lunes, 9 de diciembre de 2013

Por los pueblos de Jaén. ORCERA

Vista de Orcera al pie del cerro de Los Villares
(foto: archivo propio)


Las vivencias, sensaciones, sentimientos... que cada uno de nosotros experimentamos a lo largo de nuestra vida nos dejan huella, para bien o para mal. Es obvio que las épocas felices las recordamos con mayor intensidad, con añoranza incluso. Suele ocurrir con la infancia, por ejemplo. Mi infancia transcurrió en un pueblo perdido en la sierra más recóndita de Jaén. A mi padre lo destinaron en el colegio público de Orcera a principios de los años ochenta, y por estas fechas la Sierra de Segura era una comarca aislada, un tanto salvaje -entiéndase por salvaje, virgen-, lo que conllevaba sus ventajas, pero también serios inconvenientes. Lo cierto es que la Sierra de Segura siempre ha estado en mitad de ninguna parte. Ni andaluza, ni manchega, ni levantina, aglutina ciertos rasgos de cada una en diversas proporciones y lo adereza todo con un carácter propio, singular, inigualable. ¿No está declarada esta zona parque natural para preservar la singularidad de su flora y fauna, entre otros aspectos? Pues también deberían de declarar la Sierra de Segura "parque antropológico". Pocas zonas en España guardan tanta riqueza en este campo. Pero dejemos en paz a los serranos, que bastantes imposiciones han sufrido ya a lo largo de la Historia. Quizás esto les haya influido levemente en su carácter, pues siglos de explotación de sus recursos más preciados han hecho al serrano ligeramente desconfiado en el trato al principio, aunque inmediatamente se impone su verdadero modo de ser: amable, desprendido, cercano, afable... Y así, rodeado de naturaleza y, sobre todo, entre gente buena, uno crece bien, crece sano. Vivir en la Sierra de Segura es sano, saludable a todos los niveles: físico, mental, espiritual. Es una medicina infalible, y los efectos del tratamiento que  tomé durante ocho años aún perduran, y lo harán por siempre. Se aconseja volver de vez en cuando para, siguiendo el símil médico, administrar una vacuna puntual de recuerdo. Y lo hago, por supuesto, encantado.
De mi infancia en Orcera podría escribir un libro, como se suele decir. Me contentaré aquí con dar las gracias a todos los orcereños y orcereñas por hacer de mi paso por este pueblo una experiencia vital feliz e imborrable. ¿Nombres? Asunto delicado éste porque hay tantos que corro el riesgo de olvidar a alguien.
Un fuerte abrazo, Orcera, desde mi corazón...

ORCERA 

Escudo de Orcera
Localización: Nordeste de la Provincia de Jaén
Comarca: Sierra de Segura
Superficie: 125,85 km2.
Población: 1.992 hab. (2012)
Densidad: 15,82 hab./km2. 
Altitud: 796 m.
Límites: al N. con Benatae, al NE. con Siles, al S. con Segura de la Sierra, al SO. con Beas de Segura, al O. con La Puerta de Segura.
Gentilicio: Orcereño/a
Distancia a la capital: 146 km.
Entidades de Población: Los Arroyos, La Hueta, Linarejos, La Marañosa, La Torre, Valdemarín.

Vista de Orcera desde el pico del Yelmo (1809 m.)
(foto: archivo propio)


SITUACIÓN GEOGRÁFICA Y ECONÓMICA

 
Término Municipal de Orcera
El término municipal de Orcera tiene la particularidad de subdividirse en dos enclaves. El principal, donde se encuentra la capital municipal, es el mayor, y todo él se localiza dentro de los límites del Parque Natural de Cazorla, Segura y las Villas, en el mismo corazón de la comarca de la Sierra de Segura. El otro se sitúa al Noroeste, fuera de los límites del Parque, lindando con la Provincia de Ciudad Real y en las estribaciones de otra cadena montañosa: Sierra Morena.
La zona oriental del enclave principal es la más accidentada desde el punto de vista orográfico, donde se concentran las mayores alturas del municipio: Peña Rubia (1.625 m.), Engarbo (1.595 m.), Navalcaballo (1.419 m.), Los Villares (1.209 m.). Esta zona está constituida esencialmente por masa forestal (pinares) y atravesada por el caudaloso Río Madera.

Zona montañosa en la zona oriental del municipio de Orcera
(foto: archivo propio)

La parte occidental es la zona de valle, vertebrada por los ríos Orcera y Trujala, siendo el primero tributario del segundo, y éste a su vez del Guadalimar. Es la zona más poblada del municipio, donde se encuentran la cabecera municipal y sus aldeas. Aquí se concentran las tierras de cultivo, destacando en primer lugar el olivar, seguido del cereal y los cultivos de huerta.

