Playas de interior. El "Charco del Aceite" o "de la Pringue" en VILLANUEVA DEL ARZOBISPO


Vista general del Charco "del Aceite" o "de la Pringue"
(foto: archivo propio)


Localización: NE de la Provincia de Jaén
Comarca: Las Villas
Municipios: Sorihuela del Guadalimar / Villanueva del Arzobispo
Tipo: piscina natural
Río: Guadalquivir
Acceso: JH-7048 Villanueva del Arzobispo - Presa del Tranco.
Distancia: a 19 km. de Villanueva del Arzobispo.
Dónde dormir: hay múltiples ofertas de casas rurales en el entorno que puedes consultar aquí: CasasRurales.net en Jaén


El Charco del Aceite en Otoño
(foto: archivo propio)

¿CÓMO LLEGAR?

El Charco del Aceite se encuentra en plena Sierra de Las Villas, dentro de los límites del Parque Natural de Cazorla, Segura y Las Villas. Para llegar a este paraíso natural hay que tomar la carretera JH-7048 que conecta Villanueva del Arzobispo con la presa del Pantano del Tranco. Si accedemos desde Villanueva hay que salirse de la N-322 en el punto kilométrico 190 (Villanueva del Arzobispo - El Tranco). Si, por el contrario, accedemos desde el interior del Parque, abandonaremos la carretera A-319 en el punto kilométrico 74 en la aldea del Tranco, junto a la presa. Una vez que circulemos por la referida JH-7048, a la altura del punto kilométrico 18 encontraremos un desvío, un camino asfaltado de aproximadamente 1 kilómetro de longitud que desciende hasta el mismo Charco del Aceite.

EL CHARCO "DEL ACEITE" O "DE LA PRINGUE"

Se dice que este charco sobre el Guadalquivir se denomina así por los pellejos de aceite que transportaba un borrico que, al caer éste y rodar aquéllos ladera abajo, fueron a parar al río donde derramaron el oro líquido, dejando pringada el agua cristalina.
En cualquier caso, el origen de esta piscina se remonta a los años 70 del siglo XX, concretamente al año 1973, cuando a instancias de Blas Ruiz Robles se crea este charco con la construcción de una pequeña presa para contener el agua, eligiéndose para ello un entorno de enorme belleza natural decorado además por unas singulares formaciones rocosas.
Se trata de un magnífico atractivo turístico del Parque Natural de las sierras de Cazorla, Segura y las Villas, situado en esta última, la más desconocida y salvaje.

Valle del Guadalquivir, una vez que el río abandona el pantano del Tranco y se encajona
entre la Sierra de las Villas, a la izquierda, y la de Segura, a la derecha.
(foto: archivo propio)

El Charco del Aceite pertenece a dos municipios: Villanueva del Arzobispo y Sorihuela del Guadalimar, titularidad compartida debido a que el Guadalquivir hace aquí de frontera entre ambos términos municipales, por lo que medio charco sería de Villanueva y el otro medio de Sorihuela. Límites administrativos aparte, el núcleo urbano más cercano es Villanueva del Arzobispo, a 19 km., de donde parte la carretera que conduce hasta la presa del pantano del Tranco, una carretera de monataña de buen firme pero abundantes curvas, aunque este último inconveniente se solventa fácilmente contemplando el abrupto paisaje que nos ofrece aquí la Sierra de Las Villas, con un hermoso valle por donde se encajona brioso un Guadalquivir que se apresta a abandonar el macizo montañoso que le vio nacer.
El Charco del Aceite está bien señalizado. En el referido punto kilométrico 18 tomamos una pequeña carretera asfaltada, la llamada carretera de la Sierra de Las Villas, que desciende hasta el curso del río. Antes dejamos a la derecha el bar del Charco del Aceite -antigua venta de los Agustines-. Aquí podremos comer y beber si no hemos optado por traernos las viandas de casa. También se pueden comprar bebidas frías. Unos metros más abajo hay una bifurcación. A la derecha continúa la mencionada carretera, que cruza el río por el también llamado Puente de los Agustines y que nos conducirá, entre impresionantes paisajes, hasta el pantano del Aguascebas y, más allá, Mogón y Villacarrillo. Nosotros continuamos al frente y a 200 metros nos topamos con el Charco.

