sería fundado hasta 1587). La advocación de "Nuestra Señora de la Esperanza" que le dieron los agustinos a su nuevo convento no aparecerá en los documentos hasta 1573.
Cazalla y los cortijos de Cárchel y Carchelejo quedaban dentro de la jurisdicción de la ciudad de Jaén, situación que cambia en 1558 cuando pasan a pertenecer al recién creado concejo de la villa de Cambil.
En 1573, Doña Isabel Vázquez, vecina de Huelma, dona a los frailes de San Agustín del monasterio de Cazalla las casas donde vivía para que fundaran allí un nuevo monasterio bajo la advocación de Santa Isabel. Los padres aceptan y se trasladan, arrendando las tierras de labor del monasterio de Cazalla a labriegos de Cárchel por un plazo de seis años.
En el lugar conocido como Mata Bejid (término de Cambil), junto al nacimiento del río Oviedo -un paraje de excepcional belleza en plena Sierra Mágina-, existía uno de los primeros monasterios que la Orden de San Basilio había fundado en España (concretamente en 1540). Los monjes basilios de Santa María de Oviedo compraron en diciembre de 1577 el convento y tierras de Cazalla a los hermanos agustinos, ya instalados en Huelma, para fundar allí un segundo cenobio de la Orden Basilia, respetando la advocación de "Nuestra Señora de la Esperanza" que le habían dado sus anteriores moradores.

Imagen de San Basilio Magno en la portada del convento de Cazalla
(foto: archivo propio)

Años más tarde, en 1593, se fundaría en Sevilla el Convento o Colegio de San Basilio, siendo su primer prior fray Bernardo de la Cruz, que anteriormente lo había sido del Convento de Santa María de Oviedo. Acompañaron en dicha fundación a fray Bernardo otros hermanos de Mata Bejid, siendo los responsables en 1595 de la fundación en el seno del convento sevillano de una cofradía de penitencia cuya titular mariana recibió la advocación de Nuestra Señora de la Esperanza, de la cual eran muy devotos por ser también la advocación del convento de Cazalla que los basilios habían ocupado unos años antes. A partir de 1653, cuando cofradía e imagen se trasladen a la parroquia de San Gil, en el barrio de la Macarena, la Virgen comenzará a conocerse con este nombre, siendo hoy universal.

Imagen de Nuestra Señora de la Esperanza Macarena de Sevilla
Fotografía de 1920    

El monasterio basilio de Nuestra Señora de la Esperanza de Cazalla, partiendo de la primitiva casa agustina y de la huerta y las 150 fanegas de tierra que se incluyeron en la venta, fue poco a poco engrandeciendo su patrimonio durante los siglos XVII y XVIII. Así, en el Catastro de Ensenada (1749) los monjes declaran poseer 423 fanegas y 6 celemines de tierra, con olivas, viñas y siembras, además de un molino aceitero, un ventorrillo (casa de comidas) en la Puerta de Arenas y unas 500 cabezas de ganado. Todo esto se había logrado gracias a las donaciones de particulares, estipendios de misas, limosnas y las propias compras de los monjes.
A finales del siglo XVIII la Orden de los basilios en España entra en crisis, lo que supuso la elaboración de proyectos de reducción de cenobios y agrupación en otros pocos. Tanto el monasterio de Cazalla como el de Santa María de Oviedo esquivaron esta situación, aunque sólo por un tiempo. La era de las desamortizaciones estaba en ciernes y los monjes, conscientes de la situación, comenzaron un lento proceso de venta de bienes, convirtiéndolos en dinero líquido, para que no pudiera apropiarse de ellos la Real Hacienda.
Los basilios de Cazalla no se equivocaban. En 1810, reinando José I, el monasterio es desamortizado, siendo los monjes los arrendatarios de sus desposeidos bienes. Tan sólo vivían en el convento 6 monjes. En 1813 fueron obligados a reagruparse con los hermanos de Santa María de Oviedo en este último convento. No obstante, el golpe de Estado de Fernando VII (mayo de 1814) y el regreso del absolutismo dejaron sin efecto la obra legislativa de las Cortes de Cádiz. Los bienes desamortizados fueron repuestos a sus dueños, aunque es probable que los monjes ya se huebieran reagrupado en el convento vecino. De no ser así, la desamortización puesta en marcha durante el Trienio Liberal (1820-1823) sí acabó definitivamente con los más de tres siglos de historia de este convento, primero agustino y luego basilio, enclavado en la sierra profunda, en el barranco de Cazalla o Almonester.