Vista de Orcera y olivares en el valle del río Trujala
(foto: archivo propio)

Un panorama muy diferente ofrece el enclave occidental, en la margen izquierda del río Guadalmena -que hace de frontera en un buen tramo entre las provincias de Jaén y Ciudad Real-, aguas arriba del embalse de su nombre -parte de cuya superficie forma parte del propio término municipal (5,8%)-. Este territorio está formado por matorral, pastizal, encinar y pinar disperso. Se trata de una zona más baja, que tiene en el monte de La Marañosa (846 m.) su máxima altura.

Vista de la aldea deLa Hueta entre montañas
(foto: archivo propio)

De los casi 2.000 habitantes que pueblan el municipio, prácticamente la totalidad viven en el núcleo principal, puesto que las aldeas han sufrido una gran despoblación en la segunda mitad del siglo XX. En la actualidad, Valdemarín, con algo más de 50 vecinos censados, es con mucho la aldea más poblada, seguida de Los Arroyos con 5 vecinos, La Hueta con 4 y La Marañosa con 2. Linarejos no aparece ya en el censo de 2012.
En cuanto a la actividad económica, la población activa orcereña, algo menos del millar de personas, se emplean en el sector servicios (más de la mitad), la agricultura, la construcción y la industria, en ese orden. La mayor importancia del sector servicios se debe a la pequeña centralidad comarcal de la localidad. No obstante, el paro, especialmente entre los jóvenes, constituye en los últimos años uno de los principales problemas de Orcera.

Plaza de la Iglesia de Orcera. A la izquierda, el Ayuntamiento.
(foto: archivo propio)


HISTORIA

El poblamiento más antiguo del que se tiene constancia en el municipio orcereño corresponde al II milenio a.C. (Edad del Bronce), cuando se constata la existencia de una serie de asentamientos de pie de monte en los valles de los ríos Orcera y Trujala: Piedra del Águila, Cerro de la Coja, Peñón del Utrero y Cerro de la Atalaya. En estos asentamientos se han encontrado abundante material cerámico. En los dos últimos además existen restos de fortificación, teniendo continuidad en época romana e incluso bajomedieval. Aquí se hallaron una serie de orzas con perfil en "S" que, según opinión de Emilio de la Cruz Aguilar, pudieron dar origen al nombre del pueblo.
El actual núcleo de población de Orcera debió fundarse en época islámica, cuando fue una pequeña alquería perteneciente al distrito de Saqura (Segura de la Sierra). Durante la presencia almohade en el sur peninsular (siglo XII), y dada la creciente presión cristiana en la frontera, muchos asentamientos de la Sierra de Segura levantaron fortificaciones para vigilancia y defensa. De esta época es el singular conjunto de tres torres vigía, llamadas de Santa Catalina, que se construyeron frente a la población y que complementaban la función militar y defensiva del castillo segureño. Por otra parte, el propio núcleo edificó otra torre en el centro del caserío, cuyos restos constituyen hoy la base de la torre-campanario del templo parroquial de la Asunción.
Orcera fue conquistada hacia 1230 por los cristianos, pero no por caballeros santiaguistas, como casi todo el valle de Segura, sino por caballeros del alfoz de Alcaraz (población de la actual provincia de Albacete). No obstante, fue donada seguidamente a la Orden de Santiago y al Común de Segura, en calidad de arrabal de la villa de Segura de la Sierra, una donación que fue confirmada más tarde por el rey Alfonso XI en 1329. De esta manera, villa matriz y arrabal ligaban sus destinos por muchos siglos, pues la independencia de Orcera como villa no se produciría hasta bien entrado el siglo XIX.

Pequeño monolito junto a la plaza de toros en el lugar donde estuvo el antiguo monasterio de Santa María de la Peña, a las afueras de Orcera. Aquí se elaboraron en 1580 las Ordenanzas del Común de Segura y su Tierra.
(foto: archivo propio) 