UN BUEN BAÑO EN PLENA NATURALEZA

Bañistas disfrutando del agua fresquita del Charco del Aceite
(foto: archivo propio)

El Charco del Aceite es una de las mejores opciones para pasar cualquier caluroso día a los que nos tiene acostumbrados el estío jaenero. Las aguas, recién salidas del pantano del Tranco -unos centenares de metros más arriba-, son aquí muy frías y hay que pensarse dos veces el sumergir el cuerpo por completo. Superada la prueba, el baño resulta muy agradable. Hay una zona en la que se hace pie, y otra, pegada a las rocas, en la que no.
En torno al charco hay habilitadas zonas de mesas y asientos de piedra para comer  y disfrutar de un día en familia o con los amigos. Hay también servicios, alojados en un barracón de madera, y contenedores para arrojar la basura.
Junto al charco hay un pequeño sendero por el que se sube a un mirador para contemplar el paraje de un solo vistazo y comprobar desde arriba cómo las aguas remansadas reflejan el verdor de los densos pinares circundantes. 
Si tenemos suerte, podremos incluso advertir el majestuoso vuelo de alguna rapaz, como el buitre leonado, sobre nuestras cabezas. En cualquier otra época del año, en la que el bullicio de los bañistas queda silenciado, será fácil avistar algún ciervo, jabalí o cabra montés.
La fauna acuática tiene como protagonista a la trucha común, existiendo también barbos, bogas e incluso nutrias.
El rey de la vegetación es el pino, aunque la exuberante vegetación de ribera nos ofrece adelfas, mimbreras, fresnos y durillos.
Es posible realizar senderismo en el entorno a través de rutas cortas por el sendero que discurre paralelo al río. A unos 200 m. aguas abajo en la margen izquierda se encuentra la embocadura del túnel de desagüe del pantano del Tranco, por donde sale el agua de manera turbulenta. Algo más abajo, pasado ya el puente de los Agustines, comienza un coto de pesca sin muerte de trucha común que hará las delicias de los que gusten practicar la pesca.
En fin... Un pequeño paraíso terrenal.

El Charco del Aceite y su pequeña presa
(foto: archivo propio)

Vista parcial del Charco rodeado de pinares y roquedo
(foto: archivo propio)

Un pequeño puente cruza el río Guadalquivir y da acceso al otro lado del Charco.
(foto: archivo propio)




Fuentes de Jaén. El "Pilar de los Cinco Caños" en LA GUARDIA DE JAÉN


Fuente de la Plaza de Isabel II o Pilar "de los Cinco Caños" en La Guardia de Jaén
(foto: archivo propio)

Conserva La Guardia de Jaén (a pocos kilómetros de la capital en dirección a Granada), un rico patrimonio histórico-artístico que tiene su origen en la Edad Media y la época del Renacimiento, cuando esta localidad fue un importante emplazamiento militar -lo que atestigua su imponente castillo- y sede de un señorío y posteriormente marquesado que recibió los mimos edilicios por parte de sus señores.  

UN POCO DE HISTORIA

Sobre el castillo y lugar de La Guardia de Jaén se estableció un señorío tras su conquista por Fernando III en el año 1244, siendo Don Lope Ruiz de Haro "el menor" su primer señor. No obstante, dicho señorío no se materializó hasta 1340 cuando el III Señor de La Guardia, Don Lope Ruiz de Baeza, funda un mayorazgo sobre la villa, pues la misma hasta entonces había permanecido en territorio realengo y pertenecido al Concejo de Jaén.
En el año 1566 el señorío será elevado a Marquesado por concesión de Felipe II. El beneficiario es Gonzalo Messía Carrillo de Fonseca (ca. 1525 - 1571), I Marqués de La Guardia, hijo de los señores de La Guardia y Santa Eufemia, Rodrigo Messía Carrillo y Ponce de León (IX Señor de Santa Eufemia y La Guardia) y doña Mayor de Fonseca y Toledo (Señora de Villasbuenas, Torralva y Avedillo), conocidos como mecenas, entre otros monumentos, del antiguo Convento de Santo Domingo de La Guardia, donde ambos se encuentran enterrados, y del Palacio de "La Salina" en Salamanca.

