viernes, 30 de noviembre de 2012

Castillos y Atalayas de Jaén. La Muralla Ciclópea de IBROS



Muralla Ciclópea de Ibros
(foto: archivo propio) 

¿CÓMO LLEGAR?

Se encuentra Ibros en el antiguo camino de Baeza a Linares, en uno de los pliegues de la Loma de Úbeda, en el área central de la Provincia de Jaén. Cuando se transita por la carretera que cruza la población, casi en la salida ya en dirección a Linares, nos llamará la atención un cartel que reza: "Muralla Ciclópea". Si seguimos la indicación, tomando por tanto dirección hacia la carretera de Canena, haciendo esquina con las calles Pilar y Castillo, se halla esta singular construcción. Dada la reciente inauguración de la Autovía A-32 Linares-Úbeda, es muy probable que el visitante utilice ya esta moderna vía, por lo que para llegar a Ibros habrá de tomar la salida 22 en Canena y coger la carretera local que une estas dos poblaciones y que sale de la antigua N-322.

UN POCO DE HISTORIA

Algunos testimonios identifican Ibros con la antigua Iberis o Ibris, de más que probable origen ibero. Precisamente la muralla de grandes piedras que nos ocupa es un buen testimonio de ello, reforzado además por el descubrimiento en 1918 de un enterramiento íbero de incineración con urna funeraria y armamento, situado a escasos 300 m. de distancia del casco urbano en la carretera de Canena. Ello permitió hacer una primera aproximación a la datación de la propia muralla, en algún momento entre el siglo II y I a.C. En esos momentos tardíos de la cultura ibérica, los romanos ya se encuentran en tierras del Guadalquivir y se imponen nuevos modelos de ocupación del paisaje, en los que parece que estas grandes estructuras defensivas son sitios estratégicos que delimitan y controlan territorios, caminos, fuentes de agua, e incluso campos de cultivo. De ahí que los romanos conserven y reparen estas estructuras para seguir utilizándolas, empleando muy a menudo mano de obra indígena, así como sus técnicas constructivas.
Fue Don Manuel de Góngora, en su Viaje literario por las provincias de Granada y Jaén, escrito en 1860, quien afirmó que la muralla de Ibros era de fábrica ibérica. Por primera vez, en tierras de Jaén, un resto arqueológico era definido ibero solamente por su tipología formal. Había sido Góngora catedrático y vicedirector del Intituto de Bachiller de Jaén entre 1854 y 1858 y, aunque ese último año marchó a Granada a ocupar la cátedra de Historia Universal en la Facultad de Filosofía y Letras, continuó vinculado a la Provincia de Jaén como Inspector de Antigüedades. Precisamente los restos documentados en Jaén serán uno de los pilares básicos de su obra Las Antigüedades Prehistóricas de Andalucía (1868), en la que la muralla ibreña aparece descrita y dibujada: "la forman inmensos sillares, alguno colocado en la parte superior, de tres metros y sesenta centrímetros de longitud por un metro y sesenta y tres centímetros de ancho. Sus piedras, tendidas en lechos horizontales, recuerdan célebres construcciones de Boecia, de Samos, de Micenas...".

Muralla Ciclópea de Ibros
Manuel de Góngora y Martínez. Antigüedades Prehistóricas de Andalucía (1868)