La centralidad geográfica de Orcera en el Común de Segura y su tierra (que prácticamente coincidía con los actuales límites de la comarca de la Sierra de Segura) fue determinante a la hora de convertir a la población en el centro de decisión y epicentro de acontecimientos relevantes en el devenir histórico de esta zona. A las afueras de Orcera se instaló una comunidad de monjes franciscanos que hacia 1534 comenzaron la construcción de un monasterio dedicado a Santa María de la Peña, una talla gótica que, según la leyenda, había sido encontrada en una cueva cercana por un labrador (la imagen se encuentra hoy en la parroquia de Segura de la Sierra y es una de las más antiguas que se conservan en la provincia de Jaén). En la sacristía de dicho monasterio se reunieron los procuradores de las villas del Común para elaborar, entre el 27 y el 29 de julio de 1580, las Ordenanzas del Común de la villa de Segura y su tierra, con el fin de guardar, conservar y administrar los montes de Segura. Estas ordenanzas fueron confirmadas el 5 de julio de 1581 por el rey Felipe II.
Estas Ordenanzas supusieron todo un modelo de autogestión de los recursos forestales y agrícolas del territorio, en un ejemplo de interrelación hombre-naturaleza muy interesante teniendo en cuenta la época en la que nos encontramos. Pero este idilio entre serranos y sierra tenía, por desgracia, fecha de caducidad. 
En 1748, reinando Fernando VI, se crea la Provincia Marítima de Segura, asociada a las intendencias de Marina de Cádiz y Cartagena, con la única intención de expoliar la madera de sus bosques a través de la privatización de los montes. Y es que, a partir de la segunda mitad del siglo XVIII, la madera segureña abasteció buena parte de las necesidades del país, especialmente la construcción de navíos. Los troncos se transportaban por los ríos Guadalquivir y Segura, cuyas cabeceras se encuentran en estas sierras. Se privó al serrano de su principal medio de vida, y a los bosques, de la protección de los serranos. La Provincia Marítima de Segura tenía su capital en Orcera, a pesar de que aún seguía siendo arrabal de Segura de la Sierra. En Orcera residía también el ministro de Marina. La Provincia tenía una extensión superior a la de la actual Provincia de Jaén y abarcaba, además de la Sierra de Segura, las subdelegaciones de Alcaraz, Cazorla, Santisteban del Puerto y Villanueva del Arzobispo. En 1836 se suprimió definitivamente la Provincia Marítima, aunque no la esquilmación de los montes por parte del Estado, que continuó hasta bien entrado el siglo XX.
Al año siguiente, en 1837, Orcera se segrega de Segura de la Sierra, pasando a ser villa independiente.


MONUMENTOS

Plano de Orcera y lugares de interés


TORRES ÁRABES DE SANTA CATALINA

Una de las Torres de Santa Catalina
(foto: archivo propio)

A las afueras de la población, al otro lado del cauce del río Orcera, se levantan tres torres que distan estre sí unos 400 m. aproximadamente. Son de origen musulmán y se levantaron en el siglo XII, en un momento en el que el avance cristiano por tierras de La Mancha era inminente. Conformaban, junto con la torre de Orcera, situada en la misma villa y que más tarde haría las veces de campanario de la iglesia, la línea defensiva de la alquería islámica. Están realizadas en tapial de argamasa. La torre I, la más cercana a Orcera (800 m.), es diferente a las otras dos, que son gemelas y de forma troncocónica. Presenta planta rectangular, una estructura más fuerte y restos de fortificación a su alrededor, lo que da idea de que pudo existir un asentamiento rural junto a ella si tenemos en cuenta su cercana posición al cauce del río, en una zona fértil. 

CASCO URBANO

Una calle del casco antiguo de Orcera
(foto: archivo propio)

Una de las sorpresas que nos ofrece este pueblo serrano es uno de los mejores conjuntos de arquitectura popular que se conservan en la Provincia de Jaén. En las faldas del cerro de Los Villares se extiende un entramado de callejuelas estrechas e irregulares, con improvisados adarves, pequeñas plazuelas... El urbanismo está plenamente adaptado al medio abrupto. Las casas, de clara identidad serrana, presentan en su mayoría mamposetería ripiada y encalada, generalmente de dos a tres alturas, con caprichosos volúmenes, asimétricos vanos, originales y artísticas chimeneas en ladrillo y tejados árabes. Este barrio es la parte más antigua de la población, de origen medieval. Está perfectamente delimitado por los ejes de crecimiento decimonónico que son las calles Wenceslao de la Cruz, Genaro de la Parra y San José, en las que podemos advertir un tipo de arquitectura doméstica completamente diferente, más refinado, como corresponde a una pequeña burguesía enriquecida gracias, fundamentalmente, a los negocios relacionados con la madera. Incorporan estas edificaciones eclécticas elementos de muy diversa índole como balcones corridos, balaustradas, artísticas molduras enmarcando los diferentes vanos, interesantes rejerías, azulejería, decoración vegetal, etc. De entre todas, destaca sin duda el pequeño palacete que se levanta en la C/ Genaro de la Parra, nº 5, que presenta en los laterales torres de diferentes alturas.