La labor de Don Gonzalo como marqués será de gran importancia cultural para la villa, ya que auspicia gran cantidad de trabajos artísticos realizados en su mayor parte por Francisco del Castillo "el Mozo", además de Andrés de Vandelvira. Sus proyectos son una continuación de la labor de sus padres, don Rodrigo y doña Mayor, destacando por ejemplo la Iglesia del citado Convento de Santo Domingo, la Iglesia de Santa María en el Castillo de la localidad, o el conjunto de la Plaza de Isabel II donde se levanta la fuente objeto de nuestro estudio.

Plaza de Isabel II. Al fondo, Pilar de los Cinco Caños. En primer término, réplica de la Fuente de María Magdalena que se encontraba en el Convento de Santo Domingo de la localidad.
A la derecha, casa solariega de los Ochoa, (1813).
(foto: archivo propio)

EL PILAR DE LOS CINCO CAÑOS

Esta fuente monumental se encuentra al Norte del casco urbano de la población, en uno de los lados de la Plaza de Isabel II. Se compone de un pilar rectangular y un frontón horizontal separado del estanque por un pasillo de acceso a los caños.
El muro está dividido en dos cuerpos. El primero, más antiguo, es de fina cantería, obra de Francisco del Castillo "el Mozo". Queda enmarcado por columnas jónicas de fuste estriado sobre basa, que sostienen un sencillo entablamento de friso liso. Este primer cuerpo se parte en dos mitades por una cornisa que deja en la parte inferior cinco nichos avenerados para los caños y en la superior una cartela central con una cruz de Santiago y leyenda que reza: "ESTA OBRA M[ANDÓ] HAZER EL IL[USTRÍSI]MO SEÑOR EL MARQUÉS DON GONÇALO MESSIA CARRILLO MY SEÑOR AÑO D[E] 1566".

Espacio central de la fuente. Abajo, cartela del primer cuerpo alusiva a Don Gonzalo Messía,
I Marqués de La Guardia (1566). 
En el cuerpo superior, cartela oval con fecha de 1833 e imagen de la Virgen María
(foto: archivo propio)


El segundo cuerpo es un añadido posterior del siglo XIX. También realizado en cantería, presenta una estructura escalonada. En el centro se dispone un relieve formado por una cartela oval con inscripción y fecha: "PLAZA DE ISABEL II, REINA CONSTITUCIONAL. 1833" (fecha en la que Isabel II comienza a reinar sin haber cumplido aún los 3 años de edad bajo la regencia de su madre María Cristina de Borbón). La referencia a "Reina constitucional" sitúa la construcción de este segundo cuerpo de la fuente en fecha posterior a abril de 1834, cuando María Cristina promulga el Estatuto Real que autolimitará sus propios poderes como soberana. La cartela va rematada por una corona real y sostenida por dos fieras rampantes. El conjunto se remata con un pequeño frontis con un tondo en el centro con la imagen de la Virgen María y elementos vegetales a los lados y una cruz en la parte superior. En las esquinas de la fuente sendas fieras (leonas) recostadas sostienen un escudo con la cruz de la Orden de Santiago.

Leona recostada sosteniendo un escudo con la cruz de la Orden de Santiago
(foto: archivo propio)


Enlace:

- www.iaph.es (Web del Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico)



El Corpus Christi en BAEZA


Custodia del Corpus Christi frente al Palacio de Jabalquinto de Baeza
(foto: archivo propio)

Una de las celebraciones religiosas más destacadas en el calendario festivo de Baeza es el Corpus Christi, la exaltación y culto a la Eucaristía, que tiene lugar, como se sabe, en fecha variable, pues se celebra en jueves transcurridos sesenta días desde el Domingo de Resurrección. No obstante en la mayoría de los pueblos y ciudades de España, caso también de Baeza, el Corpus Christi se pasó al domingo siguiente por motivo del calendario laboral.
La veneración al Santísimo Sacramento en Baeza es arraigada y antigua, lo cual aún hoy es palpable en una ciudad que se vuelca en el exorno de sus calles y en la cuidada elaboración de unos dignos y magníficos altares. El colofón a esta celebración lo ponen la santa misa en la Catedral y la posterior procesión de Jesús Sacramentado, que aquí en Baeza lo hace en una elegante y espectacular custodia de plata de principios del siglo XVIII, joya única de orfebrería en la Provincia de Jaén.

