viernes, 29 de enero de 2016

Castillo y Atalayas de Jaén. El Castillo de Tíscar en QUESADA


Fachada meridional del Castillo de Tíscar
(foto: archivo propio)

¿CÓMO LLEGAR?

El castillo de Tíscar se encuentra en el Sureste de la Provincia de Jaén, a 14 kilómetros al Sur del núcleo urbano de Quesada. Desde el pueblo hay que tomar la carretera A-6206, estrecha y de trazado sinuoso, en dirección a Pozo-Alcón. La carretera asciende hasta el Puerto de Tíscar (1.189 m.) para descender seguidamente hacia la aldea de Tíscar-Don Pedro, muy cerca de la cual se encuentra el castillo de Tíscar y el Santuario donde se venera a la patrona de Quesada y de la comarca de la Sierra de Cazorla.


Vista general del Castillo de Tíscar, Santuario y aldeas de Don Pedro y Belerda
(foto: archivo propio)

UN POCO DE HISTORIA

Situado en la vertiente Sur de la Sierra de Quesada, encaramado a un impresionante roquedo, este castillo tiene su origen en época musulmana. Precisamente el vocablo "Tíscar" significa en lengua bereber "paso entre montañas". Las fuentes de la época alaban su carácter inexpugnable. Es mencionado por el historiador Al-Razi en la primera mitad del siglo X: "Está en alto, que allí no pueden poner escala en ninguna guisa e vos non podría decir la alteza de su muro" ("Crónica del moro Rasis"). A mediados del siglo XII el geógrafo Al-Idrisi, en su "Libro de Roger" (encargo del rey Roger II de Sicilia para un exhaustivo estudio del mundo conocido entonces) nos dice: "No lejos de Baza está el castillo de Tíscar que por su altura, la solidez de su fortificación, la bondad del suelo y la pureza del aire es preferible a todos los puntos de España. No es posible subir a él más que por dos puntos distantes entre sí más de doce millas y por senderos extraordinariamente estrechos. En la cumbre de las montañas hay rebaños y campos cultivados y perfectamente regados, de suerte que el castillo es tan notable por sus recursos como por su ventajosa posición".

Vista del Santuario y la aldea de Tíscar desde la puerta de entrada al Castillo.
Como se aprecia en la fotografía, para acceder a este punto hay que subir
por una empinada escalera metálica.
(foto: archivo propio)

Debió ser Tíscar en sus orígenes, por tanto, un hins que serviría para la protección de los pobladores de las laderas meridionales de la sierra que se deslizan hasta el valle del río Guadiana Menor; tierras de agricultores y pastores que vivirían en alquerías (aldeas) a pie de sierra, hábitat que ejemplifica muy bien hoy en día el conjunto de aldeas del entorno de Tíscar (Don Pedro, Belerda, Cuenca, Ceal...). La cercanía cada vez mayor de los cristianos provocó una concentración de población junto al castillo, procedente tanto de las mencionadas alquerías de las inmediaciones como de las plazas tomadas al norte por el enemigo, lo que obligó a una mejora y ampliación de las defensas de Tíscar.

Aldeas de Don Pedro y Belerda a los pies del castillo
(foto: archivo propio)

A partir de la fundación del reino Nazarí de Granada en 1238 este bastión se convertirá en avanzadilla del mismo en la frontera con Castilla y el Adelantamiento de Cazorla, en manos del Arzobispado de Toledo. Ximénez de Rada toma Quesada de manos de Fernando III en 1231, siete años después de la campaña que el rey emprendió contra la plaza, que fue asaltada, arrasadas sus fortificaciones y abandonada de nuevo. De esta forma quedaban, Quesada en poder de los cristianos y Tíscar del lado musulmán, aunque realmente la frontera bailaba al son de las algaradas o razias que hasta bien entrado el siglo XIV hacían cambiar de manos ambas plazas.
El sábado víspera de Pentecostés del año 1319 el castillo de Tíscar era conquistado por el ejército cristiano que el infante Don Pedro de Castilla -tío y tutor de Alfonso XI durante su minoría de edad- había reunido previamente en Úbeda, todo lo cual se relata en la "Crónica de Alfonso Onceno". Según esta fuente histórica, la toma de la villa y castillo de Tíscar no fue fácil debido a lo abrupto del terreno y la inexpugnabilidad de la fortaleza. Don Pedro dio la posibilidad al señor de Tíscar, Muhammad Handon, de que se convirtiera en vasallo del rey de Castilla, a lo que el musulmán se negó, procediendo el infante al asedio del lugar. En este punto nos habla la Crónica de la acción heroica, a caballo entre la historia y la leyenda, de un tal Pedro Hidalgo, al parecer de corta estatura, que junto con un puñado de hombres escalaron la "Peña Negra" durante la noche, tomando por sorpresa el baluarte más inaccesible del castillo y pasando a cuchillo a sus guardias -diez según la leyenda-. La maniobra sembró la confusión entre los musulmanes, lo que aprovechó el infante para arremeter contra la villa, que fue tomada y expulsados a sus habitantes (unos 4.500 según la crónica), que encontraron cobijo en la cercana localidad de Baza.
En 1335 el castillo es concedido por el rey Alfonso XI al concejo de Úbeda junto con una renta de quince mil maravedís anuales durante quince años para su mantenimiento. Una vez controlado el lugar los cristianos edifican, reaprovechando la fortificación anterior, un nuevo castillo que es el que hoy podemos contemplar.
Fue incoado expediente para su declaración como Bien de Interés Cultural en 1949 e inscrito definitivamente con la categoría de monumento en 1985. En el año 2005 se acometieron trabajos de consolidación y restauración de los restos a cargo del Ministerio de Fomento.