Palacete en C/ Genaro de la Parra, nº 5.
(foto: archivo propio)



IGLESIA DE NUESTRA SEÑORA DE LA ASUNCIÓN

Fachada principal y torre campanario
Iglesia de Ntra. Sra. de la Asunción de Orcera
(foto: archivo propio)

En el solar que ocupaba la antigua iglesia de San Mateo, en la plaza de la villa medieval, se comenzó en la década de los años treinta del siglo XVI la construcción de un nuevo templo parroquial, cuyas obras finalizarían en torno a 1570. En 1817, tras la devastación de las tropas napoleónicas, el templo es reparado, así como en 1939, finalizada la guerra civil.
El edificio es de una sola nave, dividida en cuatro tramos, separados por arcos fajones de medio punto que apoyan en semicolumnas dóricas, y cubiertos con bóvedas de terceletes. Existen cinco capillas en los laterales, tres en el lado del evangelio y dos en el de la epístola, siendo la situada a la derecha del altar la sacristía.

Interior de la Iglesia de Ntra. Sra. de la Asunción de Orcera
(foto: archivo propio)

El exterior presenta muros de mampostería y grandes contrafuertes en los laterales que apuntalan la alta nave. Destacan una serie de elementos que proceden en realidad del extinto monasterio de Santa María de la Peña de padres franciscanos que se situaba a las afueras de la población, en dirección a Benatae, y que comenzó su proceso de decadencia y desaparición a raíz de la desamortización de Mendizábal en el siglo XIX. Antes de que dicho monasterio quedara completamente en ruinas, se trasladaron a prinicpios del siglo XX la portada y dos ventanales a la parroquia de Orcera, donde fueron recolocados. Se trata de magníficos ejemplos del arte manierista del último tercio del siglo XVI, especialmente la soberbia portada, dividida en dos cuerpos. En el primero, arco de medio punto sobre pilastras, con figuras alegóricas de la Fe y la Esperanza en las enjutas y enmarcado por dos columnas exentas de orden corintio que sostienen el entablamento con querubines en el friso. En el cuerpo superior, triple hornacina con la Virgen con el Niño en el centro y San Juan y Santiago a los lados, separados por atlantes. Remata el conjunto un frontón triangular partido con pináculo. Es muy interesante el programa iconográfico de esta portada-retablo, con un lenguaje que mezcla lo cristiano y lo pagano y compagina arcaísmos con refinamientos.
En cuanto a los dos ventanales procedentes también del desaparecido monasterio, uno se encuentra en el segundo cuerpo de la torre campanario, y otro en el lateral de la iglesia, lado sur o de la epístola, donde también se abre una portada, mucho más sencilla que la principal. 

FUENTE DE LOS CHORROS

Fuente de los Chorros
(foto: archivo propio)

Situada justo detrás del templo parroquial, la fuente de los Chorros destaca por el clasicismo de sus formas. Podría datar del siglo XVI, de la misma época que la iglesia, y ser la fuente que mencionan las Relaciones Topográficas de Felipe II (1575), y que estaba ubicada en la plaza de la villa. Se trata de un momento en que Orcera experimenta una cierta renovación urbanística. De otra parte, también se la sitúa cronológicamente a finales del siglo XVIII o prinicpios del XIX, durante el periodo neoclásico.
De marcado carácter horizontal, tiene dos arcos de medio punto donde se sitúan los caños, y se remata con un gran frontón triangular con piñas esculpidas en los vértices y el escudo de la localidad (para más información vea en este blog el artículo dedicado a esta fuente pinchando aquí: La fuente de los Chorros de Orcera).

ERMITA DEL CALVARIO

Ermita del Calvario
(foto: archivo propio)

Se trata de un pequeño edificio de arquitectura popular probablemente del siglo XVIII. Tiene planta rectangular y se cubre con sencilla techumbre adintelada. Guarda en su interior una interesante y antigua talla de Jesús Nazareno, algo más pequeña del tamaño natural, que es la única que se salvó de la destrucción durante la guerra civil.


FIESTAS Y TRADICIONES

Orcera celebra sus fiestas patronales en honor a Nuestra Señora de la Asunción del 11 al 15 de Agosto, en las que destacan los encierros de vaquillas por las calles de la localidad, las verbenas nocturnas y la misa y procesión en honor de la patrona el día 15.
En torno al 14 de Septiembre se festeja al patrón de la villa, Santísimo Cristo de la Vera-Cruz. La singularidad de la costumbre es que la imagen del patrón no sale en procesión, tan sólo en momentos especiales como rogativas públicas por escasez de lluvias (para más información vea en este blog el artículo dedicado al patrón de Orcera pinchando aquí: Santísimo Cristo de la Vera-Cruz, patrón de Orcera).