HISTORIA DE LA CELEBRACIÓN DEL CORPUS CHRISTI EN BAEZA
 
Aunque la fiesta del Corpus Christi se remonta a la Edad Media, será a partir del siglo XVI cuando en Baeza adquiera un enorme relieve, convirtiéndose en la más importante de las celebraciones que tenían lugar en la ciudad. La Contrarreforma que emana del Concilio de Trento auspicia con fuerza la veneración de la Eucaristía, fenómeno que se dejará notar muy pronto en los pueblos y ciudades de la Europa católica, teniendo en la procesión del Corpus Christi su máximo exponente como manifestación pública del dogma eucarístico y símbolo de la Iglesia Católica triunfante.
Uno de los primeros datos que tenemos sobre la festividad del Corpus en Baeza son las ordenanzas que Carlos V otorgó a la ciudad en 1536, en las que se mandaba que los regidores se juntasen nueve días antes de la fecha del Corpus para preparar la fiesta. También debían escoger de entre ellos mismos a seis caballeros que portaran las varas el día de la procesión, y debían asistir asímismo a la festividad del Santísimo que se celebraba las vísperas en la Catedral.
Generalmente los gastos que ocasionaba esta fiesta eran costeados por el Cabildo eclesiástico, el Concejo y algunos gremios. Las actas de cabildo dan prueba de que el Concejo tenía un papel muy destacado, ya que se encargaba de librar el dinero necesario para la celebración de dicha fiesta. Se disponía de dinero incluso en momentos de dificultades económicas, especialmente en la centuria siguiente, el siglo XVII, donde la tradición del Corpus sigue manteniéndose intacta, gracias a que por facultad real el Concejo estaba autorizado de librar el caudal de los propios de la ciudad, de los arrendamientos o de la venta del pescado y la carne.
Esta celebración religiosa estaba compuesta de una parte lúdica, como eran los juegos, danzas y representaciones. Esta parte festiva colaboraba en la educación religioso-simbólica de la sociedad. En muchas ocasiones, las representaciones que se realizaban el día del Corpus se ensayaban previamente para que los comisarios dieran el visto bueno. Si no era del gusto de los organizadores, debían mejorar la actuación. Los lugares donde se solían hacer estas actuaciones y comedias eran la Plaza de Santa María y el entorno de las casas consistoriales altas, por ser las zonas de mayor actividad de la ciudad.
Una tradición que aún pervive en la ciudad de Baeza es la colocación de altares y alfombras que se sitúan al paso del Corpus. Los altares intercalados en el recorrido procesional surgen en el siglo XVI como puntos de descanso para el sacerdote que portaba en sus manos la custodia, circunstancia que aprovechaba para el rezo de una oración arrodillado frente a estas estructuras efímeras que, normalmente, montaban las clases acomodadas a las puertas de sus mansiones. El 15 de abril de 1581, el cabildo decide ubicar toldos en las calles y librar dinero para premiar los altares y cruces que se pusieron, una tradición que se mantendrá en épocas posteriores. A partir del siglo XVII se generaliza en ciudades importantes la custodia tipo turriforme para albergar la hostia consagrada que, al ser portada sobre andas, tronos o en carrozas, hace que pierdan sentido estos altares, que no obstante se seguirán elaborando para honrar el paso de la procesión.
Como hemos podido comprobar, ningún detalle de la procesión se dejaba a la improvisación. Todo era preparado meticulosamente para el día en el que el Santísimo paseaba por las calles baezanas.

