domingo, 29 de enero de 2012

Del Jaén perdido... "Iesus Nazarenus Rex Iudaeorum". Cristo de la Expiración de ÚBEDA

Iesus Nazarenus Rex Iudaeorum fue la inscripción que se colocó en un cartel encima de la cabeza de Cristo cuando fue crucificado, y que se traduce al español como "Jesús Nazareno, Rey de los Judíos". En el Evangelio de San Juan (19, 19-20) se dice textualmente: Escribió asímismo Pilato un letrero y lo puso sobre la cruz. En él estaba escrito: Jesús Nazareno, Rey de los Judíos. Este rótulo lo leyeron muchos judíos, porque el lugar estaba contiguo a la ciudad, y el título estaba en hebreo, en griego y en latín.
He elegido esta frase para dar título a una nueva sección de este blog en la que realizaremos, en estas semanas previas a la Semana Santa, un recorrido visual a través de antiguas fotografías en blanco y negro de algunas tallas de crucificados jiennenses, irremediablemente perdidos tras los fatídicos sucesos acaecidos en la Guerra Civil española.

Misterio procesional del Santísimo Cristo de la Expiración, Ntra. Sra. de los Dolores, 
San Juan y Santa María Magdalena. 
Interior de la Iglesia de la Trinidad. Úbeda. Año 1897

Cuando comenzaba a interesarme por la Semana Santa de la Provincia, hace ya muchos años, pude comprobar cómo absolutamente todo el patrimonio imaginero de pasión de Úbeda sucumbió a las mezquinas llamas de la cotienda nacional. Nada se salvó. Como si de un huracán de fuego inspirado por el mismísimo Lucifer se tratara, la guerra hizo desaparecer hasta la última talla que procesionaba en la Semana Santa ubetense antes del 36, y la gran mayoría poseía un gran valor artístico y una belleza sublime...
Pero la ciudad Patrimonio de la Humanidad, con una dilatada tradición cofrade, resurgió de sus cenizas en este aspecto y en la actualidad, Úbeda hace gala de una de las mejores semanas de pasión del país. De aquéllas imágenes y procesiones de antaño nos quedan los valiosísimos documentos visuales que son las fotografías en blanco y negro y sepia, único consuelo, aunque insuficiente, para la indignación que sentimos los que amamos el arte de la imaginería y que aún no alcanzamos a comprender la retrógada mentalidad que condujo a algunos a cometer tales desmanes contra el patrimonio. Ideologías mal entendidas, supongo...
El Santísimo Cristo de la Expiración causaba auténtica sensación y hondo respeto cada vez que hacía su aparición el Viernes Santo en torno al mediodía por la puerta de la Iglesia de la Trinidad. Difiere mucho la imagen aquélla de la actual. En la fotografía de más arriba podemos contemplar la estampa del misterio procesional ubicado en una magnífica y singular carroza estilo Luis XV muy del gusto decimonónico, con abundante candelería y angelitos en las esquinas. El Cristo lucía una larga cabellera de pelo natural que le caía sobre el pecho, y a sus pies se situaban Nuestra Señora de los Dolores, a su derecha, San Juan a su izquierda, y arrodillada en el centro María Magdalena. Llama la atención una figura de mediano tamaño colocada en el frontal del paso, una mujer con los ojos tapados que representaba alegóricamente la Fe. Se trata de la fotografía más antigua que se conserva de este misterio y se podría fechar en 1897, año en que se produce la fiesta del primer aniversario de la reorganización de la Cofradía. La Cofradía de la Santísima Expiración de Nuestro Señor Jesucristo y María Santísima de la Salud hunde sus orígenes fundacionales a principios del siglo XVII, concretamente en el año 1604, cuando se crea una hermandad para dar culto a un crucificado propiedad del Deán Ortega que se veneraba en el Convento de la Trinidad, obra del imaginero Luis de Zayas. Tras la desamortización de Mendizábal de 1836 y la consiguiente exclaustración, la talla pasa a la Iglesia de San Nicolás de Bari y se desintegra la Cofradía, que vuelve a reorganizarse de nuevo en la Iglesia de la Trinidad en 1896, saliendo de nuevo en procesión el Viernes Santo, 16 de Abril, de este año.
En esta primera fiesta estatutaria de 1897 se fotografían los hermanos de la Expiración y, muy probablemente, el propio paso, que como se puede apreciar aparece en el interior de un templo de la Trinidad adornado con colgaduras para la ocasión.