Nuestra Señora de la Asunción, patrona de Orcera
(foto: archivo propio)

Santísimo Cristo de la Vera-Cruz, patrón de Orcera
(foto: archivo propio)

Encierros de vaquillas durante las fiestas de la Asunción
(foto: archivo propio)

El ciclo festivo continúa en el mes de Febrero. El día 2 se celebra la Candelaria, y en Orcera existe la costumbre de pintar huevos cocidos y comer la rosca típica en el paraje del Convento, a la salida del pueblo por la carretera de Benatae.
Una de las tradiciones de más honda devoción en la localidad es, sin duda, la celebración de la Semana Santa. Existen diez cofradías pasionistas, cada una de las cuales saca a la calle un paso procesional: Borriquilla, Cristo del Perdón, Cristo de la Fraternidad, Virgen de la Esperanza, San Juan, Cristo de la Expiración, Jesús Nazareno, Santo Entierro, Virgen de los Dolores y Jesús Resucitado. (Para más información vea en este blog el especial sobre la Semana Santa orcereña pinchando aquí: Especial Semana Santa de Orcera).

Cristo de la Expiración
(foto: archivo propio)
 
Nuestra Señora de los Dolores en su Soledad
(foto: archivo propio)

Los agricultores celebran a su patrón, San Isidro, el día 15 de Mayo, con una romería desde el pueblo hasta el cercano paraje de Amurjo, donde se disfruta de un día de convivencia y se bebe la "cuerva", combinado de vino rebajado con agua, azúcar y trozos de frutas. Aunque bien es cierto que la cuerva está presente en cualquier acto festivo como símbolo de hospitalidad y hermanamiento.
Orcera puede estar orgullosa de ser la pionera en el resurgir de un juego ancestral, los llamados "Bolos Serranos", que al parecer trajeron los repobladores cristianos desde el norte en el siglo XIII. Se jugaba de manera aislada en el interior de la sierra y corría el riesgo de perderse. Gracias a la colaboración del que fuera cronista de la villa, Don Santiago González Santoro, que realizó un exhaustivo estudio sobre este singular deporte autóctono, se celebró en Orcera el I Campeonato comarcal durante las fiestas de la Asunción de 1969. Se juega lanzando una bola de madera maciza de pino, con la intención de derribar unos "mingos" (testigos también hechos en madera) colocados longitudinalmente, es decir, uno detrás de otro y a cierta distancia, teniendo cada uno de ellos una puntuación. Hay dos modalidades: "valle" y "montaña", y toda una reglamentación en torno a este juego. Los bolos serranos han adquirido un auténtico auge en las últimas décadas, con un apoyo decidido por parte de las administraciones.
Patrimonio inmaterial de incalculable valor etnológico son sin duda los bailes populares de Orcera y, en general, de la comarca. También los trajes propios de la región. Aquí en Orcera son típicas sus "toreras", la "malagueña de Orcera" y la "jota del Remeneo". En general, las letras hablan de amoríos y añoranzas del serrano, y en algunos casos se tornan humorísticas y picantes. Los instrumentos de mayor peso en estas composiciones son la guitarra y la bandurria, y a menudo los tocaores ejercen también de cantaores. Por suerte, este rico folclore no ha caído en el olvido y se mantiene vivo a través de los mayores y grupos de danza jóvenes. A continuación, unos fragmentos de la "malagueña de Orcera" y la "jota del Remeneo", esta última muy vivaz en la danza:

Malagueña de Orcera

Aceituna y buenos pinos,
viva Orcera porque tiene
aceituna y buenos pinos,
que vivan sus habitantes
que son muy buenos vecinos,
viva Orcera porque tiene.

Nadie la sabe cantar
la malgueña orcereña
nadie la sabe cantar,
la cantan los aceituneros
cuando a la aceituna van,
la malagueña orcereña.

Jota del Remeneo

Esta es la jotilla madre
la jota del Remeneo.
Esta es la jotilla madre
la jota del Remeneo,
la que bailan las chavalas
cuando salen de paseo,
cuando salen de paseo.
Esta es la jotilla madre.

A tu madre le meto y a tí te saco
de la faltriquerilla para tabaco,
para tabaco, para tabaco,
a tu madre le meto y a tí te saco.

Las mujeres de la sierra
cuando se van a dormir,
las mujeres de la sierra
cuando se van a dormir
se dejan el culo fuera
para apagar el candil,
para apagar el candil,
las mujeres de la sierra.


