sábado, 3 de septiembre de 2016

Iglesias de Jaén. Iglesia de Santa María del Collado de SANTISTEBAN DEL PUERTO


Fachada principal de la Iglesia de Santa María del Collado de Santisteban del Puerto
(foto: archivo propio)

Santisteban del Puerto es una localidad situada en el Norte de la Provincia de Jaén, en la comarca de "El Condado". La histórica capital de esta tierra de rancio abolengo posee un rico patrimonio histórico y artístico (ha sido declarada recientemente Conjunto Histórico) en el que sobresale un singular edificio religioso que se cuenta entre los más antiguos de la provincia jiennense: la Iglesia de Santa María del Collado.

HISTORIA

Santisteban del Puerto fue conquistado por las mesnadas de Fernando III en torno al año 1235, en la campaña militar que finaliza con el sometimiento también de importantes plazas como Úbeda, Iznatoraf o Chiclana. Santisteban queda integrada a partir de este momento en tierras de realengo hasta 1371 en que la villa es entregada en señorío por Enrique II a Men Rodríguez Benavides. 
La situación geográfica de la comarca, en el Norte de la Provincia, propició, una vez conquistado el valle del Guadalquivir y estabilizada la frontera con el reino de Granada en las Subbéticas, la construcción de templos cristianos desde temprana época, situación que no se dio en otros lugares de Jaén por la cercanía del peligro nazarita. El santuario de Ntra. Sra. de la Estrella en Navas de San Juan o la iglesia de la Encarnación de Castellar son ejemplos de este tipo de construcciones protogóticas, a las que hay que sumar ésta de Santa María de Santisteban.
Santisteban fue un núcleo de población importante y pujante durante la etapa cristiana en la Edad Media, una situación de la que gozaba ya en épocas anteriores: islámica, cuando fue una de las cabeceras de distrito de la Cora de Jaén; visigoda, a juzgar por los restos encontrados; e incluso romana, en la que Ilugo llegó a ser un discreto centro urbano con la categoría de municipio en el área del Alto Guadalquivir.
El núcleo medieval se rodeó de un recinto de muralla ya en la segunda mitad del siglo XIII, momento en que también comienza la construcción de este templo, reutilizando precisamente como campanario una torre albarrana del cercano castillo.
Las primeras reformas tienen lugar en la segunda mitad del siglo XVI, siendo obispo de Jaén Don Francisco Delgado López (1566-76), cuyo escudo podemos observar coronando el sillón central del coro. Se prolongan las naves en la zona de los pies, uniéndose el templo con la torre campanario, abriéndose una nueva portada y colocando el coro de madera en alto, obra del entallador baezano Juan Pérez de 1579.

Escudo del obispo de Jaén, Don Francisco Delgado López. Coro de la iglesia.
(foto: archivo propio)

En 1605 se cubrió con tejado la torre campanario -antigua torre albarrana- por el alarife Juan Pretel, previa eliminación de las almenas que la coronaban.
Posteriormente se construye el pórtico que da acceso al templo en la fachada principal, siendo obispo de la diócesis Don Baltasar Moscoso y Sandoval (1619-1646). Sus armas aparecían en un escudo que fue destruido cuando se suprimió el revoco que encalaba la fachada. Dicho escudo se situaba entre las dos portadas que cobija el pórtico. Fue rehecho de nuevo y hoy corona la puerta que da acceso a la casa rectoral, anexa al templo.

Escudo del obispo de Jaén, Don Baltasar Moscoso y Sandoval
(foto: archivo propio)

En 1685 se cambia la ubicación del coro, de alto a bajo, encargándose de ello Ginés Hidalgo, quien aumenta también la sillería.
En 1769, siendo Obispo de Jaén Fray Benito Marín, es demolido el ábside central de la cabecera, siendo sustituido por la actual torre cuadrangular que alberga el camarín barroco con la imagen de la titular del templo y patrona de Santisteban del Puerto, Nuestra Señora del Collado.
La iglesia de Santa María del Collado fue parroquia hasta el año 1860. Actualmente es un templo dependiente y auxiliar de la parroquia de San Esteban, en el centro de la población, fundada en el siglo XV.
Fue declarada Bien de Interés Cultural con la categoría de Monumento el 3 de Marzo de 1978.