EL CASTILLO DE TÍSCAR

La peña sobre la que se asienta el castillo es denominada la "Peña Negra", de ahí que se le conozca también por ese nombre. Se trata de una formación rocosa alargada y muy escarpada con orientación Este-Oeste, por lo que el recinto es de pequeñas dimensiones e irregular por su adaptación a la cresta. Fue concebido como baluarte inexpugnable en el punto más alto e inaccesible de la peña (a unos 950 m. de altitud), con un perfecto dominio visual hacia la parte meridional (plana de Pozo Alcón, Valle del Guadiana Menor y tierras granadinas), mientras que por el resto de los flancos queda rodeado por las elevaciones montañosas de la Sierra de Quesada. Hacia el Norte se comunica visualmente con la llamada Atalaya del Infante Don Enrique situada en el Puerto de Tíscar, que a su vez lo hace con el castillo de la Majuela -ya en el valle de Quesada-, éste con el de las Cinco Esquinas, y finalmente con el de la Yedra de Cazorla.

Vista hacia el Sur del Castillo desde el Puerto de Tíscar.
Al fondo, valle del Guadiana Menor y tierras granadinas.
(foto: archivo propio)

Cortado de piedra en el lado norte de la cresta rocosa.
Se advierte la torre del homenaje, casi suspendida sobre el precipicio.
Al fondo, riscos de la Sierra de Quesada
(foto: archivo propio)

A sus pies, donde hoy se levanta el Santuario, estuvo en época musulmana la villa amurallada mencionada en las crónicas. La fortificación conserva muy pocos restos de aquella etapa, tan sólo algunos paramentos que rellenan los huecos entre la roca. El resto de la obra es cristiana, edificada a partir del segundo tercio del siglo XIV. El material utilizado en la piedra y los muros son de mampostería en algunas zonas y de sillarejo en otras.
Se accede al recinto por una pequeña entrada en la parte occidental, situada entre la pared vertical de la Peña Negra y el muro sur. El patio de armas tiene un trazado irregular tendente a la rectangularidad, donde se adivinan ciertas estructuras entre las que destaca el aljive.

Tras ascender por la escalera metálica se encuentra la puerta de entrada al castillo,
una pequeña abertura entre el lienzo sur y la Peña Negra.
(foto: archivo propio)


Puerta de acceso al castillo desde el interior del recinto
(foto: archivo propio)


Patio de armas del castillo (vista hacia el Oeste).
A la izquierda, lienzo sur. Al fondo la puerta de acceso.
A la derecha la impresionante Peña Negra.
(foto: archivo propio)

En el extremo oriental se levanta la torre del homenaje, de planta rectangular y dos pisos. Se accede a ella por un maltrecho vano sobreelevado que dispondría de escalera de madera de la cual prescindir rápida y fácilmente en caso de asedio. Una estrecha escalera cubierta con bóveda de cañón nos lleva a la estancia principal cubierta con bóveda de cañón apuntada. La torre posee un vano en el lado septentrional que ilumina la escalera y otro en el oriental -más grande- que ilumina la estancia. El escudo de Pedro I (rey de Castilla entre 1350 y 1369), añadido posteriormente, se sitúa sobre la puerta de entrada a la torre, lo que nos da una idea de las fechas de su construcción.

Torre del Homenaje desde el patio de armas
(foto: archivo propio)

Escudo de Pedro I sobre la puerta de entrada a la torre del homenaje
(foto: archivo propio)

Arranque de la escalera interior de la torre del homenaje, en malas condiciones de accesibilidad
(foto: archivo propio)

Lienzo sur del castillo y patio de armas desde la puerta de acceso a la torre del homenaje
(foto: archivo propio)


Bibliografía:

- De Mata Carriazo y Arroquia, Juan; González Jiménez, Manuel. En la Frontera de Granada. Granada, 2002.
- Eslava Galán, Juan. Castillos y Atalayas del Reino de Jaén. Murcia, 1999.




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