Azulejo conmemorativo de la presencia de los monjes basilios en Cazalla 
a la entrada de la cortijada.
(foto: archivo propio)
 
EL ANTIGUO CONVENTO DE CAZALLA

Del antiguo convento hoy no quedan sino unos maltrechos restos integrados en la fachada oriental del cortijo. Se trata de dos portadas.
La de la izquierda es la de la antigua iglesia del convento y se conserva parcialmente. Responde a un esquema renacentista con arco de medio punto sobre impostas enmarcado por pilastras dóricas lisas, incompleta la de la derecha, rematada por un jarrón ornado la de la izquierda. Sobre la puerta un friso, también incompleto, con alternancia de triglifos y metopas. En estas últimas aparecen relieves de bucráneos en las del centro, y elementos vegetales en las restantes. Se remata el conjunto con una pequeña hornacina donde se sitúa la escultura del titular de la Orden, San Basilio Magno, representado con la iconografía propia: vestiduras de obispo y portando una pluma en la mano derecha y una pequeña maqueta de una iglesia en la izquierda, en alusión a su condición como uno de los cuatro Padres de la Iglesia Griega u Ortodoxa, aunque también es santo y doctor de la Iglesia Católica.
La puerta de la derecha es muy simple. Se abre en arco de medio punto y tiene restos de policromía. Aún se advierte sobre el arco una sencilla representación del Calvario (tres cruces inscritas en un círculo).
Se desconoce, de momento, la autoría, aunque podemos apuntar a la persona de Francisco del Castillo "el Viejo", dada la buena relación que tenía con los agustinos de Cazalla en el periodo en que dirige las obras de la iglesia parroquial de Huelma (1547-1568). Teniendo en cuenta dicha relación y atendiendo a los detalles manieristas de la portada (posiblemente aprendidos de su propio hijo, Francisco del Castillo "el Mozo", a su regreso de Italia -1554-) podría atribuirse a la mano de este ilustre cantero del primer renacimiento español. El vínculo de los agustinos con la familia Castillo es evidente pues, cuando aquéllos se trasladan a Huelma, confían a Francisco del Castillo "el Mozo" las trazas de la capilla mayor de la iglesia de su nuevo convento de Santa Isabel. 

Restos de la portada principal del convento de Cazalla
(foto: archivo propio)

Detalle de los restos de policromía en la portada de la derecha y representación del Calvario
(foto: archivo propio)


Bibliografía:

- Galiano Puy, Rafael. Del Monasterio de Ntra. Sra. de la Esperanza, en el barranco de Cazalla, al Convento de Santa Isabel de Huelma, ambos de la Orden de San Agustín. B.I.E.G. nº 176. 2000.
- González Cano, Jorge. Algunas notas sobre la supresión del monasterio de Nuestra Señora de la Esperanza, Orden de San Basilio Magno. IV Jornadas de Estudios de Sierra Mágina. 1987.
- Jimena Jurado, Martín. Catálogo de los Obispos de las Iglesias Catedrales de Jaén y Anales Eclesiásticos de este Obispado. Madrid, 1654.
- Ortega y Sagrista, Rafael. El monasterio de Nuestra Señora de la Esperanza, en el barranco de Cazalla, perteneciente a la Orden de San Basilio Magno. B.I.E.G. nº 50. 1971.
- VVAA. Jaén, Pueblos y Ciudades. Jaén, 1997.
- "Conoce tus Fuentes". Proyecto de la Junta de Andalucía. Enlace: www.conocetusfuentes.com



 

domingo, 31 de julio de 2016

Iglesias de Jaén. La Iglesia conventual de Nuestra Señora del Carmen de ALCAUDETE


Iglesia del Carmen, único resto del antiguo Convento de La Encarnación de Alcacudete.
Vista desde la Plazuela del Carmen.
(foto: archivo propio)