La muralla se encuentra en la zona Norte del casco urbano de la localidad y en una de sus cotas más bajas. Resulta un emplazamiento lógico desde el punto de vista estratégico ya que defendía la parte más vulnerable y más cercana a los cauces de dos arroyos cuyas aguas se juntan unos metros más abajo: el Arroyo de Valdehermosa y el Arroyo de los Bancos.
El muro circundaba la totalidad, o al menos parte, del perímetro de un poblado que, por la disposición de la muralla, debió ser de planta cuadrangular. Su grosor podría indicar la existencia de un camino de ronda en la parte superior de la misma para la vigilancia, completándose ésta con torres que jalonaban la estructura. La existencia de torres en esta muralla en concreto se conoce gracias a un documento del año 1647 por el cual el rey Felipe IV hacía donación de la alcaldía del castillo de Ibros a Don Juan Rus y Arcos, familiar del Santo Oficio, vecino de Jaén y natural de Ibros, que se comprometía con tal cesión a reedificarlo, apareciendo en la descripción que se hace del castillo la alusión a "...dos torres descubiertas". Dichas torres, bien podrían ser originales ibéricas, bien ser elementos añadidos posteriormente, ya en época medieval.
De hecho, durante el periodo musulmán parece que la fortificación sigue ocupada, de acuerdo con los restos de lápidas funerarias encontradas, así como en época cristiana, cuando pasa a estar bajo jurisdicción de Baeza por orden de Fernando III a mediados del siglo XIII. En 1358 el rey Pedro I entrega el barrio de Ibros donde se encontraba el castillo a Día Sánchez de Quesada, por lo que la aldea queda dividida en dos: Ibros el Rey, de realengo, perteneciente a Baeza, e Ibros el Señorío, unos años más tarde adscrito al Señorío de Santisteban del Puerto de la familia Benavides. En 1477, los Reyes Católicos ordenan el traspaso de la fortaleza al mariscal y corregidor Pedro de Ribadeneyra en un proceso de control de las fortificaciones del reino de Jaén ante el desorden existente por la lucha de bandos nobiliarios que tenían en los diferentes castillos sus puntos de apoyo, en especial en la comarca de la Loma.
A partir del siglo XVI debió ocurrir el progresivo desuso y abandono de estas defensas, como lo constata el documento antes citado de 1647 en el que se declara que el castillo está ruinoso y hundidas algunas de sus estancias. Será en el siglo XVIII cuando la muralla quede integrada en el inmueble que hoy podemos observar junto a ella, sirviendo de cerramiento del patio de la vivienda. El 3 de Junio de 1931, la Muralla de Ibros es declarada Monumento Nacional. Finalmente, en 1985, la Junta de Andalucía adquiere el inmueble anexo y en Octubre de 1986 procede a su restauración. 

Muralla Ciclópea de Ibros
Enrique Romero de Torres. Catálogo Monumental y Artístico de la Provincia de Jaén (1923)

LA MURALLA CICLÓPEA

La Muralla está realizada a base de grandes piedras de tipo arenisco superpuestas en hiladas, piedras que han sido trabajadas para mejorar su acople en un sabio e interesante sistema constructivo que, originalmente, no llevaba argamasa. Precisamente el tamaño de los sillares le ha dado su nombre actual, enmarcándose realmente en una arquitectura de tipo megalítico.
Son dos los lienzos de muralla los que se conservan, conformando un ángulo recto. El lado mayor (lienzo Oeste), que da a la Calle Castillo, mide 14,50 m., mientras que el menor (lienzo Norte), que da a la Calle Pilar, mide 12,55 m. En la parte interna a la muralla, estas medidas cambian por el grosor de la misma, siendo de 11,20 m. y 10,20 m. respectivamente. La anchura de la muralla oscila entre los 2 m. y los 6 m., y su altura entre los 3,80 y 3,95 en su parte expterior, mientras que en el interior alcanza los 3 m. Es en la esquina, en donde se unen los dos muros, el lugar en el que se aprecia la mayor robustez de la muralla, confiriéndole un aspecto sólido.
Se asienta sobre la roca viva, que también ha sido tallada en forma de grandes megalitos para aprovecharla como parte de la muralla. Se aprecia este afloramiento rocoso en la parte que da a la calle Pilar, donde ofrece la muralla su mayor amplitud y altura, dado el desnivel que presenta la otra calle por la que discurre (Castillo). Precisamente en el lienzo que da a esta última calle existe, unido al original y a continuación del mismo, un trozo de muro reciente de piedras irregulares y más pequeñas. Por otra parte, las piedras de menor tamaño que en la actualidad rellenan llagas y el mortero de cemento que las une, se corresponden con reparaciones posteriores. La muralla también se ha visto afectada por el hecho de haber sido utilizada como cantera hasta épocas recientes.
La Muralla Ciclópea de Ibros constituye, junto a la del Cerro de Santa Ana de Torredelcampo o la de Larva, las más antiguas muestras de fortificaciones militares prehistóricas de la Provincia de Jaén.   
 
Vista frontal de la Muralla Ciclópea de Ibros. Calle Pilar
(foto: archivo propio)

Detalle de los sillares de la Muralla Ciclópea de Ibros
(foto: archivo propio)


Bibliografía:

- Eslava Galán, Juan. Castillos y Atalayas del Reino de Jaén. 1999.
- Ruiz Rodríguez, Arturo. De la muralla de Ibros al lobo de Huelma: Jaén en la lenta construcción de una identidad para los iberos. I.E.G., 2001.
- VVAA. Jaén. Pueblos y Ciudades. Jaén, 1997.
- Web del Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico.


   

2 comentarios:

  1. Genial, pero es más antigua y grande la de los torrecampeños...

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  2. mentira la de ibros es la mas antigua de españa por lo que soy d eibros y lo se y esta en museos y todo

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