EL CORPUS CHRISTI DE BAEZA EN LA ACTUALIDAD

La celebración del Corpus Christi en Baeza sigue gozando de la solemnidad y esplendor de antaño.
Los preparativos comienzan la víspera, en que los baezanos engalanan las calles por donde pasará la Custodia en la mañana siguiente: juncia y romero, alfombras de flores y serrín de colores, colgaduras y banderolas y unos primorosos altares cuidadosamente montados jalonan el itinerario de la procesión. La Hermandad Penitencial del Santísimo Cristo de las Misericordias es la encargada de organizar cada año el concurso de altares y alfombras que ha alcanzado ya su XXXII edición.
El Domingo por la mañana tiene lugar la función religiosa en la Santa Iglesia Catedral y a continuación la procesión. La Custodia es portada en un lujoso trono de plata sobredorada portado por horquilleros. El cortejo está conformado por autoridades religiosas, civiles y militares, representantes de las Hermandades y Cofradías de la ciudad, miembros de Adoración Nocturna, niños tarsicios que portan una pequeña imagen de su santo titular, niños y niñas de primera comunión y las bandas de música. Muchos son los fieles que también participan en la procesión, entonando cantos litúrgicos como el típico de "Cantemos al Amor de los Amores" u otros propios de la ciudad como "El Motete".
En la Octava del Corpus se celebra una segunda procesión del Santísimo, esta vez por las naves y claustro de la Catedral.

Monaguillos y niños tarsicios portando una pequeña imagen de su santo titular.
Procesión del Corpus Christi de Baeza 2015
(foto: archivo propio)

LA CUSTODIA DEL CORPUS CHRISTI DE BAEZA
 
La custodia procesional de la Catedral de Baeza es un templete de orfebrería del tipo turriforme construido para servir de asiento al Santísimo Sacramento cuando es procesionado en las funciones solemnes de la liturgia catedralicia, siendo la principal de ellas la procesión eucarística del Corpus Christi. Esta custodia es la principal pieza de orfebrería del patrimonio catedralicio, y una de las obras más destacadas de España en su género. Es por ello que se ha convertido en uno de los símbolos monumentales de la ciudad de Baeza.


Custodia de la Catedral de Baeza en la procesión del Corpus Christi
(foto: archivo propio)

La custodia mide 2,20 m. de altura y fue realizada en plata casi en su totalidad (algo más de 10.745 onzas), excepto algunas partes que son de cobre dorado y el viril que es de oro macizo.
Vino a sustituir a la destruida en el incendio de la sacristía de 1691, siendo costeada casi en su totalidad por el canónigo baezano Diego de Cózar Serrano y ejecutada por el maestro platero de Antequera Gaspar Núñez de Castro, con quien colaboró su hermano Jerónimo y el también antequerano Gaspar Correa. Comenzada en 1700, se entregó concluida en 1714.

IMÁGENES DE ALTARES CORPUS CHRISTI 2015


Altar en la Plaza de Santa María

Alfombra con serrín de colores en Calle Julio Burell

 Altar de la Cofradía del Señor de la Yedra y Virgen del Rosel

 Altar de la Cofradía de la Vera Cruz delante de la portada románica de la Iglesia de Santa Cruz


 Altar de la Cofradía del Cristo de la Misericordia "Las Escuelas"
en la puerta del Instituto Santísima Trinidad

Altar particular en Calle San Pablo

 Altar de la Cofradía de la Virgen del Carmen en Calle San Pablo

 Altar en Calle Julio Burell


 Santa Teresa ante la visión del Ecce Homo. Homenaje al Año Teresiano
Altar en Calle Julio Burell

 Entorno de la Puerta de Úbeda engalanada para la Procesión del Corpus Christi

 Altar en Calle Julio Burell

Casa engalanada en Calle Sacramento


PROCESIÓN DEL CORPUS CHRISTI EN BAEZA 2015


Procesión por la Plaza de Santa María tras salir de la Santa Iglesia Catedral

 La Custodia a su paso por el Palacio de Jabalquinto

Custodia frente a la Iglesia de San Pablo



Procesión a su paso por la Calle San Pablo

Fotografías: Jesús Molina Gimeno


Bibliografía:

- García Martínez, Catalina. La Devoción de Baeza al Santísimo Sacramento en la Edad Moderna. En "Religiosidad y Ceremonias en torno a la Eucaristía". Madrid, 2003.


