martes, 18 de febrero de 2014

Castillos de Jaén. El castillo-palacio de Francisco de los Cobos de CANENA


Vista del Castillo de Canena. La Iglesia del pueblo en primer término
(foto: archivo propio)

Municipio: Canena
Comarca: La Loma
Estilo artístico: Renacimiento
Cronología: segundo tercio del siglo XVI
Arquitecto: Andrés de Vandelvira
Primer propietario: Francisco de los Cobos
Acceso a la población: N-322
Horario de apertura: Lunes, de 16:00 a 19:00 horas.

Vista parcial de Canena, presidida por su majestuoso Castillo
(foto: archivo propio)


Canena es un pequeño municipio perteneciente a la comarca de La Loma de Úbeda y se encuentra junto a la N-322 a mitad de camino entre esta ciudad y Linares.
A medida que nos vamos acercando a la población, observaremos que, sobre el caserío blanco, en la parte más alta, sobresale una elegante mole pétrea. Se trata del castillo-palacio de Don Francisco de los Cobos, uno de los mejores tesoros de la arquitectura militar-palaciega del Renacimiento andaluz y español.
El castillo se encuentra actualmente en manos privadas, siempre lo ha estado. Sus actuales dueños tienen la deferencia de abrir el castillo una vez en semana, los lunes, en horario de tarde, pudiéndose visitar el vestíbulo, el patio y la terraza. El resto del monumento queda restringido al público. También podemos disfrutar de esta joya renacentista durante algunos días en el festival de música "Villa de Canena" que se celebra en el mes de Julio, pues algunos cociertos tienen lugar en el magnífico patio de este edificio. 

Vista exterior del Castillo de Canena
(foto: archivo propio)

UN POCO DE HISTORIA

Francisco de los Cobos, Secretario de Carlos I y gran mecenas del Renacimiento en Úbeda y su comarca, compró en 1538 Canena y, contando con los servicios de uno de los grandes arquitectos del Renacimiento, Andrés de Vandelvira, no dejó pasar la oportunidad de simbolizar arquitectónicamente su poder a través de uno de los castillos más importantes de Andalucía, y que constituye uno de los singulares paradigmas de la arquitectura castrense-palaciega. Pero este hermoso castillo, que el gran arquitecto y erudito Fernando Chueca ha relacionado con el granadino de la Calahorra, con el que guarda evidentes parecidos, no es la fortaleza de la que nos hablan las crónicas medievales.

Escudo con las armas de Francisco de los Cobos y su mujer, María de Mendoza,
en el patio del castillo de Canena
(foto: archivo propio)

Tras la conquista de la Península Ibérica por los musulmanes a principios del siglo VIII, el territorio de la actual Canena es ocupado por una rama de la tribu siria de los Banu Kinana, de la que obviamente procede el topónimo de la villa. Presumiblemente construyeron una fortaleza, mencionada en crónicas andalusíes del siglo XI. 
Dicha fortaleza pasa a manos cristianas tras la definitiva conquista de Baeza y su territorio por Fernando III en 1227. Si bien al principio Canena se inscribe en el concejo de esta ciudad, pronto la monarquía concede terrenos a las Órdenes militares de Santiago y Calatrava, y a principios del siglo XIV, Fernando IV la cede al concejo de Úbeda. En 1473 Sancho de Benavides se apoderó de Canena en el contexto de sus disputas con la Orden de Calatrava.
Hasta esta fecha, la fortaleza de la que venimos hablando se encontraba en un lugar aún indeterminado, pero no, desde luego, en el solar que ocupa el castillo-palacio que hoy contemplamos. Alfredo Cazabán, en su revista "Don Lope de Sosa", en 1913, escribe que "moros y calatravos vivieron en otro viejo castillo del que aún quedan paredes ruinosas cerca de la población". Demasiado impreciso. Puede ser que el emplazamiento de esta vieja fortaleza fuera la cumbre del cerro a espaldas de la población. Otros autores apuntan al cerro -éste de menor altura- en el que se levanta el cementerio de la localidad, cuya construcción pudo hacer desaparecer los restos mencionados por Cazabán.
En cualquier caso, Sancho de Benavides comienza en 1477 las obras, no sabemos si de reedificación de la vieja fortaleza o de construcción de una nueva, de lo cual se quejará el concejo de Baeza por el incumplimiento de la orden de los Reyes Católicos de edificar nuevos castillos para evitar las disputas nobiliarias. En 1486 se comisiona a los regidores de Jaén y Úbeda para que dispongan la demolición de las fortificaciones hechas por Benavides en Canena. En el caso de que el Señor de Benavides hubiera construido una nueva fortaleza, Eslava Galán baraja la posibilidad de que quizás lo habría hecho en el emplazamiento de la actual. Algunos elementos en los lienzos, torre del homenaje y subterráneo del edificio así lo atestiguarían. Pero sigue siendo aventurada esta congetura.