Audiovisual sobre la Jota del Remeno de Orcera
(Pilar Rodríguez. Youtube)


GASTRONOMÍA

Precisamente Orcera, y la comarca de la Sierra de Segura en general, es tierra de buena gastronomía. La cultura del trigo ha dado lugar a los guisos del tipo farináceos, muy suculentos, entre los que se cuentan los "andrajos" -guiso caldoso y con una torta de pasta casera hecha trozos, al que se añade carne de liebre-, "ajo de harina" -guiso con base de harina al que se le echan guízcanos (tipo de seta silvestre)-, el "ajopringue" -con hígado de cerdo molido y machacado y diversas especias-, los "galianos", parecidos a los andrajos, pero menos caldosos, y las "migas ruleras", de harina de maíz, que hay que mover contínuamente en la sartén para que no se peguen.
Hay muchas formas de preparar el rico cordero segureño. Un magnífico acompañamiento para las típicas chuletillas es el "ajoatao", que no obstante también se puede comer solo, sobre una rebanada de pan. Se trata de una especie de puré de patata con huevo, limón, ajo y aceite de oliva.


"Ajoatao"
Un magnífico acompañamiento para el cordero segureño
(Foto: Mª Cristina Gimeno)

Otros platos típicos son el "fritao" -fritura lenta de carne cerdo con un sofrito de verduras y pimientos asados-, y en la Semana Santa el "potaje de garbanzos, panetes y bacalao" y los "enreos" (dulces fritos en la sartén).


ASÍ ES ORCERA...
 

Calle del casco antiguo de Orcera
(foto: archivo propio)


Detalle de la portada principal de la Iglesia de la Asunción
(foto: archivo propio)


Piscina de Amurjo
(foto: archivo propio)


Típica chimenea en ladrillo de una casa del casco antiguo
(foto: archivo propio) 

Efectos del sol en una tarde de tormenta
(foto: archivo propio)

Vista de Orcera
(foto: archivo propio)

Vaya dedicado este artículo a las gentes de Orcera, las que son, las que fueron y también las que serán. Un pueblo es su gente y, mientras las gentes mantengan vivas las tradiciones y costumbres, un pueblo seguirá existiendo, seguirá vivo...


BIBLIOGRAFÍA:

- DE LA CRUZ AGUILAR, Emilio. Ordenanzas del Común de la villa de Segura y su Tierra de 1580. Jaén, 1980.
- DE LA CRUZ AGUILAR, Emilio. La Provincia Marítima de Segura. Jaén, 1981.

- DE LA CRUZ MARTÍNEZ, Juan. Memorias sobre el Partido Judicial de Segura de la Sierra. Baeza, 1.842 (Edición Facsímil de Artes Gráficas Vera-Cruz. Orcera, 1991).
- GUTIÉRREZ-CORTINES CORRAL, Cristina. Renacimiento y Arquitectura Religiosa en la antigua Diócesis de Cartagena. Murcia, 1987.
- VV.AA. Jaén. Pueblos y Ciudades. Jaén, 1997.



jueves, 14 de noviembre de 2013

En los fogones de Jaén. TERNERA EN SALSA CON GUÍSCANOS.

Como estamos en tiempo de setas, hoy haremos una receta con níscalos o "guíscanos", como lo llaman en nuestras sierras. El guíscano, Lactarius deliciosus, es una seta comestible que aflora en otoño y es muy apreciada en gastronomía.


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Fotos: Cristina Gimeno Ramos


Ingredientes:

- Ocho escalopines de ternera. Dos por persona.
- 800 grs. de guíscanos.
- Una cebolla.
- Una zanahoria grande.
- Dos o tres tomates maduros grandes.
- Un vaso, de los de agua, de aceite de oliva virgen extra.
- Una copa de aguardiente.
- Unos granos de pimienta negra.
- Cuatro clavos.
- Una hoja de laurel.
- Harina para enharinar los escalopines.
- Sal. 

Modo de hacerlo:

Sazonamos y enharinamos los escalopines. En una sartén con aceite freimos la ternera y vamos sacando y reservando conforme veamos que se dora. 
Colamos el aceite y en una cazuela rehogamos la zanahoria, la cebolla, previamente hechos trocitos, y el laurel. Dejamos dorar y añadimos los tomates, pelados y troceados. 
Cuando esté sofrito, salpimentamos y añadimos los clavos, el aguardiente y agua caliente hasta cubrir. Dejamos hervir unos minutos, añadimos la carne y dejamos cocer.
Cuando la carne esté cocida la sacamos de la cazuela y la salsa la trituramos con la batidora. Volvemos a poner la carne en la cazuela  y vertemos la salsa por encima.
Limpiamos y troceamos los guíscanos, los salteamos en un poco de aceite. A continuación añadimos los guíscanos a la cazuela con la carne y la salsa y dejamos cocer unos minutos más.
Rectificamos de sal y servimos caliente.