LA IGLESIA DE SANTA MARÍA DEL COLLADO

El templo ocupa una posición elevada sobre el núcleo urbano, que queda a sus pies, en la ladera del cerro en cuya cima se asienta el castillo de la localidad. La orientación del edificio es NE-SO, con la fachada principal hacia el mediodía. Está realizado en mampostería, con sillares regulares sólo en determinados lugares, adoptando la piedra el característico color rojizo de la tierra de esta zona.
La planta de la iglesia era en principio basilical (desvirtuada hoy con añadidos posteriores), dividida en tres naves separadas por columnas de fuste cilíndrico (cinco a cada lado) con capiteles románicos donde apoyan arcos formeros apuntados. A las diez columnas hay que añadir los cuatro sencillos pilares en el tramo de los pies (dos a cada lado), correspondientes a la mencionada ampliación de las naves del templo en el siglo XVI. Los arcos que apean en estos pilares son apuntados los primeros (siguiendo, a pesar de la época, la estética gótica) y de medio punto los que enlazan ya con el muro del fondo (más altos que el resto para salvar el coro que en origen iba en alto).

Interior del templo de Santa María del Collado
(foto: archivo propio)
 
Los capiteles románicos aludidos suponen el mayor atractivo de la edificación, pues están esculpidos con motivos vegetales, zoomorfos y antropomorfos. Entre los primeros se cuentan piñas, flores y hojas lanceoladas. Entre los segundos, cerdos (representación de la lujuria y la pereza), peces (Cristo), salamandra (castidad) y un león pasante de tipo heráldico. El antropomorfismo está representado por cabezas humanas, con casco unas y gorro otras (alusivo al guerrero-monje de las Órdenes Militares, responsables, en parte, de la victoria de las Navas). Se trata de un ornato sencillo, aunque extraordinario en cuanto supone una muestra única de un estilo artístico que, por circunstancias históricas, prácticamente brilla por su ausencia en nuestra tierra jaenera y andaluza.

Capitel con cabeza humana, piñas y otras cabezas de animales
(foto: archivo propio)

Capitel con cabeza humana y otros elementos vegetales
(foto: archivo propio)

Capitel con león pasante, cabeza de cerdo y otros elementos decorativos
(foto: archivo propio)

Capitel con cabeza de cerdo, piñas (izda.) y una flor (dcha.)
(foto: archivo propio)

Capitel con hojas lanceoladas y otros motivos vegetales
(foto: archivo propio)

Las naves se cubren con sencillo artesonado de madera colocado en el pasado siglo. Al exterior, la techumbre es a dos aguas con teja árabe.
Se accede al presbiterio a través de un arco toral apuntado que apoya en semicolumnas de capiteles labrados con dientes de sierra uno y elementos florales el otro. Originalmente, la cabecera era triabsidal. En el siglo XVIII la cabecera del ábside central se derribó para construir en su lugar un camarín para albergar la imagen de la titular del templo. Dicho camarín presenta al exterior un aspecto turriforme y macizo con cubierta a cuatro aguas. A través de la hornacina central del retablo mayor se aprecia este espacio, cubierto con media esfera y decorado al modo barroco con yeserías policromadas.

Arco toral apuntado que da paso al presbiterio.
Éste es el arranque del ábside central cuya parte externa fue derribada
para colocar un camarín en el siglo XVIII
(foto: archivo propio)

De los ábsides laterales queda sólo parte del situado en la fachada meridional (muy remozado), donde al exterior se aprecian unos canecillos románicos en la cornisa y un ventanal de arco apuntado que aporta luz a la capilla que contiene, antiguamente llamada de Santiago y los Capellanes, hoy del Santísimo Sacramento, cubierta con bóveda de cañón con lunetos.
El ábside norte fue suprimido, seguramente al tiempo de producirse las obras del camarín en el siglo XVIII. En su lugar se edificó una galería de tres arcos de medio punto frontales y uno lateral que apoyan en sencillas columnas, galería pensada para proteger el paso entre el presbiterio y el acceso al camarín, que hay que hacer forzosamente por fuera.

Ábside Sur, junto a la escalinata de acceso al atrio de la iglesia
(foto: archivo propio)

Capilla del Santísimo en el interior del ábside Sur.
Se puede observar en el retablo la tabla de la Adoración de los Magos, pintura del siglo XVI
(foto: archivo propio)

Fachada septentrional donde se encontraba el otro ábside, sustituido en el siglo XVIII por la galería de arcos que se aprecia en la fotografía.
Aún son visibles en esta fachada algunos canecillos románicos
(foto: archivo propio)

Los pies del templo es la zona más moderna, añadida en el siglo XVI, cuando se prolongan las naves para agrandar la iglesia y se contruye una nueva puerta en la fachada principal. Aquí se encuentra el coro, bajo y de sillería, una magnífica pieza renacentista realizada en madera, de rica labra, que se cierra con una reja de madera igualmente renacentista.