La Expiración saliendo de la Iglesia de la Trinidad. Años 10.



La Expiración delante del Palacio del Marqués de Mancera. Años 20



Detalle de la talla del Santísimo Cristo de la Expiración anterior a 1936

Todas las imágenes de este misterio desaparecieron en 1936. La actual talla del Cristo de la Expiración es obra de Juan Luis Vasallo del año 1942. Procesiona la talla, ya sola, en un magnífico trono del escultor malagueño Francisco Palma Burgos. María Santísima de los Dolores es obra de Mazuelos y Doblas del año 1961, y procesiona bajo palio cerrando el cortejo de la Hermandad que sigue haciendo su estación de penitencia en las primeras horas de la tarde del Viernes Santo.


Bibliografía:

- Jiménez Delgado, Francisco. Del Jaén perdido. Jaén, 2007.
- VVAA. La Semana Santa en el Recuerdo



martes, 24 de enero de 2012

En los Fogones de Jaén. CORDERO SEGUREÑO CON ALCACHOFAS


Fotografía: María Cristina Gimeno Ramos

El principal ingrediente para el plato que elaboraremos hoy será el tan renombrado y exquisito cordero segureño.

Ingredientes: 

- Un kilo de alcachofas.
- Pierna de cordero segureño
- Aceite de oliva virgen extra.

Modo de hacerlo:

La pierna de cordero se sala y se parte a trozos, se marca en una sartén con un poco de aciete de oliva y se va reservando en una cacerola.
Mientras, se arreglan las alcachofas y se cuecen en agua con sal.
En la cacerola donde hemos ido poniendo el cordero echamos un poco de aceite del utilizado para refreír y agua de la cocción de las alcachofas y se cuece el cordero hasta que esté tierno. Por último, se le incorporan las alcachofas.
El secreto de este plato está precisamente en cocer el cordero con el agua de las alcachofas, por lo que hay que cuidar que ésta no esté demasiado salada.
Es un plato sencillo y sabroso, que podemos acompañar con un buen vino tinto de Bailén.

Buen provecho




lunes, 23 de enero de 2012

Pantanos de Jaén. El Quiebrajano


EMBALSE DEL QUIEBRAJANO

Localización del embalse
Localización: Sur de la Provincia de Jaén. Sierra de Jaén
Municipios: Campillo de Arenas, Jaén, Valdepeñas de Jaén
Río: Valdearazo y Quiebrajano
Capacidad: 31,6 hm3.
Superficie: 125,5 has.
Altitud: 785 m.
Fecha de construcción: 1976
Altura de la presa: 71,5 m.
Perímetro: 13,5 km.






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Diversas vistas del embalse del Quiebrajano desde el pico de la Pandera (1872 m.)
(fotografías: archivo propio)

¿CÓMO LLEGAR?

El embalse del Quiebrajano se encuentra a 25 km. al Sur de la capital jiennense, tomando la carretera JA-3210 que conduce a la zona residencial del "Puente de la Sierra". Desde aquí sale una carretera que se adentra en la Sierra de Jaén y que culmina junto a la presa del Quiebrajano.

 
 Sucesión de túneles al final de la carretera que dan acceso a la presa del Quiebrajano
(foto: archivo propio)
 
