domingo, 16 de enero de 2011

Las Lumbres de San Antón en JAÉN


La lumbre, junto a los muros de la iglesia de la Magdalena, crepita en la fría noche jaenera.
Al fondo se recorta en la oscuridad la silueta del Castillo iluminado
(foto: archivo propio)

En la víspera de la festividad de San Antón, diminutivo de San Antonio Abad, monje eremita egipcio del siglo III, la ciudad de Jaén y otros muchos pueblos de la provincia encienden lumbres en una celebración del fuego en la que también se dan cita otras costumbres. La gastronomía, la bendición de los animales, la quema de muñecos, canciones populares, juegos y ritos religiosos rodean a esta fiesta que comienza ya en la tarde-noche del día 16, prolongándose a lo largo de la jornada siguiente.

ORIGEN Y SIMBOLISMO DE LA FIESTA EN JAÉN
El fuego purificador, que ahuyenta los malos espíritus, es un rito ancestral que se remonta a las culturas paganas de la antigüedad. No sólo en relación al ser humano, sino también y especialmente al ganado y animales domésticos para evitar enfermedades y plagas. Aquí rastreamos ya uno de los caracteres de San Antonio Abad que será utilizado en el proceso de cristianización de aquellas prácticas paganas, es decir, su amor por los animales, de los cuales es patrón. Por otro lado, y dadas las tentaciones que sufrió el santo anacoreta en el desierto, esta tierra jiennense, por mucho tiempo fronteriza con el "infiel" musulmán, ha venerado tradicionalmente al santo por el carácter triunfante de éste sobre el mal y la herejía.
La festividad de San Antonio Abad llegaría a Jaén hacia el siglo XIII, seguramente con los nuevos habitantes que vinieron durante el periodo de la repoblación castellana, influenciados por la devoción que se le profesaba al santo en Francia y Centro Europa.
En la ciudad de Jaén, la víspera del día 17 de Enero ha sido una fecha muy señalada dentro de su calendario festivo. Se trata de una fiesta antigua, mencionada incluso en los romances fronterizos medievales. En la Catedral de Jaén, el santo tenía capilla propia y una cofradía, fundada por los ballesteros de la ciudad, cuyos estatutos fueron aprobados por el Obispo Don Alfonso Fernández Pecha en 1368. En dicha capilla se honraba a San Antón encendiendo cuatro antorchas que permanecían ardiendo en el altar la víspera de su onomástica y durante todo el día siguiente. También en otras parroquias era venerado pues se tiene constancia de imágenes del santo en San Ildefonso, que era procesionado por los albardoneros, en la parroquia de la Magdalena y en las ermitas de la Coronada y del Peñón de San Lázaro. En el siglo XV, el regidor de la ciudad y valido de Enrique IV, el Condestable de Castilla Miguel Lucas de Iranzo, propició el auge de esta fiesta religiosa, que terminó consolidándose en el siglo XIX por el impulso de los ganaderos.

LAS LUMBRES DE SAN ANTÓN

La costumbre al terminar las labores agrícolas de la aceituna era encender grandes luminarias en las que se quemaba el "ramón", es decir, los restos de la corta y poda de los olivos. Por otro lado, también se quemaban muebles viejos y otros objetos que se desechaban de las casas al realizarse una limpia general tras el remate de la aceituna, y en cada barrio se encendía una hoguera, dándose cita todos los vecinos.
Una curiosa tradición es colocar en lo alto de la hoguera un muñeco hecho con ropa vieja, relleno de paja y serrín, como si fuera un espantapájaros. En su cabeza, pies y manos se introducen petardos que estallan cuando llega el fuego hasta ellos. De esta forma, el muñeco, representación del mal, es asediado y destruido por el fuego, el bien.
Hoy, cada barrio de la capital enciende su lumbre, consumiendo los vecinos productos matanceros, las típicas rosetas (palomitas de maíz) y calabazas asadas o "carruécano".
Se cantan y bailan los "melenchones", en corros en torno a la hoguera. Estas singulares composiciones tratan temas cotidianos con lenguaje sencillo pero cargado de ironía, crítica o picardía. Durante la primera parte de la copla un muchacho o una muchacha se queda dentro del círculo. Durante el estribillo, elige pareja y juntos danzan mientras el resto los contemplan acompañándolos con música y palmas.


Lumbre junto a la Iglesia de la Magdalena
(foto: archivo propio)

Lumbre en la Plaza de la Merced, junto a la Iglesia y la Fuente Nueva
(foto: archivo propio)

Lumbre en la Plaza de San Juan
(foto: archivo propio)
 
CARRERA URBANA "NOCHE DE SAN ANTÓN":

Paralelamente al encendido de las tradicionales hogueras tiene lugar, en la tarde-noche del 16 de Enero, una carrera popular por las calles de la capital que ha adquirido gran prestigio en los últimos años y un carácter internacional, compitiendo personalidades de renombre del mundo del atletismo, como Martin Fiz, Abel Antón, Fabián Roncero, Marta Domínguez, Rui Silva, Carla Sacramento, Moses Tanui, Rosa Mota o Manuel Pancorbo.
Esta competición, organizada por el Patronato Municipal de Deportes de Jaén, comenzó su andadura en 1984. En este primer año sólo participaron 180 corredores. En la última edición de 2015 han sido más de 8.400, todo un récord.
La carrera se desarrolla en el casco urbano de la capital, con una distancia de 10 km. aproximadamente y con inicio y meta en la Avenida de Andalucía, o "Gran Eje", como popularmente se la conoce aquí en Jaén. Las luces de Navidad, aún presentes en las calles jiennenses, se encienden esta noche para acompañar a los atletas. El público entusiasmado recibe a los corredores en meta con unas antorchas encendidas en alusión a la tradición de las lumbres, y que se ha convertido en la seña de identidad de esta carrera.

Zona de meta en la Avenida de Andalucía o "Gran Eje",
donde el público aguarda a los corredores con antorchas encendidas en un curioso espectáculo.
(foto: archivo propio)


Bibliografía:


-Rubio Fernández, Juan. Fiestas Populares de la Provincia de Jaén. Jaén, 2003.



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