UN POCO DE HISTORIA

En 1529 el Emperador Carlos V elevaba a la categoría de Condado el Señorío de Alcaudete que en el último tercio del siglo XIV fuera instituido en la persona de Don Alfonso Fernández de Córdoba. El antiguo castillo de la Orden de Calatrava, sobre un cerro que domina la población, se convertía así en el epicentro de la jurisdicción territorial de los Montemayor, una de las ramas familiares de los Fernández de Córdoba.
En un contexto de crecimiento urbano de la villa a lo largo de toda la centuria del XVI se produce la fundación, el 10 de Octubre de 1590, del Convento de Carmelitas Descalzos de La Encarnación, bajo el auspicio de Don Francisco Fernández de Córdoba y Velasco, IV Conde de Alcaudete. Esta centuria supone la edad de oro de las fundaciones conventuales en esta villa, con dos cenobios masculinos: San Francisco (1500), de la orden franciscana (hoy desaparecido), y éste de la Encarnación (1590), de los Carmelitas Descalzos; y dos femeninos, ambos de franciscanas clarisas: Santa Clara (1500) y el Convento de Jesús y María (1577).
El 18 de Octubre el Padre Provincial de los Carmelitas Descalzos, Fray Agustín de los Reyes, puso el Santísimo Sacramento en la iglesia. Fue el primer prior del convento Fray Bernardo de Santa María. 

Vista de la Iglesia del Carmen desde el Castillo de Alcaudete
(foto: archivo propio)

La tradición popular de Alcaudete nos habla de la presencia de San Juan de la Cruz en este cenobio. Aunque no existe prueba documental de tal visita, ésta debió producirse entre la fundación del convento en octubre de 1590 y la muerte del místico en diciembre del año siguiente. Si la presencia del santo no fue física, al menos sí lo fue espiritual. El Padre fray Juan Evangelista, "amanuense" de San Juan de la Cruz (amanuense: que copia escritos, los pasa a limpio o escribe al dictado), y que fue prior de este convento de La Encarnación en 1616, legó al mismo el manuscrito apógrafo (copia del original) de la "Subida del Monte Carmelo". Este manuscrito, conocido como "Códice de Alcaudete", se conservó en la biblioteca del convento hasta la desamortización de Mendizábal. Actualmente se encuentra en Burgos.
En 1592 se funda en el convento la primera de sus cofradías, la de Nuestro Padre Jesús Nazareno, que alcanzará gran devoción entre los alcaudetenses, entre otros motivos por los hechos milagrosos que se le atribuían a la bendita imagen. Precisamente la gestión de la devoción desembocó en un pleito en 1674 entre cofradía y frailes del convento por la titularidad de la imagen, resolviéndose finalmente el pleito en favor de la comunidad religiosa. Tuvo, y tiene aún esta cofradía, gran número de hermanos, así como un importante patrimonio. 
Ximena Jurado (1654) nos relata en sus anales eclesiásticos del Obispado de Jaén que en el convento de La Encarnación están las reliquias del cuerpo entero de San Plácido mártir y dos canillas de brazos: una de San Erasmo y otra de San Bibiano, mártires. Dichas reliquias fueron donadas por Doña Ana de Pimentel, mujer de Don Francisco Fernández de Córdoba y Velasco, IV Conde de Alcaudete, fundador del convento Descalzo.
El convento sufre la exclaustración de sus ocupantes tras la desamortización de Mendizábal (1836). Según nos cuenta Madoz (1845), el edificio del convento fue cedido por el Gobierno al ayuntamiento de la localidad en 1843 para su uso como casa de niños expósitos (recién nacidos abandonados). Los fondos para el sostenimiento de esta institución junto con la del hospital para enfermos pobres (situado en el antiguo convento de San Francisco), ambas a cargo de la junta municipal de beneficencia, eran de 16.000 reales anuales, "renta insuficiente para cubrir sus atenciones", según Madoz.
Desaparecido el edificio del convento, durante el siglo XX el de la iglesia habría de enfrentarse a otro durísimo episodio: la guerra civil española. Durante la contienda el templo se convirtió en la Casa del Pueblo. La imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno siguió en su camarín, pero sin la cruz y con el puño en alto imitando el saludo marxista. Al llegar la columna de "Pancho Villa" a la localidad, la imagen fue derribada con una soga y arrastrada por un camión con destino a Alcalá la Real que no llegó a completar el recorrido por la intervención de la aviación nacional. Otras imágenes tuvieron más suerte y se salvaron de la destrucción o de las llamas, como una talla de Santa Teresa, que había pertenecido al convento de La Encarnación, y que fue rescatada por el sacristán Antonio Zamora.
La Iglesia del Carmen fue restaurada en el año 2005. En ese mismo año se inauguran en el lateral del templo que da a la plazuela del Carmen dos azulejos en recuerdo de la vinculación -si no física al menos espiritual como queda dicho- de San Juan de la Cruz con el convento de La Encarnación.