Torre del Homenaje desde la terraza exterior
(foto: archivo propio)

Tras la compra de Canena por el Señor de los Cobos en 1538, se inician las obras de construcción del castillo-palacio que hoy contemplamos, obras que para la década de los ochenta de esta centuria ya habrían finalizado. 
La primera cuestión que llama la atención es que el señor de los Cobos, gran impulsor de la modernidad artística y poco sospechoso de romanticismos feudalizantes optara, en Canena, por construirse un palacio con estructura de castillo. Cabría recordar que grandes mecenas del Renacimiento italiano encargaban castillos a consagrados arquitectos. Pero la herencia medieval está aún muy presente en la España de comienzos del siglo XVI, y un hombre poderoso tiene multitud de enemigos. Es por ello que la traza de este peculiar emblema conjuga la tradición militar de fines del medioevo con una lexicografía coherente con los ideales artísticos y humanistas que caracterizaron a este personaje.
El castillo fue declarado Monumento Nacional en 4 de Junio de 1931 y, a pesar de este reconocimiento, ha llegado hasta nosostros milagrosamente. A los Marqueses de Camarasa, descendientes de Francisco de los Cobos y María de Mendoza, perteneció el Castillo de Canena hasta 1946, fecha en la que lo adquirió Don  Luis Delgado García por compra a Don Ignacio Fernández de Henestrosa y Gayoso de los Cobos, XVI Marqués de Camarasa. Delgado había comprado un castillo que amenazaba ruina y que ya había sufrido incluso algún derrumbe. Su intención era demolerlo y aprovechar los materiales para la construcción de un colegio en Úbeda. Se alzaron entonces voces en favor de la integridad del preciado monumento, y finalmente se pudo prohibir el derribo, gracias a que la Dirección General de Bellas Artes tomó cartas en el asunto alertada de las intenciones del dueño. En 1964, el constructor vendió el castillo a un ciudadano inglés, Mr. George Kay Wright, quien lo restauró. En 1985, el castillo de Canena es adquirido por su actual dueño, Don Luis Vañó Martínez, natural de Baeza, economista y presidente de una entidad bancaria hispanoárabe, quien también ha realizado una meritoria labor de conservación y mantenimiento, convirtiendo el castillo en una vivienda perfectamente habitable y con todas las comodidades de la vida moderna. 