EL ENTORNO

El Quiebrajano, de titularidad estatal, gestionado por el Ministerio de Medio Ambiente, es un embalse de la cuenca hidrográfica del Guadalquivir que se encuentra en plena Sierra Sur de Jaén, entre los macizos de Grajales (al Este), Pandera (Oeste) y Alta Coloma (al Sur), en una localización privilegiada. El entorno es, pues, de relieve escarpado, llegándose hasta los 1872 m. de altitud del pico La Pandera, que se encuentra en las inmediaciones del embalse. Se nutre éste de las aguas del río Valdearazo, que nace en la Sierra de Alta Coloma, mientras que a partir de la presa, el río toma el nombre de Quiebrajano. La superficie del embalse se encuentra a 785 m. sobre el nivel del mar. Se trata de una zona de pluviometría media-alta, con casi 750 litros anuales.
Esta zona se encuentra inmersa en el "Parque Periurbano de la Sierra de Jaén", figura de protección creada por la Junta de Andalucía en 1991 y que posee una superficie de 2.720 has. La flora, del tipo mediterráneo, tiene un gran valor ecológico, destacando como especie más abundante el pino carrasco, con ejemplares de alto porte, al que siguen la encina, el quejigo, el arce y el enebro. Entre la fauna, destaca la avícola por su variedad, siendo habituales el gavilán y el azor entre las rapaces. Entre los mamíferos, el jabalí, el zorro, la gineta, el gato montés y una pequeña colonia de cabras montesas.


El cañón del río Quiebrajano desde la presa del embalse
(foto: archivo propio)


Vista desde el embalse de la parte Este del pico de La Pandera (1.872 m.)
(foto: archivo propio)

EL EMBALSE

La construcción de esta emblemática obra hidráulica para la ciudad de Jaén finalizó en el año 1976, año en que comienza también su explotación para abastecimiento de aguas a la ciudad y algunos pueblos de la campiñas jiennense y cordobesa. Decimos "emblemática" puesto que con este pantano se atajaban los crónicos problemas de abastecimiento de agua a una ciudad que se encontraba en franca expansión por entonces y que los manantiales de los alrededores ya no podían atender. 
La conducción general hasta la capital mide 20 km., y a partir de aquí, una extensa red de tuberías de más de 100 km. distribuye el agua a los siguientes núcleos de población: Fuerte del Rey, Villardompardo, Escañuela, Arjona, Arjonilla, Lahiguera, Porcuna, Lopera, Higuera de Calatrava y Santiago de Calatrava (en Jaén), Valenzuela y Cañete de las Torres (en Córdoba). La población total a la que abastece es de más de 140.000 habitantes, desembalsándose para ello 14 hm3. al año (mientras que la media de la aportación media anual por lluvias y deshielo es de 21 hm3.).
Su construcción hizo desparecer 12 viviendas que se encontraban en el fondo de este valle, y desplazar a 50 habitantes en total.
La presa es una obra de ingeniería del tipo de bóveda de doble curvatura, con un aliviadero de "labio fino". Tiene una altura sobre el cauce del río Quiebrajano, que comienza a pie de presa, de 71,5 m., mientras que la longitud de la zona superior es de 212 m.


Muro de la presa del Quiebrajano. Nivel del embalse a 7-01-2012
(foto: archivo propio)


Altura del muro de la presa desde la carretera
(foto: archivo propio)


Túnel que da acceso al embalse del Quiebrajano
(foto: archivo propio)


Mirador del embalse junto a la presa
(foto: archivo propio)


Vista del embalse desde el mirador. Edificio donde se encuentran las oficinas
(foto: archivo propio)


Vista de una de las colas del pantano
(foto: archivo propio)


Vista del embalse del Quiebrajano hacia el Sur
(foto: archivo propio)


RECURSOS TURÍSTICOS. LA RUTA DEL QUIEBRAJANO

La ruta que conduce al Pantano del Quiebrajano es una de las más recomendables de la Provincia de Jaén, por la belleza de los paisajes. Cuando tomamos la carretera del embalse en el Puente de la Sierra, nos vamos adentrando paulatinamente en la Sierra y las curvas comienzan a ser cada vez más numerosas. La primera parada recomendada es el mirador donde se encuentra el Vítor de Carlos III. Es éste un monolito erigido en 1784 en conmemoración de la reforma y acondicionamiento del camino que conduce a Otíñar desde Jaén. Posee en el cuerpo central una inscripción que dice: REYNANDO CARLOS III / PADRE DE SUS PUEBLOS / AÑO DE 1784. Desde aquí se contempla una espléndida vista del valle del Quiebrajano, de Jaén y su Sierra, y de Sierra Mágina hacia el Este.