Azulejos conmemorativos en honor de San Juan de la Cruz en el lateral de la iglesia
(foto: archivo propio)

LA IGLESIA DE NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN

La iglesia del Carmen es el único elemento que pervive en la actualidad del antiguo convento de La Encarnación de Carmelitas Descalzos, edificio que ocupaba la manzana comprendida entre las actuales calles del Carmen, de La Encarnación y del Agua.
De estilo manierista, es un fiel ejemplo de las concepciones arquitectónicas de las iglesias conventuales carmelitanas.
El templo tiene una orientación Oeste-Este, contraria a la habitual en la que el presbiterio queda dispuesto en dirección a la salida del sol. Tiene planta basilical y una única nave cajón cubierta con bóveda de cañón con lunetos. En los laterales, entre los contrafuertes, se abren capillas a través de arcos de medio punto (cuatro a cada lado). La nave se abre en la cabecera en un corto transepto.
El crucero se remata con media naranja sobre pechinas y destaca volumétricamente al exterior mediante un cuerpo cúbico que se cubre con tejado a cuatro aguas. En la cúpula se representa un programa pictórico cuya iconografía es muy representativa de la Orden Carmelitana. Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz aparecen ante diferentes visiones conformando una escena unitaria en toda la superficie de la bóveda. Por un lado se identifica la Santístima Trinidad (Padre, Hijo y Espíritu Santo), en alusión al episodio de levitación que ambos protagonizaron en el locutorio del Convento de La Encarnación de Ávila mientras dialogaban sobre tal dogma. Por otro lado se representa la Sagrada Familia (San José, María y el Niño), visión ante la cual Santa Teresa experimenta su particular transverberación o traspaso místico. Finalmente, San Elías, profeta del Antiguo Testamento, se enfrenta junto con el pueblo, empuñando su espada ardiente, a los sacerdotes del falso dios Baal. San Elías trata de convencer a los israelitas de que sólo hay un Dios y que ese Dios es Yahvé y desafía a los idólatras en el Monte Carmelo. Los primeros ermitaños que se instalaron aquí allá por el siglo XII tomaron a Nuestra Señora y a San Elías como modelo de vida. De ahí que se considere al profeta como el padre espiritual del Carmelo. La factura de este fresco de la cúpula tiene una pincelada rápida y deshecha.
En las pechinas aparecen las efigies de los Evangelistas sobre cuatro medallones ovalados, siendo estas pinturas de mayor calidad que las que decoran la cúpula.

Cúpula sobre pechinas que cubre el crucero y pinturas al fresco que decoran el conjunto
(foto: archivo propio)

La capilla mayor se cierra con testero plano y bóveda de cañón con lunetos, siguiendo el esquema de la nave principal. Un pequeño camarín barroco se comunica con este espacio a través de la hornacina central del retablo mayor. Dicho camarín, de sección semicircular, se cubre con cúpula de cuarto de esfera barroca, que posee decoración de tipo vegetal carnosa. Contiene la imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno, de gran devoción entre las comunidades carmelitanas y que los Descalzos del Convento de La Encarnación transmitieron a los alcaudetenses con gran éxito.
A los pies de la iglesia se encuentra el coro en alto, sobre bóveda de medio cañón rebajado.