El Palacio de la Encomienda o Casa de la Inquisición en CHICLANA DE SEGURA


Fachada de la Casa de la Encomienda o de la Inquisición de Chiclana de Segura
(foto: archivo propio)

UN POCO DE HISTORIA

Chiclana de Segura domina el valle medio del Guadalimar desde una posición elevada, coronando una muela en la que los musulmanes edificaron una inexpugnable fortificación que más tarde los cristianos ampliarían.
Nada queda de aquel castillo salvo algunas piedras y el recuerdo, pero su posición estratégica le valió a Chiclana ser cabecera de una de las Encomiendas de la Orden de Santiago después de la conquista de este emplazamiento por Fernando III a finales de 1226 o principios de 1227. Efectivamente, la Encomienda de Montizón-Chiclana tuvo su sede aquí, y sus comendadores, entre los que cabe citar al poeta-guerrero Jorge Manrique, tenían su residencia en el castillo.

Vista de Chiclana desde el emplazamiento de su antiguo castillo
(foto: archivo propio)

El 5 de Marzo del año 1566 acaeció un triste suceso del que nos da cuenta el informe sobre la villa en las Relaciones Topográficas mandadas hacer por el rey Felipe II. Según el texto, entre las 11 y 12 de la noche se desprendieron unas rocas sobre las que se asentaba el castillo, destruyendo 15 casas, matando a 30 personas e hiriendo a otras 20. Este hecho dejó definitivamente en ruina la fortaleza, que fue abandonada. Los comendadores trasladaron su residencia entonces al centro de la villa, a un palacete que se construirá en los años siguientes (siendo comendador Don Jerónimo de Cavanillas, que ejerció el cargo de 1550 a 1593) y que para 1575, año de la redacción de las Relaciones, ya debía estar finalizado, pues se dice que la villa cuenta con una casa de la encomienda que es tercia, donde se recogen los diezmos de vino y cereal que los habitantes entregaban a la Orden de Santiago. De ahí su primera denominación, Palacio o Casa de la Encomienda.
En cuanto a la segunda, "Casa de la Inquisición", hace referencia al hecho de que este edificio representara paralelamente la justicia divina en Chiclana. En la segunda mitad del siglo XIII Beas de Segura se convierte en cabecera de una Vicaría vere nullius con jurisdicción también sobre la villa de Chiclana, por lo que el poder eclesiástico en ambas poblaciones lo ejercía el vicario, dependiente exclusivamente del Prior de Uclés, sin estar sujeto por tanto a jurisdicción diocesana alguna. Se trataba de un privilegio que disfrutaban los territorios de Órdenes Militares. 

EL PALACIO DE LA ENCOMIENDA O CASA DE LA INQUISICIÓN

Calle Real, en donde se sitúa la Casa de la Encomienda (a la izquierda en la fotografía)
(foto: archivo propio)

En el número 15 de la Calle Real, en el corazón del núcleo medieval de Chiclana, se levanta este edificio de planta trapezoidal, justo debajo de la roca sobre la que en otro tiempo se elevara el castillo de la localidad.
La fachada principal es el elemento de mayor interés artístico. Realizada en cantería de sillares regulares, en ella se abren la portada y vanos en los laterales, todo ello en perfecta simetría.
La portada, centrada en el muro, es estrecha y estilizada y se divide en dos cuerpos. En el inferior presenta arco de medio punto (convertido hoy en un vano adintelado) sobre impostas y ménsula en la clave, enmarcado por pilastras acanaladas con capiteles corintios que descansan sobre altos plintos. Sostienen un sencillo entablamento. Centrada en el mismo y sobre la puerta, cruz de la Orden de Calatrava sobre cartela, y a los lados ménsulas labradas que sujetan el balcón superior. En el segundo cuerpo, frontón partido adornado con bolas en las esquinas sobre pinaculillos, y en el centro vano adintelado con balcón, enmarcado por pilastras cajeadas que sostienen un pequeño entablamento. Se remata con frontón curvo partido, con volutas en los extremos y de nuevo bolas en las esquinas. Sobre el vano y a eje, cruz de la Orden de Calatrava inscrita en un tondo y una pluma y una espada a los lados.