Buen provecho  
 

miércoles, 9 de octubre de 2013

En los fogones de Jaén. CREMA DE CALABACÍN

Como acaba de entrar el otoño, vamos a empezar con recetas sencillas pero más apropiadas para el fresquito que comienza a hacer. Hoy una crema muy rica, para un primer plato muy contundente: Crema de Calabacín.

 Foto: Mª Cristina Gimeno Ramos

Ingredientes:

- Un calabacín grande.
- Una patata grande. 
- Dos quesitos.
- Pimienta molida (opcional).
- Nuez moscada (opcional).
- Sal o pastilla de caldo concentrado.
- Pan frito a cuadritos.
- Dos huevos cocidos.


Modo de hacerlo:

Pelamos y partimos el calabacín y la patata. Los ponemos en una cacerola con agua y un poquito de sal. Los dejamos cocer hasta que estén tiernos. Le añadimos  un poquito de pimienta molida y nuez moscada, al gusto, y rectificamos de sal. Podemos añadirle una pastilla de caldo, si nos gusta con un sabor más intenso.
Retiramos del fuego y le añadimos los quesitos. Trituramos con la batidora.
Añadir los quesitos y triturar antes de servir. No calentéis la crema ya hecha, pues puede pegarse.
Para decorar podemos freir unos cuadraditos de pan y añadir tambien unos trocitos de huevo cocido. 



Buen provecho.


 

martes, 1 de octubre de 2013

Los tesoros de la Catedral de Jaén. LA ANUNCIACIÓN



Tabla de La Anunciación
Exposición permanente de Arte Sacro. Catedral de Jaén
(foto: archivo propio)

Título: La Anunciación
Autor: Anónimo
Cronología: Primera mitad del siglo XVI
Técnica: óleo
Soporte: tabla
Medidas: 90 x 47 cm.
Localización: Exposición permanente de Arte Sacro. Santa Iglesia Catedral de la Asunción de la Virgen.
Municipio: Jaén


LA ANUNCIACIÓN

La Anunciación es uno de los episodios más trascendentales de la Historia de la Salvación, en el cual el arcángel Gabriel anuncia a la Virgen María que va a ser madre del Redentor. Este momento es reflejado en el evangelio de Lucas (Lc 1, 26-38): "Al sexto mes fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. Y entrando, le dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo». Ella se conturbó por estas palabras, y discurría qué significaría aquel saludo. El ángel le dijo: «No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; vas a concebir en tu seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús. Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin». María respondió al ángel: «¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?» El ángel le respondió: «El Espíritu Santo vendrá sobre tí y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios. Mira, también Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez, y éste es ya el sexto mes de aquélla que llamaban estéril, porque ninguna cosa es imposible para Dios». Dijo María: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra». Y el ángel dejándola se fue".


LA TABLA DE LA ANUNCIACIÓN DE LA CATEDRAL DE JAÉN

Es ésta una pintura de marcados rasgos hispano-flamencos. Fechada en la primera mitad del siglo XVI, se desconoce su autor y la forma en la que llegó al templo catedralicio.
Dada la importancia que reviste este acontecimiento sagrado, el tema de la Anunciación ha sido representado con mucha frecuencia en el arte cristiano a lo largo de los siglos.
Su iconografía pictórica sigue un modelo arquetípico, especialmente a partir de finales de la Edad Media y comienzos del Renacimiento. Esta obra es fiel reflejo de ello. La Virgen María aparece arrodillada, en un interior arquitectónico, en el lado derecho de la composición, y el arcángel Gabriel irrumpe desde el exterior, en el extremo opuesto de la misma. Sobrevolando estas dos figuras se distingue una paloma blanca, que simboliza al Espíritu Santo, en el centro de un sol que despide haces de luz, más intensos los dirigidos hacia la figura de la Virgen, que podemos identificar con el poder de Dios Padre. Además de lo expuesto, la escena se completa con otros símbolos, como un jarrón con flores, concretamente un ramo de azucenas, situado en el centro de la composición separando ambas figuras. Las azucenas hacen referencia a la pureza, inocencia y belleza de la Virgen María.
A pesar del título de la obra, el anuncio de Gabriel a María ya se ha producido y el Hijo de Dios ha quedado encarnado en el seno de su Madre. Lo sabemos por la actitud del arcángel, que se postra de rodillas en señal de adoración, y también por la expresión serena de la Virgen, que sigue a la tribulación de la celestial visita, por lo que observamos cómo María queda en un estado de reflexión, patente en su mirada perdida, dirigida hacia abajo, absorta en sus pensamientos, asumiendo su nueva condición de Madre del Altísimo.
Se trata de una pintura de transición. Aún son apreciables rasgos medievales, visibles, por ejemplo, en el uso del dorado en la capa y aureola de la Virgen y en el cetro que sostiene el arcángel Gabriel. Sin embargo, esta tabla nos ofrece ya elementos modernos desde el punto de vista estilístico, como es el tratamiento de los pliegues de la túnica del arcángel, más naturales y carentes de la rigidez propia del gótico; por otro lado, el autor, para crear sensación de profundidad, no duda en situar la escena en un suelo con baldosas en damero y enmarcada en una arquitectura plenamente renacentista, donde sobresale el ventanal del fondo, con arco de medio punto, que da al exterior.



