viernes, 14 de septiembre de 2012

Del Jaén perdido. El Cristo de la Vera Cruz de JAÉN


Cristo de la Vera Cruz de Jaén en una procesión anterior a la guerra civil

Era ésta una soberbia imagen prerenacentista de Cristo muerto en la Cruz, atribuida al escultor jiennense Juan de Reolid. Pertenecía a la Primitiva, Pontificia y Real Congregación de la Vera Cruz que había sido fundada en el antiguo convento de San Francisco de la ciudad de Jaén en el año 1541, por lo que es una de las cofradías más antiguas de la Provincia de Jaén. Tanto es así que este Cristo fue la primera advocación penitencial en procesionar por las calles de la capital, en una época en que las celebraciones litúrgicas de la Semana Santa comienzan a dar el salto desde el interior de los templos a las calles. En el referido convento de San Francisco, hoy desparecido, y que se encontraba situado en el solar que hoy ocupa el palacio de la Diputación Provincial, la Congregación tenía una capilla propia en donde este Cristo recibía culto.
De un magnífico estudio anatómico, las modas del siglo XVII y posteriores enmascararán parcialmente con postizos la imagen que, como se aprecia en la fotografía, lucía una peluca de pelo natural y un faldellín hasta las rodillas, que además hacía juego con el sudario triangular que se colocó detrás de la Cruz, estando ambos bordados en ricos brocados.
La imagen pasa a la Iglesia de San Ildefonso en 1836 tras la desamortización de Mendizábal, en donde permanecerá hasta los fatídicos acontecimientos de 1936. Si bien otros crucificados de la capital corrieron mejor suerte y pudieron ser salvados, éste de la Vera Cruz fue trasladado junto con otras imágenes de la Parroquia hasta la Granja Agrícola a la salida de Jaén por la carretera de Córdoba, en donde fue destrozado y astillado para utilizarlo como leña para guisar. Los componentes nocivos de la pintura y barnices de la talla mezclados en el humo de la fogata provocaron la intoxicación de los autores de la fechoría.
Al Cristo de la Vera Cruz de Jaén se le conocía, y conoce, con el sobrenombre de "Señor del Trueno", advocación popular que tomó en la salida procesional extraordinaria que tuvo lugar en 1825 con motivo de una rogativa pública para invocar la tan deseada lluvia. El enorme trueno que se escuchó durante la procesión hizo que el pueblo comenzara a llamarlo por este nombre.
Pasada la guerra civil, la cofradía encarga en 1942 al escultor toxiriano Miguel Giménez Martos la realización de algunas tallas que sustituyeran a las desaparecidas, entre ellas la del titular. Dadas "las prisas" por recuperar el patrimonio perdido, el resultado no satisfizo totalmente a la hermandad, por lo que tan sólo unos años más tarde todas las imágenes son de nuevo sustituidas. El escultor granadino Domingo Sánchez Mesa sería el encargado de realizar la nueva talla del Cristo de la Vera Cruz en 1950, réplica del granadino Cristo de las Misericordias, obra barroca de José de Mora. La talla de Giménez Martos fue donada a la Parroquia de Santiago Apóstol de Valdepeñas de Jaén, donde actualmente recibe culto.

Procesión del Cristo de la Vera Cruz pasando por delante del palacio de la Diputación Provincial.
Jaén, 1918. 



Bibliografía:

- Jiménez Delgado, Francisco. Del Jaén perdido. Memoria artístico-religiosa de la Provincia de Jaén. Jaén, 2010.
- VVAA. La Semana Santa en el recuerdo. Diario Jaén - CajaSur.


    

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