EL EDIFICIO

Plano del Castillo de Canena

El edificio está construido en mampostería de piedra caliza unida con mortero. Los muros son gruesos y fuertes. Se encuentra exento salvo por su fachada Sur, donde linda con los patios de unas viviendas. La planta es de forma rectangular con torreones circulares en las esquinas. Dos grandes torres protegen los ángulos en su fachada principal (Este) y otras dos, de mucha menor altura, en la parte opuesta. Estas últimas, precisamente, rematan al nivel de una terraza que se extiene a lo largo de toda la fachada Oeste, por lo que la parte superior de estas torres hace las veces de mirador de la mencionada terraza. La torre más alta es la del homenaje, que sobresale del conjunto, de planta cuadrada, a la que Juan Eslava considera una construcción previa correspondiente al castillo de los Benavides. A pesar del aspecto compacto, de la sobriedad constructiva, del carácter inequívocamente militar y de la posición jerárquica que ocupa la construcción con respecto al conjunto urbano, sin embargo el castillo de Canena ofrece en su perfil exterior unas connotaciones de proporción, armonía y equilibrio que evidencian la autoría del genial arquitecto renacentista Andrés de Vandelvira.

Fachada Sur del Castillo de Canena
(foto: archivo propio)

Fachadas, Puerta de acceso y Foso

La portada que da acceso al castillo se encuentra en la fachada Este, descentrada con respecto al eje de simetría pues se abre junto a una de las torres. Es de un estilo plateresco contenido y presenta una elegante traza. Abre con arco de medio punto de grandes dovelas que flanquean pilastras de capiteles compuestos, cajeadas y sobre plintos. Éstas sostienen un entablamento en el que sobresale el friso decorado con grutescos. Sobre la cornisa se levanta otro arco de medio punto rematado en tres flameros, a los lados y sobre la clave. En su tímpano acoge el escudo de Don Francisco de los Cobos y Doña María de Mendoza, rematado con casco y cimera y sostenido a ambos lados por tenantes en forma de figuras fantásticas con torso humano y mitad inferior alada.

Portada principal del castillo de Canena
(foto: archivo propio)

Se conservan sobre esta portada las ranuras para levantar el antiguo puente levadizo sobre el foso. El castillo de Canena siempre tuvo foso, pero el que podemos contemplar hoy ha sido totalmente rehecho en el siglo XX. En la actualidad el puente, realizado con vigas metálicas y madera, es fijo, pero guarda la forma del anterior. Al comienzo del mismo, y sobre dos pilares cajeados, se hallan sendas esculturas de leones rampantes y tenantes, portando cartelas, figuras añadidas hace relativamente poco tiempo y que guardan poca o nula relación con los elementos originales de la fachada.
En todas las fachadas del edificio se disponen vanos rectangulares de forma dispersa, sin un orden fijo, presentando distintos tamaños y cerrados en general con rejas de forja. Destacan las troneras, aberturas en los muros para disparar cañones y otras armas de artillería, éstas con forma de arco escarzano y abocinadas, ubicadas especialmente en los torreones circulares de la fachada principal y en la parte superior de ésta.
Los elementos decorativos son escasos en el exterior. Salvo la referida portada, existen una serie de escudos que muestran las armas de los dueños, Francisco de los Cobos y María de Mendoza: en las dos torres circulares de la fachada principal (Este), sendos escudos sobre las ventanas inscritos en tondos y flanqueados por cabezas de querubines; en la torre del homenaje, escudos entre el primer y segundo cuerpo en los lados Este, Sur y Oeste, sostenidos por tenantes, figuras femeninas desnudas.
En la fachada Sur existe una elegante galería, compuesta por cuatro arcos escarzanos que apoyan en columnas de capiteles compuestos, y que cierra una balaustrada de piedra. Se cubre con viguetas de madera y bovedillas entre las mismas, como la mayoría de los techos del inmueble.


Galería en la fachada Sur
(foto: archivo propio)

Vestíbulo y Capilla:

Vestíbulo de entrada al Castillo de Canena
(foto: archivo propio)

Tras atravesar la puerta de entrada, nos situamos en una estancia rectangular, el vestíbulo. El perímetro superior de la habitación está recorrido en su totalidad por un friso con grutescos en relieve y escudos heráldicos. Desde aquí se puede acceder a la parte baja de una de las torres que ha sido habilitada como capilla. Una escalera de piedra con balaustrada en uno de sus lados asciende, a través de un gran arco de medio punto sobre ménsulas, a un nivel más elevado, una segunda estancia también rectangular que comunica con el patio.
Cuenta este vestíbulo con interesantes piezas entre su mobiliario, a destacar el tapiz que cuelga en una de sus paredes, una magnífica mesa alargada en labor de taracea con motivos vegetales de diferentes e intensos colores y, como curiosidad, una armadura samurai.