Bibliografía:

- Martínez Rojas, Francisco Juan. La Catedral de Jaén. La Exposición Permanente de Arte Sacro. Tomo V. Jaén, 2006. 


  

miércoles, 18 de septiembre de 2013

En los fogones de Jaén. PASTEL DE ESPÁRRAGOS Y ATÚN.

Antes de que acabe el verano, otra receta fresquita y fácil de hacer. Un primer plato buenísimo: Pastel de Espárragos y Atún.

 Foto: Mª Cristina Gimeno Ramos


Ingredientes:

- Una bolsa de pan de molde, sin corteza.
- Un bote, o lata, de espárragos blancos.
- Dos latas de atún, en aceite.
- Dos huevos.
- Lechuga.
- Aceite de girasol.
- Uno o dos limones.
- Sal.


Modo de hacerlo:

En un recipiente cuadrado o rectangular, de al menos siete u ocho centímetros de profundo, ponemos por lo menos seis rebanadas de pan de molde, que estén muy juntitas y, si queda algún hueco, rellenar con tiras del mismo pan.
Con anterioridad habremos hecho una mahonesa con los dos huevos, el aceite de oliva, el limón y la sal. A esta mahonesa le añadimos los espárragos y el atún, previamente escurridos, y lo mezclamos todo con la batidora.
La mitad de la mezcla la vertemos en el recipiente donde hemos puesto las rebanadas de pan, que queden bien impregnadas. Volvemos a poner otras seis rebanadas de pan y le añadimos la otra mitad de la mezcla
Dejamos reposar el pastel en el frigorífico, durante unas horas, para que el pan se empape bien con esta mezcla. Ponedle un film o papel de aluminio para que no se oxide durante el tiempo que esté en la nevera.
Antes de servir lo decoramos con hojas de lechuga, por ejemplo, o bien con puntas de espárragos, o con lo que más os guste.
Puedes poner también hojas de lechuga entre las dos capas de pan, opcional.


Buen provecho


   

domingo, 15 de septiembre de 2013

Dolor, Angustia y Soledad de María según Jaén (III)

Hoy día 15 de Septiembre, onomástica de Nuestra Señora de los Dolores, ofrecemos la tercera entrega de esta serie de fotografías en la que seguimos contemplando los rostros transidos de sufrimiento de las Dolorosas jiennenses.
Para ver las series publicadas con anterioridad pincha aquí:



Nuestra Señora de los Dolores
ALACALÁ LA REAL

Nuestra Señora de la Soledad
ALCALÁ LA REAL


Nuestra Señora de los Dolores
Cofradía del Santo Sepulcro y Ntra. Sra. de los Dolores
(BAEZA)


Nuestra Señora de las Angustias
(BAEZA)

  
Virgen de los Dolores
BENATAE


Nuestra Señora de los Dolores
CAZORLA


Virgen de los Dolores
ESPELUY


Virgen de los Dolores
GÉNAVE


 Nuestra Señora de los Dolores
HIGUERA DE CALATRAVA


Nuestra Señora de la Soledad
HIGUERA DE CALATRAVA




Nuestra Señora de los Dolores
HUELMA

Virgen de los Dolores
IZNATORAF

Nuestra Señora de la Soledad
(JAÉN)


Nuestra Señora de los Dolores
MARMOLEJO


Nuestra Señora de los Dolores
PORCUNA 


Nuestra Señora de la Soledad
PORCUNA


Nuestra Señora de los Dolores
SANTIAGO DE LA ESPADA


Virgen de los Dolores
SOLERA


Nuestra Señora de la Soledad
ÚBEDA


Nuestra Señora de los Dolores
VALDEPEÑAS DE JAÉN


Nuestra Señora de los Dolores
VILLARDOMPARDO




FOTOGRAFÍAS: JESÚS MOLINA GIMENO