Capilla mayor y retablo
(foto: archivo propio)

Vista parcial de la cúpula del camarín barroco.
En primer término, rostro de Nuestro Padre Jesús Nazareno.
(foto: archivo propio)

Vista de la nave del templo desde el presbiterio. Al fondo, el coro en alto.
(foto: archivo propio)

En el exterior destaca fundamentalmente la fachada principal, de carácter verticalizado, donde se abre la única portada del templo, a la que se accede mediante podio de cuatro escalones. Consta de arco de medio punto con ménsula en la clave que apoya en pilastras cajeadas. Se enmarca por sendas pilastras lisas de capiteles jónicos que sostienen un sencillo entablamento. En el segundo cuerpo, frontón curvo partido y en el centro escudo de la Orden del Carmelo. Sobre el mismo, relieve que representa la Encarnación del Hijo de Dios, con las imágenes de María, a la derecha, el arcángel San Gabriel, a la izquierda, y sobre ellos el Espíritu Santo en forma de paloma y la efigie de Dios Padre, rodeados de querubines. Por encima de la cornisa que remata este relieve se abre un ventanal geminado con arcos de medio punto que aporta luz al coro de la iglesia. A ambos lados de este segundo cuerpo se abren hornacinas rematadas por frontones triangulares que contienen las imágenes de San Pedro (izquierda) y San Pablo (derecha). Todo el conjunto queda encuadrado por dos pilastras corintias de orden gigante que sostienen el gran hastial de la fachada, característico, por otra parte, de la edilicia carmelitana.   

Fachada principal de la Iglesia del Carmen
(foto: archivo propio)

Detalle del relieve de La Encarnación en la portada principal
(foto: archivo propio)

A pesar de las vicisitudes de la historia de esta fundación conventual, se han conservado importantes muestras de patrimonio mueble. Destacan especialmente dos tallas en madera policromada, ambas del siglo XVII de escuela granadina. La de San Elías, imagen de vestir, se atribuye a Pedro de Mena o su círculo. Representa al profeta con la espada ardiente que empuña en alto, sosteniendo un libro en la otra mano y con la cabeza cortada a sus pies de uno de los sacerdotes del falso dios Baal. Por otro lado se encuentra una imagen de Cristo Yacente atribuida tradicionalmente a José de Mora.

Talla de San Elías. Siglo XVII. Iglesia del Carmen de Alcaudete. 
(foto: archivo propio)



Bibliografía:

- Beltrán, Gabriel. Elecciones hechas en los primeros capitulos de la reforma teresiana (1581-1622 ). En Monte Carmelo, nº 74. 1991.
- Jiménez Delgado, Francisco. Del Jaén Perdido. Memoria artístico-religiosa de la Provincia de Jaén. Jaén, 2010.
- Madoz, Pascual. Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de España y sus posesiones de Ultramar. Madrid, 1846. 
- Rivas Morales, Antonio. Alcaudete. Leyendas, cancionero y aspectos literarios. Granada, 2009.
- VVAA. Guía Artística de Jaén y su Provincia. Sevilla, 2005.
- Ximena Jurado, Martín. Catálogo de los Obispos de las Iglesias Catedrales de Jaén y Anales Eclesiásticos de este Obispado. Madrid, 1654.

 

jueves, 21 de julio de 2016

Iglesias de Jaén. Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción de ALBANCHEZ DE MÁGINA


Fachada principal de la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción de Albanchez de Mágina
(foto: archivo propio)

UN POCO DE HISTORIA

Tras la conquista cristiana del valle del Guadalquivir, Albanchez fue entregada a la Orden de Santiago en 1309 por el rey Fernando IV ante la imposibilidad de defender la plaza frente a los nazaríes. Precisamente el peligro que suponía la inminente frontera propició que la Orden creara la Encomienda de Bedmar y Albanchez que perduró, con intermitencias, hasta el siglo XIX. El 18 de Noviembre de 1419 Albanchez consigue el privilegio de villazgo de manos del infante Don Enrique de Aragón. Ello supone un punto de inflexión en la Historia de la localidad, que a partir de este momento experimenta un lento crecimiento que se acentuará durante el siglo XVI.
Será en esta centuria cuando se acometan las obras de un templo parroquial de nueva planta, de mayores dimensiones que el edificio que debió existir anteriormente, lo cual se deduce de la presencia de determinados elementos en la actual iglesia evidentemente previos a la construcción de la misma (pila bautismal, fustes de columnas y capiteles góticos descontextualizados).

