viernes, 13 de septiembre de 2013

San Dimas, una escultura barroca en la Iglesia de La Encarnación de BAILÉN


San Dimas. Iglesia de La Encarnación. Bailén
(foto: archivo propio)

Obra: San Dimas
Autor: Anónimo. Atribuido a Juan Pascual de Mena
Cronología: siglo XVIII
Estilo: Barroco tardío
Material: madera
Técnica: talla y policromía
Medidas: algo mayor del tamaño natural (2,62 x 1,10 m.)
Localización: Iglesia de La Encarnación
Municipio: Bailén


SAN DIMAS EN LA TRADICIÓN EVANGÉLICA

El "Buen Ladrón" es uno de los malhechores que, según los evangelios, fueron crucificados junto a Cristo en el Gólgota, uno a su derecha y otro a su izquierda. El evangelio de San Lucas, que es el que trata con mayor detalle el episodio de los ladrones, dice: "Uno de los malhechores colgados lo insultaba: ¿No eres tú el Mesías? Sálvate a ti y a nosotros. El otro le reprendía: Y tú, que sufres la misma pena, ¿no respetas a Dios? Lo nuestro es justo, pues recibimos la paga de nuestros delitos; éste en cambio no ha cometido ningún crimen. Y añadió: Jesús, cuando llegues a tu reino acuérdate de mí. Jesús le contestó: Te aseguro que hoy estarás conmigo en el paraíso" (Lc 23, 39-43).
Aunque ninguno de los evangelios canónicos menciona el nombre de los ladrones, en algunos evangelios apócrifos sí aparecen con un nombre. En el llamado "evangelio árabe de la infancia" al buen ladrón se le denomina Tito, y Dumaco al mal ladrón. En el "evangelio de Nicodemo" el buen ladrón es llamado Dimas, y el mal ladrón, Gestas. Finalmente, perduraron estos últimos nombres en la tradición cristiana para estos personajes.
Aunque nunca fue oficialmente canonizado por la Iglesia Católica, se le considera como la única persona que fue directamente reconocida como santo por Jesús: "En verdad te digo que hoy estarás conmigo en el Paraíso". El Martirologio (catálogo oficial de los Santos de la Iglesia Católica) le tiene inscrito, sin citar su nombre, en el día 25 de Marzo.

 
LA IMAGEN DE SAN DIMAS DE BAILÉN



Ubicación de la talla de San Dimas en la Iglesia de La Encarnación de Bailén
(foto: archivo propio)

La representación iconográfica habitual de San Dimas es la de crucificado, al lado derecho de Jesús, unas veces por sogas y otras por clavos, y contemplando el rostro del Mesías. Pero no es el caso de la imagen bailenense, cuya representación gloriosa es rarísima en la tradición artística occidental.
Se trata de una soberbia escultura de bulto redondo, de cuerpo entero, en posición de pie, realizada en madera tallada y policromada. Con una pose de marcado contraposto, la figura se muestra triunfante tras su resurrección a la vida eterna, al paraíso prometido por Jesús, aferrándose con la mano izquierda a la cruz donde recibió su castigo, la cual contempla, mientras que lleva su mano derecha al pecho. Aparece semidesnudo, con un paño de pureza, y un sudario que, sujeto con la misma mano con la que sostiene la cruz, se desliza teatralmente por detrás de la figura y cae en naturales pliegues hasta el suelo. De rostro barbado, su cabellera está trabajada con un sutil movimiento en largos mechones.
El estudio anatómico es magnífico y potente su musculatura. El conjunto es de una acusada teatralidad y concepción escultórica de gran majestuosidad.