Sillería y reja del coro
(foto: archivo propio)

En el exterior, el elemento de mayor interés es la fachada principal, que es la del mediodía (lado de la Epístola) y por la que se accede al templo. Esta fachada preside un amplio atrio, elevado sobre las viviendas a causa de la pendiente del terreno y por lo cual está reforzado por recios contrafuertes. Supone uno de los mejores miradores sobre el caserío de Santisteban. La escalinata de acceso al mismo desde la calle desemboca en un pórtico que recorre la fachada compuesto de cinco arcos frontales y uno lateral, todos de medio punto, que apoyan en pequeños pilares de ladrillo de sencillos capiteles. Este pórtico es una obra de la primera mitad del siglo XVII y cobija las dos portadas principales. La más antigua es también la más cercana a la cabecera del templo. Se accede a ella por triple escalón. De vocación gótica, posee aún detalles tardorrománicos. Ligeramente abocinada, la puerta en sí presenta arco de medio punto abarcado por tres arquivoltas apuntadas: sin ornamento la primera, con toscos prismas esquemáticos la segunda, y puntas de diamante la tercera. El conjunto descansa sobre sencillas columnitas sin capitel que sostienen la línea de imposta.
La otra portada, abierta en el mismo muro en los pies del templo, es posterior (segunda mitad del siglo XVI) y muy sencilla, con arco de medio punto de grandes dovelas y jambas de sillería.
Las puertas labradas en madera de ambas portadas son del siglo XVI, confeccionadas por artesanos locales, el maestro carpintero Blas Hidalgo y el maestro de cuchillería Martín Lozano.

Atrio de la iglesia y pórtico de la fachada principal
(foto: archivo propio)

Portada principal protogótica, la más antigua de la iglesia
(archivo propio)

El resto de elementos en el exterior a destacar serían la torre campanario, de planta rectangular (la edificación más antigua del conjunto puesto que se trata en realidad de una antigua torre albarrana del castillo); los ya mencionados ábside sur y la galería norte, esta última junto al huerto o antiguo cementerio de la extinta parroquia; y algunos canecillos de la antigua decoración románica tanto en la fachada meridional como en la septentrional.

PATRIMONIO MUEBLE DE LA IGLESIA DE SANTA MARÍA DEL COLLADO

Posee este templo interesantes piezas artísticas entre su patrimonio mueble.
Entre las obras pictóricas destacan dos tablas insertas en el retablo mayor sobre la vida de San Esteban y otra más que representa la Adoración de los Magos, en este caso situada en el retablo de la capilla del Santísimo. Estas pinturas, de dibujo algo torpe, fueron realizadas en torno a 1530 y se atribuyen al pintor ubetense Pedro Ortega, quien por estas fechas testifica sobre las mismas. En cualquier caso, se vinculan a la órbita italianizante del pintor italiano, afincado en Úbeda, Julio de Aquiles.
El antiguo retablo mayor, de estilo plateresco, fue destruido en la guerra civil. Había sido donado por el cardenal Esteban Gabriel Merino, nacido en Santisteban del Puerto,  y que fue obispo de la diócesis de Jaén entre 1523 y 1535. De aquel retablo sólo queda, además de las referidas tablas, el medallón que lo coronaba con la efigie de Dios Padre en altorrelieve, obra del prestigioso escultor e imaginero afincado en Jaén, Sebastián de Solís.
El magnífico coro de madera de la iglesia, ya descrito, consta de sillería y reja abalaustrada. Posee una rica decoración de tipo manierista consistente en flameros, querubines, veneras, molduras roleadas, etc.
Una de las piezas más interesantes, y posiblemente la más antigua, que se conserva en el templo es la pila bautismal de piedra con elementos geométricos en relieve. Se la ha datado incluso en época visigótica.
Por último, no podemos olvidar la talla de la titular del templo y patrona de Santisteban del Puerto, la Virgen del Collado, obra del insigne escultor local Jacinto Higueras Fuentes que la esculpió en 1940 para sustituir a la antigua imagen del siglo XIII destruida en 1936 durante el transcurso de la guerra civil.

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Tablas de la vida de San Esteban en el actual retablo mayor
(foto: archivo propio)

Medallón con el altorrelieve de Dios Padre, obra de Sebastián de Solís, en el actual retablo
(foto: archivo propio)

Retablo mayor actual, a imitación del antiguo de estilo renacentista
(foto: archivo propio)

Detalle de la reja del coro
(foto: archivo propio)

Pila bautismal
(foto: archivo propio)

Primer plano de la image de la Virgen del Collado, obra de Jacinto Higueras Fuentes
(archivo propio)

 
Bibliografía:

- VVAA. Guía Artística de Jaén y su Provincia. Sevilla, 2005.
- VVAA. Jaén, Pueblos y Ciudades. Jaén, 1997.
www.romanicoaragones.com





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