Vista aérea de la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción desde el Castillo de Albanchez
(foto: archivo propio)

La iglesia responde a un modelo renacentista de líneas sobrias y elegantes. No se tiene constancia de su autoría, pero son evidentes las similitudes con la iglesia de la vecina población de Bedmar -disposición en tres naves, grandes columnas toscanas y artesonado a dos aguas-, en la que sabemos que trabaja Francisco del Castillo "el Mozo" desde 1558 hasta 1572, constinuando su labor hasta finales del siglo XVI su hermano Benito del Castillo. Ello hace suponer una intervención paralela del arquitecto oriundo de Jaén en este otro templo de Albanchez. De hecho, es muy probable que ambas edificaciones -la iglesia de la Asunción de Bedmar y la de la Asunción de Albanchez (coinciden incluso en advocación)- siguieran una linea histórica muy parecida, con fábricas góticas del siglo XV en origen, cuyas obras fueron prolongadas, con intermitencias, a lo largo de la centuria siguiente. Dicha fábrica tardomedieval es visible aún en la capilla mayor del templo de Bedmar, con fecha incluida de su culminación: 1493. Sin embargo, ningún rastro estructural queda de esa posible fábrica gótica en el caso de la iglesia de Albanchez, aunque la ya mencionada presencia de algunos elementos en su interior testimonian la existencia de una iglesia -o parte de ella- anterior.
En culaquier caso, resulta evidente la mano de Francisco del Castillo en el diseño de la parroquia de Albanchez, aunque no se tenga prueba documental de ello (sí la hay en el caso de Bedmar). Si el Consejo de Órdenes autorizó, pasado el ecuador de la centuria, la ampliación de la iglesia de Bedmar y encargó el proyecto a Castillo, debió hacer lo propio con la otra villa de la Encomienda: Albanchez. Por otra parte, el esquema constructivo aludido en estas iglesias puede rastrearse sin dificultad en otras obras de Castillo como la Real Iglesia de Santa Marta en Martos, o San Pedro de Torredonjimeno.
En las Relaciones Topográficas de los pueblos de España mandadas hacer por el rey Felipe II en 1575 se dice, en alusión a la parroquia de Albanchez, lo siguiente: "En la dicha villa de Alvanchez ay una sola yglesia parroquial que se dize Santa María, en la qual ay un prior y quatro clérigos capellanes, que sirven quatro capellanías que en la dicha yglesia an dotado vezinos de la dicha villa que tienen sus capillas y enterramientos en la dicha yglesia". Nada se menciona sobre las obras del templo, que para esta fecha habrían finalizado, dado que algunos vecinos tenían ya capillas para su enterramiento en la iglesia. Por otro lado, su advocación es la de Santa María. En el siglo XIX ya aparece en los documentos con su patronazgo actual de la Asunción.
En algún momento del inclemente siglo XVII la cubierta del templo quedó seriamente dañada, derrumbándose en parte. Debido a la penuria económica no fue reparada hasta pasado un tiempo. Estas reparaciones debieron ser de gran calado y cuantiosas -seguramente por el maltrecho estado del edificio, cercano a la ruina- y se iniciarían en los albores del siglo XVIII, coincidiendo con el cambio dinástico y la llegada de los Borbones. Nos pone sobre la pista de este hecho Pascual Madoz, quien en su Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de España y sus posesiones de Ultramar (1845) nos dice que "la iglesia parroquial fue mandada edificar de Real orden, dada en San Lorenzo a 6 de diciembre de 1699" (reinando aún Carlos II). Madoz nos dice también que "...el altar mayor es notable por el buen lienzo del Crucificado que en él se halla, y también son dignos los que representan a San Zacarías y Santa Isabel. El santo titular del pueblo, San Francisco de Paula, tiene una capilla propia con tres altares".
El patrimonio artístico de la parroquia desapareció casi en su totalidad durante la guerra civil, cuando todas las imágenes del templo son quemadas.

