domingo, 10 de junio de 2012

El Corpus Christi en IZNATORAF


Custodia procesional. Siglo XVII
Sacristía de la Iglesia Parroquial de Ntra. Sra. de la Asunción. Iznatoraf
(foto: archivo propio)

 
La vieja Torafe se encarama en lo alto de un monte que desafía, al otro lado del incipiente cauce del Guadalquivir, al imponente macizo de Cazorla, Segura y Las Villas. Es uno de los balcones con mejores vistas que tenemos en ésta nuestra casa de Jaén. Y al impresionante emplazamiento, hay que sumarle una monumentalidad y belleza singulares. No en vano la villa ha conseguido recientemente, concretamente el 15 de Mayo de 2012, una muy esperada declaración como conjunto histórico-artístico. Paisaje, historia, arte y tradiciones se dan la mano en este rinconcito de Jaén y suponen un compendio de valor patrimonial difícil de superar en la provincia.
Precisamente en el capítulo del patrimonio folclórico, Iznatoraf puede enorgullecerse de haber sabido conservar prácticamente íntegro un amplio panorama de ancestrales tradiciones y fiestas. Hoy descubriremos la celebración del Corpus Christi que, por las propias características de la población, adquiere aquí en Iznatoraf un especial relieve. Un pueblo que se vuelca completamente en un loable ejercicio de convivencia vecinal, engalanando las estrechas calles y plazuelas con mucha originalidad la víspera del domingo del Corpus. 
Si ya de por sí resulta extremadamente gratificante pasear por el casco antiguo en cualquier época del año, pues la mujeres torafeñas tienen las fachadas de sus casas primorosamente adornadas con macetas y flores, imagínense el espectáculo que supone esta fiesta litúrgica, en la que las macetas se multiplican por mil, los altares al Santísimo salpican por decenas el recorrido, mantones y sábadas bordadas cuelgan de las rejas de ventanas y balcones, mientras el aire se llena de la fragancia de la retama y el romero que tapizan el suelo. Objetos muy dispares completan el magnífico exorno que honra el paso de la Custodia: antiguos muebles, cerámicas, objetos tradicionales de bronce y cobre (candelabros, calderos, cazos...), aperos de labranza, instrumentos musicales como guitarras, o vestidos de gala, son aportados desinteresadamente por los vecinos y vecinas, sorprendiendo gratamente al viandante.
El Domingo del Corpus da comienzo con la celebración de la Eucaristía en la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción de Iznatoraf, en la que el coro parroquial y la banda de música municipal interpretan conjuntamente una cuidada selección de piezas musicales antiguas de carácter religioso. A mediodía sale la procesión de la Iglesia, entre los sones del himno nacional, recorriendo seguidamente las acicaladas calles de la localidad. Preceden a la Custodia, que es portada por el sacerdote bajo palio, los niños y niñas que han hecho ese año la primera comunión, y los hermanos y hermanas mayores de las distintas cofradías, incluyendo la propia Cofradía del Santísimo que es la encargada de organizar la fiesta. Cierra el cortejo la banda municipal de música y el pueblo devoto que acompaña a Jesús Sacramentado.
Mención especial merece la Custodia, o mejor dicho Custodias, en plural, pues son dos las piezas orfebres que alternativamente se sacan en procesión. Se guardan en la sacristía del templo. Están realizadas en plata sobredorada, son de tipo "sol" y datan del siglo XVII. Están decoradas con esmaltes y pedrerías. En una de ellas se puede leer la fecha de 1638, así como la dedicatoria de Doña Magdalena Román, religiosa de la villa, que la donó al templo.

Reportaje de fotografías del Corpus Christi de Iznatoraf 2012


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Fotografías: Jesús Molina Gimeno



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