Mesa en labor de taracea en el centro del vestíbulo
(foto: archivo propio)


Patio y Escalera

Vista parcial del patio renacentista del castillo de Canena
(foto: archivo propio)

El patio constituye el epacio más noble del castillo y el elemento más característicamente renacentista. Tiene planta cuadrada, dos pisos, y aglutina entorno a sí las dependencias más importantes. La galería inferior cuenta con cinco arcos de medio punto en cada uno de los lados, que apoyan sobre columnas jónicas con fustes lisos y capiteles dispuestos a través. Las arcadas tienen el intradós decorado con rosetas, ménsulas en las claves y medallones con mediorrelieves de cabezas humanas en las enjutas, todas ellas distintas, de las cuales algunas están deterioradas y otras han desaparecido.

En uno de los ángulos del patio, un personaje se asoma con gesto desconfiado para ver quién entra
(foto: archivo propio)

La galería superior, también jónica, posee una estructura en este caso adintelada, con la peculiaridad de estar sustentada por grandes zapatas, decoradas con veneras y querubines, que a su vez apoyan sobre las columnas. Estas últimas descansan en plintos decorados con diferentes motivos, algunos de ellos de tipo militar. La galería  está bordeada por una balaustrada y cerrada por un sistema de acristalamiento.
En el testero Norte del patio y en el ángulo Oeste, se ubica la escalera que conduce a la planta superior. Se articula mediante dos tramos y una meseta. Se accede a ella mediante doble arco escarzano apoyado sobre una columna de orden corintio, esquema que se repite en el piso superior. Posiblemente contó con una balaustrada de piedra, hoy desparecida y sustituida por otra en yeso calado con forma de rombos, que no se muestra acorde con el resto de la arquitectura. La cubierta de la escalera es igual a las del resto del castillo, con la salvedad de que en las bovedillas aparecen motivos florales, también de yeso. En este mismo material y en la parte superior del muro, se ha realizado un friso con relieves de grutescos y escudos heráldicos. 

Escalera que comunica la galería inferior con la superior del patio del castillo
(foto: archivo propio)

En el testero Oeste del patio se encuentra el acceso a la torre del homenaje, que contiene, entre otras dependencias, una biblioteca, aunque el acceso a la torre está restringido a los visitantes. En este lado Oeste se abre una amplia sala a la que se accede mediante triple arcada escarzana que apoya en columnas con capiteles corintios, siguiendo el mismo esquema que en la escalera. Esta sala comunica con la terraza exterior. 

Terraza

Se trata de un amplio espacio que abarca la totalidad de la fachada Oeste del castillo. Los torreones circulares de esta parte, de menor altura que los de la fachada principal, como se dijo anteriormente, rematan a nivel de esta terraza, por lo que conforman magníficos miradores sobre el pueblo y el valle. A una romántica pérgola de forja se aferran tupidas enredaderas, mientras que esbeltas palmeras proporcionan sombra a esta agradable terraza. De aquí parte una escalera que desciende hasta un gran solar que forma parte del castillo, cuyos muros limitan con las viviendas de la Calle Remedios.

Terraza exterior y pérgola
(foto: archivo propio)


Bibliografía:

- Eslava Galán, Juan. Castillos y Atalayas del Reino de Jaén. 1999.
- Ureña Portero, Gabriel. Tierra de Castillos. Jaén, 2004.
- VVAA. Jaén. Pueblos y Ciudades. Jaén, 1997.

Enlaces:

Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico 
Ayuntamiento de Canena

 





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