LA IGLESIA DE NUESTRA SEÑORA DE LA ASUNCIÓN

Con una orientación Este-Oeste y construido sobre una considerable pendiente del terreno -nota común en todo el casco urbano de Albanchez- el edificio fue realizado fundamentalmente en obra de sillarejo, utilizándose el sillar regular en determinadas zonas como el presbiterio, la espadaña o el enmarque de los vanos.
Su planta es de salón dividida en tres naves -más alta y ancha la central- separadas por arcos formeros de medio punto que apoyan sobre esbeltas columnas toscanas. Se cubre con un artesonado de madera de par y nudillo que reproduce el esquema a dos aguas del tejado (de ahí que las naves laterales sean más bajas). La sensación es de gran diafanidad en el interior del edificio.
La capilla mayor es de testero plano y se cubre con bóveda de cañón decorada con yeserías de motivos geométricos y vegetales. A ambos lados aparecen dos cartelas con la cruz de la Orden de Santiago en su interior pintada en color rojo, elemento decorativo que se repite con frecuencia. La sacristía se halla anexa al presbiterio y tiene su acceso mediante una pequeña puerta en la nave de la Epístola.
A los pies se levanta el coro de madera en alto, al que se accede por un lateral mediante una escalera abierta, de piedra, que arranca desde la nave.
En el lado del Evangelio se abre la portada septentrional, mientras que en el de la Epístola lo hace la otra portada del templo. Junto a ella se encuentra la capilla de San Francisco de Paula, patrón de la localidad, de construcción posterior a la de la iglesia. Obra posiblemente del siglo XVIII, de planta ligeramente rectangular, estuvo cubierta con cúpula de media esfera sobre pechinas, enmascarada por un artesonado de madera tras las reformas acometidas en el año 2011. Al exterior, el volumen cúbico de la capilla se cubre con tejado a cuatro aguas.

Interior del templo, dividido en tres naves
(foto: archivo propio)

Capilla mayor y bóveda de cañón decorada con yeserías
(foto: archivo propio)

Coro de madera en alto a los pies del templo. La escalera de acceso se aprecia a la izquierda
(foto: archivo propio)

Capilla de San Francisco de Paula, patrón de Albanchez de Mágina,
en el lado de la Epístola del templo parroquial
(foto: archivo propio)

Exteriormente destacan las dos portadas de acceso y la espadaña. La portada septentrional es sencilla, carente de ornato. Se abre en arco de medio punto sobre impostas con ménsula destacada en la clave en la que aparece representada la cruz de la Orden de Santiago. El arco apoya sobre pilastras cajeadas. Un entablamento remata el conjunto.
La llamada Puerta del Sol o del mediodía es aún más sencilla que la anterior, con arco de medio punto de grandes dovelas apoyado sobre impostas y tondos o medallones en las enjutas. Sobre la puerta, una cornisa.
Ambas portadas responden a los modelos sobrios, carentes de ornato, propios de la arquitectura manierista del momento.

Portada septentrional
(foto: archivo propio)

Cruz de la Orden de Santiago en la ménsula de la clave de la portada septentrional.
(foto: archivo propio)

Fachada Sur y puerta del Sol.
Junto a ella se adosa la capilla de San Francisco de Paula, cubierta con tejado a cuatro aguas
(foto: archivo propio)

La espadaña se sitúa en la fachada septentrional junto a la cabecera. Consta de dos cuerpos con vanos para campanas (dos en el inferior y uno en el superior), todo rematado con pequeño frontón triangular. De nuevo aquí se reproduce una cruz de Santiago.

Pequeño escudo de la Orden de Santiago en la espadaña de la Iglesia
(foto: archivo propio)

Del patrimonio mueble de la iglesia destaca una pila bautismal del siglo XV, cuya franja superior aparece adornada con decoración vegetal. Posiblemente de la misma época sea una columna y capitel gótico que sirve de apoyo al Sagrario.
En la sacristía se conserva una talla de pequeñas dimensiones de Cristo crucificado, obra que presenta influencias de la escuela granadina de escultura barroca. Fue felizmente restaurada por Antonio Custodio López en 2011.
El resto de imágenes son posteriores a la guerra civil, destacando la del patrón, San Francisco de Paula, la Dolorosa, El Nazareno y un Cristo Yacente, este último de Manuel Rodríguez del año 1951. 

Pila Bautismal con motivos vegetales
(foto: archivo propio)

Capitel gótico descontextualizado que en la actualidad sostiene el Sagrario de la parroquia
(foto: archivo propio)



Bibliografía:

- Madoz, Pascual. Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de España y sus posesiones de Ultramar. Madrid, 1845.
- VVAA. Jaén, Pueblos y Ciudades. Jaén, 1997.