Vítor de Carlos III. Vista de Jaén hacia el Norte, con el Castillo de Santa Catalina
(foto: archivo propio)


Vítor de Carlos III. Inscripción y escudo
(foto: archivo propio)

Más adelante, la carretera pasa entre impresionantes cañones que ha ido dibujando el río a lo largo del tiempo. Paredes rocosas que hacen las delicias de los amantes de la escalada.

Cañón del Río Quiebrajano. El Castillo de Otíñar se recorta al fondo.
(foto: archivo propio)

En todo momento se divisa en lo alto de un cerro la mole del castillo medieval de Otíñar, obra cristiana del siglo XIII sobre una anterior musulmana, que controlaba el paso desde Granada hacia Jaén por este valle. Podemos dejar el coche en un ensanche de la carretera y subir a pie a la aldea de Santa Cristina, hoy abandonada, y al mencionado castillo, del que también se aprecian unas inmejorables vistas.

El Castillo de Otíñar desde la carretera
(foto: archivo propio)

Siguiendo de nuevo nuestro camino, nos encontramos una bifurcación. Siguiendo hacia la izquierda, nos dirigiremos hacia la popular "Cañada de las Hazadillas", un lugar de recreo y esparcimiento muy utilizado por los jiennenses, que vienen aquí a pasar el día de campo. Existe aquí un Aula de la Naturaleza.
La carretera de la derecha nos lleva al embalse entre bellos paisajes y densos bosques de pinares. En toda esta zona se puede practicar el senderismo y el cicloturismo por las abundantes caminos y veredas que ofece la sierra. Y en el pantano está permitida la práctica de la pesca deportiva.



Bibliografía:

- Confederación Hidrográfica del Guadalquivir
- VVAA. Jaén, Pueblos y Ciudades. Jaén, 1997.




martes, 17 de enero de 2012

Las fiestas de San Antón en ARQUILLOS


Iglesia de la Inmaculada Concepción, ubicada en la Plaza del mismo nombre. Arquillos
(foto: archivo propio)

En torno al día 17 de Enero celebra sus fiestas mayores la localidad de Arquillos en honor a su Patrón, San Antonio Abad. Es grande la devoción que profesa esta población de la comarca del Condado por su protector, como lo demuestran las ricas tradiciones que giran en torno a esta fiesta.
Mediado el mes de Enero, Arquillos hace un alto en el tajo aceitunero y se engalana para honrar a su patrón, San Antón, monje cristiano que nació y vivió en Egipto a caballo entre los siglos III y IV de nuestra era, y que abandonó sus bienes para llevar una existencia de ermitaño. A su muerte, sus restos fueron llevados a Alejandría, de ahí a Constantinopla y, tras la conquista de esta última ciudad por los turcos, los Caballeros de la Orden de los Hospitalarios de San Antonio Abad los trasladaron a Francia, a la región del Delfinado. Esta Orden, que había nacido bajo el patrocinio del Santo, se dedicaba a curar y recoger enfermos con dolencias contagiosas, especialmente a lo largo del Camino de Santiago, atendiendo a los peregrinos afectados en sus hospitales a las afueras de las poblaciones. La devoción por San Antón arraigó fuerte en la provincia de Jaén, difundida a partir del siglo XIII por los nuevos repobladores castellanos. No olvidemos que por estas tierras, y procedente de Granada, pasaba el llamado "Camino Mozárabe" con dirección a Santiago a través de la Vía de la Plata.
Arquillos no será fundada como población hasta la segunda mitad del siglo XVIII, en el contexto de las repoblaciones de Sierra Morena llevadas a cabo por el intendente Pablo de Olavide en el reinado de Carlos III. Dichas repoblaciones se realizaron con colonos llegados de Europa, a los cuales se les exigía ser católicos y útiles para trabajar la tierra, por lo que la elección de San Antonio Abad como Patrón de la nueva villa no es casual, dado el conocimiento que tenían estos colonos de la mencionada labor de los Caballeros Hospitalarios, amén de la actividad agrícola-ganadera que practicaban (San Antón es el protector de los animales). Si a ello unimos el ya citado arraigo de la devoción por este Santo en Jaén desde la Edad Media, podemos esbozar una explicación bastante clara del origen del culto que se le profesa en esta localidad de Arquillos, un culto que se ve reafirmado cuando en 1885 la población se libra milagrosamente de una epidemia de cólera que asola el país, dado que sus habitantes se habían encomendado a la protección del Santo. En agradecimiento, los arquilleros hicieron el Voto a San Antón, prometiendo guardar por siempre ayuno y abstinencia la víspera de su día. A partir de entonces, y cada año, la corporación municipal y la hermandad de San Antón renuevan el voto en la última eucaristía de la novena que se le dedica al Santo en los días previos a su fiesta.