AUTORÍA Y PROCEDENCIA

La enorme valía artística de esta talla ha llevado a considerarla erróneamente como obra del maestro granadino Alonso Cano (siglo XVII). También se la ha vinculado con los artistas de la escuela napolitana del siglo XVIII. Aunque sigue sin poder afirmarse con rotundidad su autoría, un reciente estudio de Rubén Sánchez Guzmán pone el foco sobre el escultor toledano afincado en Madrid Juan Pascual de Mena (1707-1784).
La imagen llegaría a Bailén entre 1838 y 1849. En 1831 se elabora un inventario con los bienes de la parroquia en donde no aparece la imagen de San Dimas. En 1849 se redacta otro, coincidiendo con la llegada de un nuevo prior, en el que ya sí queda recogida con el número 126, especificándose que había llegado a Bailén procedente de Madrid gracias al denuedo del XII Duque de Osuna, Don Mariano Téllez-Girón, a través de su Administrador Don Carlos Pasutti.
La circunstancia de su procedencia madrileña ha llevado a Sánchez Guzmán a encuadrarlo en una época, a mediados del siglo XVIII, en la que se conjuga el agonizante rococó con el incipiente academicismo clasicista. Uno de los artistas que mejor ejemplifica esta transición es Juan Pascual de Mena, cuyas obras guardan interesantes paralelismos con ésta de Bailén.
La imagen estuvo en el desaparecido monasterio de la Merced Calzada de Madrid, situado donde hoy se encuentra la Plaza Tirso de Molina. Con la Desamortización de Mendizábal y la exclaustración y demolición del monasterio, en 1837 pasa al depósito del Convento de la Trinidad Calzada, futuro Museo Nacional (germen del actual Museo del Prado), en una de cuyas salas estaba documentada una imagen de San Dimas después de la apertura del mismo en 1838. En 1846 se instaló el Conservatorio de las Artes en la Trinidad, ocupando la planta baja donde se encontraban todas las esculturas. Posiblemente fuera en este momento (en que el Museo, sin demasiado control, se desprende de muchas piezas que vende, subasta o regala a quien las reclamase), cuando San Dimas acaba en manos del Duque de Osuna, que lo traslada a Bailén. 
Durante la guerra civil española la imagen fue ocultada en el desván del colegio Sagrado Corazón, salvándose así de su destrucción.
Su ubicación actual es en una pequeña capilla-hornacina absidal en el testero frontal de la iglesia, junto al presbiterio, lado del Evangelio. No obstante, se trata de un emplazamiento reciente. Esta capilla es la de la Virgen del Rosario, como atestiguan los frescos de finales del siglo XVI que la adornan, y han presidido la misma las imágenes de Jesús en su entrada en Jerusalén, la Virgen de los Dolores y, sobre todo, la Virgen de Zocueca, patrona de Bailén. Ahora es San Dimas quien ocupa este bello y coqueto espacio del templo parroquial.  
Dado su mal estado de conservación, pues la talla presentaba daños en el soporte, mala adhesión entre los distintos estratos, suciedad y oxidación del barniz, faltas de capa pictórica, etc., fue restaurada mediante convenio entre el Obispado de Jaén y la Junta de Andalucía en el año 2001 por el licenciado en Bellas Artes y Restauración Don José Luis Ojeda Navío, de Andújar.


San Dimas. Detalle del rostro
(foto: archivo propio)


Bibliografía:

- Sánchez Guzmán, Rubén. San Dimas Glorioso: un ladrón poco conocido. En Boletín de Arte. Nº 32-33. Universidad de Málaga, 2011.
- Cazabán Laguna, Alfredo. La bella escultura de San Dimas. En Don Lope de Sosa. Nº 174, Año XV. Jaén, 1927.

Enlaces:

www.simplementecapillita.blogspot.com 
www.lahornacina.com 
José Luis Ojeda Navío, Restaurador de Obras de Arte






3 comentarios:

  1. Una obra absolutamente MARAVILLOSA, y una entrada totalmente a la altura de la misma. Sigues en tu línea, Jesús!!

    Un abrazo desde tu blog amigo "A Tu Imagen y Semejanza" http://artesacrodelpinoescabias.blogspot.com

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  2. pronto espero realizar en mi blog una entrada dedicada a esta portentosa imagen de mi pueblo, citando la atribución mas fiable que tiene. Con su permiso utilizaré estas fotografías que son magnificas.

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  3. En mi próxima visita a Bailén, espero poder contemplar esta obra de arte. Hay otros tesoros en Bailen....

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