Portada de la Casa de la Encomienda
(foto: archivo propio)

En los laterales de la portada, y a igual distancia de la misma, se abren dos pares de vanos adintelados (dos ventanales en el lado derecho, puerta y ventanal en el izquierdo), colocados a eje entre sí. Repiten esquemas decorativos similares a los de la portada principal, aunque invertidos. El vano inferior se remata con el frontón curvo descrito, mientras que el superior lo hace con cornisa con bolas y pinaculillos en los extremos.

Remate de la puerta y ventanal del lado izquierdo de la fachada
(foto: archivo propio)

El patio, también de planta irregular, posee tres pisos, separados por voladizos. En el piso inferior, columnas de orden toscano sostienen zapatas y vigas de madera, propias de la época.

Patio de planta trapezoidal de la Casa de la Encomienda
(foto: archivo propio)

¿UNA CRUZ DE LA ORDEN DE CALATRAVA EN UNA CASA DE LA ENCOMIENDA E INQUISICIÓN EN TERRITORIO SANTIAGUISTA?


Cruz de la Orden de Calatrava sobre la ménsua de la clave del arco de la puerta,
algo deteriorada en su parte superior por la inclusión de un balcón en época posterior.
Casa de la Encomienda. Chiclana de Segura
(foto: archivo propio)
 
Me llama poderosamente la atención un detalle de la portada de este edificio, y es la inclusión de hasta dos cruces de la Orden de Calatrava en la misma, una sobre la puerta principal y otra rematando la fachada. No se trata de un error, es claramente la representación de la Cruz de Calatrava. Pero, ¿qué hace en esta importante edificación de una villa que perteneció a la Orden de Santiago?
La primera hipótesis, muy poco probable, sería la de una confusión del maestro tallista. De haberse producido tal error, seguramente la cruz hubiese sido sustituida de inmediato.
Buceando un poco en la Historia, la única explicación plausible para la presencia de este símbolo en la fachada de esta casa viene de la mano de un personaje de relevancia como es Don Sancho de Sandoval Guerrero, aristócrata nacido en Beas en 1580, Caballero de la Orden de Calatrava y que fue Familiar del Santo Oficio de la Inquisición, Regidor de Beas y Alcalde de la Santa Hermandad de esta villa. Emparentado con el Duque de Lerma -valido de Felipe III- e íntimo amigo de Francisco de Quevedo (con el que mantuvo por cierto una abundante correspondencia), este noble tuvo grandes influencias en la corte española del primer tercio del siglo XVII.
Si se ha reparado en los cargos que ostentaba Sandoval, entre ellos destacan los de Caballero de la Orden de Calatrava y Familiar del Santo Oficio. El grado de notoriedad que adquirieron los Familiares de la Inquisición en esta época fue bastante elevado, dado que dicho cargo, en origen discreto, fue frecuentado cada vez más por nobles y caballeros que vieron en él una fuente de prestigio y privilegios. Si a esta circunstancia le sumamos el hecho de que en la época pecado y delito eran una misma cosa, de lo cual se deduce la confusión de competencias que muy a menudo se producía entre lo civil y lo religioso (valga como ejemplo la propia casa que nos ocupa), todo ello podría explicar la presencia de la cruz de Calatrava en la portada de Chiclana, allí colocada probablemente por Sandoval, pues no sería descartable que la dicha portada y ventanales, de un lenguaje ya barroco, fueran el resultado de unas obras de embellecimiento de la fachada de esta casa promovidas por este noble en la primera mitad del siglo XVII en un gesto de mecenazgo a la vez que de demostración de poder sobre la población rural que controlaba y vigilaba.

Bibliografía:

- Ortega Rubio, Juan. Relaciones Topográficas de los Pueblos de España. Madrid, 1918.
- VVAA. Jaén. Pueblos y Ciudades. Jaén, 1997.