San Antonio Abad, o en Arquillos San Antón Bendito
(foto: José Antonio Espejo Lara)

La víspera se vive con intensidad en Arquillos, pues también se encienden hogueras al atardecer, en las que se queman ramas de olivo, y hace acto de aparición "el Pelotero". Es éste un personaje peculiar ligado a estas fiestas, pues representa al demonio que tentó a San Antón en el desierto. Se trata de una de las joyas de las tradiciones jiennenses. Ataviado con traje burlesco, fustiga a grandes y pequeños con un látigo al que se le ha anudado en uno de sus extremos una alpargata. Es interpretado por alguien que tiene alguna promesa que cumplir y durante las fiestas come y bebe costeado por los vecinos. El traje, de color blanco y con adornos en forma de grandes borlas rojas, es reparado y custodiado todo el año por la familia Momblanc, que se estableció en Arquillos en el siglo XVIII procedente de la provincia de Alicante.
El día grande de la fiesta, el día 17, tiene lugar en la Parroquia de la Inmaculada la misa y posterior procesión de San Antón Bendito (como se le conoce en Arquillos), por las calles de la localidad. También es costumbre la bendición de los animales a las puertas del templo. Durante los días que dura la novena y en el día de la fiesta, se le canta al Santo el popular himno:

Himno de San Antón

Glorioso San Antón, sol de la Iglesia,
de límpido fulgor que fuiste,
niño presentido electo del Señor.

Y luego, de Mateo el Evangelista
la voz dulce escuchar;
quisiste en la desértica llanura
tu espíritu templar.

Allí las zarpas de Satán guerrero
quisieron enlodarte en el placer,
pero haciendo de la Cruz lanza y rodela
el nombre de Jesús te hizo vencer.

Hosanna al Santo, Patrón querido,
Vergel florido de caridad,
alcemos todos nuestras canciones
en oraciones al Santo Abad.

La imagen actual de San Antón es posterior a 1936. La antigua imagen era de buena factura, de tamaño menor al natural, como la actual, y con los atributos propios de su iconografía: libro, bastón y un cerdito a sus pies. En los aciagos hechos de la Guerra Civil española, la imagen fue profanada y arrojada a uno de los pozos mineros de la zona de La Española, permaneciendo los restos allí durante tres años. Acabada la guerra, los pedazos fueron rescatados y sobre ellos se retalló una nueva imagen que es la que hoy contemplamos. También se recuperó la campanilla que cuelga de su brazo.

Antigua imagen de San Antón de Arquillos, anterior a 1936
 
Durante estos días son típicos los llamados "pericones de San Antón", unos riquísimos roscos preparados con harina y huevo. Las fiestas se desarrollan en un buen clima de convivencia vecinal, entre actividades pensadas para todas las edades, y en las que no faltan las verbenas nocturnas, en las que es habitual escuchar los sones del "Pasodoble de Arquillos", en el que, por cierto, también se menciona a San Antón, que como hemos podido comprobar, es el Alfa y el Omega de este pueblecito. El Pasodoble arquillero es una pieza del compositor malagueño Emilio Lehmberg Ruíz, y la letra de Vicente López Pinilla.


Pasodoble de Arquillos

Entre perfumes y flores 
a Arquillos Diso hizo un día,
en él nació la alegría,
la riqueza y los amores.
 
Le cruza la carretera
como una cinta de plata
y en su cielo retrata
la paz que en el pueblo impera.
 
Son sus hijos labradores
y modelos de hidalguía
que tienen la simpatía,
la riqueza y los amores.
 
Arquillos tiene en su suelo
un venero de riqueza
y sus mujeres dan celos
por su gracia y gentileza
que es la belleza del cielo.

San Antón está orgulloso,
el Patrón de la Villa,
donde la nobleza brilla
cual diamante primoroso.

Hasta que llegue mi muerte
quiero luz para mirarte,
garganta para cantarte,
corazón para quererte.

Portada del Programa de Fiestas de San Antón de 2002 

Reportaje fotográfico San Antón 2012

He de agradecer la inestimable colaboración que me han prestado mis buenos amigos y paisanos Lina Lasaga Delgado y José Antonio Espejo Lara, residentes en Mancha Real, pero vinculados a esta población del Condado por ser Lina oriunda de Arquillos. Gracias a ella por compartir conmigo valiosa información sobre las fiestas de su pueblo, prestándome programas de fiestas de años anteriores, y a él por el reportaje fotográfico realizado y que a continuación se muestra.

Interior de la Iglesia parroquial de la Inmaculada. 
San Antón, colocado en su trono, se dispone a recorrer las calles de Arquillos

Llegada de la Corporación Municipal y Hermano Mayor de la Hermandad de San Antón
al templo para la Eucaristía de la mañana del 17 de Enero.

Imagen de San Antón Bendito de Arquillos

El Pelotero, siempre presente en las fiestas arquilleras

Salida de la procesión del templo parroquial en la tarde del 17 de Enero

San Antón se reencuentra un año más con los arquilleros y arquilleras

La banda de música precede a la procesión por las calles de la localidad

San Antón recorre las calles de Arquillos

Fuegos artificiales al final de la procesión. Entrada de San Antón en su templo


Fotografías: José Antonio Espejo Lara y Lina Lasaga Delgado



Bibliografía:

- Programas de Fiestas de Arquillos. 1995 y 2002.
- Rubio Fernández, Juan. Fiestas Populares de la Provincia de Jaén. Jaén, 2003.

 

lunes, 2 de enero de 2012

El Urbanismo Medieval de JIMENA


Vista parcial de Jimena
(foto: archivo propio)

Se acomoda el blanco caserío de Jimena en la ladera Norte del Aznaitín, adaptando sabiamente cada una de sus casas, de sus calles y sus plazuelas a las curvas de nivel que determina la orografía. Y los frutos del buen empeño de decenas de generaciones de jimenatos ya desde la lejana Edad Media los podemos contemplar hoy en un urbanismo perfectamente bien conservado que no ha perdido prácticamente ese sabor medieval, tan nítido en este pueblo de Sierra Mágina.
Cuando se llega a la Plaza de Jimena, el imponente torreón, perteneciente al antiguo castillo, nos aporta ya una primera pista de su legado islámico. Y cruzar el arco del Postigo, verdadera entrada al núcleo medieval, y pasear por el laberinto de callejas del casco antiguo, nos confirma las sospechas, pues es como traspasar una frontera entre la Jimena moderna y la medieval, latente aún hoy en pleno siglo XXI.
Efectivamente, la Plaza, nuestro punto de partida, no se convertirá hasta bien entrado el siglo XVI en el centro neurálgico de la localidad. En época medieval no existía, y por este punto se accedía a la población, a través del mencionado arco del Postigo, principal puerta de la muralla que rodeaba Jimena.

Plaza de la Constitución de Jimena con el torreón del antiguo castillo y el arco del Postigo
(foto: archivo propio)

El intrincado callejero posee todos los ingredientes del urbanismo medieval islámico. La irregularidad en el trazado es patente, calles estrechas que ascienden y descienden, que se bifurcan sorpresivamente o no tienen salida, en recuerdo de antiguos adarves. Algunas callejuelas se engalanan coquetamente con deliciosos arquillos de medio punto con su teja árabe, mientras el blanco refulge en las fachadas de las casas, en las cuales es difícil también encontrar orden en la disposición de puertas y ventanas. Y las macetas cuelgan de rejas y balcones para adornar y refrescar. 
En fin... Jimena, entre el verde de los pinares de su sierra y de los frutales de su huerta, es una manchita blanca, reducto urbanístico y arquitectónico de otras épocas, de otras culturas...

Detalles Urbanos:

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Fotografías: Jesús Molina Gimeno